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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

lunes, 20 de julio de 2020

CICLO DE CONVERSATORIOS EN LA UNIVERSIDAD DE CHILE: "POÉTICAS FEMINISTAS", INVITADA LA POETA ALEJANDRA DEL RÍO. COMENTAN LAS PROFESORAS SOLEDAD FALABELLA, KEMY OYARZÚN Y RUBÍ CARREÑO. 23 DE JULIO DE 20200




Fecha: Jueves 23 de julio de 2020

Hora: 17:00 hrs.



El Departamento de Literatura, el Centro de Estudios de Género y Cultura en América Latina y Revista Nomadías invitan a la primera sesión del ciclo de conversatorios "Poéticas Feministas", la que contará con la participación de la poeta Alejandra del Río y los comentarios de Soledad Falabella y Kemy Oyarzún, académicas de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, y Rubí Carreño, académica de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica de Chile.


Alejandra del Río Lohan (Santiago, 1972). Estudió Literatura en la Universidad de Chile y, luego, en Alemania se enfoca en la enseñanza de literatura en niñas y niños, titulándose como “pedagoga de la poesía”.


En 1994 obtuvo el primer premio en el "Concurso de Poesía para Obras Inéditas" convocado por el Departamento Técnico de Investigación de la Universidad de Chile. El mismo año publicó su primer libro, El yo cactus. Su libro Escrito en Braille (1998) obtuvo el Premio "Eusebio Lillo" de la I. Municipalidad de El Bosque. Es autora del poemario Material Mente Diario (2009), Dios es el Yotro (2010), Llaves del pensamiento cautivo (2015), Dramatis Personae (2018) y Capuchita negra (2019).


viernes, 17 de julio de 2020

"LLÁMALAS, SI QUIERES, EMOCIONES" POR EL POETA CHILENO ANTONIO ARÉVALO



Llámalas, si quieres, emociones
Dime cuántos «me gusta» tienes y te diré quién eres



Levantado muy de mañana, preparado el desayuno, abierta la ventana, abierto el ordenador, abierta la correspondencia, leídas las noticias, echada una mirada a la calle, abierto Facebook y Twitter, leídos los mensajes. Twitter es un mundo tacaño, se lee aquello que uno cuelga, pero no te dan un like ni pagando. El mundo de Facebook siempre se muestra generoso. Y aunque apenas lo sigo, acabo de comprobar que tengo seguidores en Instagram. Y no son pocos.
Nos han impuesto el dime cuántos «me gusta» tienes y te diré quién eres. Y a mí me haría falta un asistente que llevase todo esto.
He visto llegar desde mar adentro, con las velas desplegadas, personalidades varias que me asistieron en mi trayectoria, que me ayudaron en mi trabajo, que me tendieron una mano para realizar mis tareas curatoriales. Pero la Torre de Babel contiene distintas vías, puertas y muros, escaleras sin conexión, por donde se pasa para alcanzar la cima.
Como sucede con la moviola de las retransmisiones televisivas, contemplar retrospectivamente, guiados tanto por el recuerdo del momento de partir como por el resultado final, aquellas imágenes, es algo que nos ayuda a a desbrozar la mente de algunos prejuicios que la atenazan.
El ojo se topa de frente con una luz. En una sucesión de sombras, penumbras, intensidades distintas, reverberaciones y transparencias, la luz vibra mágicamente bajo un cielo nocturno o en la atmósfera diurna, moviéndose ininterrumpidamente sobre la pista que comunica la esfera del alma con la esfera del cuerpo.
Experimentó sobresaltos, experimentó palabras discontinuas, experimentó algo comparable, pero hábil, algo imposible de narrar, de decir, de pensar siquiera. Sentado esperando, esperando sentado en el pensamiento de que aquella había sido una excelente ocasión.
El otro día me preguntaba: ¿qué sería lo máximo? ¿Levantarse al mediodía y tras el café atravesar el Campo del Palio de Siena canturreando una canción de Palmenia Pizarro? Hay quien, sin embargo, prefiere mantener una elevada conversación en el Circolo degli Uniti.
Se dice que en aquellos salones es prácticamente una costumbre el no respirar, procurando así no perturbar la paz que envuelve el círculo.
Recurrir a los pensamientos intentando no recordar y resurgir en los intersticios entrelazados entre sí, y no habrá susurros, cosas pensadas y nunca pronunciadas. Nunca se convertirán en la esencia de cosas establecidas, de cosas atendidas. En definitiva, el error del ser y del continuar siendo, escribiendo ese libro en el que ya estamos inscritos.
La búsqueda del equilibrio es la característica más importante de la poética y es uno de los principios fundamentales de la composición clásica. Pero el equilibrio no es descifrable a través del pensamiento, no representa un modelo mental basado en leyes matemáticas. Solo podemos aproximarnos cavando dentro de nosotros mismos, puesto que este equilibrio es pura armonía emotiva, perseguida a través de la impalpabilidad de las presencias.
Sale el sol. Hace calor. Llegan las nubes, los indios con los paraguas, de cinco bajan incluso a los dos euros. Llueve como si el cielo se hubiese roto. Graniza, para, vuelve el sol, llueve. ¡Qué fastidio! Mejor hubiera sido irse directamente hasta el Caribe.
Después de toda esta lluvia, ¿no nos convertiremos en anglosajones?
Para aliviar la ansiedad de esas gotas intermitentes, me distraía en las redes sociales subiendo frases y refranes cada cinco minutos. Al hacerlo no dejaba nunca de reír, pensando que quien los leyese hiciese otro tanto:
Allí donde fueres… la lluvia que vieres.
En carnaval, la lluvia está mal. Agua pasada (¡sobre todo de lluvia!) no mueve molino. De lavar la cabeza del burro se ocupa la lluvia. En la lluvia nadie manda (¡maldición!). A la lluvia dadle un dedo y se quedará la mano. A grandes lluvias, grandes remedios. No maten al mensajero que trae noticias de la lluvia (¡por favor!). Amor nuevo va y viene, la lluvia vieja se mantiene. Aguanta caballo que la lluvia no cesa. Lluvia que ladra no muerde. Quien a lluvia mata, a lluvia muere. Camarón que se duerme, se lo lleva de la lluvia la corriente. Quien es causa de su propia lluvia, se llore a sí mismo. El que siembra vientos recoge tempestades (¡y bien está!). No es más rico el que más tiene, sino el que más se baña. Quien va despacio, llega lejos (¿pero adónde?). El cielo ayuda al que está contento (es un broma, ¿no?). Cielo aborregado, suelo mojado. Los trapos sucios se lavan en casa. Y para acabar: la gota horada la piedra (¡ecco!).
¿Será (es) difícil ser poeta chileno fuera de Chile? ¿O estar fuera es imposible y cada uno solo es dentro: dentro de la manzana, dentro de la sombra, dentro de la forma, dentro del ritmo, dentro de la tipografía audaz, dentro de la imagen y las muecas, los gestos, los tics de un modo de hacer poesía que cada tanto olvida/recuerda, reduce/multiplica las raíces? me preguntaba hace años mi amigo Ignazio Delogu.
Hundirse en el sueño (acto de dormir) y no hundirse en el sueño (producción onírica).
Me dicen que en San Telmo, en Buenos Aires, luce por fin un sol hermoso. Allá en el mercado, parece que hay gente que toca los mismos tangos de hace cien años. ¿Es este acaso el elixir que alarga la vida? Me siento como un corazón tendido al sol.

