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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

lunes, 22 de febrero de 2010

ENTRE LA MAFIA Y EL PLAGIO por Luis Hernández Serrano

Enrique Cirules

Algunos libros de Cirules





















Aunque no se trata de un artículo ni una entrevista sobre poesía, me ha parecido gravísimo el tema que afecta a un querido y connotado escritor y cronista de Camagüey, Premio "Casa de las Américas". Reproduzco íntegramente el texto aparecido en el periódico "Juventud Rebelde" de La Habana, Cuba, el día 16 de febrero de 2010.


Importantes obras que denuncian la presencia y vínculos de grupos gansteriles en la Cuba de antes de la Revolución, del escritor Enrique Cirules, han sido burdamente «canibaleadas» por un escritor de Estados Unidos

El escritor camagüeyano —novelista, narrador y ensayista— Enrique Cirules, autor de Conversación con el último norteamericano, Los guardafronteras, El imperio de La Habana, Hemingway en la cayería de Romano, La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana y otras obras agotadas en las librerías, se encuentra muy ofendido porque ha sido plagiado burdamente por el estadounidense T. J. English, en un texto que ya circula en estos momentos en la nación norteña.
El primer libro de Cirules, nativo de Nuevitas, fue Los perseguidos, Premio de Cuento del Concurso 26 de Julio del MINFAR, publicado en 1972, pero el que lo hizo verdaderamente famoso, un año después, fue Conversación con el último norteamericano.
Cirules denuncia y considera ese plagio un cruel «canibaleo» de su obra y parte de un proyecto para manipular sus libros El imperio de La Habana y La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana.

—¿Cómo se enteró del hecho que lo ha ofendido?

—Recibí la noticia de que en 2008 un tal T. J. English había publicado en Estados Unidos el libro titulado Havane Nocturne, donde se me plagia burda y profusamente. «Es un libro que los más importantes medios de prensa estadounidense califican como un bestseller; sin embargo, algunos lectores de esa nacionalidad que conocen mi obra insisten en que es un innegable plagio.
«En Havane Nocturne —de la Editorial Harper en New York, London, Toronto y Sydney, en formato grande, con 397 páginas y 34 fotos— a T.J. English se le otorga, además, la primacía sobre las historias de Meyer Lansky en la capital cubana y la mafia en Cuba».
—¿Qué hizo usted ante tal fraude?
—Mandé a buscar el libro y comencé a leerlo, a estudiarlo detenidamente. Y descubrí que el autor, English, dedicaba el texto «In memory of Armando Jaime Casielles (1931-2007), and for the Cuban people». «La segunda sorpresa fue ver una foto donde reconocí a ese personaje. Él había tocado a mi puerta, confesando su admiración por mí y que deseaba conocerme. De pronto, mientras estábamos hablando, lo sorprendí conectando a escondidas una pequeña grabadora. Le ordené que apagara ese equipo y se fuera, pero este señor me rogó que lo dejara tomarse una foto conmigo. «Leí su texto y comprobé que T. J. English había copiado literalmente una buena parte de mis libros. Había plagiado cientos de las páginas que en 1993 yo había ofrecido en El imperio de La Habana. Por supuesto, excluía mis análisis y mis conclusiones históricas, mas incluía absolutamente todas las memorias de Jaime Casielles acerca de la presencia del jefe del clan mafioso Havana-Las Vegas en Cuba, revelados al mundo por primera vez en 2004, en mi libro La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana».
—¿Habla de historias desconocidas antes de 1993 y hasta 2004?
—El tema de la mafia ha sido muy tratado desde la ficción, por escritores y cineastas de casi todas las partes del mundo. Pero cuando yo comencé a estudiar a la mafia norteamericana era un tema estancado por los delirios de una prodigiosa invención y manipulación literaria y cinematográfica. «En 1989 recibí sustanciosas proposiciones para que, con los descubrimientos que estaba realizando, escribiera una novela, y no me adentrara “en esa escabrosa construcción” de un texto de otra naturaleza. «Y es que encontré documentos de tal importancia que mi decisión fue transmitirles a los cubanos y a la opinión pública internacional lo que había acontecido realmente con el clan Havana-Las Vegas. No quise unir mi trabajo investigativo a las manipulaciones de una literatura de ficción».
—¿Puede referirse a sus descubrimientos?

—Una nueva comprensión de esa época, muy sensible a las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos; y por extensión, a sus consecuencias hasta hoy. Y el viraje que significó la publicación de El imperio de La Habana en 1993, en los análisis históricos de los 25 años que antecedieron al triunfo de la Revolución Cubana. «Incluso, a partir de 1995 las guías turísticas generadas en Miami (Indight Guides Cuba, Houghton Mifflin Company, Miami, 1995), tuvieron que aceptar el maridaje entre la tiranía de Batista y la mafia norteamericana, excluyendo, por supuesto, la ayuda que recibió el dictador cubano de los servicios especiales de Estados Unidos para dar el golpe de Estado en Cuba en 1952».

—¿Qué temas excluyó el plagiador?

—Muchos. Uno de los más importantes ha sido ocultar la existencia en Cuba, antes de la Revolución, de una trilogía del poder real: grupos financieros-mafia-servicios especiales estadounidenses, que, voraces, establecieron en nuestra patria un Estado de corte delictivo, plegado a los intereses del clan Havana-Las Vegas. «En este proyecto las agencias especiales estadounidenses estuvieron muy comprometidas con el golpe batistiano del 10 de marzo, dirigido a que el tirano regenteara de nuevo el poder aparente, en el esquema de dominación implantado por Estados Unidos en la Isla».

-¿A qué conclusiones llegó con el libro de T. J. English?
—Es un libro armado de una manera taimada y astuta, con capítulos iniciales dirigidos a crear una atmósfera, pero en general aborda en ellos aspectos ya conocidos. «Y aunque English asegura haber utilizado una cuantiosa gama de fuentes, Havane Nocturne ha sido construido con un solo fin: apoderarse de las revelaciones que hice en 1993 en El imperio de La Habana, y sobre todo adueñarse de los espacios que en 2004 anunció mi libro La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana, las memorias de Jaime Casielles, el chofer, guardaespaldas y valet de Meyer Lansky, sobre el jefe del clan mafioso Havana-Las Vegas, durante 1957 y 1958».

—¿Puede contar algunas de las historias plagiadas en La vida secreta…?

