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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

domingo, 16 de agosto de 2020

XXIII ENCUENTRO DE POETAS IBEROAMERICANOS EN SALAMANCA: "REGRESO A SALAMANCA. HOMENAJE A A JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN", 14 Y 15 DE OCTUBRE DE 2020

 


SALAMANCA, UNA CIUDAD PARA LA POESÍA

 (HOMENAJE A GABRIEL Y GALÁN)

 

El 14 y 15 de octubre celebraremos en su Salamanca al poeta José María Gabriel y Galán Será dentro del XXIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos que organiza la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. La coordinación del mismo estará a mi cargo. El encuentro y la antología se titularán: REGRESO A SALAMANCA. Este año se  cumplen 150 años del nacimiento del poeta salmantino Gabriel y Galán (Frades de la Sierra, 1870 – Guijo de Granadilla, 1905). El retrato del cartel y de la antología es obra del pintor Miguel Elías. 

El encuentro está previsto con asistencia limitada, pero también habrá video con lecturas y presentación de libros.


HOMENAJE Y MESA REDONDA VÍA FACEBOOK A FEDERICO GARCÍA LORCA "LA VITALIDAD DE SU OBRA A 84 AÑOS DE SU FUSILAMIENTO". MARTES, 18 DE AGOSTO DE 2020

 

jueves, 13 de agosto de 2020

CRÍTICA DE CINE DEL ESCRITOR CHILENO ANÍBAL RICCI "BLADE RUNNER"


 

BLADE RUNNER (1982)

Dirigida por Ridley Scott

 

Replicante es un tipo de androide creado por Tyrell Corporation con el propósito de realizar el trabajo pesado en las colonias espaciales. Nexus6 es el modelo más avanzado, concebido para alcanzar una vida útil de cuatro años, límite que le impide desarrollar una cognición empática que los haga idénticos a los seres humanos. Fueron creados como una extensión de las capacidades humanas, buscando satisfacer fines comerciales. 

Blade Runner nos instala en un futuro hipotético, acaso uno inconsciente imaginado por Rick Deckard (Harrison Ford). «Me amas… confías en mí», le pregunta a Rachael (la replicante perfecta), ignorando él mismo su origen, pero intuyendo que el amor y la confianza responden a profundas interrogantes tan importantes como ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy? o ¿cuánto tiempo me queda?, aunque más inmediatas y al alcance de memorias finitas.

La película aborda el tema de la memoria como soporte vital no sólo de los humanos, sino también de estos replicantes, “ese montón de espejos rotos” (J.L.Borges) buscando trascendencia dentro de un mundo caótico, anhelando ser amado y advirtiendo que el miedo es un ente rector de sus existencias. 

Los protagonistas de esta distopía se aferran a los recuerdos con que sus creadores los controlan. «Es toda una experiencia vivir con miedo», confiesa Roy Batty, replicante que ha vivido experiencias vedadas a la mayoría de los humanos.

El miedo a que se cumpla una fecha de expiración inmovilizaría a cualquier ser humano, con mayor razón para estos seres cibernéticos que sólo perciben la realidad durante un breve lapso. Poseen capacidades sobrehumanas y experimentan eventos extraordinarios, pero cuatro años probablemente son insuficientes para desplegar afectos. 

Estos replicantes evidencian emociones con la única certeza de que les queda poco tiempo. Cada acto posee una significación mayor, cada palabra los acercará más a ese final no deseado. Ellos sienten miedo al igual que los humanos, pero la intensidad de ese miedo es inversamente proporcional a sus años de funcionamiento. Al acotar su vida a sólo cuatro años, un símil del “miedo a morir” les hace difícil sobrellevar la existencia. Sus capacidades expandidas captan una mayor información del entorno y pueden experimentar situaciones muy peligrosas, por lo que la pérdida de toda esa experiencia les resultará incomprensible y aquel sentimiento de miedo se hará insostenible. Sus emociones se desbordarán, la moral se volverá más relativa.

En el caso de los humanos, las expectativas de vida son mucho mayores y el miedo a la muerte un constructo lejano sobre todo en los primeros años. Este miedo atenuado es un poderoso motor que nos mueve a alcanzar objetivos mayores. El miedo podría resultar en una fuente de motivación para crear condiciones favorables para futuras generaciones. 

