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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

miércoles, 14 de octubre de 2020

"CANTOS DE REPRESIÓN (2020)" CRÍTICA DEL ESCRITOR CHILENO ANÍBAL RICCI



 CANTOS DE REPRESIÓN (2020)


Dirigida por Marianne Hougen-Moraga y Estephan Wagner


Hay que destacar el simple, pero efectivo tratamiento estético de los realizadores. No utilizan música de fondo, sólo los cantos de los ancianos que viven al interior de Villa Baviera. Los paisajes son idílicos, panorámicas siempre luminosas, muchos de los entrevistados prefirieron ser fotografiados en ese entorno, en general, los testimonios son realizados en sus lugares de trabajo o en sus hogares, al comienzo se deja claro que son los colonos los que eligen locación. Planos fijos y preguntas breves, el entrevistado se explaya libremente. Utilización de subtextos que describen la realidad de ese enclave fundado en 1961 por el exmilitar de la Alemania nacionalsocialista, Paul Schäfer.

 Al espectador, durante el documental, le queda muy claro el porqué de las elecciones estilísticas del formato. El coro y la orquesta de Colonia Dignidad (nombre original) eran la fachada de pureza con la que El Jerarca daba una idea de tranquilidad al observador externo. Se trataba de una secta de origen religioso, con prácticas paramilitares, que mantenían el orden interno en base a castigos, golpizas llevadas a cabo por los seguidores de Schäfer, pero a su vez, dando una connotación de castigo expiatorio a los abusos sexuales, perpetrados por el propio Jerarca. Incluir los cánticos de los colonos obedece al propósito de hacernos testigos de cómo a través del arte se pueden encubrir aberraciones.

 El uso de paisajes idílicos responde por un lado a la belleza del lugar, pero por otro, una muestra más de encubrimiento de acciones abyectas, de hecho, en la actualidad es un lugar turístico para gente adinerada, refleja todas las comodidades que no tuvieron los colonos abusados, el paraíso es para el visitante. Pero también hay un concepto de pulcritud a la que acceden los que no se oponen a los hijos de los jerarcas (cómplices de Schäfer), de beneficios por pertenecer a esa herencia oscura: salud gratis, casa de reposo para los ancianos y en general pocas preocupaciones económicas. Los disidentes sufren discriminación y los que emigran huyen con lo puesto. Es bastante diabólico: si no estás de acuerdo con los preceptos de Villa Baviera, simplemente eres expulsado del paraíso.

 Los entrevistados eligen la locación y en las imágenes abunda la luz, en su doble acepción tanto de blindaje como de purificación de los horrores. Los colonos son bañados por esa luz tranquilizadora para que se expresen libremente ante las cámaras. El tono de los testimonios es mesurado, aun cuando a veces se refieren a golpizas brutales y violaciones sexuales. Se trata de una localidad que no se rige por la Constitución del país, donde hubo privilegios y encubrimientos mucho antes de la dictadura de Pinochet.

 El lado amable del exceso de luz, es que no se trata de entrevistas, son más bien testimonios terapéuticos, donde los colonos dejan entrever su sumisión tras años de abusos físicos y unas profundas diferencias en cuanto al significado. Para unos fueron horrores que no se pueden tapar sólo cantando, pero otros asumen la obediencia y ven bondad y encuentro con Jesucristo, según ellos, están mejor capacitados para distinguir entre el bien y el mal. No se trata de un psicoanálisis, aquí no hay asociaciones libres, sólo respuestas instintivas para sobrevivir a la realidad.

 Una mujer entrevistada, a boca de jarro concluye que “Perdonar significa olvidar”, momento en que al espectador se le aprieta el estómago y todo buen chileno sobreviviente de los tiempos de dictadura, en su fuero interno, se da cuenta de que Colonia Dignidad es una alegoría de un país sin memoria, de gente a la que se ha inculcado que olvidar es bueno y que es mejor perdonar a los torturadores del pasado.