—El «canibaleo», el plagio vulgar, incluye cientos de páginas, muy variadas historias y revelaciones de El imperio… y de La vida secreta… Va desde los encuentros de Lansky con Batista, a la reunión de toda la mafia norteamericana en República Dominicana, en julio de 1958, bajo los auspicios del «generalísimo» Leónidas Trujillo. «También, los parajes secretos de Lansky en La Habana, paseos y actividades preferidas, estructuras mafiosas, amores y nostalgias, sus proyectos, sus entrelazamientos, su metodología y los grandes negocios que emprendió el referido clan en Cuba en medio de la guerra contra las familias sicilianas de New York por el reparto de los negocios que se estaban generando en la capital cubana. «La vida secreta… es descubrir a Lansky por y desde dentro, con sus costumbres, hábitos, temores y ensueños. Sus paseos y actividades en los entornos de la esplendorosa Habana. English copia 14 capítulos de ese libro mío y de una manera muy astuta deja abierto espacios para una futura manipulación. Se sabe robando y estafando un tema hasta hoy muy sensible en los análisis de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. «Y trata de encubrir el plagio diciendo que esas informaciones las obtuvo en entrevistas con Armando Jaime Casielles. Lo plagia en 16 ocasiones. (La primera: p.128. Lansky refuging handshake: Cirules (1), pp.113-114; authour interview, Armando Jaime Casielles; y la 16 (la última): Jaime last conversation with Lansky: Ibid. Also authour interview, Armando Jaime Casielles. «Esta supuesta entrevista, quizá una grabación de nuestras intervenciones, de Jaime o mía, en las múltiples presentaciones que hicimos de nuestros libros durante 2004 y 2005, no autorizan de ningún modo al señor English a plagiar la propiedad intelectual ajena. «Él dice haber realizado una entrevista a Casielles los días 24 y 26 de enero de 2007, pero es absolutamente falso, pues Casielles muere 17 días más tarde, el 12 de febrero de 2007, después de permanecer dos meses en cama, gravemente enfermo, con cáncer en el único pulmón que le quedaba, y respirando con la ayuda de un balón de oxígeno.
«En Havane Nocturne, English menciona mis libros y mi nombre en 72 ocasiones, tratando de justificar el “plagio” o el intenso “canibaleo”. Y, como si fuera poco, dice que esa información se debe a entrevistas suyas. «Miente, tergiversa, estafa, manipula un período de singular importancia en la historia de la nación cubana, y deja múltiples ventanas abiertas, cuyo objetivo esencial es continuar manipulando nuestro pasado. Pone a Batista, sí, en alianza con la mafia en Cuba, ¡pero sin la complicidad de Estados Unidos!».

—¿Estarán sus libros sobre la mafia en la Feria del Libro de 2010?

—Sí, El imperio de La Habana y La vida secreta de Meyer Lansky..., los dos libros, serán presentados allí unidos en un solo tomo, en una edición al cuidado de Ana María Bach. En nuestra patria es la quinta edición de El imperio… y la cuarta de La vida secreta

—Hábleme de estos libros suyos en el extranjero.

El imperio… circula en inglés en Inglaterra, Australia, Estados Unidos y otros países. Una traducción en Brasil; y una edición de lujo, de ambos títulos, de reciente publicación, por la Editorial Chavín, de España. La traducción al inglés de La vida secreta… ya está.

—¿Proyectos?
—Muchos, seguir investigando y escribiendo, convencido de que apenas estoy comenzando.

—¿Alguna evidencia más sobre los plagios de sus obras?

—Mejor ahora me reservo otras revelaciones.

domingo, 21 de febrero de 2010

CÉSAR VALLEJO, poemas de "TRILCE"

César Vallejo, dibujo de Pablo Picasso


Casa de César Vallejo en Perú


De Trilce



(1922)

I



QUIÉN HACE TANTA bulla y ni deja
Testar las islas que van quedando.

Un poco más de consideración
en cuanto será tarde, temprano,
y se aquilatará mejor
el guano, la simple calabrina tesórea
que brinda sin querer,
en el insular corazón,
salobre alcatraz, a cada hialóidea
grupada.

Un poco más de consideración,
y el mantillo líquido, seis de la tarde
DE LOS MÁS SOBERBIOS BEMOLES.

Y la península párase
por la espalda, abozaleada, impertérrita
en la línea mortal del equilibrio.


III



LAS PERSONAS MAYORES
¿a qué hora volverán?
Da las seis el ciego Santiago,
y ya está muy oscuro.

Madre dijo que no demoraría.

Aguedita, Nativa, Miguel,
cuidado con ir por ahí, por donde
acaban de pasar gangueando sus memorias
dobladoras penas,
hacia el silencioso corral, y por donde
las gallinas que se están acostando todavía,
se han espantado tanto.
Mejor estemos aquí no más.
Madre dijo que no demoraría.

Ya no tengamos pena. Vamos viendo
los barcos ¡el mío es más bonito de todos!
con los cuales jugamos todo el santo día,
sin pelearnos, como debe de ser:
han quedado en el pozo de agua, listos,
fletados de dulces para mañana.

Aguardemos así, obedientes y sin más
remedio, la vuelta, el desagravio
de los mayores siempre delanteros
dejándonos en casa a los pequeños,
como si también nosotros
no pudiésemos partir.

Aguedita, Nativa, Miguel?
Llamo, busco al tanteo en la oscuridad.
No me vayan a haber dejado solo,
y el único recluso sea yo.




IX



VUSCO VOLVVVER DE golpe el golpe.
Sus dos hojas anchas, su válvula
que se abre en suculenta recepción
de multiplicando a multiplicador,
su condición excelente para el placer,
todo avía verdad.

Busco volvver de golpe el golpe.
A su halago, enveto bolivarianas fragosidades
a treintidós cables y sus múltiples,
se arrequintan pelo por pelo
soberanos belfos, los dos tomos de la Obra,
y no vivo entonces ausencia,
ni al tacto.

Fallo bolver de golpe el golpe.
No ensillaremos jamás el toroso Vaveo
de egoísmo y de aquel ludir mortal
de sábana,
desque la mujer esta
¡cuánto pesa de general!

Y hembra es el alma de la ausente.
Y hembra es el alma mía.



XIII



PIENSO EN TU sexo.
Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
ante el hijar maduro del día.
Palpo el botón de dicha, está en sazón.
Y muere un sentimiento antiguo
degenerado en seso.

Pienso en tu sexo, surco más prolífico
y armonioso que el vientre de la Sombra,
aunque la Muerte concibe y pare
de Dios mismo.
Oh Conciencia,
pienso, sí, en el bruto libre
que goza donde quiere, donde puede.

Oh, escándalo de miel de los crepúsculos.
Oh estruendo mudo.

Odumodneurtse!



XVIII



OH LAS CUATRO paredes de la celda.
Ah las cuatro paredes albicantes
que sin remedio dan al mismo número.

Criadero de nervios, mala brecha,
por sus cuatro rincones cómo arranca
las diarias aherrojadas extremidades.

Amorosa llavera de innumerables llaves,
si estuvieras aquí, si vieras hasta
qué hora son cuatro estas paredes.
Contra ellas seríamos contigo, los dos,
más dos que nunca. Y ni lloraras,
di, libertadora!

Ah las paredes de la celda.
De ellas me duele entretanto, más
las dos largas que tienen esta noche
algo de madres que ya muertas
llevan por bromurados declives,
a un niño de la mano cada una.

Y sólo yo me voy quedando,
con la diestra, que hace por ambas manos,
en alto, en busca de terciario brazo
que ha de pupilar, entre mi dónde y mi cuándo,
esta mayoría inválida de hombre.



XXVIII



HE ALMORZADO SOLO ahora, y no he tenido
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,
ni padre que, en el facundo ofertorio
de los choclos, pregunte para su tardanza
de imagen, por los broches mayores del sonido.

Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir
de tales platos distantes esas cosas,
cuando habráse quebrado el propio hogar,
cuando no asoma ni madre a los labios.
Cómo iba yo a almorzar nonada.

A la mesa de un buen amigo he almorzado
con su padre recién llegado del mundo,
con sus canas tías que hablan
en tordillo retinte de porcelana,
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos;
y con cubiertos francos de alegres tiroriros,
porque estánse en su casa. Así, ¡qué gracia!
Y me han dolido los cuchillos
de esta mesa en todo el paladar.

El yantar de estas mesas así, en que se prueba
amor ajeno en vez del propio amor,
torna tierra el brocado que no brinda la
MADRE,
hace golpe la dura deglución; el dulce,
hiel; aceite funéreo, el café.