Blade Runner plantea que los replicantes pueden entrar en pánico, en cuatro años jamás lograran desarrollar emociones estables. El miedo los volverá violentos y harán lo imposible por extender sus vidas.

La novela de Philip K. Dick (Do androids dream of electric sheep?) se sublima en la versión cinematográfica de Ridley Scott. El último diálogo concluye a la perfección dos historias: cine negro futurista y romance hilvanado en puntos de vistas diferentes: el replicante (Rachael) y el humano (Rick Deckard), condensados en palabras simples: 

–Me amas.

–Te amo.

–Confías en mí.

–Confío.

El amor y la confianza son la respuesta a las interrogantes de todos, las de Deckard por cierto, aunque también es satisfactoria para la replicante. Respuestas que sustituyen a las preguntas de toda creación: 

–¿De dónde vengo?

–¿A dónde voy?

–¿Cuánto tiempo me queda?

Blade Runner es un lúcido intento de contestar estas interrogantes. Una primera arista abordará el tema de la memoria como soporte vital de nuestra existencia, entendiéndola como aquello que sobrevive e impone sobre sistemas de creencias como la publicidad o la religión. Un segundo enfoque será inmediato, más terrenal si se quiere, e invocará el espectro de las emociones humanas como una forma instintiva de encontrar amor y empatía en otros seres humanos, único mecanismo a nuestro alcance para reformular las interrogantes planteadas por Ridley Scott que hacen más llevadera nuestra muerte, fecha de caducidad en los organismos replicantes.  

La cognición empática implicaría que la existencia de un individuo se valida con la existencia de otras personas. Me importan las opiniones de los otros y hago valer mis puntos de vista ante los demás. El Dr. Tyrell no quiere que los replicantes se vuelvan humanos, en cierto modo limita a sus creaciones desde una óptica economicista. «Goza de tu tiempo», le responde Tyrell (creador) a Roy (Rutger Hauer), el jefe de la insurrección replicante. Su tono arrogante será silenciado por las emociones desbordadas de que fue artífice, un justo precio por haber jugado a ser dios.

Cuando Deckard dispara a Pris (Daryl Hannah), Roy de verdad derrama lágrimas y siente deseos de venganza. Sabe que su ciclo está terminando y se entierra un clavo en la mano para seguir sintiendo dolor. Antes de morir perdona a Deckard: «Todos estos momentos se perderán… como lágrimas en la lluvia». Los recuerdos alojados en la memoria del replicante se perderán para siempre. 

Blade Runner es una obra precursora de la ciencia ficción exhibida por la corriente cyberpunk. Anticipa los problemas de la tecnología y todavía sigue dándonos respuestas.

La pérdida de memoria propiciada por la irrupción de una tecnología (redes sociales) nos traslada a un presente ficticio donde los recuerdos ya no dependen del transcurso del tiempo, sino de una realidad virtual que viaja a través de internet. Convivimos con una memoria borrosa de imágenes simultáneas que han ido atenuando nuestras emociones. Nos hemos convertido en una especie de replicantes adormecidos. Si los replicantes no llegaban a formular emociones satisfactorias, la humanidad en cambio transita por un camino sin retorno hacia un mutismo emocional. 

Rick Deckard no entiende por qué los replicantes (proscritos en el planeta) se arriesgan con volver a la Tierra. Quieren conocer a su creador, simplemente extender sus vidas extraordinarias. Se aferran al pasado y a los recuerdos con que sus creadores los controlan.


https://www.gnula.co/pelicula/ver-blade-runner/

(versión original subtitulada en español)

https://www.youtube.com/watch?v=NRD7WNqd40U

(tráiler en idioma original sin subtítulos)



martes, 4 de agosto de 2020

"VOCES EN MI CABEZA, NOVELA DE ANÍBAL RICCI", COMENTARIO DE CRISTIÁN COTTET





En alguna parte de mi casa se esconde una foto y unos garabatos literarios desde donde se puede articular el desastre que viene a continuación. Se miran las manos, los ojos se distancian y no tomamos lo que nos corresponde.

“Voces en mi cabeza” no es un libro para leer en noche de lluvia, más bien es el rescoldo de una generación que debió lidiar al límite de la vida y de la muerte. Una generación apegada al límite. Un límite que cobija la autodestrucción, el suicidio casi colectivo, apegado al borde de la historia y el abismo. Yo mantengo una amistad con el personaje, yo soy la voz que alimenta esa autodestrucción que tampoco es héroe caído en los bordes sin que pueda reconocerse desde la aguja tentadora, manipuladora y reconocido como Daniel.