“El amor y la sexualidad van de la mano”, le explican a otra de las abusadas y el marido ahorra comentarios diciendo que sólo tuvieron sexo cuando concibieron a sus hijos. Silencio, recurso que abunda en este documental.

 Las conclusiones que el espectador obtiene de la primera hora de visionado son espeluznantes. Pero luego viene lo peor: testimonios de algunos colonos que escucharon los gritos de los torturados y luego desaparecidos durante la dictadura. Schäfer fue un colaborador cercano del régimen y en su enclave murieron muchos prisioneros políticos. Esos testimonios de la última media hora son dados a hurtadillas, en voz baja, mientras unas ancianas los espían desde las ventanas y los vienen a intimidar para que no den la entrevista.

 Se muestra la placa del sitio de memoria donde se realizaban esos actos oprobiosos y otro colono muestra las fosas comunes que están siendo investigadas. El documental se adentra en terrenos surrealistas.

 Una abuelita da testimonio de lo buena persona que era el general Pinochet, que vivía en forma austera con un sueldo menguado. Es tal la desconexión con la realidad, que incluso entiende las torturas y da como explicación que evitaron la muerte de otros tantos miles. Los cantos ensalzan al pueblo alemán y la vida en medio de sus paisajes. La propia abuelita cuida de las plantas dentro de un vivero, representación en miniatura de los parajes alemanes.

 El documental termina mostrándonos bailes y costumbres típicos bávaros, mientras los turistas ignorantes beben de una jarra de cerveza. Es bien chocante ver a sus hijos disfrutando de esos parajes llenos de horror que se ocultan bajo la luz del sol.

 El canto y la orquesta eran el maquillaje perfecto para dar una sensación festiva de programa de televisión. Esa fachada ha evolucionado y ha sido cambiada por otra de postal turística.

 Todo termina con el testimonio de los abusadores, entubados y viejos, pero felices… dando a entender que sus acciones siempre obedecieron a su buen corazón.

 El final es verdaderamente surrealista. Los viejos cantan y es imposible distinguir a víctimas de victimarios.

*Publicado en "Cine y Literatura":


HOY, MIÉRCOLES 14 DE OCTUBRE DE 2020, CONVERSATORIO SOBRE LA VIDA Y OBRA DE MARÍA LUISA BOMBAL: "YO, CORAJE INAUDITO" (DIÁLOGOS SOBRE LA OBRA DE MARÍA LUISA BOMBAL) CON ANDRÉS MORALES, KARO CASTRO, RENÉ CANALES Y RAFAEL FARÍAS





 

martes, 13 de octubre de 2020

POEMAS DEL ESCRITOR PORTORRIQUEÑO DAVID CORTÉS CABÁN (ARECIBO, PUERTO RICO, 1952)

 


 LA ESCENA

 

¿Cuál es la escena, qué es lo útil?

Te pierdes bajo la lluvia. Un instante y otro es lo mismo.

Es lo que creíamos retener. 

Te sumerges en la niebla y recorres la escena de la primera sensación.

No volverás. No serás la que viaja por las estaciones.

No regresarás. Estamos ausentes. Imaginamos el sonido de la lluvia.

Es abril. Entonces era primavera y cantabas.

Estabas distante, pero tu cuerpo brillaba en la habitación.

Yo iba por otro país.

Cruzaba un puente y el puente me retenía en la orilla.

A esta misma hora debes estar cruzando el otro puente.

Es otoño y las orillas se pierden frente al horizonte.

Siempre el paisaje regresa antes de posar mi pie sobre el puente.

El viento golpea tu rostro.

El tiempo no tiene orillas y te arrastra hasta el final.

 

 

LO QUE OCURRE

 

No podrás comprender.

Lo que ocurre es más profundo.

Nunca en la superficie ni en el borde,

más profundo como un círculo

por donde caminas sin regreso.

Es mejor no mirar, no pensar.

La hoja cae ligera y sin límites

como tu caminar, tu forma de emprender.

¿Quién emprende? ¿Quién triunfa?

El camino es el silencio que se desprende

sin tu comprensión, sin poder acercarte,

sin poder retener lo que se desvanece.

Sin detenerte un solo instante lejos de ti,

y sin poder decir esto es lo que ocurre.

Lo que no puedes comprender sube sin fin.

Lo que es igual y escapa, y no tiene esplendor.

Dentro de ti el paisaje. El eco de la gran desolación.

Tu yo sin una palabra, sin un fulgor.

Todo es igual. El fuego y otra vez el silencio.

No alcanzarás a ver el comienzo.

No alcanzarás a ver la brizna verde cayendo

hasta que abras los ojos y el día vuelva a empezar.

  

 

UNA VEZ FUI UN GATO

 

Esta noche no sé adónde ir. Tampoco tú lo sabes.

No soy un lobo, no soy un conejo, no soy un gato.

Debe haber algún puerto donde esperen a alguien como yo.

Una mujer que no sabe quién soy debe estar esperándome.

Pero hay un océano de por medio.

El capitán del barco exigirá que le cuente mi vida

a cambio de cruzar el océano.

“Cualquier océano será bueno”, me dirá, para un poeta

que no sabe adónde ir. Cualquier puerto será hermoso

para una mujer que no sabe a quién espera.

Le diré al capitán que una vez fui un lobo

como el de Herman Hesse. Sé que no me creerá

por mi cara de conejo, pero le mostraré que no soy un conejo,

que no puedo dar saltos sobre la cubierta.

Me mirará asombrado y me dirá que un poeta no tiene

que imaginar tantas sandeces. Entonces le diré

que mi orgullo no me permite mentir.

Sr. Capitán no soy un conejo, soy un gato, soy el gato de Poe.

“Es posible que seas un gato”, me dirá, pues maúllas como un gato.

“Solo así puedo creerte, pues tienes suficiente edad para mentir”.

Exacto, capitán, además un poeta no debe ir por ahí

fingiendo ser un gato.

 

NO ES LO QUE PIENSAS

 

Todo acontece mientras caminamos por Manhattan.

Nos perdemos por las avenidas, giramos y bajamos

entre las nubes. Tomamos la forma de una ola,

tomamos la forma de una estrella que cae,

tomamos la forma del fuego que crepita entre las sombras.

“No es el mismo fuego de la noche anterior”, dices.

Nada es tan trágico como perderse sin saber

qué palabras pronunciar.

“Las palabras brillan en todas partes”, dije.

Están dentro de ti igual que el silencio

cuando callas y te desvías del camino.

La magia está en lo que elegimos.

Si todo es frío y desierto ¿podrías explicarlo?

Si miras a lo lejos comprenderás qué es la vida.

Miras otra vez por el cristal. Crees que has regresado

a la habitación pero caminas entre la multitud.

Ya es otoño, ya es invierno, ya es Navidad.

Los árboles han perdido su esplendor.

¿Miramos la misma realidad?

 

ME VOY PERO ME QUEDO

 

Me voy de estas montañas, regreso o estoy yéndome.

Siempre me voy y vuelvo como un duende

entre sueños. Soy el cántico interminable que viaja

entre las piedras y las costas. Voy en tu equipaje

y en tus viajes para que veas que nunca te abandono,

cuando llegas sin saber que has partido,

cuando partes sin saber que has llegado

y la vida te lleva por ciudades entre voces

que cantan en el tiempo, en la estación

de un tren que ya se aleja. Me voy digo al destino

que me aguarda para que el mar y el sol no me detengan,

cuando cantan los árboles a lo lejos

o brillan en la noche por tu ausencia.

Me voy digo a las piedras y al camino,

compañeros de viajes y de pérdidas.

Me voy por que la nieve de otros pueblos me llama

siempre para que no la olvide, cuando la vida pasa

como un rayo que traspasa mi cuerpo.

Siempre estoy regresando y partiendo para hacerme creer

que nunca estuve ausente, cuando voy por las calles

y todo va alejándose como un eco detrás de mis pasos.