¡Jaque mate al rey y a la reina si el cielo es un tablero de ajedrez y el sol se detiene cúbicamente! Pero en soledad, como la llamada de un cuchillo, el pensamiento se mueve, se mueve, abandona el centro para producir chispas en la periferia. Uno encuentra un bisturí en la mano cuando la voz humana se aleja y aún resuena débilmente, la campana se pierde en las profundidades de los mundos. Hoy estoy en las antípodas. ¿Es un insecto, un pájaro, una serpiente de cascabel que ronda a mi alrededor? Estoy al acecho. Aguanto la respiración. Lo escribo.
(Blaise Cendrars, «Elogio de la vida peligrosa»).

He aquí que empiezan a llegar respuestas a mi búsqueda de asistente. Escuchad esta:

Sí, que necesita un asistente, eso lo entendí. Ahora bien: ¿en relación a qué actividad? Dado que él se dedica a la poesía, a la traducción, al periodismo, al teatro, a la preparación de exposiciones, etc., etc., resulta difícil poder intuir qué es lo que le tiene en mente.

Pues qué. Creo que la voy a contratar.
Hace algún tiempo estuve de visita en un campamento nómada a las afueras de Roma. Los adolescentes recorren los límites, se entregan a juegos inocentes, provocadores, satánicos, y todo se muestra anómalo porque no sabemos dónde acabará. La base militar de Guantánamo, una morgue clandestina, la escena de una guerra, el rostro de un desaparecido, imágenes de explosiones en Irak, crímenes de guerra y de lesa humanidad, lugares devastados por conflictos se nos proponen de manera tan deductiva como llena de armonía, y parece formar parte de una película recién estrenada en Netflix, en la cual, mediante el recurso a un amplio espectro de tonalidades, se le muestra a uno el terror, como bravos trapecistas del lenguaje lo muestran integrando nuestra cotidianidad, el panorama de las cosas que habitan nuestro mundo.

Sino porque es mucho estar aquí, y porque al parecer nos necesita todo lo de aquí, estas cosas efímeras que, de manera extraña, nos conciernen. A nosotros, los más efímeros. Todo una vez, sólo una. Una vez y nada más. Y nosotros también una vez. Nunca otra. Pero este haber sido una vez, aunque sea una sola…
(Rainer Maria Rilke)

En definitiva, no se trata de crear blasfemia. Por el contrario, se trata de arremeter contra la hipocresía de quien se preocupa más por la apariencia que por la esencia de las cosas.
¡Si no te conozco, no me etiquetes, si ni siquiera te conozco! En vez de limitarte a autopromocionarte, solidarízate, enfádate, dinos una palabra verdaderamente humana, ¿no ves lo que está pasando a tu alrededor? ¡Carajo!
¿No os ha sucedido nunca que os habéis encontrado con amigos después de quince, dieciséis años, y al verlos afloran los mismos sentimientos, las mismas sensaciones de lo vivido entonces? Es como encontrarse con los hermanos, la misma emoción alrededor de un plato, una botella, el mismo amor. Me ha sucedido hoy, salgo con el corazón lleno de estrellas, escintilando.
Mi divina invitada no se traiciona jamás. Después la bellísima artista que funge en ocasiones de trabajadora, como una abeja reina construye paso a paso la colmena. Yo observo desde lejos, en silencio y con suma admiración el nacimiento de la obra y aprovecho la conexión sin cables. Duermo poco, llevado por los nervios del debut.
Hora 14.15: estoy en la estación de autobús de Tiburtina. Es un caos. Te acercas a la taquilla y nadie sabe nada de nada. Sereno mi espíritu, espero cerca del autobús, intentando comprender. Alguien me saluda calurosamente. Soy Marco. Pienso un segundo: ¡Marco! Claro que me acuerdo, ¿pero estás yendo a Pescara? Sí, ¿tú también? ¿Vienes de estar con Sibilla Panerai? No, voy al espacio Alviani, a la exposición de Gino Sabatini Odoardi. Perfecto. A ver si nos volvemos a ver yendo a Pescara como antaño. Me viene a la cabeza el comentario sobre Pusole que esta mañana colgó Helga Marsala; en Pescara vi por primera vez el camión con remolque volcado de Paola Pivi, conocí a Cesare Manzo, Cesare Pietroiusti, pude apreciar el trabajo de un bisoño Pino Boresta. Sobre Marco Fioramanti escribí en un artículo dedicado a la Roma de los ochenta: Marco formaba parte del grupo multimedia Trattista. Mi artículo repasaba todo aquel momento.
Mientras tanto, termino una conversación online. Dicen que dos milagros tuvieron lugar en la mina. El primero, que están vivos. El segundo, que la mayoría de ellos, que jamás habían escrito una carta de amor, ahora sí lo hicieron.
En un sueño atravesé toda la ciudad de Santiago, escapando de los grandes eventos. Taxis y kilómetros para llegar a la otra parte de la urbe, «donde no vive nadie», como le gusta decir a cierta gente de Chile, para volver a encontrar a tu madre toda vestida de azul, más hermosa que la luna, y a tu hermana, que es una estrella.
Luego decido que es hora de hacer limpieza general. Bolsas y bolsas de vestidos para tirar, aprovechar los armarios, los cajones. Al final, el premio merecido, tortilla de espaguetis, ensalada verde y cerveza sin alcohol.
¿¿Qué tal si hoy... un poco de Viterbo, un poco de lago Bolsena, Marta?? (A pesar de mi melancolía lacustre!).
Descubrí que padezco una extraña patología: la melancolía lacustre. Hace muchos años fui con toda la familia Barattini-Contreras, huéspedes de la familia Giuliani, al lago Trasimeno (centro de Italia: región de Umbría, provincia de Perugia). Sucedió que no bien pusimos el pie en la isla que hay en el centro del lago, me quedé sin respiración, me tumbaron y hubieron de mandarme de vuelta a la orilla. El médico me dijo que sufría de melancolía. Desde entonces, añadí ese dato a mi currículum.
Sin embargo, solo uno de ellos lo hizo mejor, y se trataba de un joven venido de lejos, pero capaz de mirarlo desde la distancia y también desde la distancia regalarle su corazón.
Hablando de amigos cercanos y lejanos en el tiempo, tengo que haceros una confesión. Ayer, a causa de una buena amiga que estaba en Roma, nos encontramos un grupo de amigos, algunos de toda la vida, otros de memoria muy reciente, un verdadero reencuentro, una reunión en la que charlamos, bromeamos, comimos y bebimos. Pero fue tan solo hacia el final de aquel día, cuando ya no quedábamos más que dos o tres personas, cuando nos dimos cuenta de que ninguno de nosotros había sacado una foto o se había hecho un selfie, y nadie había enviado un mensaje con el móvil o usado WhatsApp. Niente di niente. Estoy dolido. ¡Os juro que no volverá a suceder!

EL POETA CHILENO NICOLÁS CRUZ EN "POESÍA FUERA DEL MAPA", MAÑANA, SÁBADO, 18 DE JULIO DE 2020



jueves, 16 de julio de 2020

POEMAS DE BILLY COLLINS (TRADUCCIÓN DEL POETA CHILENO CARLOS ALBERTO TRUJILLO)




BILLY COLLINS


ME ESCRIBE EL GRAN Y QUERIDO POETA CARLOS ALBERTO TRUJILLO:

Querido Andrés:

En esta noche de lluvia torrencial, mientras escucho los goterones golpeando sin misericordia las ventanas de mi casa he seleccionado varios poemas de Billy Collins que he traducido en los últimos días (tengo más o menos 40 páginas) y que te los envío porque sé que te gustará la escritura y el humor tan particular de este poeta que imagino se conoce muy poco en nuestra lengua. La frescura y agudeza de sus ideas, su tan particular ironía y su tremenda capacidad para meterse con esos temas tan permanentes y tan diarios, en especial para los que andamos cada día tropezando con la lectura y la escritura, trae un aire nuevo y refrescante que le ayudaría muchísimo a nuestros poetas más jóvenes para mostrarles que además de dolores y rabias y sueños y nostalgias, el humor también puede producir buena poesía.
Con mi afecto de siempre,

Carlos 



POEMAS DE BILLY COLLINS
Versiones en castellano de Carlos Trujillo




INTRODUCCIÓN A LA POESÍA


Les pido que tomen un poema
y lo sostengan a la luz
como una diapositiva de color
                 
o presionen una oreja contra su colmena.
               
Les digo que suelten un ratón en un poema
y lo vean buscar la salida,
o caminar dentro de la pieza del poema
y tocar las paredes buscando un interruptor.
       
Quiero que practiquen esquí acuático
sobre la superficie de un poema
saludando al nombre del autor en la orilla.
                
Pero todo lo que quieren hacer
es atar el poema a una silla con una soga
y torturarlo hasta que confiese.
                
Empiezan a golpearlo con una manguera
para descubrir lo que realmente significa.




EL PROBLEMA CON LA POESÍA


El problema con la poesía, me percaté 
mientras caminaba una noche por la playa --
la arena fría de Florida bajo mis pies descalzos,
un espectáculo de estrellas en el cielo—

el problema con la poesía es
que fomenta la escritura de más poesía,
más guppies llenando la pecera,
más conejos bebés
saltando de sus madres hacia la hierba húmeda.

¿Y cómo terminará alguna vez
a menos que finalmente llegue el día
en que hayamos comparado todo en el mundo
con todo lo demás en el mundo,

y no quede nada más
que cerrar silenciosamente nuestros cuadernos
y sentarnos con las manos cruzadas sobre nuestros escritorios?

La poesía me llena de alegría
y me levanto como una pluma en el viento.
La poesía me llena de pena
y me hundo como una cadena lanzada desde un puente.

Pero sobre todo la poesía me llena
de ganas de escribir poesía,
de sentarme en la oscuridad y esperar que aparezca
una pequeña llama en la punta de mi lápiz.

Y junto con eso, el anhelo de robar,
de irrumpir en los poemas de otros
con una linterna y un pasamontañas.

Y qué banda de ladrones tan infelices somos,
ladrones de carteras, ladrones comunes,
pensé para mí mismo
mientras una ola de frío se arremolinaba alrededor de mis pies
y el faro movía su megáfono sobre el mar,
que es una imagen que robé directamente
de Lawrence Ferlinghetti --
para ser completamente honesto por un momento--

el poeta ciclista de San Francisco
cuyo pequeño parque de diversiones de un libro
que llevaba en un bolsillo lateral de mi uniforme
subía y bajaba por los traicioneros pasillos de la escuela secundaria.




CONSEJOS PARA ESCRITORES


Incluso si te mantiene despierto toda la noche,
lava las paredes y limpia el piso
de tu estudio antes de componer una sílaba.

Limpia el lugar como si el Papa estuviera en camino.
Impecable es la sobrina de la inspiración.

Cuanto más limpies, más brillante
será tu escritura, así que no dudes en salir
a campo abierto para explorar la parte inferior
de las rocas o recoger en el bosque oscuro
muestras de las ramas más altas, nidos llenos de huevos.

Cuando encuentres el camino de regreso a casa
y guardes las esponjas y los cepillos bajo el fregadero
verás a la luz del amanecer
el inmaculado altar de tu escritorio,
una superficie limpia en medio de un mundo limpio.

De un pequeño florero, azul brillante, saca
un lápiz amarillo, el más afilado del ramillete,
y cubre las páginas con frases pequeñas
como largas hileras de hormigas devotas
que te siguieron desde el bosque.





ESCRIBIR EN LA OTRA VIDA


Me imaginé que la atmósfera sería clara
iridiscente, con una luz prístina,
no con esta bruma sulfurosa
y el aire ionizado como antes de una tormenta eléctrica.

Muchos han imaginado un río aquí,
pero nadie mencionó todos los botes,
sus bancos llenos de pasajeros desnudos,
cada uno inclinado sobre una tableta de escritura.

Sabía que no siempre sería un niño
con un tren y un túnel de juguete,
y sabía que no viviría para siempre
saltando todo el día a través de mi aro.

Había escuchado sobre el viaje al otro lado
y el tintineo de la moneda final
en el bolso de cuero del hombre que sostenía el remo,
pero ¿cómo podría alguien haber adivinado

que apenas llegáramos
nos pedirían que describiéramos este lugar
e incluyéramos tantos detalles como fuera posible--
no solo el agua, insiste,

más bien las aguas aceitosas, insondables y felices para las ratas,
no sólo los grilletes, sino los grilletes de hierro
oxidados que te rompen los tobillos--
y que nuestra próxima tarea sería

anotar, en la parte superior de nuestras cabezas,
nuestros pensamientos y sentimientos sobre estar muerto
no es realmente una tarea
el hombre que empuja el remo nos sigue diciendo--

Piensen en ello más como un ejercicio, gime él,
piensen en escribir como un proceso,
un proceso infernal interminable
y ahora todos los botes se han atascado,

inclinados contra la popa, la popa bloqueada a proa,
y nada se mueve, sólo nuestras laboriosas plumas.




LA MUERTE DE LA ALEGORÍA


Me pregunto qué pasó con todas esas altas abstracciones
con las que solía posar, vestida y escultural, en pinturas
y desfiles en las páginas del Renacimiento
mostrando sus letras mayúsculas como placas de matrícula.

La Verdad galopa sobre un poderoso caballo,
la Castidad, con los ojos bajos, revoloteando con velos.
Cada uno era mármol que ha cobrado vida, un pensamiento en un abrigo,
la Cortesía inclinándose con una mano siempre extendida,

La Villanía afilando un instrumento detrás de una pared,
la Razón con su corona y la Constancy alerta detrás de un timón.
Todas están retiradas ahora, enviadas a una Florida por tropos.
La Justice está de pie junto a un refrigerador abierto.

El Valor yace en la cama escuchando la lluvia.
Incluso la Muerte no tiene nada que hacer más que reparar su capa y su capucha,
y todos sus accesorios están encerrados en un almacén,
relojes de arena, globos, vendas y grilletes.

Incluso si los volviste a llamar, no quedan lugares
para que ellos vayan, no hay Jardín de la Alegría ni Glorieta de la Felicidad.
El Valle del Perdón está lleno de condominios.
y las motosierras aúllan en el Bosque de la Desesperación.

Aquí, en la mesa cerca de la ventana, hay un jarrón de peonías
y al lado unos binoculares negros y un clip para billetes,
exactamente el tipo de cosas que ahora preferimos,
objetos que se sientan silenciosamente en una línea en minúsculas,

ellos mismos y nada más, una carretilla,
un buzón vacío, una hoja de afeitar descansando en un cenicero de vidrio.
En cuanto a los demás, las grandes ideas a caballo
y las virtudes de pelo largo en vestidos bordados,

parece que se han ido
por ese camino que ves en la página final de los libros de cuentos,
el que sube por una ladera verde y desaparece
en un valle invisible donde todos deben estar profundamente dormidos.




OLVIDO


El nombre del autor es lo primero que se olvida,
seguido obedientemente por el título, la trama,
el final desgarrador, toda la novela
que de pronto pareces no haber leído nunca,
ni jamás haber oído hablar de ella 

como si, uno por uno, los recuerdos que solías albergar
decidieran retirarse al hemisferio sur del cerebro,
a una pequeña caleta de pescadores donde no hay teléfonos.

Hace mucho tiempo le dijiste adios a los nombres de las nueve musas
y viste a la ecuación cuadrática empacar su bolsa,
e incluso ahora al memorizar el orden de los planetas,

algo más se te esconde, tal vez la flor de un estado,
la dirección de un tío, la capital de Paraguay.

Sea lo que sea lo que tratas de recordar,
no lo tienes en la punta de la lengua
ni está acechando en algún oscuro rincón de tu bazo.