Cuando ya se ha quebrado el propio hogar,
y el sírvete materno no sale de la
tumba,
la cocina a oscuras, la miseria de amor.


XXXII



999 CALORÍAS
Rumbbb...Trrrapprrr rrach...chaz
Serpentínica u del dizcochero
engirafada al tímpano.

Quién como los hielos. Pero no.
Quién como lo que va ni más ni menos.
Quién como el justo medio.

1,000 calorías.
Azulea y ríe su gran cachaza
el firmamento gringo. Baja
el sol empavado y le alborota los cascos
al más frío.

Remeda al cuco: Roooooooeeeis...
tierno autocarril, móvil de sed,
que corre hasta la playa.

Aire, aire! Hielo!
Si al menos el calor (__________ Mejor
no digo nada.

Y hasta la misma pluma
con que escribo por último se troncha.

Treinta y tres trillones trescientos treinta
y tres calorías.




XLIV



ESTE PIANO VIAJA para adentro,
viaja a saltos alegres.
Luego medita en ferrado reposo,
clavado con diez horizontes.

Adelanta. Arrástrase bajo túneles,
más allá, bajo túneles de dolor,
bajo vértebras que fugan naturalmente.

Otras veces van sus trompas,
lentas asias amarillas de vivir,
van de eclipse,
y se espulgan pesadillas insectiles,
ya muertas para el trueno, heraldo de los génesis.

Piano oscuro ¿a quién atisbas
con tu sordera que me oye,
con tu madurez que me asorda?

Oh pulso misterioso.

martes, 16 de febrero de 2010

MAHLER EN NEW YORK, poema inédito de Andrés Morales


Llegará mi tiempo
Gustav Mahler



I


Estoy perdido para el mundo en estas sombras
que me dicen rascacielos y que veo
como bosques arrasados, encendidos.

La ciudad llena de celdas y de cárceles,
de ripios y tambores, de trompetas:

Lloran los ojos de Babel
(en otras manos)
en otra tierra sin sus ríos
se desangran
los leones, el lenguaje
y millones de escenarios
enmudecen.


II



Las luces o los ojos, el vaivén
de piedras de mi infancia en esta noche:
La Torre y el Palacio, la aventura
o águilas, neón oscuro y yerto
de músicas que escuchan sus compases
y nunca habrán de oír mi solo ritmo.

La Torre de Babel el puente, el dólar
que nada me compró, ni el dios del aire,
espera más terrible que mi marcha
augusta o sentenciosa: mal de muerte.



(A Juan Carlos Palazuelos, de quien espero su Réquiem)

DEMONIO DE LA NADA por Luis Riffo E. ("El Mercurio" de Valparaíso")


Un poeta que vive la literatura en los territorios de la creación, el estudio y la crítica es el autor de este libro de poesía. Andrés Morales (1962) viene publicando sus poemas desde los años ochenta y en los noventa hace lo propio con ensayos y antologías que abarcan a autores hispanoamericanos y croatas. A ello hay que agregar las diversas cátedras de literatura que dicta en diversas universidades de Santiago.
Esos pergaminos no pueden omitirse a la hora de leer estos versos en los que conviven un ritmo pausado y agitadas, a veces violentas, imágenes. En este poemario nos encontramos con la figura multiforme y ubicua del demonio, símbolo universal que Morales despliega en sus más diversos sentidos, ya sea como personificación del mal o metáfora de un atormentado espíritu humano. Pero, además, ese demonio de la nada es una amenaza que palpita en la escritura misma, es el desierto del sin sentido, es el silencio absoluto que parece prevalecer sobre las palabras.
La maldad instala su negocio en el acto de describir el mundo. El poeta se muestra impotente para dar una imagen más luminosa, esperanzadora, porque los signos señalan un destino, el “Fátum”, lo inexorable de nuestra suerte, en cuya trama se encuentra no sólo la muerte, sino también la soledad, el olvido, la crueldad ajena. “Ahora el cuello al hacha, el ojo al vidrio, / la marca de Caín o de ese Abel: / ya da lo mismo”, escribe Morales. Según esas palabras, ya no hay inocencia, víctima y victimario comparten un paisaje contaminado por la violencia: “Recorre la maldad el aire que me cubre / y ciega mis pupilas en la noche”. En “La bestia”, cuyo título alude a la invasión a Irak, da clara cuenta de que el demonio imaginado por Morales es tanto el que cada uno de nosotros alimenta en su propia vida como las fuerzas depredadoras que pretenden ejercer el poder sobre todo el planeta: “El águila es la bestia. La guerra su locura”. Y no hay eufemismos para dibujar la imagen cruel de este particular demonio, cuyas imágenes nos recuerdan al monstruo de Goya, pero disfrazado de niña peligrosamente caprichosa:


Arregla sus pezuñas, trenza sus cabellos,
en el espejo observa su cuerpo amenazante
como una extraña niña que odia a las muñecas
y rompe sus cabezas y come sus entrañas.


Sin embargo, hay otras causas de esta maldición que arrastra el ángel caído, entre ellas el olvido y el hastío. La constatación de que vivimos en “este absurdo de días sin recuerdo” parece una advertencia acerca de esa amnesia voluntaria con la colectivamente hemos ido sepultando nuestra memoria histórica, y la consecuencia es el debilitamiento de la palabra, ese instrumento que nos sirve para construir nuestra realidad. La otra es la condena del hastío, la agitación inútil, el “delirio quieto” a la que nos somete un presente en el que somos “del tiempo amortajados”.
Sin desmedro de esa lectura plural, la poesía de Morales también es la versión personal de su aventura o desventura poética y vital, en la cual resuena la voz cansada, plácidamente furibunda, de un ciudadano del nuevo siglo enfrentado a sus propios demonios y a los demonios del mundo.

sábado, 13 de febrero de 2010

LOS CANTOS DE LA SIBILA: RENOVACIÓN Y CONTINUIDAD DE ANDRÉS MORALES por Cristián Gómez O.


Cuando se fundó la generación del ’80, al menos cuando se fundó públicamente (allá en las jornadas de poesía joven organizadas en el Instituto Cultural de Las Condes, a finales de los setenta), era difícil suponer un desarrollo de aquel grupo de autores desligado de la coyuntura que en aquel tiempo nos ocupaba: una salida democrática a la dictadura, las metas y no los plazos que se había autoimpuesto el tiranillo por aquel entonces, el milagro económico que ya no era tan milagroso.

En un artículo titulado precisamente “Poetas jóvenes”, escribía Enrique Lihn, a propósito de aquel Encuentro de Arte Joven al que hiciéramos mención en el párrafo anterior, que los poetas jóvenes de la época eran cualquier cosa menos jóvenes, debido a que los jóvenes son, en la primera fase de su desarrollo, imitadores de los viejos. Situación agravada en el Chile de hoy por el analfabetismo juvenil (incluso universitario), tendencia que revela, en la producción poética, la caduca polaridad de fondo y forma, en beneficio de a) la sencillez y la claridad esteticista y populistas del Neruda tardío, y b) la tendencia –en una relación de implicación con la anterior– de otorgarle la mayor importancia al mensaje explícito del poema, en términos de compromiso social. (El circo en llamas, 156)
Deploraba entonces Lihn aquellas soluciones fáciles ante una coyuntura, la cual otros poetas habían sabido sortear, todavía según el autor de La pieza oscura, de un modo que privilegiaba “nuevas tácticas de literaturidad”, i.e., una insistencia en la tan mentada autonomía del texto literario, que Lihn la entendía en la mejor de sus acepciones, aquella que sin desconocer la proveniencia del texto desde un contexto que lo condiciona y posibilita, ante todo favorece el trabajo escritural sin que éste sea o tenga que ser ni un epifenómeno de la sociedad que lo rodea ni tampoco punta de lanza de causa alguna. Ninguna de estas enfermedades de la época asomaron nunca en el trabajo de Andrés Morales. Aun cuando el mismo autor se ha referido a sí mismo como cercano a una estética clásica: “…mi poesía es hermética, tendiendo a lo que conocemos como poesía clásica. (…) Formalmente me interesa reactualizar a los poetas cimeros españoles, latinos e italianos” (en Goycolea, 109), Morales ha sabido valerse por sí mismo a la hora de emprender un proyecto poético inconfundible en el concierto de la poesía chilena.