 

David Cortés Cabán (Puerto Rico, 1952). Fue maestro en las Escuelas Primarias de Nueva York, y profesor adjunto del Departamento de Lenguas Modernas de Hostos Community College (CUNY). Ha publicado: Poemas y otros silencios (1981), Al final de las palabras (1985), Una hora antes (1991), El libro de los regresos (1999), Ritual de pájaros: antología personal (2004), Islas (2011), Lugar sin fin (2017), Visión poética en tres libros de Alfredo Pérez Alencart [Ensayo] (2017). Ha participado en Festivales Internacionales de Poesía en Puerto Rico, Colombia, México, Nicaragua, Venezuela, Portugal y España. En 2014 fue invitado a presentar  “Noche de Juglaría, cinco poetas venezolanos” en Berna y Ginebra. Ese mismo año la Universidad de Carabobo, en Valencia, Venezuela, le otorgó la Orden Alejo Zuloaga Egusquiza en el Festival Internacional de Poesía de Valencia. En 2019 la ciudad de Salamanca le concedió el Diploma de Huésped Distinguido, en un acto celebrado en el Ayuntamiento y dentro de la programación del XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos. Reside en Nueva York junto a su esposa Gloria Quiñones Caraballo.

“ANDRÉS MORALES NO SÓLO ES UN POETA. ESTÁ CONDENADO A SER POETA”, POR EDDIE MORALES PIÑA Eddie Morales Piña (DE "ESPACIO REGIONAL, 2020)

 


En la poética de Morales, experimentamos como lectores/as lo que Barthes denominó el placer del texto: la creación, como una relación amorosa entre la obra y su lector/a. En “Oráculo”, Andrés Morales, aúna bajo esta denominación titular dos obras suyas anteriores.

Eddie Morales Piña. Crítico Literario.

Recientemente hemos recibido de nuestro amigo Andrés Morales (1962), poeta y académico de la Universidad de Chile, tres libros: dos son de su autoría; uno, relativo a ensayos; otro, a la poesía; mientras que el tercero, trata acerca de estudios, reseñas, notas y entrevistas sobre su escritura. En esta crónica haré una breve recensión sobre cada uno de estos textos. Para ello, buscaré un hilo conductor, una especie de urdimbre que conecte a estas obras. La palabra texto me sirve, puesto que etimológicamente proviene del latín textum que significa tejido. Todo texto, en consecuencia, es un entramado donde se aúnan continente y contenido. En los tres libros de Andrés Morales que he leído en un espacio muy acotado de tiempo, creo descubrir este hilo conductor que bien supo expresar el poeta Gonzalo Rojas en 1984 al escribir las palabras con que he titulado la crónica: el poeta Morales no sólo es poeta en su quehacer poietico, sino también en su calidad de maestro que enseña lo que es la literatura en el más prístino sentido de este concepto. Por otra parte, de los tres libros, hay dos que en sus portadas –los famosos paratextos-, indican la huella por donde hay que seguir: “La poesía como un dios. Estudios, reseñas, notas y entrevistas sobre la poesía de Andrés Morales” de Giovanni Astengo (Santiago: Piso Diez ediciones, 2018) y “Oráculo” (Santiago: Editorial Mago, 2019) tienen imágenes que remiten a la cultura clásica; mientras que “Poéticas en movimiento” (Santiago: Piso Diez ediciones, 2019) alude en su portada al poeta creacionista que sentenció que el poeta es un pequeño dios. En consecuencia, todo es poiesis como la consideró Platón en su diálogo “ION”.

En forma previa quiero dejar como testimonio que el nombre de Andrés Morales me era conocido, pues se trata de un prestigioso académico –más bien un catedrático- universitario. En 1997 me correspondió ser jurado del Primer Concurso Nacional de Poesía Ciudad de San Felipe. Recuerdo que a la oficina de la universidad playanchina donde ejercí, llegó una cantidad sorprendente de textos poéticos. He participado en varios certámenes de esta naturaleza, por tanto, no me agobié sino, por el contrario, disfruté las lecturas de las diversas poiesis. Hubo una que me llamó particularmente la atención y pasó a estar desde mi criterio estético en uno de los tres primeros lugares. Recuerdo que en ese jurado había dos premios nacionales: el poeta Miguel Arteche, en Literatura, y el profesor Ernesto Livacic, en Educación. Además, participaba mi ex colega de la universidad la Dra. Marcela Prado y un representante cultural de la Municipalidad de San Felipe. En el trayecto hacia esa ciudad comenté con Marcela que me había llamado poderosamente la atención un texto que se titulaba “Escenas del derrumbe de Occidente”. Pues bien, llegado el momento de deliberar, este trabajo quedó entre los primeros y cuando se abrieron los sobres donde se hallaban las autorías de los participantes resultó ser que su autor era el poeta y académico Andrés Morales Milohnic. La obra luego fue publicada por la Editorial Universitaria en 1998.

Giovanni Astengo (1972) es el editor –también es poeta- de la excelente antología de los textos críticos y de las entrevistas acerca de la obra de Morales. Este es un libro que es una especie de carta de navegación –sin duda que es una metáfora-, una cartografía para ingresar en el mundo poiético de Andrés Morales. La palabra poiesis –para el desocupado lector que lee estas líneas- significa simplemente creación tal como la concibió el diálogo platónico. La creación es la realizada por los poetas. El texto de Astengo da cuenta a través de los estudios, reseñas, notas y entrevistas del quehacer poético de Andrés Morales a lo largo de su transitar por el sendero de la poesía, pues está “condenado” a ella. Para muchos/as lectores/as serán iluminadoras las entrevistas para entender cómo concibe el acto poiético nuestro autor o cuáles son los poetas predilectos que lo han sorprendido y encantado en su devenir como creador, entre los cuales Vicente Huidobro tiene un lugar especial. El libro se complementa con un anexo que contiene el discurso de la incorporación del poeta a la Academia Chilena de la Lengua el 2008.

Poéticas en movimiento” alude en su mismo título a la urdimbre entre las obras que comento. La palabra principal nos conlleva a uno de los espacios –locus, lugar- que inaugurara en la Antigüedad clásica el Filósofo, Aristóteles, en su siempre leída y sorprendente Ars poeticae –en latín-: una obra donde se estudia precisamente el arte de la creación poética en los géneros literarios a los que se enfrentó el griego. A lo largo del tiempo, especialmente, cuando se rearticularon las preceptivas clásicas volvieron a resurgir, pero luego el concepto se amplió para significar el concepto, la función o el modo de representar la realidad en los diversos géneros. Vicente Huidobro, por ejemplo, en su poema “Arte poética” como que da la clave para entender su poiesis: el Creacionismo. El título de esta obra de Andrés Morales se complementa con una frase adjetiva: en movimiento. Las poéticas siempre han estado en el quehacer literario ya no como preceptiva o norma sino como cosmovisiones y aprehensiones del mundo. Se trata de un libro donde vemos al poeta en su menester -trabajo u oficio, como decían los medievales: un ministerium como especialista en literatura, especialmente en el género lírico. Como dije más arriba, ambos menesteres –la escritura poética y la escritura académica- se entrelazan en nuestro autor. Cuando uno lee estos ensayos, artículos, notas de lectura, reseñas y discursos, descubre al académico intuitivo que pesquisa en los detalles de un poema para dar cuenta de todo un ámbito creativo de un/a poeta ya sea de la escritura de la poesía española o de la hispanoamericana. El texto dedicado a Stella Díaz Varín es inolvidable, como lo es la poeta chilena, así como los que aluden a García Lorca o a Huidobro. La impronta pedagógica de Andrés Morales queda evidenciada en el ensayo dedicado a la poesía chilena de la segunda mitad del siglo XX, mientras que se nos revela la perspectiva emotiva al recordar sus ancestros croatas en la poesía chilena de ese origen. En definitiva, un texto imprescindible.

Por último, “Oráculo” es el libro de poemas que refrenda lo dicho por Gonzalo Rojas en el prólogo a “Soliloquio de Fuego” (1984). Andrés Morales está “condenado a ser poeta”, y a ser un poeta mayor. Dentro del espectro de la poesía chilena contemporánea, sin dudas, que ocupa un lugar destacadísimo. Sus “poéticas en movimiento” – a partir de “Por ínsulas extrañas” (1982) hasta ahora-, lo ha consolidado como una voz poética potente a las que el/la lector/a nunca quedará defraudado/a. Es por todos sabido que el lenguaje poético es una forma de ser que va más allá de la norma. Es por eso que las imágenes retóricas que vienen desde illo tempore tienden a ocultar el sentido de la escritura lírica. En el caso de Andrés Morales el lenguaje se transforma en un metalenguaje trabajado con aciertos estéticos y de gran profundidad en el modo como el hablante se plantea ante el objeto o los objetos deseados de la aprehensión lírica. En la poética de Morales, experimentamos como lectores/as lo que Barthes denominó el placer del texto: la creación, como una relación amorosa entre la obra y su lector/a. En “Oráculo”, Andrés Morales, aúna bajo esta denominación titular dos obras suyas anteriores. Estamos, por cierto, frente a una nueva obra, pues al volver a articularlos bajo un distinto nombre se constituyen en una nueva construcción poética mediante las voces comunicantes que había entre “Visión del oráculo” (1993) y “Los cantos de la Sibila” (2008). Entre ambos el/la hablante es el/ la vidente que mira, observa, lee el mundo y presagia un destino inevitable e insoslayable. En esta obra nueva el fenómeno de lo intertextual está dado sobre la base del lenguaje que nos revela –como dije- a un poeta mayor: “no yacerá en un libro como tantos. Volará, crecerá” (Gonzalo Rojas, dixit!).


HOY, 13 DE OCTUBRE DE 2020, LECTURA EN VALENCIA, ESPAÑA, DE LA POETA PILAR BLANCO EN EL CICLO "POETAS EN EL ATENEO", ATENEO DE VALENCIA



 

viernes, 9 de octubre de 2020

IV FESTIVAL DE POESÍA Y TEATRO CLÁSICO "PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA" (EN LÍNEA, CHILE, DEL 14 AL 16 DE OCTUBRE DE 2020)



PROGRAMA
 

Miércoles 14, 19:00 h. «Teatro del Siglo de Oro: del texto a la puesta en escena». Conferencia de Santiago D’Oria, director de la Compañía Argentina de Teatro Clásico.

Jueves 15, 12:00. «Vigencia del teatro en verso». Conferencia de Karmele Aramburu, directora de la academia Aula de Verso K (España).

Jueves 15, 19:00. «Diálogos sobre La vida es sueño de Calderón». Conferencia de la directora de la Compañía de Teatro La Calderona, Macarena Baeza (Universidad Católica) y Wendolyn Araya (Universidad Católica).

Viernes 16, 10:00. «¿Cómo eran las danzas y la música en la época antigua?: Contrastes entre Renacimiento y Barroco». Conferencia de Ana María Vela (Pontificia Universidad Católica de Chile) y Javiera Portales (Universidad Alberto Hurtado).

Todas estas conferencias serán retransmitidas en vivo en la página de Facebook de la Facultad de Filosofía y Humanidades: https://www.facebook.com/filosofiayhumanidadesuchile y la página del Taller de Verso Clásico: https://www.facebook.com/versoclasico.

Les agradeceré mucho su presencia y la difusión de estas retransmisiones.

Asimismo, podrán disfrutar de todos los vídeos desde los enlaces que publicaremos en la página del Taller, y que se irán alojando, a medida que vayamos "liberando" el programa, en la página de Youtube del Centro Cultural de España: https://www.youtube.com/playlist?list=PLGdnSc11fB0rIPXS7CUn-T72QpMBPJ16X (actualmente aún vacía, hasta mañana a las 10:00 h., que publicaremos nuestros primeros vídeos).

