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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

jueves, 16 de febrero de 2023

SITIO WEB DE LA SOCIEDAD DE ESCRITORES DE MAGALLANES



Se presentó, en Chile, el sitio web de la Sociedad de Escritores de Magallanes (SEM), asociada a la Sociedad de Escritores de Chile (SECh): https://sechmagallanes.cl/

El sitio, desarrollado por Estrofas del Sur SpA, fue diseñado de manera ágil para que en pocos pasos se pueda acceder a la información de los escritores y escritoras de la región y conocer sus datos bibliográficos y publicaciones. También podrán, los visitantes del sitio, ponerse en contacto, de manera inmediata y personal, con cada uno de los autores y autoras en caso de querer adquirir sus obras, invitarlos a alguna actividad y contratar sus servicios para charlas o conferencias. El sitio se puede ver en todo el mundo porque es un sitio seguro, libre de virus.

Otro aspecto importante es que el sitio web permitirá mantener contacto con escritores de otras regiones, dando la oportunidad de un contacto inmediato entre pares. El sitio contiene una página principal con una sección que identifica al directorio, luego viene la sección de los socios y el pie de página con la información de la entidad y contactos directos (con un clic) de correo, teléfono y WhatsApp, así como links para que los visitantes del sitio web puedan compartirlo en sus redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter, etc.). Al pinchar sobre la foto de cada socio(a) se pasa la página individual de estos (ver a modo de ejemplo la del presidente), que contienen foto, reseña bibliográfica, casilla de contacto directo con el autor o autora y galería con portadas de las obras correspondientes. Las páginas individuales ya se encuentran en desarrollo.


LA COLUMNA DE YVAÍN ELTIT: "RODRIGO MIRANDA, EL AMO DE LA CUECA"


 

lunes, 13 de febrero de 2023

LANZAMIENTO DEL LIBRO "VALENCIA EN LA PALABRA" DE FERNANDO DELGADO (15 DE FEBRERO DE 2023)



 

LA COLUMNA DEL POETA YVAÍN ELTIT: "EL QUIEBRE DE 1943"


 

"ATRAPADO EN ALGÚN LUGAR DEL TIEMPO" POR EL ESCRITOR ANÍBAL RICCI



 

Luego de meses por fin logro meditar aunque sea cinco minutos. La mente es brava cuando los ciclos concluyen, es momento de remover el chip e imaginar un futuro. El presente aciago lo resolveré a partir de una personalidad incipiente. Cambiar es la única salida para afrontar esta vida que devora a cada instante.

 

Los eventos del pasado constituyen el combustible de este presente destructivo. Las voces arrecian e insultan sin contemplación. Desprecian a este ser humano incapaz de valorar su historia. Reniego de los primeros pisos, mientras el edificio amenaza con derrumbarse.

 

Mi consciencia sintoniza con imágenes acumuladas a través de las décadas. El cine ha sido la fuente de información que permite viajar a distintos lugares en diferentes momentos. Sensaciones que reinterpreto, historias de derrotas ajenas que hago propias y le dan sentido al pasado.

 

La mente comienza a reconstruirse a partir de ese inconsciente colectivo afianzado por más de un siglo. Deseo escribir sobre historias de cineastas que admiro y en ese instante de meditación me encuentro planificando un libro de cine. Joker será el primer relato, un ser despreciado que encuentra en la violencia la única salida. La misma de Alex en La naranja mecánica, muchas veces la respuesta ante el fascismo. Esa violencia también será la desesperación de un replicante del futuro. La gente desplazada revelará ante un mundo injusto. Los reformatorios llenos de niños vulnerados por adultos que destruyen sus aspiraciones. La pobreza engendra estos malestares y muchas veces las instituciones ofrecen apenas un camino paternalista. La dignidad pisoteada y un Estado que no da oportunidades sino migajas, una educación que perpetúa la pobreza y unas ayudas estatales que sólo sirven para apuntar a esos vulnerables.

 

Surgen las anomalías, los asesinos en serie que encarnan nuevos jokers. Los sueldos miserables engendran seres humanos sin anhelos, gente al margen de la sociedad que pide a gritos pertenecer, quemar para refundar, quizás la violencia los une tras un propósito. No sólo el que evade impuestos brega contra un futuro humanizador, también el que destruye edificios impide que tengamos lugares de encuentro.

 

Los grupos identitarios deberán luchar con fuerza para que se escuche su voz, pero destruir al adversario no parece ser el camino. La burguesía los negará y se encerrará tras sus iglesias, rezar no hará frente al estallido social de las calles. La violencia concertará nuevos acuerdos de las clases dominantes. Un nuevo orden pondrá fin a los levantamientos y la clase popular sacará la peor parte. La historia tras las guerras de la humanidad. Los ricos sacando beneficios económicos de los conflictos, mientras los pobres reconstruyen a partir de los escombros.

 

Protestar contra el poder es un derecho, por eso los políticos deben anticiparse al caos y dictar leyes que corrijan el rumbo. La democracia hay que cuidarla, siempre será más fácil destruir el orden imperante, discurso que se vende con facilidad. El político deberá lidiar contra la corrupción de las empresas y de los organismos estatales mediante leyes que impidan los abusos. Debe luchar por no sucumbir al poder del dinero. Acercarse a los pobladores no desde los posgrados universitarios, sino desde la empatía. Ponerse en el lugar del otro en vez de anhelar convertirse en salvador. Recordar no es sólo memoria histórica y hacer justicia por las víctimas, también es reconocer el camino andado, valorar el esfuerzo que miles de personas hacen por levantar instituciones que velan por la libertad, la justicia y la dignidad necesaria para que los ciudadanos transiten hacia un mundo donde puedan aportar su granito de arena, esa dignidad que no se compra con un bono, el espacio que tiene cada ser humano y que nadie podrá pisotear.

 

Hablemos de cine podría titularse. Mientras lo estoy escribiendo ya puedo meditar diez minutos. La elección de películas refleja una concepción de mundo, unos primeros pasos para hablar de un futuro hipotético. Requerirá de lectores a los que mis palabras hagan sentido y ese esfuerzo va reparando mis neuronas dañadas por la depresión, le dan una vuelta de tuerca a un pasado hasta hace poco irrevocable.

 

El libro tendrá múltiples corrientes narrativas. En el cine chileno aparece ese Valparaíso de la nostalgia, a la vez que una fábrica de pobreza que no respeta moral. El Chile donde las clases sociales se mantienen segregadas y en donde unos optarán por hacer desaparecer a los que piensan distinto. El país que no recuerda a sus caídos y donde la justicia tarda en llegar.

 

Los amores imposibles tampoco coinciden con los eventos de la historia. La religión dividirá a la sociedad y los amantes. El fanatismo podrá ser religioso o político, esa mezcla que puede llevar a regímenes totalitarios, donde el control de las familias será un objetivo deseable. Una familia que podrá invocar al infierno y llevarnos por el camino de la muerte. Ese pilar debe transmitir confianza y amor, pero también puede hacer del resentimiento una poderosa arma.

 

Todas estas ideas me dan nuevos bríos. De nuevo leo comentarios en los diarios y anhelo volver al mundo de los libros. William Faulkner es una asignatura pendiente, influenciará a muchos hacia su realismo mágico. Hará posible La casa verde de Mario Vargas Llosa, aunque siempre suelo volver a Los pasos perdidos. Alejo Carpentier fue el pionero. Imaginó una mujer omnipresente en todo el espectro del tiempo, una manera de ver el mundo que da sentido a los pasos de un hombre.

 

Meses atrás de mi debacle, ya tenía otro proyecto. Pensamiento replicante será mi cuarta incursión en el género cuento. La depresión y la locura como detonantes de la soledad existencial, la huida delirante, el hombre navegando a ciegas por carreteras tecnológicas. Los capítulos están escritos, sólo falta el dinero y esa carencia destruye, inmoviliza y activa el desorden mental.

 

El título hace alusión a la ciencia ficción, utilizada como estructura de acceso a múltiples dimensiones del espacio–tiempo que permiten expresar de mejor manera la complejidad humana. Rescata el espacio de la memoria como fuente inagotable de imágenes e invocará el amplio espectro de las emociones humanas como una forma instintiva de encontrar amor en el otro.