El libro que ahora nos ocupa, Los cantos de la Sibila (Editorial Universitaria, Santiago, 2009), no es ajeno a estas consideraciones. Enfocado de lleno en el recurso del vate y su desacralización, valiéndose de símbolos más o menos tradicionales de la cultura greco-romana, este conjunto está dentro de lo que formalmente hemos visto en otros libros del autor, a saber: a ratos predomina el uso del verso blanco, a veces un verso libre, sin que ninguno de ellos dé el patrón de lectura definitivo. El libro, constituido mayoritariamente de poemas breves o relativamente breves, está siempre al borde de esa tentación oracular que es parte inherente de la poética de Morales, un intento de vaticinio que se encuentra privado, no obstante, de sus mismas capacidades adivinatorias en la medida en que el hablante de estos poemas (y de otros libros del autor) parece condenado a esa realidad que lo circunda y deroga sus visiones. De ahí que pese a que el volumen está centrado en torno a la figura de la Sibila, no exista en realidad una vocación adánica de nombrar la realidad ni menos afán colectivo en el que las visiones y profecías del oráculo vayan dirigidas hacia masa alguna. Por el contrario, el hablante de estos cantos (nos preguntamos asimismo, por esta denominación) cumple la función de un demudado testigo ante lo que ve: así, en un poema como “Paz” (p. 25), los verbos conjugados en presente y las imágenes de la caída que rodean a las divinidades degradadas, nos hacen pensar en que tal degradación se extiende a elementos de la vida cotidiana en una urbe como el tránsito y los negocios: en medio de todos ellos y su aparente normalidad, la percepción de la paz como un hecho positivo de la convivencia social pasa aquí a convertirse en “hipócrita, feroz” (p. 27): una paz de los cementerios en que la tranquilidad es impuesta a un alto costo.
Aun cuando el libro lleva en su portada una reproducción de la Sibila délfica de la Capilla Sixtina, aquella que augurara la coronación de Cristo con espinas, en el texto de estos “cantos” hay antes bien una relación de la palabra poética con los afectos, con la necesidad de llenar aquellas carencias sentimentales que son frecuentes en el hablante de Morales. Por eso en este libro que hoy reseñamos, las artes adivinatorias están teñidas por el temor del lenguaje. En “Presagio y miedo” (p. 83), la alondra (¿por qué no citar aquí a Shakespeare: “it was the lark, not the nightingale”, quien anuncia la mañana) con su anuncio anticipa dos cosas: el amanecer y la llegada del amante. Sin embargo, la voz del poema teme que ese mismo canto aleje al anhelado objeto del deseo. La predicción se vuelve inútil, o en su defecto, indeseable y peligrosa.
Un último apunte: parte de una tradición mallorquina y valenciana son los “cantos de la Sibila”, que se llevan a cabo en tiempo de adviento, cerca de Navidad. Una manera de profetizar el fin del mundo y, en términos cristianos, la segunda venida de Cristo. El libro se abre precisamente con el poema titulado “El canto de la sibila”, pero si esas cien gaviotas blancas que se mencionan en el texto pueden predecir estadísticamente la proximidad del mar, el tono del poemario en su conjunto queda establecido cuando se dice: “no adivinarán/ la dicha de estas letras/ que habitan en el aire/ aún quieto o caprichoso/ en el lejano exilio” (p. 11).
Falta hacer una lectura ideológica de estos textos, ya que los mismos distan de carecer de ella. Hasta ahora, cada vez que se habla de (la poesía de) Morales, se visitan ciertos tópicos como el rigor formal de su obra y el uso de cierto enciframiento del discurso con el soporte de determinados símbolos culturales de la tradición occidental. Nadie, sin embargo, se ha valido de estos lugares comunes en torno a esta poesía para bucear en lo que estos textos guardan en relación con las condiciones económicas e ideológicas que los posibilitan. Tiempo atrás Carmen Foxley señalaba que el lenguaje de la generación del 80 se centraba en torno a la figura del sobreviviente. Sin querer negar la existencia de tales características en muchos de los autores de tal generación, creo –con Lihn– que un impacto, si se quiere, más profundo de la represión política y el estado de cosas durante la dictadura, es lo que comentábamos al principio de esta nota, en torno a la necesidad a la que muchos escritores se vieron enfrentados durante el período, esto es, que el gobierno pinochetista no afectó la continuidad de la poesía chilena, sino sus estrategias de representación. Se habló, con razón, de la censura, pero por sobre todo de la autocensura. Ergo, la relación de los textos con los textos y de éstos con la realidad: eso es lo que se vio infinitamente modificado bajo el peso de la bota militar y a posteriori con sus consecuencias neoliberales. En esta disyuntiva es donde se juega buena parte del peso de la poesía de Andrés Morales. Aunque, evidentemente, no sólo la poesía de este autor, sino la poesía chilena en su totalidad.

viernes, 12 de febrero de 2010

IMÁGENES FOTOGRÁFICAS DEL XXV FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE TROIS RIVIERES, QUEBEC, CANADÁ

Afiche del festival

Foto oficial del XXV FESTIVAL INTERNATIONAL DE LA POÉSIE DE TROIS RIVIÈRES (QUÉBEC), CANADA aparecen poetas de Benin, Cataluña/España, Kurdistán, Francia, Chile, Argentina, Uruguay, México, Colombia, Siria, Australia, Bélgica, Burkina Faso, Nepal, Rusia y el Tíbet, entre otros.

Domingo 11 de octubre:
POÈMES DE NUIT. JAZZ ET POÉSIE EN EL CAFÉ BAR ZÉNOB
Entrada al Café Bar "Zénob"

El follaje de otoño en Trois Rivières

El poeta canadiense Daniel Leblanc-Porier en una lectura performance

El poeta quebecois Daniel Leblanc-Poirier junto a otros poetas canadienses

Diálogo y descanso entre viejos amigos en la habitación del Hotel "Governuer":
Eduardo Espina de Uruguay, Dolors de Clapés y Antoni Clapés de Cataluña
El poeta y gran amigo Antoni Clapés de Cataluña y su mujer Dolors

El poeta de Quebec Daniel Leblanc-Poirier junto a otro escritor canadiense

Sábado 10 de octubre:
GRANDE SOIRÉE DE POÉSIE QUEBECOR EN EL AUDITÓRIUM DE LA CASA DE LA CULTURA DE TROIS RIVIÈRES
Los poetas José Javier Villarreal (México), Mahougnon Kakpo (Benin). Yututsu R.D. Sharma (Nepal) y Evgueni Tchigrine (Rusia)
El poeta ruso Evgueni Tchigrine, el poeta canadiense de Quebec Daniel Leblanc-Poirier, Premio Félix-Leclerc de Poesía 2009 y la poeta siria Maram al Massri