Esto no es una novela ni un ensayo que derrita la nieve. Mas bien es un racconto del bombardeo de La Moneda, los Detenidos Desaparecidos, los ejecutores de las voces que aún piden algo de justicia. Daniel y Victoria le deben ese espacio en esta historia de agujas, de la no materia, es cierta verdad dejada de lado.

Hoy es el día donde comienza la tristeza, el lloro de los perros, la forma de vestirnos de otro traje, pareciera que no se abrirán los entusiasmos de la lluvia y el viento y dos recuerdos de mi madre lavando en pleno patio. Hoy no solo es un recuerdo de la sonrisa que me deja cada vez que aparece entre sábanas y lluvias. Esto es la distancia y ella mirándonos silenciosa.

“Voces en mi cabeza” no se puede leer desde una literatura formal. No se puede traer los gritos, los fusilamientos, que nos actualizan en textos como este “Cada vez que jalo una línea, aumenta la sensación de libertad”. Insisten las voces ocultas en el miedo. Todo es miedo. Todo se reconoce en la derrota. Fuimos revolucionarios y el eco retumba para recordar los momentos de libertad. No hicimos una revolución desde sillones de felpa, pero abandonamos el golpe de vida. Esto es lo que aquella generación nos hace ver a la distancia. Todo puede cambiar, menos el deseo de llorar.

Desde esta distancia, Aníbal Ricci desnuda este momento histórico y pone las cartas sobre la mesa, que es la mesa desde donde liberamos los sueños. Ya no somos revolucionaros, no somos hippies pero sin excusas lo reconocemos. A veces quedamos en estado de ensoñación. A veces deletreamos nombres que se repiten entre las mismas palabras y ella me invitó a tomar una pilsen yo le dije que se llaman cervezas... sin darme cuenta no la vi mucho estos años hoy por la tarde nos veremos en un clandestino que tienen una chicha que levanta muertos. Estoy sentado en la vereda sin saber por dónde llego hasta la puerta. Estoy con miedo, con espanto y no tengo esa pequeña ventana para observar el sueño de su cuerpo.

Estamos frente a los abandonos y este libro es un desafío de justicia. No importa que debamos hacernos los buenos muchachos. Lo importante descansa en reconocer nuestras vidas. Todo el resto lo señala Ricci en su forma y su desvelo.

Somos la generación del desborde. Un arma de fuego simula las estrategias de la policía, la policía de las amistades, la desconfianza hecha acero. El presidente Salvador Allende es el aire que refresca. El fantasma de Camilo Catrillanca galopa entre jeringas. El mentado levantamiento popular se sobrepuso a un fenómeno inesperado que ya se tragó millones de cristianos. Se me va la memoria y no puedo tocar el hijo que naciera oculto, entre barros gateo escupiendo lágrimas secas y quisiera ser la mentira de Jesús porque voy a morir entre fantasmas desnudos, esto asusta, soy un poeta dejado de dioses y un poco de cariño el frío cala y muerde entre mis dedos este planeta, nadie sabe quién está vivo y quién está muerto, sobrevivir es un acto de rebeldía y por ti busqué un avión que mantenga las excusas de ese pequeño cóndor. A mí se me olvido que en la calle se resbala y caes y puede ser un detalle, pero más parece un golpe de la historia. A mí no se me olvida que en la calle se resbala.

En este libro del escritor Aníbal Ricci desvela hasta su cuerpo vejado como lo somos todos. “Daniel se oculta tras la esquizofrenia buscando escapar de un mundo abyecto en que el personaje disfrazado de escritor intenta huir tras las palabras”. Esta sentencia no es más que una línea en esa carta dejada bajo la cama del muchacho que soñó tomar el cielo con sus manos. Por ello este libro no se lee, sino que se resguarda para transformarla en futuro.


"CON EUGENIO EN LA MEMORIA", VIDEO DE HOMENAJE AL GRAN PROFESOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS ÁRABES DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y HUMANIDADES DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE, EUGENIO CHAHUÁN




https://www.youtube.com/watch?v=w4-SAnfhW10&feature=youtu.be

ACTIVIDADES DE AGOSTO 2020 DEL CENTRO DE EXTENSIÓN ARTÍSTICA Y CULTURAL DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE