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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

viernes, 3 de abril de 2020

"DIEZ POEMAS DEL TIEMPO DE LA PESTE" DEL GRAN POETA ARGENTINO GUILLERMO EDUARDO PILÍA






Pródigo se anuncia el invierno en esta tierra

Pródigo se anuncia el invierno en esta tierra,
rico en lanchones con fruta de estación
y días infinitos. Con ellos se presentan
de tarde en tarde el sol y el sentimiento
de la vida eremita: corazones apergaminados
para reliquias de iglesias,
noches de oración y estudio junto al fuego
resinoso, sueños impregnados de ríos y caballos.

Aire antiguo: golpea con el viento el presentir
de la epidemia, las bubas del tiempo en nuestras ingles
de hombres de este siglo.

Río nuestro, 1988


Presagio de peste

La lluvia invernal, la primera,
ha desquiciado el dulce letargo
de la vida eremita, la certeza
del fuego y las bodegas bien abastecidas;
ha traído a los muros protectores
del convento, la lepra de los años,
el moho de los muertos embutidos
tras las húmedas paredes. Un temor de peste
clausura los ruinosos huertos, emigra
el alma de la vieja iglesia.

Hacia el río y los confines
de la tierra, qué triste corre
sobre el cipresal el humo de las sábanas.

Huesos de la memoria, 1996


Sobrevivientes

Surge en lo alto de la calle el campanario
y el rosetón de la iglesia. Retorna silenciosa
la nueva estación y sus fogatas. Y los cipreses
que van creciendo de las ruinas
como torres mutiladas.

Una lluvia de bellotas cae desde el follaje.
Una lluvia de hojas cubre pudorosa
el rostro de los muertos. Y en los canales
que fluyen hacia el río, una ceniza
de otoño cubre pudorosa los muertos disgregados.

Tristes cruces se elevan en las quintas
y en los senderos del parque.
Cada tierra es un páramo; cada árbol se nutre
de un cuerpo cribado. Al atardecer,
los sobrevivientes encalamos las moradas
como en un antiguo presagio de peste.

Huesos de la memoria, 1996


Poema 5

Vivo en la ambigüedad de la plegaria:
la palabra es la tierra que se extingue
de pronto ante  mis  pies.

Patria de los recuerdos que se esfuman,
murmullo de mendigo en madrugadas
en que amaina la fiebre.

Y este dolor de enfermedad sencilla,
esta pesadumbre de muslo enfermo
que alimenta una llaga.

Caballo de Guernica, 2001


Poema 29

Busco un día sin mal:
que todo lo que es ley
en mi interior se cumpla.

Que ya no lleve un nombre de persona
ni barba para que crezca tras la muerte.

Que me hablen solamente con los dedos
y a través de un cristal:

con señas, como se habla a los internos
de un pabellón de infecciosos.

Caballo de Guernica, 2001



Poema 43

Hay en las sentinas de la memoria
señales de agua muerta.

Derivan incompletos los recuerdos
como efigies de monedas leprosas.

Hay naves del pasado
que adelantan el dolor de sus proas
como su cáncer de labio un enfermo.

Nadie se arrima al barco que navega
con bandera de peste.

Caballo de Guernica, 2001



Poema 51

En esta tarde limpia nadie quiere
morir de desamparo: ya se fueron
los años de epidemia.

Las llagas devoraron las falanges,
algunos ojos; quien más o quien menos
conserva carcomido el corazón.

Ahora son ausencias,
agujeros o pozos que desnudan
la lámpara interior;

cicatrices que deja la navaja
en el cuerpo del pan.

Caballo de Guernica, 2001


Detrás de un vidrio opaco he visto un mundo

Como el santo, llevo ocultas mis máculas,
mis bubas, mi albarazo; así parece
que convalezco de un mal metafísico.

Detrás de un vidrio opaco he visto un mundo
con los labios en llagas. Y no he ido
más allá de mi laja o mi baldosa:

igual que un cuadripléjico, que un tísico
que después de postrado varios meses
ya no acierta a tentar los viejos pasos:

el que un día, sin dolor, reconoce
que aquel juego de piernas y tobillos
nunca fue caminar.