Con los poetas Antoni Clapés (Cataluña/España), Maram al Massri (Siria), José Javier Villarreal (México), Evqueni Tchigrine (Rusia) y Yuyutsu R. D. Sharma (Nepal)

Junto a los poetas Eduardo Espina (Uruguay), Maram al Massri (Siria), Evgueni Tchigrine (Rusia) y José Javier Villarreal (México)

Librería (Stand) con los poemarios de los autores invitados al XXV Festival de la Poesía y las amables vendedoras
LOS CANTOS DE LA SIBILA y DEMONIO DE LA NADA en el stand de ventas
Viernes 9 de octubre:
ALMUERZO POESÍA EN EL RESTAURANT "LE MANOIR DU SPAGHETTI"
Lectura de mi obra
Otro aspecto de la lectura

Placas con poemas en cada esquina de Trois Rivières
Jueves 8 de octubre:
LECTURA DE POESÍA EN LA LIBRERÍA CLÉMENT
La poetisa Jan Owen (Australia)
Lectura de la poeta de Canadá (Quebec) Agnès Riverin
Jueves 8 de octubre:
LECTURA DE POESÍA EN ESPAÑOL:
Los poetas Giovanny Gómez (Colombia) y Miguel Ángel León Govea (México)
Leyendo mi poesía

La joven poeta mexicana María Gay
Lectura de poesía en español: el gran poeta uruguayo Eduardo Espina
Aviso callejero con el Programa del Festival

Jueves 8 de octubre:
LECTURA EN LA CASA DE LA CULTURA DE TROIS RIVIERES.
Público asistente


El poeta colombiano Giovanny Gómez lee sus poemas de memoria

Lectura de poemas del libro traducido al francés NO EL AZAR (Hors du hasard) por Dominique Rodríguez y Cristóbal Santa Cruz
El poeta ruso Evueni Tchigrine
"Señalizador con los países de los poetas participantes en el Festival"

lunes, 1 de febrero de 2010

LA FACULTAD POETICA DEL MUNDO INTERIOR, poema de Aristóteles España





Para mi amigo poeta y cineasta César Hidalgo, quien filmó el imaginario del Hospital


En el hospital Psiquiátrico de Valparaíso,

Aislado del mundo por ventanales y agujeros,

Con terapias y dosis de extraños líquidos

Cuyos nombres no recuerdo,

Descubrí que nunca había amado a una mujer.



Amé una Causa,

Amo la Palabra,



Amo la nieve, el viento, el desierto, la lluvia,

Amo los países y ciudades donde he estado,

Amo la muerte, los insectos, los gusanos, las gaviotas,

Los mitos, las leyendas, las ideas, los libros, las jirafas,

Las huellas,

Pero mi novia siempre ha sido la Poesía,



La música ha sido un amor inconcluso,

La pintura y el dibujo fueron pasiones que dejé ir,

El teatro fue y es una fuente de energía pues escribo

Y actúo frente a mi propio escenario;

En el cine he sido personaje y director solitario,

Guionista de mis aciertos y errores, con diversos nombres.

Pero nunca he amado a una mujer,

Me gustan las mujeres, he vivido con ellas, he procreado hijas

Que perdí para siempre y me aislé en la soledad de mi biblioteca

Escuchando a Vivaldi, Mozart, Bethoven,

A los pájaros de mis casas o departamentos

Asistiendo a extrañas reuniones conspirativas con poetas

Y los eternos asiduos al Poder.



Cada una de mis mujeres han sido tiernas, expertas en calendarios,

En lingüística, educación diferencial, psicología, leyes, física cuántica,

Y yo les ayudaba a escribir sus tesis invadiéndolas con poemas,

Llevando a casa gatos abandonados,

Perritas en celo, a los que alimentaba con comida casera,

Sandwichs de tocino, carne de pavo.
Nunca les escribí un poema de amor,

Sólo mensajes encriptados de Verlaine, Lope de Vega, bodegas de Haikus,

De odas, y porfiaban para que celebre mi cumpleaños

Mientras yo leía las vocales de Huidobro, Rimbaud, Vallejo,

Literatura hindú, ridiculizaba a los Románticos,

A los ideólogos del Realismo Socialista,

A los viejos Modernistas en desuso.


Una tarde Payasita, me dijo qué íbamos a hacer con los cuadros

De Monet, Renoir, Gauguin, Rodin, Whistler,
Porque que había que pagar su parcela, su invernadero,

Sus triciclos, sus cremas, el gimnasio, sus zapatos italianos,

2

Y yo le dije que no importaba, que lo lleve todo,

Que solo deje mis libros,

Que me deje solo, que se vaya a la punta de un cerro

Y me dejara vivir en la Belleza.

Que todo se lo lleve y pague.

Todo es mío, le dije, te lo regalo, no me importa tu presencia,

Empezaré de nuevo a buscar a esos maestros en algún lugar del planeta.



Se lo llevó todo y un año después la encontré en un bar de Buenos Aires.

Te he buscado, me dijo, sé que estás releyendo a Girondo, Lugones, Borges, Artl, Piglia,

Carriego, Sábato, en sus rincones, me lo dijo un librero.

Estaba bebiendo un gin tonic, una cerveza helada y la quedé mirando

Fijamente durante cinco minutos.

Quiero darte un beso, me dijo, vamos a mi hogar.

Pensé en los ejes en los cuales ha girado mi vida.

Pensé en los versos que estaba escribiendo a los cuales rescataba

De un pozo;

Pensé en mi exilio interior y exterior

Y me marché hacia el Río de la Plata a seguir leyendo.

Ella me siguió hasta el taxi y me fui para siempre.

Qué es el amor?, me pregunto.

¿Dar y recibir?

¿Aceptar a la pareja como es?

¿Trabajar una relación con lentitud, de a poco?.

¿Entregarse y entregar?

¿Tener miedo?

¿Quién dice primero que se quiere?

No el deseo, porque eso es fácil y se palpa.

¿Caminar, andar, mirarse, establecer vínculos perpetuos,

Respirar los mismos olores, hablar el mismo idioma?



Al salir del Hospital Psquiátrico de Valparaíso,

Pensaba en la Belleza, en la Autodestrucción,

Pensé adónde iría sin amar.

Y sin amor.

Era tarde, recuerdo, y comencé a llorar en una pieza desierta,

El llanto era tan grande que sangraba mi nariz,

El estómago, el alma.

Por supuesto, lloraba en silencio, sin música,

Como suelen los guerreros caídos llorar en las cuevas,

Como lloran los presos en los Campos de Concentración,

Y me enamoré de mi almohada, de mis pantalones rotos,

De un armario vacío, y acariciaba los dos libros

Que me acompañaban escritos por mí.

Después me enamoré de una radio a pilas,

De un par de moscas de la habitación,

De un candado que traía del hospital,

De una sábana con sangre,

De un vidrio roto del comedor de la Mansión

3

Donde intentan sanar mi alma.

No quería pedir ayuda y borré a todo el mundo de una posible

Lista de visitas y llamadas telefónicas.

Sólo Tac, mi personaje favorito estaba conmigo,

E intentaba descifrar mis poemas escribiendo con letras

Rojas, verdes, azules, la palabra “Amor”, la palabra “Compañera”,

La palabra “Amigo”.

Tac enloquecía pues empecé a enamorarme de nuevo,

Ahora del alfabeto, de los adjetivos sin vida,

De las metáforas con la palabra resfrío.

