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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

miércoles, 17 de mayo de 2023

NUEVA SESIÓN DE LA CÁTEDRA HISPANOAMERICANA ORESTE PLATH 2023 EN TORNO A PABLO GARRIDO (25 DE MAYO DE 2023)



 

PRESENTACIÓN EN VALENCIA, ESPAÑA, DE LA NOVELA "LOS HILOS INVISIBLES" DE JOSÉ PAYÁ (18 DE MAYO DE 2023)




 

YVAÍN ELTIT SOBRE EL POETA CHILENO ENRIQUE WINTER



 

LECTURA DE POESÍA DEL GRUPO "EL LIMONERO DE HOMERO" EN EL ATENEO DE CÓRDOBA, ESPAÑA (17 DE MAYO DE 2023)


 

APARECE POR MAGO EDITORES LA "ANTOLOGÍA DE POESÍA LATINOAMERICANA" (SANTIAGO DE CHILE, 2023) CUYA EDICIÓN, NOTAS Y PRESENTACIÓN ESTUVO A CARGO DEL ESCRITOR Y EDITOR CHILENO MAX G. SÁEZ


 

viernes, 5 de mayo de 2023

"LA BARBERÍA" POR EL ESCRITOR CHILENO ANÍBAL RICCI

 


Lonely world inunda el aire. Winston acaba de terminar el corte de pelo y debo reconocer su destreza con la tijera. Ni tan corto ni tan largo y la pelada pasa piola. Me dice que la música proviene de un mix de blues para relajarse. La voz de Freischlader es atmosférica y los acordes de guitarra sublimes. No está mal para una barbería de Ñuñoa. Cuatro sillones hacen innecesario pedir hora, la chica de la recepción da cuenta de los valores. Es bastante costoso, pero mi mente ha sido sacudida por pensamientos alocados. Llevo una semana con flashes de prostitutas y transexuales. Representan el aquí y ahora para escapar de la angustia ante el futuro. Mi cerebro contiene su propia película porno y entre medio converso con Winston acerca de que he plasmado ideas muy complejas en mi último libro. Unos cuentos existenciales que permitirán que otros vean el caos al interior de mis neuronas. Despilfarrar unas lucas para rasurar la barba es mejor que gastar ese dinero en droga. Ya es tarde, creo que he sorteado un nuevo día sin inhalar ningún gramo.

 

Winston es venezolano y me habla de algunos de sus compatriotas que viven en su edificio del centro. Todas las noches suben la música a todo volumen y arrojan la basura a la calle desde el quinto piso. Gana bien en este local y el dueño le arrienda el sillón por hora más un porcentaje por cada cliente. Le respondo que me parece una mierda que todo sea dinero y comisiones, pero que le alcanza para el arriendo y mandar unos dólares a Caracas. Allá lo espera una mujer y su hijo, aunque planea traerlos a Chile dentro de unos meses. María Gabriela atiende un salón de belleza y quizás en este país podrían independizarse. El vecino del quinto apenas lo deja dormir y hay otros chilenos que lo quieren echar, pero al parecer tiene contactos en el bajo mundo. Le da rabia cómo los chilenos del edificio lo miran en las escaleras, está seguro que lo confunden, pero las explicaciones de extranjero darían lo mismo.

 

La máquina corta el exceso de barba. Me ofrece una cerveza y medio confundido se la acepto. Blues in my bottle, con Willisohn al piano, cantante alemán menos atmosférico, pero igualmente relajante. La música de Freischlader parecía sacada de una película de David Lynch, mientras lo de Willisohn mezcla saxo y piano y se parece un poco al Us and them de Pink Floyd. Recuerdo al chico trastornado de The Wall, esa idea de que el individuo debe confundirse en la masa al son de consignas fascistas o comunistas, para el caso, da lo mismo. Mis ideas son afiebradas, veo a las mujeres paseando por la calle y les tengo miedo, miedo de esas madres que inculcan ideas extrañas, que ahora son feministas, pero que en el pasado te protegían hicieras la barbaridad que hicieras, mientras le pegaban a tu hermana por no entender la lección del colegio. La nana, la madre, las profesoras contra una niña cursando sus primeros años. No se adapta al colegio, decían, mientras mis compañeros de media eran realmente unos salvajes. Mostrándole el pene a una compañera poco agraciada, pero eran hombres y podían hacer lo que quisieran, o desnudar a sus compañeras en el patio del colegio. La culpa sería de las chicas, que heavy esta enseñanza donde sólo sobrevive el más apto, el más duro, o aquel que entiende todo en clase y hace la vista gorda. Maldita educación chilensis donde sólo sabes de memoria algunas cosas y tienes que arreglártelas con tus emociones. Estoy pasando por una psicosis de mierda y todo tiene connotación sexual. El porno eterno de mi cabeza que sólo puedo acallar un par de días con una fuerte dosis de droga.

 

Winston tiene una familia, algo que está vedado para un loco. Uno puede jugar a la cordura y elaborar algo similar al amor, pero a la vuelta de la esquina me encuentra la esquizofrenia y ya no puedo lidiar con la oficina. Esas secretarias de mierda que hablan a tus espaldas y me dan una licencia y los psiquiatras experimentan con nuevas dosis. Sertralina para hacer ver el mundo mejor, Quetiapina y Trazodona para dormir, debido a que el insomnio es el infierno en la tierra y cuando crees que tus ideas son cáusticas, espera a no dormir tres días y no quedará una gota de emoción en tus venas. Las emociones son útiles, si no son como esperas, al menos en las películas te enseñan su graduación. De un día para otro no quieres trabajar porque desconfías de tus compañeros de trabajo y empiezas a trabajar desde tu ordenador desde un café o de la casa, y luego ese idílico departamento que habitas con la mujer de tus sueños se convierte en una jaula. Son tantas las noches en que quedé atrapado en mi propio cuerpo, un ser con un rostro demoniaco sale desde el techo y no puedo moverme, solo girar la cabeza y ver a mi mujer durmiendo que no se entera de que convivo con los dementores de Harry Potter. Estos extraen las emociones que dan vida a un ser humano, pero ya venía cuesta abajo y este espectro no tiene nada que extraer de mi cerebro, sólo me infunde miedo, no tan diferente del miedo a la oficina, a mi jefe y de todas estas mujeres que pasan a mi lado. Mi señora era tan comprensiva, nos llevábamos bien en la cama y en las conversaciones de restoranes, aunque el problema siempre fueron los tiempos muertos. Subo el volumen de la radio, acelero y la música rock acelera el jazz urbano y me traslada a este blues nostálgico que transcurre a dos kilómetros por hora. Acelero y visualizo mi corazón a punto de detenerse. Estaciono en el sótano del edificio y subo al octavo piso. Toco el timbre y converso como si todo estuviera normal, pero escucho a los estacionadores de autos de Plaza Ñuñoa que me dedican insultos irracionales. Más tarde iremos a caminar con Magdalena y todas estas cosas demenciales, unos meses más tarde las acallaré con drogas huyendo por la Panamericana Sur.

 

Winston tiene esposa e hijo, no vive en un lugar muy groso y los dueños le cobran por minuto. Pero tiene una mujer que confía en él, no es el maldito lunático que ahora le conversa y que por estos días vive entre droga, porno, putas y travestis, en distinto orden o mezclado, pero definitivamente en un mundo donde el dinero le permite por lo menos vivir un presente, extraño, con emociones al límite, pero emociones a fin y al cabo.

 

If a had money, es la siguiente pieza de los Blues Delight. Vuelve la guitarra acompasada, estos blues son muy ambient, sólo un remedo del gran Muddy Waters. Pero estos blues relajan mientras Winston coloca espuma en mi rostro y comienza a rasurarme con navaja. El banco se llevó mi departamento y si tuviera dinero viviría en una casa, al interior de la cual pudiera sentirme a gusto con mis delirios. Dos veces la meditación oriental me ha salvado de la locura extrema, pero cada nuevo episodio es peor y voy por la vida coleccionando personalidades. Viví como monje algún tiempo, ya en la anterior crisis una mujer histérica me lanzó al vacío. Después de eso me enamoré de un transexual. Iba a su casa cerca de laguna Sausalito y lo pasaba genial. Yo con cocaína y ella con pasta base, cada uno con sus vicios. Pero era divertida y no siempre tenía que salir a ofrecer sexo en las calles. De nuevo me encuentro en caída libre y no puedo aquietar la mente, meditar o encontrar algo de paz. Me gustaría tener a alguien a mi lado, pero soportarme diez años fue un calvario para mi mujer. Si mi vida fuera escribir, conversar con ella, hacerle el amor y caminar tranquilo por las calles, eso bastaría, pero soy un paciente que necesita de contención en todo minuto. Estos tiempos muertos me están matando. Soy una carga demasiado pesada para una mujer y como dije, la hipoteca se llevó mi departamento. Quizá debí venderlo a tiempo, pero mi cabeza era un desastre y mis familiares le encontraron razón al banco. Uno necesita raciocinio las veinticuatro horas, no sirve que durante dos horas tu cabeza esté en Marte. Fui quedando solo y por miedo a un nuevo brote no consumí alcohol durante años, pero tampoco salí a ninguna parte y me dediqué a escribir en una pieza arrendada. Escribí de películas, de política, cuentos, una novela, pero de repente no pude seguir meditando y la mente se tornó agotadora. Mantener la compostura cuando vas cuesta abajo requiere pensar todo lo que haces para que la gente no se dé cuenta y te aparten como a un leproso. Pero ese esfuerzo es a nivel intelectual, mientras desaparecen las emociones humanas más básicas. Al final, unas tazas de café son lo único que te mantiene al otro lado de la cerca, hasta que un buen día ya no quieres más café.