Se ha alejado flotando por un oscuro río mitológico
cuyo nombre comienza con una L, como podrás recordar,
en tu propio camino hacia el olvido donde te unirás a otros
que incluso han olvidado cómo nadar y cómo andar en bicicleta.

No es de extrañar que te levantes en medio de la noche
para buscar la fecha de una famosa batalla en un libro sobre la guerra.
No es de extrañar que la luna de la ventana parezca haber escapado
de un poema de amor que solías saberte de memoria.




AMOR SIN FIN


Esta mañana, mientras paseaba por la orilla del lago,
me enamoré de un reyezuelo 
y unas horas más tarde de un ratón,
el gato se había tirado bajo la mesa del comedor.

En las sombras de una tarde de otoño,
Me enamoré de una costurera
aún en su máquina en la ventana de la sastrería,
y más tarde de un tazón de caldo,
el vapor elevándose como el humo de una batalla naval.

Este es el mejor tipo de amor, pensé,
sin recompensa, sin regalos
ni palabras desagradables, sin sospecha,
ni silencio en el teléfono.

El amor de la castaña
la gorra de jazz y una mano en el volante.

Sin lujuria, sin portazos--
el amor del naranjo en miniatura,
la limpia camisa blanca, la ducha caliente de la tarde,
la carretera que atraviesa Florida.

Sin esperas, sin molestias ni rencor.
sólo una punzada de vez en cuando

por el reyezuelo que había construido su nido
en una rama baja que cuelga sobre el agua
y por el ratón muerto
todavía vestido con su traje marrón claro.

Pero mi corazón está siempre apoyado
en un campo sobre su trípode,
listo para la próxima flecha.

Después de llevar el ratón por la cola
hacia un montón de hojas en el bosque
me encontré de pie en el lavamanos del baño.
mirando cariñosamente al jabón,

tan paciente y soluble
tan en casa en su jabonera verde pálida.
Pude sentirme enamorándome otra vez
mientras sentía sus vueltas en mis manos mojadas
y percibía su aroma de lavanda y piedra.




LUNES


Las aves están en sus árboles,
la tostada en la tostadora
y los poetas en sus ventanas.
Están en sus ventanas
en cada sección de la mandarina de la tierra--
los poetas chinos mirando la luna,
los poetas estadounidenses contemplando
las franjas rosadas y azules del amanecer.
Los empleados están en sus escritorios,
los mineros están en sus minas
y los poetas miran por sus ventanas
tal vez con un cigarrillo, una taza de té,
y tal vez una camisa de franela o una bata de baño.
Los lectores de pruebas están jugando el ping-pong
de la revisión,
mirando de un lado a otro de una página a otra,
los chefs cortando en cubitos el apio y las papas,
y los poetas están en sus ventanas
porque es el trabajo por el cual
no se les paga nada cada viernes por la tarde.

No parece importar qué ventana,
aunque muchos tienen una favorita,
porque siempre hay algo que ver--
un pájaro agarrando una rama delgada,
los faros de un taxi doblando una esquina,
esos dos muchachos con gorros de lana cruzando la calle.
Los pescadores se mueven en sus botes,
los guardalíneas suben a sus postes redondos,
los barberos esperan junto a sus espejos y sillas,
y los poetas continúan mirando
la agrietada pileta para pájaros o una rama derribada por el viento.
Por ahora, debería irse sin decir
lo que el horno es para el panadero
y la blusa manchada de bayas para la tintorería,
así que la ventana es para el poeta.

Sólo piensa--
antes de la invención de la ventana,
los poetas habrían tenido que ponerse una chaqueta
y un sombrero de invierno para salir
o quedarse adentro con solo una pared para mirar.
y cuando digo una pared
no me refiero a una pared con papel a rayas
y un boceto de una vaca en un marco.
Me refiero a una fría pared de piedras no canteadas,
la pared del soneto medieval
el corazón de piedra de la mujer original,
la piedra atrapada en la garganta de su amante poeta.




SONETO


Todo lo que necesitamos son catorce líneas, bueno, trece ahora,
y después de ésta solo una docena
para lanzar un pequeño barco en los mares sacudidos por la tormenta de amor,
luego sólo quedan diez más como hileras de frijoles.
Con qué facilidad va, a menos que te pongas isabelino
e insistas en que se deben tocar los bongos yámbicos
y poner rimas al final de los versos,
una para cada estación de la cruz.
Pero espera aquí mientras damos la vuelta
a los seis últimos donde se resolverá todo,
donde la nostalgia y el dolor del corazón hallarán un final,
donde Laura le dirá a Petrarca que deje su pluma,
se quite esas locas medias medievales,
apague las luces, y finalmente se acueste.




LETANÍA

Eres el pan y el cuchillo
La copa de cristal y el vino ...
                -Jacques Crickillon

Eres el pan y el cuchillo
la copa de cristal y el vino.
Eres el rocío en la hierba de la mañana
y la rueda ardiente del sol.
Eres el delantal blanco del panadero,
y los pájaros del pantano repentinamente en vuelo.

Sin embargo, no eres el viento en el huerto,
las ciruelas en el mostrador
o el castillo de naipes.
Y ciertamente no eres el aire con aroma de pino.
Simplemente no hay forma de que seas el aire con aroma de pino.

Es posible que seas el pez debajo del puente,
tal vez incluso la paloma en la cabeza del general,
pero ni siquiera estás cerca
de ser el campo de acianos al anochecer.

Y una rápida mirada en el espejo mostrará
que no eres ni las botas en el rincón
ni el bote dormido en su cobertizo.

Puede interesarte saber,
hablando de la abundante imaginería del mundo,
que soy el sonido de la lluvia en el techo.

También soy la estrella fugaz,
el periódico vespertino volando por un callejón
y la canasta de castañas en la mesa de la cocina.

También soy la luna en los árboles
y la taza de té de la mujer ciega.
Pero no te preocupes, no soy el pan y el cuchillo.
Tú sigues siendo el pan y el cuchillo.
Siempre serás el pan y el cuchillo
sin mencionar la copa de cristal y—
de alguna manera--el vino.




LA PRIMERA NOCHE

Lo peor de la muerte debe ser
La primera noche.
 —Juan Ramón Jiménez


Antes de que te abriera, Jiménez,
nunca se me ocurrió que el día y la noche
continuarían girando en el círculo de la muerte,

pero ahora me tienes preguntándome
si también habrá un sol y una luna
y si se reunirán los muertos para verlos ascender y ocultarse

y luego regresar, cada alma sola,
a un espantoso equivalente de una cama.
¿O será la primera noche la única noche,

una oscuridad para la que no tenemos otro nombre?
Qué débil es nuestro vocabulario frente a la muerte,
qué imposible escribirlo.

Aquí es donde el lenguaje se detendrá,
el caballo que hemos montado toda la vida.
parado en dos patas al borde de un precipicio mareador.

La palabra que estaba al principio
y la palabra que se hizo carne
esas y todas las demás palabras cesarán.

Incluso ahora, leyéndote en este porche enrejado,
¿cómo puedo describir un sol que brillará después de la muerte?
Pero es suficiente para asustarme

para que preste más atención a la luna de los días del mundo,
a la luz del sol que brilla sobre el agua
o fragmentada en una arboleda,

y mirar aquí más de cerca estas pequeñas hojas,
estas espinas vigilantes
cuyo trabajo es proteger la rosa.


William James Collins, conocido artísticamente como Billy Collins (Nueva York22 de marzo de 1941),1​ es un poeta estadounidense, designado como Poeta Laureado de los Estados Unidos entre 2001 y 2003. El New York Times lo ha descrito como "el poeta más popular de América" (FUENTE WIKIPEDIA): https://es.wikipedia.org/wiki/Billy_Collins