Una tarde llegó mi amigo el poeta Enrique Moro y lloré.

Una tarde llegó mi amiga psicóloga Cecilia Valdivieso y lloré.

Apareció mi amiga poeta y cantante Karen Devia y lloré.

El Psquiatra y las psicólogas me dijeron que estaba bien;

Que por fin lloraba.

Me dijeron que era un cebollín o una cebolla,

Ahora había que deshojar la armadura,

“porque las bibliotecas como tú no piensan”

Me dijo el Director del Hospital Psquiátrico.



Ahora tengo miedo,

Porque la Belleza hay que disfrutarla y no vivir en ella,

Y borré a Mallarmé de mi lista de lecturas

Porque lo tengo incorporado a mi acervo.

Tengo que caminar por un mar real y no metafísico,

Tengo que andar de nuevo por la nieve y no sólo

Escribir sobre ella,

Tengo que mirar a los pájaros y no conversar en los árboles,

Tengo que recuperar a mi búho y no inventarle un lenguaje

Para charlar sobre la “Poética Aristotélica”,

Tengo que dejarme querer para que pueda aprender a hacerlo.

Hay tantas, demasiadas cosas por conocer, demasiadas.

Hacer el amor en una selva con una mujer africana,

Porque no pude hacerlo en Moscú,

Pero ya es sólo una ilusión porque ella murió en la guerrilla.

Tengo que aprender a bailar

Porque sólo lo he hecho en los prostíbulos,

Tengo que aprender y aprendo a conocer mujeres

En su dimensión humana y no con sus personajes,

Tengo que aprender a vivir con mis libros

Y que no lo sean todo.

Tengo que aprender a escribir sin descuidar a mi futura pareja.

Tengo que ir al cine con niños y niñas a ver películas

Porque siempre seré un niño,

Tengo que aprender a decir “hola”, “te quiero”, “vamos a un río”,

Pero no en forma literaria.

Tengo que aprender a llorar y abrir mis sentimientos

Y no ser un robot en los cafés, en recitales,

Tengo que luchar por mi propia causa e intentar ser feliz

4

Con un pan, con un vaso de agua, con una naranja.

Entonces, tengo más miedo.

Miedo a enamorarme, pero ¿cómo decirlo?.

El poema está en mis venas, en mis arterias,

En mi corazón, en todo mi cuerpo,

Y nada soy si no escribo.

“Puedes escribir lo que quieras”,

me dijo el Doctor de la Mansión

Y trato de hacerlo,

Pero están los malditos conceptos, la semiótica, el estructuralismo,

El automatismo psíquico que revolotean en mi cerebro.



Entonces, intento escribir este poema desde el miedo,

Nunca he escrito desde el miedo, sólo sobre el miedo, sólo en el miedo

Mismo y siempre termino tiritando.

Ahora estoy más seguro, más feliz incluso,

Y no quiero enamorarme de esa palabra.

Ahora estoy en mi habitación lleno de hojas en blanco

Y tengo ganas de escribir un “Estudio sobre Vivaldi”

Y “La Poesía de las 4 Estaciones”,

Tengo ganas de correr por el techo,

Tengo ganas de alunizar en mi boca,

Tengo deseos de libertad y no escribirla.

“Se abre tu corazón”, me dice Tac,

Mientras devora una hoja del cebollín

E intento terminar el poema sin 3 finales,

Sino con 20 finales abiertos como siempre he deseado,

Elegantes, misteriosos,

Que se abran a distintas interpretaciones estéticas, religiosas,

Ideológicas,

Y la lectora de este poema no me mire a los ojos.





Valparaíso, diciembre 4 de 2009

jueves, 27 de agosto de 2009

HA MUERTO LA POETA MATILDE LADRÓN DE GUEVARA



MATILDE LADRÓN DE GUEVARA: Nace en Santiago de Chile el 18 de Agosto de 1910. Se casa en 1932 con Marcial Arredondo Lillo, con quien tuvo dos hijos: Sybila y Marcial. Fallece el sábado 22 de agosto de 2009.
ESTUDIOS: Liceo Antonia Salas Errázuriz, Santiago (Chile). Universidad Católica de Chile, Santiago (Chile). Universidad de Chile, Santiago (Chile). La Sorbona, París (Francia).TRABAJOS PERIODÍSTICOS: Corresponsal de la Revista Ecran, Santiago (Chile). Colaboradora de la Revista Zig-Zag, Santiago (Chile). Colaboradora del Diario La Tercera de la Hora, Santiago (Chile). Colaboradora del Diario La Nación, Buenos Aires (Argentina). Colaboradora del Diario El Mercurio, Santiago (Chile). Colaboradora del Diario Marcha, Montevideo (Uruguay).ACTIVIDAD LITERARIA: Poesía. Cuento. Novela. Ensayo. Crónicas. Testimonios.INSTITUCIONES A LAS QUE PERTENECE: Sindicato de Escritores de Chile (Chile). Sociedad de Escritores de Chile, SECh (Chile). Pen Club de Chile (Chile). Sociedad Argentina de Escritores, SADE (Argentina). Instituto Chileno-Cubano de Cultura de Chile (Chile). International Writers and Artist, IWA (U.S.A). Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos, SELAE (Italia). Red Mundial de Escritores en Español, REMES (España). The World Poets Society, WPS (Grecia). Poetas del Mundo (Chile). ArteComunicarte, AC (Mexico). Palabras del Uruguay (Uruguay). Sociedad de Escritores de San Martín, SESAM (Argentina).PREMIOS: 1960: “Juegos Florales Gabriela Mistral” Ilustre Municipalidad de Santiago, Chile. 1966: “Luis Tello” Sociedad de Escritores de Chile. 1969: “Angel Cruchaga Santa María” Sociedad de Escritores de Chile. 1969: “Luis Tello” Sociedad de Escritores de Chile. 1971: “Nicomedes Guzmán”. Santiago, Chile. 1979: “Juegos Florales Gabriela Mistral” Ilustre Municipalidad de Santiago, Chile. 1981: “Jorge Luis Borges” Fundación Givre de Buenos Aires, Argentina. 1981: “Juegos Florales Gabriela Mistral” Ilustre Municipalidad de Santiago, Chile. 1997: “Trayectoria Literaria” Universidad Mayor de Santiago, Chile. 1998: “Reconocimiento a su Obra” Instituto Chileno-Cubano de Cultura de Chile. 2002: “Homenaje a la Trayectoria” Sociedad de Escritores de Chile. 2006: “Homenaje y Reconocimiento a su Obra” Sociedad de Escritores de Chile. 2009: “Premio a la Trayectoria” Sociedad de Escritores Latinoamericanos y Europeos, SELAE de Italia.OBRAS: 1948: Amarras de Luz, Poesía. 1950: Pórtico de Iberia, Poesía. 1953: Mi Patria fue su Música, Novela. 1957: Gabriela Mistral, Rebelde Magnífica, Ensayo. 1960: Celda 13 (Junto a Juan Sánchez Guerrero), Novela. 1960: Desnuda, Poesía. 1962: Adiós al Cañaveral, Crónica. 1966: Madre Soltera, Novela. 1969: Muchachos de Siempre, Novela. 1969: Ché, Poemas. 1971: En Isla de Pascua los Moai Están de Pie, Novela. 1973: Testamento, Poesía. 1975: La Ciénaga, Novela. 1979: La Ultima Esclava, Cuento. 1981: Te Amo Rapa Nui y Diez Cuentos, Cuento. 1983: Destierro, Diario. 1985: Y Va a Caer, Testimonio. 1988: Sybila en Canto Grande, Testimonio. 1989: Antología Poética Desnuda, Poesía. 1992: Pacto Sublime (Junto a Gabriel Egaña), Diario. 1995: Por Ella, Sybila Viuda de José María Arguedas, Testimonio. 1998: Cubanía y Ché, Poesía. 1998: Leona de Invierno (Desmemorias), Memorias. 2005: Antología Poética (In) Completa de Matilde Ladrón de Guevara, Poesía.OBRAS INÉDITAS: Cuba y el Ché, Poesía. Aún Hay Fuego en las Tumbas, Novela.



QUISE SER LA DIOSA QUE CAUTIVA


Desde el bruñido bronce de tu caray

el hondo gesto de tu altiva frenteme

miraste y sentí una llamaradaque

nacía en tus ojos envolvente.


Había en ella una inquietud curiosa,

llena de rebelión y de desvelos

como esperando que una joven diosa

cayera a tus pies desde los cielos.


Y quise ser la diosa que cautiva

y ser también la sierva enamorada

y sentirme a tu lado, sensitiva,

para amarte y estar atormentada

y apaciguar mis ojos en tu vida,

en tu mirada triste y desolada.


Poema del Libro “Amarras de Luz”, 1948.



POEMA DE HOMENAJE DE LA POETA TERESINKA PEREIRA


¿Y AHORA, MATILDE?


En memoria de
Matilde Ladron de Guevara
18 de agosto 1910 - 23 de agosto, 2009



Goteante de tristeza
te abrazo, Matilde,
donde estés,
y reto a quien ha decretado
tu silencio.
Sin embargo, sé que hablarás,
"Leona de Invierno",
en la voz de Sybilla y Marcial,
Carolina e Inti: tu descendencia,
bien genetizada, quienes van,
sin prescindir del llanto
ni orgullo y valor,
preservar la obra que
tendrán en sus manos,
los versos y textos que escribiste.
Nada fue en vano, porque
allí está todo junto: y
es tu inmortalidad.

TERESINKA PEREIRA

viernes, 21 de agosto de 2009

ANDRÉS MORALES: POEMAS TRADUCIDOS AL MAPUDUNGÚN


LLUM ÜL

Elelen ta mi zugun, eluaeyu ta ül,
elelen ta zumiñgeyechi pun,
rumel mülepe iñchiw mew ta neyen
rumel ayüwün ta gepey.

Elelen ta lewfü, ko, lhafken ñi pawküken
fewla,
epu ragintu mew
feychi fütxa kura llowken
feychi tayiñ llum tuwmüm wiya.
Zumiñ elkünuen, eymi ta antü, fey ta pelomtuwe.

Nürufllean pel mew ta mi pelo.




PU WÜLGIÑ

Kiñe wülgiñ
nürüfülley furilechi nhemül,
mülewechi fychi nhemül,
kimfal ta chi antü,
feychi pu bisonte.

Zewma akuyem ta chi pun
Zumiñ naqkelley pu wigkul,
ütxüfnaqyem kiñe kono
petu pünalyem ñi müpü
feychi fillke antü wülgiñ,
mülewechi wenüy wülgiñ,
fey lle ta pu nhemül.




LAS PUERTAS

Una puerta
se cierra detrás de las palabras,
de las últimas palabras,
de los signos del sol,
de los bisontes.

Cuando se abre la noche
se están cerrando montañas,
cuando una paloma cae
se están cerrando en sus alas
las puertas de todos los días,
las últimas puertas del amigo,
las palabras.



POEMA DEL SECRETO


Déjame la voz, te doy el canto,
déjame lo oscuro de la noche,
que exista siempre aire entre nosotros,
siempre la alegría del quizá.

Déjame los ríos, el agua, el mar que rompe
ahora,
en medio de los dos
ese inmenso arrecife que recoge
aquel secreto nuestro desde ayer.

Déjame en tinieblas; el sol a ti, la luz.

Yo encierro tu destello en mi garganta.

lunes, 17 de agosto de 2009

POEMAS DE GERMÁN MUÑOZ PILICHI


De M U E R T E C O L M A D A
RIL Editores. Santiago, 2001
(Edición revisada, 2005)



[De “AMORES”]


Yo que tantos hombres he sido, no he sido nunca
aquel en cuyo abrazo desfallecía Matilde Urbach.

Borges,
“Le regret d’Heraclite”
Museo, El hacedor.



1.

LOS LUCHADORES DE MUYBRIGE

Según Walt Whitman
Leaves of grass. “Song of myself”, XI
y Eadward Muybridge, The human figure in motion. Plate 69, “Men wrestling”


¿Adónde va usted , señora? Porque la he visto,
Juega usted en el agua y, sin embargo, permanece en la casa.
Whitman,
Hojas de hierba. “Canto de mí mismo”
Traducción de Jorge Luis Borges.


Veintiocho años ella, ellos veintiocho.
Desnudos juegan en aguas del río.
Ella soñando hoy baja a ese río.
Veintiocho años ella, ellos veintiocho.

Caronte busca de Muybridge el libro,
la foto en The human figure in motion.
Son dos cuerpos bellos (two boys in motion).
Carón la imita huyendo hacia el libro.

La foto muestra una lucha ya vana,
no hay juego, no hay alma, no hay lid, no hay muerte.
Pasa sobre ellos burlada la muerte,
vuelve al estigio, la empresa fue vana.

Son dos cuerpos bellos. Two boys in motion.
Veintiocho años ella, ellos veintiocho.



2.

OSCAR WILDE CARACTERIZADO COMO SALOMÉ EN UNA CURIOSA FOTOGRAFÍA


J’ai baisé ta bouche Iokanaan
J’ai baisé ta bouche…

Wilde,
Salomé



¿Quién es ella..., la del gesto delicado?...
Blanco abrazo a la cabeza arroja
que en la fuente de plata, ahora roja,
bien ilustra el fin del desdichado.

Su noche ha caído con fortuna
como manto al espacio de la escena,
cubriendo la sentencia que condena
y su epitafio la sangrienta luna.[1]

¿Quién es ella..., la bella de la foto?...
¡Ay!, quien ose llamar a la sospecha
o bien sueñe el ensueño dar por roto.

Negando que su imagen sea otra,
así ve lo distinto como igual.
_Di, d’après Flaubert: «Salomé c’est moi».



3

Otro Soneto del Amor Oscuro[2]


Noche de viento recio, mala para las putas.
Goya,
Los caprichos.
Comentario a la Lámina 36: “Mala noche”.


¡Oh cama de hotel!, ¡oh dulce cama!
Sábana de blancuras y rocío.
¡Oh rumor de tu cuerpo y el mío!
¡Oh gruta de algodón, penumbra y llama!

¡Oh lira doble que el amor enrama
con tus muslos de lumbre y nardo frío!
¡Oh barca vacilante, claro río,
a veces ruiseñor y a veces rama! [3]

¡Oh barca, penumbra de nardo y gruta!,
ya no más ruiseñor y no más rama
ni lira doble que la noche infama,
rota para el amor y horror de putas.

¡Oh mala noche de ti memoriosa!
¡Oh viento recio que ya nadie goza!



4.

MUTABILITY


¿Por qué al amor niegas tu cercanía
huyendo de quien, sólo, amor busca?
¿Acaso amarás cuando ya no luzca
vanidoso el cuerpo su mercancía?

¿Qué comercio gris, qué cruel voz regía
cuando fue a tus ojos la imagen brusca
que en mezquina luz cala, hiere, ofusca
y ya no vi en ti lo que ayer veía?

Mi cuerpo a fuer de tu cercanía
el mustio amor entre palabras busca;
mas no hay consuelo que al amor no luzca
necio comercio, peor mercancía.

¿Qué has mudado Amor que al amor no obliga?
¿Qué has mudado Amor que a mi voz castiga?



5.

A LA MODERNIDAD CANSADA


Hoy frágil tu arquitectura recuerda
la blanca arrogancia (tu sueño oscuro)
y triste articula en su cuerpo espurio
la recta línea (vidrio, acero, piedra).

¿Cuántos soles ha visto fenecer
la nueva Parca de tu vieja cuna?
Cuánto silencio…cuántas lunas, una
a una, callaron tu amanecer.

Ayer también soñé con tu promesa
que en su simple nadería preludia
la alegría gris de la urbe rubia,
su desasosiego, ¡feliz pereza!

Firme tu verbo no cesa y conjuga
su seco futuro, tu fin, tu fuga.



De ESPEJO DE SEMEJANZA
Inédito, 2006



[De “Los mundos grises
Homenaje a Manuel Álvarez Bravo. México (1902-2002)]



I.
LUZ RESTIRADA


Me presenta una breve fábula (acaso un sueño).
Me ha dicho que al despertar repetía una y otra vez aquel En blanco y negro con el cual Debussy nombra su dúo pianístico, presintiendo que con aquella insistencia se acercaba a una imagen compartida.
Anotó el sueño.
Había instalado en el estudio dos magníficos pianos de cola, del mismo modo como suele hacerse en los conciertos a dúo (un pianista enfrentando al otro).
Le parecía curioso que esos dos pianos, vistos desde arriba, semejaran una cartografía simétrica: una doble imagen negra e invertida del mapa de México.
Pero con aquella escenificación sólo buscaba la posibilidad de ubicarse entre los reflejos de aquella ausencia de color, de ceder a esa carencia cromática.
Sin duda amaba el diálogo sinuoso del marfil y el ébano; pero lo que de verdad lo subyugaba era aquel acromatismo sublimado en un instrumento musical, ese no color que deviene música.



Mientras se disponía a abandonar el estudio, y siguiendo el juego de las simetrías, miraba el paisaje de la ciudad; aquella realidad que, para él, parecía mostrarse sin color y hacía resonar en su imaginación el viejo modo de la fotografía.
Empero, ya fuera del sueño, no se reconocía como una paráfrasis del dúo debussyano, sino como el otro rostro de esa música. Le parecía ajeno aquel En blanc et noir que irónicamente juega con las palabras para luego dar cauce libre al placer de una colorida paleta, porque ahora veía el blanco y negro de sus imágenes como la investidura de un texto silencioso que lo impulsaba a nombrar fotográficamente (a pintar de gris) los mundos de inocencia y duelo del paisaje.



LA BUENA FAMA DURMIENDO

A Gwen Kirkpatrick


Oiga Ud.:
La vi en la vidriera de la tienda. El dependiente, un hombre maduro de pulcra cortesía, no desadvirtió mi extrañeza ante aquella rosa que supe era su joya.
Había nacido de la primera muestra de aplicación de un nuevo material, resultado de las curiosas investigaciones realizadas en el Departamento de Libre Experimentación de la fábrica de nailon México.
Si la más aventurada de esas experiencias había arrojado un material rígido y ligero como las uñas –que primero se creyó no ofrecía utilidad alguna y luego hallaría su justificación en las de golillas sacerdotales y las uñetas del clavecín- la más reciente había alcanzado un triunfo insospechado al dotar al material con una nueva dádiva: el don de muerte. Noble fatalidad que, empero apócrifa, eventualmente lo redimiría de su origen incorruptible.
Fértiles años de búsqueda, o más bien de encuentro, habían permitido el hallazgo de materiales extravagantes –como el de aquella rosa- que concretarían extrañas invenciones.
Me acerqué a ella. Era elemental y perfecta. Aún no se abría, pero ya dejaba ver la broncínea corola de pétalos.
-Tenga Ud., ahora es suya.
Me diría aquel hombre al entregarme, envuelta en un lienzo, la rosa que yo le había comprado.


Al llegar a casa noté cómo la floración se anunciaba en su cuerpo y cómo empezaba a descubrirse.
Sustentaba el orgullo de su belleza el tallo erguido y flexible pero breve ya que aún era impracticable fabricar rosas más esbeltas.
Puse sobre mi mesa de trabajo un vaso con agua y en él la acomodé.
Poco a poco la rosa fue desplegando ante mí su enigma moreno. Como en las camelias su cuerpo no ofrecía olor alguno, pero su progresiva apertura era una danza ensoñadora que yo observaba embelesado.
No obstante, no pasó mucho tiempo antes de que cayeran los primeros pétalos sobre la mesa. Luego, no tardaría el tallo en plegarse melancólicamente como queriendo alcanzar los despojos que yacían sobre el tapete.
La rosa se arruinó sobre mi mesa perpleja.
Entonces recordé, si la rosa es sin por qué y si florece porque florece, ¿entonces qué? Pero ya abandonado en manos de aquella esfinge sólo me restaría la fama del oscuro y claro enigma de esa imagen artificiosa.




[De “LA PALIMPSESTOMAQUIA
Cinco entreactos goyescos]



Qu'est ce qu'ils savant de l'amour, et qu'est ce qu'ils peuvent
comprendre?
S'ils ne comprendent pas la poésie, s'ils ne senten pas la musique,
qu'est ce qu'ils peuvent comprendre de cette passion en comparaison
avec laquelle la rose est grossier et le parfum des violettes un
tonnerre?

Ezra Pound





4.
TÁNTALO
Elegie d’Amour
[4]



(La escena permanece cenitalmente iluminada de púrpura.)

El amante abandonado.- (Sentado en el centro de la escena con un muñeco de ventrílocuo sobre las rodillas.)

Ombre por tu tono tempero la cuerda
que, sonora, hace eco mi memoria.

Y si oscuro dejas veta luminosa cayendo
como trazo de un astro peregrino;
no volverá mi treno la cabeza
mientras huya aquel Halley animoso.

¿Qué combate se libra en tu materia?
¿Qué estrella feral te aparta de mi hallazgo?
¿Adónde vas noctámbulo huyendo
por el limbo de mis sueños?

Heme aquí perdido entre brazos mutilados
prolongando tu silencio de boca en boca. Solo,
como la palabra que cae del trino de un pájaro.

Heme aquí en una torre de frío
embriagado del pulso de tus horas,
embriagado de tu mente convocada
al verbo que fluye de mi mano.

( Te habla por mí el vino de un griego epitalamio.
Te habla por mí la estela de una lúgubre góndola.
Te habla por mí la secreta luna.)

Ombre, develas lo eterno.
Y en ese azul insonoro mi lengua clara
nombra tu sombra.

(Oscurecimiento rápido. Breve pausa en la penumbra total.)


[1] Quevedo. Soneto:“Faltar pudo su patria al grande Osuna…
[2] Poema no incluido en la primera edición (2001) RIL Editores. Santiago.
[3] Federico García Lorca. Soneto inconcluso (circa 1920).
[4] Según Altazor de Vicente Huidobro. Canto II (“Mujer el mundo está amueblado por tus ojos…)