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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

sábado, 5 de octubre de 2013

"CREMATORIO", POEMA INÉDITO DE PATRICIO HENRÍQUEZ LORCA (CHILE)





No basta haber vivido el triunfo o la derrota total.
una sola vez frente al espejo,
en la desnudez o lleno de galas.
Es haber desaprovechado la vida propia y ajena,
y haber afrentado a Dios con toda su nada.
Es lo mismo que reírse de la desgracia del verdugo,
puesto que dicho corazón que se vanagloria de su “humanidad”
y el cerebro portententoso y laureado
no son más que juegos de muñecas rusas
y la última de ella, la de arena
nunca pudo ver que el triunfo y la derrota
se reflejan en un espiral de espejos

y en todos los espejos hay un necesario derramamiento de sangre.

Nunca ha valido la pena luchar por los pobres,
nunca ha valido la pena el enriquecimiento honesto y esforzado,
y da exactamente lo mismo al alma y al cuerpo
haber recorrido todo el mundo
o haber quedado en un sólo lugar
desempeñando cualquier oficio bien o malpagado
y asar carnes y bromas groseras junto amigos y familiares
de todos los linajes y calidades existentes

La lepra llega a todos y es merecida,
porque los actos honestos se desmiembran
por el egoísmo, el prejuicio y la insana tendencia al sacrificio.
Le das tu cetro de oro a los pordioseros,
le enseñas también a tocar la lira,
pero le niegas condición y figura humana al verdugo

niegas tu crueldad con crueldad,
te niegas a ti mismo,
cortas la mano que con gusto desuella lentamente al prójimo,
y aquello te granjea tu lepra de hielo,
aquello te condena a la necedad absoluta.





Y te lo mereces,
te lo expreso yo desde la hoguera
a la que me mandaste por crímenes de lesa humanidad
y me llamaste inhumano cuando estaba en la brasas.

No lo niego, no puedo ni quiero hacerlo:
me cambié de chaqueta y me enorgullezco,
goce de hacer daño a hombres, mujeres y niños,
y a todo lo que se arrastra por la Tierra,
desfloré  Vírgenes y las abandoné con gloria,
y cuando fui Rey mandé a matar a mis enemigos,
y cuando fui pobre maté a mis propios amigos
y no tengo arrepentimiento

aquí en el fuego que me dejaste, me rio
y me rio de ti, me la paso en grande
porque tuviste un sólo espejo en tu casa
y yo tengo miles en este espiral de azules y rojos

Aunque no sea profeta
y aunque goces cuello, rostro, labio,
te harás de hielo y como hielo seguirás

Prefiero siempre el fuego,
porque el fuego es impredecible y vago,
porque en el lloro y río,
gozo padeciendo de todos los placeres crueles
y no sufro las bondades obligatorias.

El fuego es libre y a ti no corresponde,
te lo digo aquí como ceniza de la ceniza
pero que siempre tendrá sentido

para ti es el hielo,
para ti no hay trasformación,
sólo hay una ascéptica continuidad
y aquello que no cambia es lo único que realmente muere.


2 comentarios:

Sémola dijo...

...y aquello que no cambia es lo único que realmente muere.

Me encantó, fue como pensar alambres de púas. Un saludo.

Enrique dijo...

Que belleza de poema!

Enrique Carretero