 

Winston coloca unos paños calientes sobre mi rostro y el blues ha obrado como esas meditaciones que echo tanto de menos. Son los últimos retoques con la navaja, me enjuagan el pelo y salgo a la calle con una incontrolable pulsión por ir a la población Santa Julia. La droga me espera y no puedo escapar, ha suplido a la meditación y me permiten un aquí y ahora que deja atrás las atrocidades cometidas en cada nuevo brote de esquizofrenia.

 

Ahora son las cinco de la mañana y los pájaros horadan mi cabeza con esos cantos que impiden dormir. A veces pasa, hay días en que la mezcla de Trazodona y Quetiapina no me salva del insomnio. Las voces interiores volverán a aparecer y estos malditos pájaros me denostarán hasta transformarme en un animal en esta caverna de sombras.

HOMENAJE EN MADRID AL GRAN POETA ESPAÑOL FRANCISCO BRINES (8 DE MAYO DE 2023)



 

III ENCUENTRO DE POETAS EN EL ATENEO DE CASTELLÓN (HOY, 5 DE MAYO DE 2023)


 

lunes, 1 de mayo de 2023

"EL POETA", TEXTO INÉDITO DEL LIBRO "EL POEMA" DE ANDRÉS MORALES



 


EL POETA

 

Con la mirada torva de un emperador de Roma,

sin triunfos ni avenidas y cruel en el desprecio,

su tacto frío, inútil, carente de alegría,

su voz entrecortada, segura y en delirio

de inmensa catacumba y abismo sin desgracia.

Su corazón, que dicen, alado y en desdicha,

su corazón terrible, en el espejo siempre,

firmando algún poema que no tendrá destino,

temblando ante el desierto de incierta eternidad.


APARECE EL NÚMERO 132 (ABRIL DE 2023) DE LA REVISTA "PREGÓN CRIOLLO", BOLETÍN DE LA ACADEMIA NACIONAL DEL FOLKLORE DE CHILE



"THE LAST OF US" POR EL ESCRITOR CHILENO ANÍBAL RICCI

 



La neurobióloga Joan Wright lleva a cabo su ponencia científica en el congreso bajo el rótulo de Los nuevos zombis. Las drogas atacan al cerebro y ralentizan los pensamientos, sobre todo inhiben el desarrollo de emociones dentro del espectro normal. Esta última palabra resulta bastante imprecisa en psicología, apunta a cierta conformidad con la regla, al comportamiento que no se aparta del promedio.

 

El sujeto de prueba ha sido sometido a numerosas dosis de alcohol. Acabado el pitcher, solicitará un nuevo schop a la mesera. Llama a sus contactos del celular, presiente que si no opera dentro de las convenciones su conducta no será la adecuada. Responden algunos, pero no concerta una cita. Cancela la cuenta y aborda un taxi en busca de tres gramos de droga, todavía hay límites dentro de lo irracional.

 

La doctora recurre a su primera digresión. La cinematografía aportará un buen punto de partida al mundo de los zombis, seres cometiendo actos involuntarios que supondrán riesgos importantes contra la preservación de la civilización. Especímenes que surgen en escenarios apocalípticos, quizás en respuesta a la sobrepoblación mundial.

 

El sujeto ha recibido el resultado de los exámenes serológicos que han salido todos negativos. Dos tazas de café cargado y el centro de placer requiere retribución. Habrá que celebrar, su próximo destino será el bar. 