Pueden consultar el programa completo aquí: http://www.uandes.cl/comunicaciones/extension/2020/teatro_clasico/mailing2.html

jueves, 8 de octubre de 2020

SUSAN HOWE CON LA CONFERENCIA "MI EMILY DICKINSON" EN LA CÁTEDRA BOLAÑO DE LA UDP (15 DE OCTUBRE DE 2020)



 

FALLO DEL PREMIO INTERNACIONAL DE LA FUNDACIÓN LOEWE DE ESPAÑA 2020



 

La Fragilidad, de Diego Doncel (Cáceres, España), gana el Premio LOEWE de Poesía 2020 y Peachtree City, de Mario Obrero (Madrid, España), el Premio a la Creación Joven.

Según el Jurado, La Fragilidad es un poemario absoluto, total, de una admirable madurez vital y expresiva. Por otro lado, de Peachtree City destaca “un libro con imágenes inusuales y un aliento poético que retrata la multiplicidad cultural de la globalización".

De Malpartida (Cáceres), es Diego Doncel, ganador del XXXIII Premio Internacional de Poesía FUNDACIÓN LOEWE. Su poemario La fragilidad ha sido seleccionado por un Jurado presidido por Víctor García de la Concha.  En esta edición, el Premio a la Creación Joven ha recaído en el madrileño Mario Obrero quien, a sus 17 años de edad y habiendo escrito el libro premiado a los 16, se convierte con Peachtree City en el galardonado más joven de la historia del Premio LOEWE.

Además, los 1.247 participantes de 36 países han supuesto un incremento del 19,3% en el número total de manuscritos enviados respecto al año anterior, lo que también convierte a la edición de 2020 en un Premio especialmente extendido, ya que un 25% de ellos provenían de Hispanoamérica. A partir de esta edición, la edad máxima para acceder al Premio a la Creación Joven alcanza los 33 años.

De La fragilidad, el libro ganador, el Jurado ha afirmado que es “sólido y compacto, tanto en el fondo como en la forma”. Por su parte, el poeta Jaime Siles ha destacado la “madurez vital y expresiva” del poemario, explicando que “confiere una voz profunda con una cosmovisión personal singular y propia que expone una teoría de la vida y que humaniza su dicción al mostrarnos el espectáculo que la civilización actual rehúye y no quiere ver, el dolor y la muerte, y lo hace de una posición abierta a la solidaridad de la esperanza”. Añade, además: “No hay poema que falte ni que sobre”. Diego Doncel es poeta, novelista y articulista, y reside en Madrid. Galardonado con el Premio Adonais en 1990, así como el Premio Tiflos de la Fundación Telefónica y el Premio Diálogo de Culturas en 2015, su poesía ha sido traducida al inglés, francés, italiano, portugués y chino.

Mario Obrero comenzó a escribir poesía a los 7 años de edad. En 2018 recibió el Premio de Poesía Félix Grande con su libro Carpintería de armónicos y en 2019 publicó su segundo poemario, ilustrado por él mismo. Cursó 1º de Bachillerato en Peachtree City (Georgia, Estados Unidos) el año pasado y es alumno de  Humanidades en el IES La Senda, en Getafe.

La poeta Gioconda Belli, además de resaltar la extrema juventud de Mario Obrero, desvela “las imágenes inusuales” de Peachtree City y destaca su “aliento poético que retrata la multiplicidad cultural de la globalización” que consigue, “con ironía y destreza, un poemario sorprendente”.

APARECE LA NUEVA "REVISTA DE POESÍA, LIBROS LATINOAMERICANOS" DIRIGIDA POR MAX GONZÁLEZ SÁEZ DE MAGO EDITORES (SANTIAGO DE CHILE, N. 1, ENERO - ABRIL DE 2020)


 

CICLO DE LITERATURA DE IBERO-AMERICAN CULTURE Y LIBRARY OF CONGRESS (USA): PEDAGOGÍA POÉTICA DE GABRIELA MISTRAL, ENSEÑAR CON EL CANTAR"