Herido por el agua, 2005


Los secretos

Detrás de la ventana existe un árbol
al que el otoño lentamente transforma.
Desde su cama lo mira una enferma incurable
y piensa en futuras estaciones, en tardes
de convalecencia, en promesas de salud. Ella ignora
que ya no arribarán tales días, que a su lado
todos fingen porvenires rumbosos, que esas hojas
que caen son la única certeza. Yo la veo
mirar hacia el árbol que el otoño
y la tarde transforman, y no es tristeza
por su destino lo que siento: es más bien
piedad por el niño que yo fui, alimentado
con las mentiras de los moribundos,
con frases a media voz, con miradas
secretas, suspicaces; con palabras ambiguas
que siempre escondían algo sucio o terrible.
La enferma que sospecha de las risas forzadas
y la amabilidad de los médicos, es hoy el niño
que ayer yo fui: temeroso de aquello
que el mundo entonces me ocultaba; temeroso
de la muerte y de Dios, y también de la vida.

Ojalá el tiempo tan sólo fuera lo que se ama, 2009


La muerte era palabra vedada

Se acerca un día sin dolor, vacío,
un día destinado a emprolijar la casa
en la que aún flota en plenitud la enfermedad.
Hoy has vuelto, madre, como cuando era niño,
para arropar mi tristeza, como si todo
volviera hacia el principio, hacia aquel tiempo
en el que la muerte era palabra vedada.
Abrir ventanas al aire, a la noche,
lavar los pisos, sahumar los colchones,
fingir que la vida sigue, que nadie
se marchó a los remotos países del humo.
De nuevo el tiempo de doblar las sábanas,
de guardarlas en los baúles de alcanfor,
para siempre, como vendajes y sudarios.

Ainadamar, 2016


Guillermo Eduardo Pilía nació en La Plata, Argentina, en 1958. Graduado en Letras, enseño durante años lenguas clásicas y teoría literaria. Es autor de unos veinte títulos de poesía que le valieron numerosos premios internacionales y la traducción al inglés, italiano, portugués, catalán y griego moderno. En 2014 obtuvo el Premio Andrés Bello e ingresó a la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid, de la que actualmente es presidente. En 2016 fue nombrado Ciudadano Ilustre de La Plata y dos años más tarde ingresó como miembro correspondiente a la Academia de Buenas Letras de Granada. Es secretario general de la Sociedad Argentina de Escritores y visita distintas universidades latinoamericanas dictando conferencias sobre poetología. Codirige con Andrés Morales la colección de poesía bilingüe Cuadernos de Casa Bermeja.




LANZAMIENTO VIRTUAL DEL "LIBRO DE LAS RESPUESTAS" DEL ESCRITOR ALFREDO PÉREZ ALENCART



martes, 31 de marzo de 2020

UN POEMA A PROPÓSITO DE LA PANDEMIA DE KITTY O’MEARY (U.S.A), "Y LA GENTE SE QUEDABA EN CASA"



Y la gente se quedaba en casa.
Y leía libros y escuchaba.
Y descansó e hizo ejercicios.
E hizo arte y jugó.
Y aprendió nuevas formas de ser.
Y se detuvo.

Y escuchó más profundamente...
Alguno meditaba,
Alguno rezaba.
Algún otro bailaba...
Alguien se encontró con su sombra.
Comenzaron a pensar de un modo diferente.

Y la gente sanó.
Y en ausencia de personas que vivían
de forma ignorante, peligrosa,
sin sentido y sin corazón,
Incluso la tierra comenzó a sanar.

Y cuando el peligro terminó
y las personas se reencontraron,
lloraron por los muertos.
Y tomaron nuevas decisiones.
Y soñaban con nuevas visiones.
Y crearon nuevas formas de vida.
Y curaron completamente la tierra.
Así como se curaron ellos.

sábado, 28 de marzo de 2020

"PARASITE" CRÍTICA DEL ESCRITOR ANÍBAL RICCI






PARASITE (2019)
Dirigida por Bong Joon-ho

 

La naturaleza se comporta diferente en presencia de los distintos grupos sociales, no los permea de la misma manera. El conflicto detonará por las diferencias de clase, pero el director hurgará profundo y expondrá un prisma de interrelaciones entre una familia acomodada y otra de origen más vulnerable.

Una expresión de la naturaleza será la lluvia. Para los Park resulta una bendición, el cielo azul gracias al aguacero del día anterior, les permitirá realizar una barbacoa junto a los amigos. La casa nunca tendrá goteras y una imagen panorámica los muestra observando como su hijo capea la lluvia en una tienda de campaña. Para esta familia lo relativo al agua es un juego, en cambio, para los Kim representa otra versión del diluvio universal, donde la lluvia ha anegado las alcantarillas y los tiene literalmente nadando entre la mierda. Para los Park es sólo un suceso climático, para los Kim un evento que los pone en su lugar, la naturaleza les enrostra su pobreza, los Kim pierden todos sus bienes y terminan durmiendo en un albergue. Lo descrito es el primer cataclismo a que nos enfrenta la película, en todo el resto se encargará de jugar con nuestras convicciones.

Bong Joon-ho nos divierte mediante las artimañas con que los Kim han sometido a la familia Park. «Esta familia es tan crédula… es amable porque es rica», es una declaración burlesca ante la poca sagacidad de los Park, los han embaucado haciéndose pasar por personas acostumbradas a lidiar con la clase alta. El hijo de Kim las hace de profesor de la hija de los Park, la hermana se hace pasar por terapeuta de arte, el padre de chofer experto y la madre por una distinguida ama de llaves. Los Park no se enteran de que estas cuatro personas pertenecen a una misma familia y de alguna forma se dejan influenciar siguiendo sus indicaciones. Hay ingenuidad por parte de ellos y los Kim se roban la mitad del visionado con sus ocurrencias para sacarles dinero. Pero no hay condescendencia hacia la familia de escasos recursos, se los retrata con sus virtudes y defectos. Humaniza a los Kim, para luego degradarlos y compararlos con cucarachas que brotan del subsuelo. A los Park, en cambio, los muestra ingenuos al principio, para luego desenmascarar su naturaleza egocéntrica y clasista. El «olor a pobre» (hedor que se percibe en los trenes) incomoda a los Park cuando viajan en el asiento trasero del Mercedes Benz. El magnate lo aguanta debido a que el Sr. Kim (chofer) nunca «cruza la línea». En efecto, existe una línea imaginaria que separa ambos mundos y ese simple detalle desatará la tragedia. 

La película nos impone símbolos. Este director coreano maneja el lenguaje cinematográfico con precisión. Abundan planos expresionistas para dar cuenta del estadio social que retrata en cada toma, el uso de la música clásica y popular es muy acertado. La primera hora pareciera una comedia sin dobles intensiones, muy lúdica, alejándose del cine del japonés Hirokazu Koreeda que el año anterior (2018) ganó la Palma de Oro en Cannes con su película Shoplifters. En lugar del drama de pobreza del japonés, Bong Joon-ho es más moderno en su tratamiento (tanto temático como estético) llevando a los personajes por una montaña rusa muy bien urdida, con giros de guion que convencen por su realismo y donde cada escena aporta profundidad al conflicto de clases. Ambas cintas abordarán ribetes policiales y judiciales, pero donde Koreeda expresa una sola dualidad interpretativa, el coreano nos bombardea con múltiples aristas que se disparan una tras otra, cruzando géneros narrativos e incluso superponiéndolos.

Por ejemplo, mientras el hijo de Kim se recupera en el hospital, todas las personas y sucesos (detective, doctor, asesinato) le resultan divertidos. Especie de Alex (Naranja Mecánica, Stanley Kubrick) cuyo tono jocoso ante los desgraciados incidentes (el hijo también es liberado por la justicia) es contrastado por el mensaje que emite el noticiario: el padre, prófugo de la justicia, ha desaparecido… Ahí es donde el largometraje da otro vuelco hacia la búsqueda de algún sentido para la ambición desmedida. La voz en off del hijo de Kim contradice al padre: «Papá, hoy he formulado un plan». Se trata de un "racconto" (escena narrada en tono poético) sobre sucesos que podrían desarrollarse en el futuro. El director lo impone como verdad al espectador y da luces de que para escapar de la pobreza hay que trazar un plan de vida. Los ricos podrán distraerse con esnobismos, pero los pobres no pueden darse ese lujo (la sociedad los aplastará como cucarachas). Bong Joon-ho lo plasma de manera elegante: por primera vez el hijo de Kim revierte sus recorridos descendentes y escala una montaña nevada para reconocer los esfuerzos de su padre para salir de la pobreza. Ya no es un asunto para la risa, sino un punto de partida. Formará una familia y amasará fortuna, para comprar la casa del Sr. Park y rescatar al padre prófugo. «Todo lo que debes hacer es subir las escaleras», le escribe al padre, anunciando que ellos también pueden disfrutar de la luz que perciben los ricos. La cámara desciende y el presente vuelve a situarse en el subsuelo, toda esa secuencia conmueve y destila poesía.

La lucha de clases es motivo recurrente en el cine de este director coreano. Todo el andamiaje social se percibe más inhóspito desde la clase baja. La policía prejuzga, los cobradores acosan por teléfono y los usureros pueden incluso enterrarles un cuchillo por la espalda. Bong Joon-ho acostumbra a situarnos en situaciones imposibles, pero en Parasite nos interna en un laberinto de decisiones caóticas. Es comedia negra, cine de terror o disección social, una película divertida en apariencia, hasta que deja de serlo y remueve al espectador de su lugar de confort.

El símbolo de estatus por excelencia es el espacio físico, la casa propiamente tal. Los Kim ocupan un subterráneo oscuro, desordenado, donde sus habitantes se reúnen en el living-comedor poco espacioso y no se guardan secretos. Los Park, en cambio, sitúan su mansión en una colina y será en esta última donde se desarrolla la mayor parte del metraje. Cada miembro de la familia Park se identifica por habitaciones diferentes y mantienen secretos tras las paredes. El director prescinde del aparato de televisión y las imágenes provienen del ventanal en ambos mundos. Una calle oscura entretiene a los Kim, en tanto los Park aprecian un jardín, silencioso y luminoso. Este último elemento es otro símbolo: ambas familias (incluso una tercera) aprecian la luz de esa hermosa casa en la que antes vivía un arquitecto famoso. Los encuadres de la mansión (interiores y exteriores) son pulcros y fríos, muy al estilo Kubrick, en todo momento dan al espectador la sensación de estar viendo cine dentro del cine, la pantalla y el ventanal son una membrana que nos hace ver la realidad con los ojos fríos del Sr. Park. Al inicio estamos alejados de esta lucha de clases, pero con el correr de los minutos entenderemos de qué se trata (olor a pobre) y sobrevendrá una batalla campal, siendo el garaje el punto de fuga entre estos mundos opuestos.

El apartado estético es sobresaliente. Los Park viven en las colinas, mientras los Kim descienden escalinatas para llegar a su casa. Ingresan al Metro, bajan más escalinatas y desembocan en un basural donde discuten, antes de llegar al subterráneo donde pernoctan. En la altura (arriba) la luz baña las habitaciones; en el submundo de la pobreza (abajo) abunda la oscuridad. Los ricos siempre arriba; los pobres, abajo. Altura/luz versus profundidad abisal; pensamientos oscuros versus ingenuidad. Bong Joon-ho nos deleita con estas dualidades y sus continuos cambios en el punto de vista. Administra un juego complejo de muchas dimensiones, pero al espectador jamás se lo abandona con ese ritmo endemoniado que imprime a sus creaciones.

­­­______

Parasite obtuvo la Palma de Oro en el último festival de Cannes (2019) y el premio a mejor película extranjera en los Globos de Oro. De las seis nominaciones a los Oscar, obtuvo cuatro estatuillas en categorías principales: mejor película, mejor director, mejor película extranjera y mejor guion original. En los premios de la Academia Británica (BAFTA) fue elegida como mejor película de habla no inglesa y mejor guion original.

viernes, 27 de marzo de 2020

APARECE EL NÚMERO 68 DE LA REVISTA "MALABIA, LITERATURA Y SOCIEDAD"





ALGUNOS TEXTOS DEL POETA MILE PESORDA (TRADUCIDOS AL CASTELLANO DEL CROATA POR LA DRA. ZELJKA LOVRENCIC)





CEMENTERIO JUDİO EN SARAJEVO

 Amigos, el que de todos nosotros exiliados
viene primero a Sarajevo,
a Bosnia Alta[1],
que traiga la negrita y albahaca
paz y alegría
en la tumba de Kranjčević[2]
y en el viejo cementerio judío
del que los nuevos escitas arreglaban la ciudad
(según la medida de su vacío)
Que frente el busto de Mak[3]
(si él también no esté derrumbado)
por lo menos por un momento
con lápida petrifica
un NO
a los destructores de hogares y torres eclestiásticas
y maravillosas fontanas
cerca del hotel „Europa“
donde Rutha y yo tomábamos  
un vino local
y captábamos besos 
a través de los círculos de humo del tabaco
de Herzegovina…
Tus palmas me queman, Rutha,
Hermana mía
del exilio

ŽIDOVSKO GROBLJE U SARAJEVU


Tko od svih nas izgnanih, prijatelji
prvi u Sarajevo
u Vrhbosnu dođe
neka donese smilja i bosilja
mira i veselja
na Kranjčevićev grob
i na staro Jevrejsko groblje
(iz kojega novi Skiti sređivahu grad
po mjeri svoje praznine)
Neka se pred Makovom bistom
(ako i ona srušena nije)
makar za tren
stećkom okameni
u NE
ništiteljima domova i crkvenih tornjeva
i čarobnih šadrvana
blizu hotela "Evropa"
u kojemu smo Rutha i ja žilavku pili
i poljupce lovili
kroz kolutove dima duhana
iz Hercegovine ...
Dlanovi me tvoji prže, Rutho
Sestro moja u surgunu 


1992/93



[1] Vrh Bosna (Alta Bosnia) – nombre antiguo de Sarajevo (N. de la T.).

[2] Silvije Strahimir Kranjčević (Senj 1865 - Sarajevo 1908), destacado poeta y redactor de la revista de Sarajevo Nada (Esperanza) (N. de la T.).  

[3] Mak Dizdar (Stolac 1917 - Sarajevo 1971) – renombrado poeta y redactor bosnio-hercegovino (N. de la T.)


AH! TA SLOVA, GLASOVI


Ah! ta slova, glasovi… Izići bi valjalo
na zrak, u neku mirnu ulicu sa stablima.
Prijatelji negdje sad ispijaju čaše
smijući se, srdačno, tvojoj zebnji.

Čitaš novine: ubojstva, mučka,
 masakri. Tko je sljedeći?
Tko će biti pošteđen? Led te spopada
dok skupljaš svoje srce pod košulju.

Ah! te misli s rupom na duši, taj siktaj
pogledᾱ… Valjalo bi kročiti nekamo.
Puštaš novine - na tvojim dlanovima trag
svježe krvi. Misao o čistoći nemoguća je, zar ne.

Prilaziš oknu, oku voljene, svome
bijelom zovu.  Na staklu su mrlje.
Brbljaju muhe dok skupljaš krhotine,
pisma, u potiljku ćuteć čopor.

S mrve plava papira (i to je otvor!):
šumore krošnje lipa, šumore, šumore…
Valjalo  bi otići na zrak, pod neko drugo
nebo, zakopati srce, usnut, o, prijatelji.



¡OH! ESTAS LETRAS, VOCES

¡Oh! Esas letras, voces… Habría que salir
al aire, a una calle tranquila con árboles.
Los amigos ahora en algún lugar beben
riéndose, con ganas de tu ansiedad.

Lees los periódicos: asesinatos, engaños,
masacres. ¿Quién será el siguiente?
¿Quién será perdonado? Te embarga el hielo
mientras aprietas tu corazón bajo la camisa.

¡Oh! esos pensamientos con un vacío en el alma, ese silbido
De las miradas… Habría que marcharnos a otro lugar.
Dejas el periódico – en tus palmas la
huella de sangre fresca. El pensamiento sobre la pureza es imposible, ¿no?

Te acercas al vidrio, el ojo de tu amada, a tu llamada
blanca. En el vidrio hay manchas.
Las moscas charlan mientras recoges los pedazos,
cartas, en la nuca sientes el tropel.

De las migajas
del papel azul (¡esto también es una abertura!):
susurran las copas de los tilos, susurran, susurran…
Habría que salir al aire, bajo algún otro cielo,
enterrar el corazón, dormir, amigos.      


EVO RADOSTI


Evo radosti nastupajuće
Evo muke slivene u moćan pjev

Na pragu svijesti na domaku riječi
S praznom čašom ustreptalim grlom
Prizivaste pobunu
(Tiktakalo je nešto u pravome biću)

Zdjela zelja zemlja puna riječi
Pripravljena je gozba za onoga
Koji će donijeti Glas
(Evo ga nijema sva u krastama)

I ono davno u iskonu začeto
I misao novih naraštaja
Naviru u nama poput divna gnjeva
Poput pera zamočenog u krv ljubavi

Evo nadiruće muke
Evo zdjele zelja za vas braćo tužna


LLEGÓ LA ALEGRÍA

Llegó la alegría
He aquí la pena vertida en el canto poderoso

En el umbral de la conciencia al alcance de la palabra
Con la copa vacía y la garganta estremecida
Invitaban a la rebelión
(Algo temblaba en el ser verdadero)

Una fuente de tierra llena de palabras
El festín listo para aquel
Que traiga la Voz
(Helo aquí, mudo, todo en costras)

Y aquello de hace tanto engendrado en el principio
Y en el pensamiento de nuevas generaciones
Nos inunda como una ira divina
Como una pluma empapada en sangre de amor

He aquí la pena que nos inunda
Hela aquí la fuente con la comida para ustedes tristes hermanos     


POSLJEDNJA VEČERA


Večeras kruh neće biti razlomljen
            jer kruha nema
            jer ruku nema
Večeras vino neće biti pijeno
            jer vina nema
            jer kaleža nema
Večeras jabuka neće biti raskrižena
            jer jabuke nema
            jer noža nema
Večeras svijeća neće biti upaljena
            jer svijeće nema
            jer svjetlosti nema
Večeras neće biti radosti
            ni poljubca
            ni ljubavi
Večeras se samo goste štakori
            a nas nema
            tako nas nema


LA ÚLTIMA CENA

Esta noche el pan no será partido
porque no hay pan
porque ni mano hay

Esta noche no se beberá vino
porque no hay vino
            porque no hay cáliz

Esta noche no se cortará la manzana
            porque no hay manzanas
            porque no hay cuchillos

Esta noche no se encenderá las velas
            porque no hay velas
            porque no hay luz

Esta noche no habrá alegría
            ni besos
            ni amor

Esta noche sólo las ratas tendrán fiesta
porque no estamos
así no estamos



Mile Pešorda nació el 15 de agosto de 1950 en Grude, Bosnia y Herzegovina. Se graduó en filología románica en la Facultad de Filosofía y Letras en Sarajevo. También, estudió filosofía, literatura y filología croata. Cursó el postgrado en Zagreb y París donde aplicó para el doctorado con el tema „La idea de Europa en obra de Andrić y Krleža”. Organizó y dio clases de lengua croata en la Universidad de Rennes, capital de la provincia francesa de Bretaña. En esta ciudad fundó la Sociedad de la Amistad francesa - croata. Publicó sus primeros poemas en 1967 en la revista de Sarajevo Lica (Rostros) y su ciclo más grande de poemas lo publicó el conocido escritor Mak Dizdar. En el año 1968 empezó a editar la revista Zrcalo (Espejo), que fue prohibido por el gobierno. Es iniciador de varias manifestaciones culturales y otras actividades, fundador de bibliotecas y editor de una centena de libros de los autores nacionales y extranjeros. También es uno de los iniciadores del periódico para la cultura Hrvatsko slovo (La letra croata) donde fue subdirector en jefe y editor para la cultura. Fue miembro del Consejo editorial de la edición croata de la „Lettre internationale”. Sus poemas fueron incluidos en destacadas antologías europeas y mundiales. Fue director del Centro cultural croata en Sarajevo desde el 1999 hasta 2000 y participante de los primeros Encuentros literarios en Sarajevo en el 2000. Es miembro de varias instituciones culturales, entre otras de la Sociedad de Escritores Croatas y de la Sociedad Croata para la Ciencia y Arte de Bosnia e Herzegovina. En el año 2017 llegó a ser miembro de la Academia Europea de Ciencia, Arte y Literatura en París. Algunas de sus antologías poéticas son: Život vječni (La vida eterna, 1971), Knjiga ljubavi i gnjeva (El libro del amor y el furor1998), Slušam tvoj glas (Escucho tu voz, 1980), Izabrane pjesme (Poesía seleccionada, 1985) etc. Sus poemas han sido traducidos a veinte idiomas y publicados en numerosas antologías y panoramas poéticos. 


jueves, 26 de marzo de 2020

CRÍTICA DE CINE DE ANÍBAL RICCI "EL HOYO" DE GALDER GAZTELU-URRUTIA




EL HOYO (2019)
Dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia

Película existencialista, una distopía llena de simbolismos. La cárcel podría ser la vida misma, donde unos hombres se encuentran arriba y otros abajo. Los ricos comen a destajo, mientras los pobres recogen las sobras. El mundo representado es ruin, sugiriendo que el ser humano es egoísta por esencia, que mientras esté arriba pisoteará al más débil. El mundo se divide entre los que está arriba, los de abajo y los que caen (no los que suben).

Todos los meses el gas duerme a los presos y los reubica en otro nivel hasta que llega al fin de su condena, la que quizás sea la muerte. Los personajes son bastante bestiales, salvo el protagonista y su último compañero de celda. Cuando se está arriba es fácil, hay alimento, pero cuando bajas a niveles inferiores, la comida no llega y los compañeros de celda se vuelven enemigos. Para sobrevivir, no dudaran en comer al que tienen en frente.

Hay una especie de determinismo sobre el que sobrevive: aun cuando soporte su estadía en los niveles más bajos, el ser humano (conforme toma decisiones) va perdiendo su moralidad, no hay espacio para subir, simplemente debes soportar la caída el mayor tiempo posible, sobreponerte al miedo. Unos se suicidarán ante la adversidad, no quieren sufrir, pero hay otros como una madre, buscando desesperadamente a su hija en ese mundo de caos.

El protagonista es el único que lee, nada menos que El Quijote, de Cervantes. «El grande que fuera vicioso, será vicioso grande y el rico liberal será un avaro mendigo», resume el desarrollo de la película. Algunos de los inquilinos pretenden que surja un pensamiento solidario entre los presos, pero dichos esfuerzos enfrentan la burla de la mayoría. Una minoría es la llamada a cambiar el estado de las cosas, racionar para que el alimento alcance para todos.

En la prisión al parecer sólo hay adultos, la mayoría maleados por la dinámica de que sobrevive el más fuerte (el con más estómago). Hasta que el protagonista, luego de sus intentos por mejorar el entorno, encuentra a un compañero de celda dispuesto a sacrificarse por otros.

Ambos quieren subir un mensaje a los que preparan la comida en el nivel cero, preservar un postre (Panacota), que llegue intacto a la superficie, como muestra del espíritu humano que puede sobreponerse al hambre. Esa hambre de subsistencia, no aquella fuerza de perseguir el sentido de la vida (buscada por unos pocos).

Los dos deciden bajar, contra toda lógica, para racionar hasta el último nivel y llevar la Panacota de vuelta al nivel cero. Ello requiere esfuerzos sobrehumanos y al final se dan cuenta de que el postre es un medio, el alimento para la niña (dudaban de su existencia) que la madre no encontró y cuya búsqueda le significó la muerte.

Sobrevive sólo el protagonista a ese viaje abisal, se considera portador del mensaje definitivo. Ya no es la Panacota, sino la niña la que debe abrirse paso y superar el sufrimiento. Representa la esperanza de la humanidad.

El protagonista se queda en el último nivel, se da cuenta de que el mensaje no requiere de un portador. De alguna manera venció al miedo, estuvo dispuesto a hundirse para dejar que aflore el futuro.