 

Zombis existen en todas las clases sociales, sujetos en los que el bombardeo de estímulos desencadena conductas aberrantes reinterpretándolas como actos racionales. Internet será una fuente de imágenes que actúan de manera silenciosa al interior de los cerebros. Subsisten la pornografía y la publicidad, lenguajes que enaltecen formas de vestir o expresarse fuera de la llamada normalidad.

 

El sujeto no recuerda el camino que lo condujo al dealer. Luego de la transacción se encamina a abordar un Uber, pero con sólo probar la droga pierde de inmediato la consciencia, efecto no buscado y que se hubiera evitado si alguno de sus amigos de Internet le hubieran respondido.

 

Las redes sociales validarán esas conductas perniciosas miles de veces por segundo y van conformando el pensamiento zombi, forma de estructurar ideas a partir de algoritmos matemáticos que operan dentro de los motores de búsqueda. Una forma estandarizada de pasos para llegar a soluciones que maximizan el placer de los usuarios.

 

El sujeto deambula sin consciencia por las calles hasta que reactiva su cerebro. Se encuentra apoyado en una pared y bebe de un sorbo lo que queda de la petaca de whisky. Queda atrapado en su cuerpo, la perfecta definición de un zombi.

 

Lo estándar es contrario al pensamiento creativo que se produce cuando la mente itera soluciones a conflictos variados. En el mundo de Internet estas soluciones provienen de un número limitado de opciones a las cuales el usuario recurrió frecuentemente en el pasado y que resulta en la paradoja de que todas las vertientes del futuro son determinadas por el comportamiento de períodos anteriores.

 

Las primeras veces en que el sujeto consumió droga simplemente sintió euforia, un exacerbamiento de las capacidades físicas. Ahora simplemente cae al suelo al tiempo que masca otra dosis de cocaína. Lo físico ha dado paso a lo mental. El placer experimentado por el cuerpo obtiene imágenes extraídas de la red. Pornografía, escenas de películas, con la mente atrapada en el cuerpo, sin opción alguna a generar una idea original.

 

La modelación hace que el futuro lejano sea determinado cada vez por un menor número de variables del futuro cercano. Las conductas resultantes repetirán los mecanismos del pasado y no experimentarán el ensayo y error, sino más bien un error continuo.

 

Al sujeto lo aborda el pánico. Antes había aplacado el miedo y no le interesaba el entorno. Pero ahora calibra la situación desde el suelo esperando el momento propicio para levantarse.

 

El ensayo y error ha sido fundamental en la evolución del conocimiento humano y denominaremos pensamiento zombi a aquel que se queda estancado en el pasado e impide el desarrollo de la ciencia.

 

Deambula nuevamente por calles desiertas, a la espera de una avenida concurrida. Palpa sus bolsillos y extrae el celular. Pide un Uber a la ubicación y su cerebro le recuerda opciones del pasado. Todavía queda dinero y volver a casa resulta demasiado irracional.

 

El zombi se encuentra atrapado en recuerdos de antiguas amistades, en la idealización de una expareja, todo aquello que niega la posibilidad de un futuro.

 

Carol lo espera en la esquina de siempre, Caroline es su nombre verdadero. Después de la droga ha recurrido a un par de viagras. Ejecuta el acto ancestral, pero algo tan mecánico lo paraliza. Ha vuelto a la carga dos veces y de pronto apoya su cabeza en el vientre de la mujer.

 

Por eso las drogas permiten al usuario acceder al presente, al aquí y ahora disfuncional que le brinda un escape del pasado, donde persiste el anómalo comportamiento de no imaginar un futuro, ni siquiera impreciso, simplemente no existen soluciones al cerebro bombardeado por redes sociales. Un mundo de amigos que no son amigos, de deseos que no son los propios, de necesidades inalcanzables que deshumanizan continuamente al sujeto.

 

Carol siempre insiste en lavarse las manos. Los preservativos son sagrados, incluso para el sexo oral. Pero todavía no se ha convertido en prostituta, aunque cobre por sus servicios. Acaricia el cabello del sujeto de pruebas y bastará ese pequeño instante de cariño para validar toda la espiral de vicios. Emoción antigua anterior a la era de Internet, si bien la ha experimentado otras veces, de pronto le permiten sentirse humano. Cariño se encuentra dentro del espectro normal, contrario a la euforia o depresión que le generan las redes sociales.

 

Hoy en día las respuestas se obtienen de Internet y los datos se dejan de procesar debido a que la información viene digerida. La droga va apagando las emociones y sólo quedan estos remedos de satisfacción digital.

 



TRES COLUMNAS DEL POETA YVAÍN ELTIT