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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."

José Saramago

lunes, 17 de setiembre de 2012

POEMAS DE EUSEBIO LILLO, AUTOR DEL "HIMNO NACIONAL DE CHILE"






El poeta y el vulgo

Al altanero y encumbrado pino
díjole un día la rastrera grama:
–¿Por qué tan orgulloso alzas tu rama
cuando no alfombras como yo el camino?

Y él respondió: –Yo doy al peregrino
sombra, cuando su luz el sol derrama,
y cobijo las flores cuando brama
el ronco y desatado torbellino.

Así el vulgo al poeta gritó un día:
–¿Por qué miráis indiferente el suelo?
¿Qué hacéis? ¿Quién sois? Y el bardo respondía:

–Soy más que tú porque tal vez recelo
que sólo de mi canto a la armonía
comprendes que hay un Dios y que hay un cielo.


Hay algo en ti...

Hay algo en ti del serafín que mora
en la mansión eterna y esplendente;
en tu serena faz, niña inocente,
y en el azul que tu mirar colora.

Fresco botón que al despertar la Aurora
y al casto beso del fugaz ambiente,
alza su pura y delicada frente,
tal eres tú, Matilde encantadora.

De aquesta vida en el camino estrecho
se abra a tu paso florecida senda
y paz respire y bienestar tu pecho.

Un alma halles que te ame y te comprenda;
y grato abrigo del paterno techo
sé de feliz unión, hermosa prenda.


Consejo

Goza, bien mío, en tanto que en la vida
la fresca lozanía te acompaña,
que es flor la juventud que el tiempo daña
y no vuelve jamás una vez ida.

Mientras gozamos de la edad florida
en mil deleites el amor nos baña;
más tarde, ¡ay tristes! la vejez huraña
nos roba el fuego que en el alma anida.

El amor, como Dios, tiene su cielo;
olvida allí del corazón enojos
pues para gozar viniste al suelo.

Y si presa han de ser aquesos ojos
y el seno aquel de la vejez de hielo,
sean más bien de amor dulces despojos.


Himno nacional de Chile


Coro


Dulce Patria, recibe los votos
con que Chile en tus aras juró
que o la tumba serás de los libres
o el asilo contra la opresión.

I
Ha cesado la lucha sangrienta;
ya es hermano el que ayer invasor;
de tres siglos lavamos la afrenta
combatiendo en el campo de honor.
El que ayer doblegábase esclavo
hoy ya libre y triunfante se ve;
libertad es la herencia del bravo,
la Victoria se humilla a su pie.

II
Alza, Chile, sin mancha la frente;
conquistaste tu nombre en la lid;
siempre noble, constante y valiente
te encontraron los hijos del Cid.
Que tus libres tranquilos coronen
a las artes, la industria y la paz,
y de triunfos cantares entonen
que amedrenten al déspota audaz.

III
Vuestros nombres, valientes soldados,
que habéis sido de Chile el sostén,
nuestros pechos los llevan grabados;
los sabrán nuestros hijos también.
Sean ellos el grito de muerte
que lancemos marchando a lidiar,
y sonando en la boca del fuerte
hagan siempre al tirano temblar.

IV
Si pretende el cañón extranjero
nuestros pueblos, osado, invadir;
desnudemos al punto el acero
y sepamos vencer o morir.
Con su sangre el altivo araucano
nos legó, por herencia, el valor;
y no tiembla la espada en la mano
defendiendo, de Chile, el honor.

V
Puro, Chile, es tu cielo azulado,
puras brisas te cruzan también,
y tu campo de flores bordado
es la copia feliz del Edén.
Majestuosa es la blanca montaña
que te dio por baluarte el Señor,
y ese mar que tranquilo te baña
te promete futuro esplendor.

VI
Esas galas, ¡oh, Patria!, esas flores
que tapizan tu suelo feraz,
no las pisen jamás invasores;
con su sombra las cubra la paz.
Nuestros pechos serán tu baluarte,
con tu nombre sabremos vencer,
o tu noble, glorioso estandarte,
nos verá, combatiendo, caer.




Eusebio Lillo y Robles (Santiago de Chile, 1826-1910) Político, periodista y poeta chileno que desarrolló su literatura dentro del romanticismo que predominó en las letras de su país durante el siglo XIX. Político activo y también comerciante, su fama entre los escritores de la época se forjó a partir de su elaboración de la letra de la Canción Nacional de Chile, que en 1848 sustituyó a la escrita por Bernardo Vera y Pintado, aunque de éste se conservó el coro. Eusebio Lillo como tantos otros románticos de su tiempo estudió en el Instituto Nacional de Santiago, donde también fue discípulo de Andrés Bello. Desde 1844 trabajó de oficial en el Ministerio del Interior. Corresponsal de "El Mercurio" y de "El Comercio de Valparaíso", colaboró además en la "Revista de Santiago" y en los periódicos "La Barra" y "El Amigo del Pueblo". Lillo destacó como promotor de la revolución de 1851, que fue el primer intento de llevar a los liberales al poder. Sufrió por ello cárcel durante el gobierno de Manuel Montt y fue desterrado a Valdivia, de donde huyó hasta recalar en Lima. Regresó a Chile en 1852 y continuó su actividad periodística en la publicación "La Patria". Posteriormente marchó a Bolivia; allí fundaría el Banco de la Paz y colaboraría en el desarrollo de la minería. De nuevo en Chile, en 1878 fue alcalde de Santiago y después intendente de Curicó. Participó también en la Guerra del Pacífico como secretario de la Escuadra y ministro diplomático en campaña. Elegido senador por Talca en 1882, fue nombrado ministro del Interior del gobierno de José Manuel Balmaceda en 1886, y elegido presidente de la Alianza Liberal. Balmaceda le confió su testamento político antes de su suicidio, un valioso documento que Lillo publicó, cumpliendo con ello la voluntad del presidente liberal. La mayor parte de la obra poética de Eusebio Lillo se concentró en sus años de juventud. La suya es una lírica de plena expresión de los ideales románticos: el amor, la naturaleza, la nostalgia, el miedo y los recuerdos. Se le denominó el "poeta de la flores" debido a composiciones como La violeta, El junco y A una madreselva; además, dedicó poemas a grandes damas: A Isadora, A Matilde, A Elena. También, como otros coetáneos de la generación romántica, escribió algunas leyendas en verso: Loco de amor, Recuerdos del proscrito y Canto de Caupolicán en un día de batallaSin embargo, a pesar de su intensa producción, no se publicó en vida del autor ninguna recopilación de sus poemas. Póstumamente aparecieron dos antologías: primero una edición de su obra en un solo volumen a cargo de Carlos Vildósola (1923) y luego otra edición más cuidada, con motivo del Centenario de la Canción Nacional (1948), que realizó Raúl Silva Castro.

3 comentarios:

Myriam dijo...

Muy interesante Andrés, todos cantamos el Himno Nacional en ciertas ocasiones y pocos sabemos su verdadera historia. Es tal como aquí la has dejado, que algunos la hayan manchado con sus actos, no lo alteran en su espíritu: "o la tumba serás de los libres o el asilo contra la opresión."

"Ha cesado la lucha sangrienta;
ya es hermano el que ayer invasor"

"hagan siempre al tirano temblar"

Es una canción de paz, libertad, igualdad y no de guerra.

Sebastián Durán dijo...

Soy Sebastián.
Gracias por darle un espacio a este poeta que creo que no muchos conocen... Eusebio Lillo fue primo del padre del padre de mi padre (Primo del abuelo de mi papá).
Cuando lo supe me dio mucha alegría.
Investigué acerca de él, leí sus poemas, en pocas palabras, lo conocí.
Buena página, ¡mucha cultura!.

Rafael Puelma dijo...

Hola Sebastián Durán, también soy descendiente de Eusebio Lillo, por parte de mi padre, Rafael Puelma Lillo.
Saludos,
Rafael Puelma Claro