 

Lo material y lo afectivo se fundieron en un sólo vacío. La anemia tampoco ayudó, pero en definitiva conformaron un universo de tristeza que disparó mis adicciones y para salir no conozco otro camino que escribir una salida. Exorcizaré esas angustias en otro libro. Pensamientos delirantes no tratará de ciencia ficción, será testimonio de un camino pedregoso, un transitar hacia la oscuridad de mis miedos atávicos. Un espacio confesional para echar fuera esos pensamientos que tanto hacen daño al no pronunciarlos en voz alta. Traducir en palabras esos momentos donde la mente me transforma en un inútil, donde las palabras son las únicas capaces de dar coherencia a conductas desquiciadas.

 

Las imágenes son crudas y hacen inútil conmover a los jurados. Los fondos de cultura patrocinan ideas políticamente correctas, con pensamientos de izquierda bien definidos. Cualquier otra postura carece de interés para los evaluadores. Obviamente no puedes hablar en contra de la violencia del estallido social y mis problemas son egoístas y no constituyen un aporte al discurso imperante. Esa idiotez de que la cultura es patrimonio de la izquierda y todo el que piense distinto hay que censurarlo en esta era de la cancelación.

Tendré que recurrir al formato digital.

 

Para Pensamiento replicante necesito lucas y el libro de cine no calificará dentro del género ensayo. Ya encontraré patrocinadores. Lo primero importante es que saqué de adentro cosas dolorosas, una en clave política y otra a partir de eventos del pasado. Dimensiones diferentes que no tienen por qué permanecer ocultas tras un brote esquizofrénico.

 

Para las emociones a flor de piel construí Pensamientos delirantes, veinte relatos desgarradores que tendrá que esperar otro año para su edición impresa. Un libro digital parece una buena idea, esas emociones tienen que ver con la actualidad y cómo mis pensamientos se disociaron al no ver una salida.

 

If you have time to waste

An open mind and a time to choose

You mind take a look

Or you can read me like a book?

 

Coleccioné discos de Iron Maiden en mi juventud. Sus letras son parte de mi pasado. Todavía no se restaura mi cerebro del todo y he logrado meditar hasta veinte minutos. Todo un avance, no sólo mental sino también espiritual. Supongo que escribiré una historia para cada canción de este grupo inglés, una buena excusa para seguir escribiendo.

 

Debo salir de este trance. Me habré transformado en otra persona, pero ya estoy acostumbrado. Ese mover la roca me hace un digno discípulo de Sísifo. Cada episodio esquizofrénico deja exhausto, pero hasta el momento siempre he reescrito la ruta. Tengo tantas personalidades a cuestas, quizás la única vía para no desfallecer y volver a mirar con esperanza.

 

Escribir, escribir y escribir. Rutina dignificante que saca adelante, que da una nueva perspectiva y permite vislumbrar un horizonte.

 

La espiral recorre mi cabeza y depura mis emociones.

 

Por fin estoy en paz.


EL POETA, ACTOR, MIMO, MÚSICO, PINTOR Y GRAN AMIGO CHILENO, JESÚS ORTEGA, HA FALLECIDO EN SUECIA



Jesús Ortega, hace años residente en Suecia, ha sido sistemáticamente olvidado por los críticos, académicos y antólogos... Un error imperdonable que es casi una costumbre en Chile. Perteneciente a la Generación del '60 (o estríctamente hablando, de 1972) comparte este lugar junto a notables cultores del género como Juan Luis Martínez, Oscar Hahn, Manuel Silva Acevedo, Juan Cameron, Gonzalo Millán, Alejandra Basualto, Carmen Berenguer, Jaime Quezada, Omar Lara y Floridor Pérez, entre otros. Su primer libro, Las pizarras del mundo, fue elogiado y destacado como uno de los mejores libros publicados en el año 1968, pero luego, con el horror del golpe de estado y con el exilio de Ortega, su figura se fue desvaneciendo inexplicablemente en Chile (no así en Europa, donde ha sido publicado y traducido). en esta página he tratado de divulgar algo de su producción. Hoy me parece importante reproducir un artículo aparecido en la Revista "Liberación" de Malmö, Suecia, y que firma, haciendo justicia al poeta, el querido y gran poeta Juan Cameron.




De este mundo y del otro, de Jesús Ortega
Una necesaria antología


por
Juan Cameron

La reciente recopilación de la obra del chileno Jesús Ortega, quien reside en Malmö, da cuenta del oficio mantenido por este poeta a través de sus cuatro libros anteriores. Reconocido, por su cercanía expresiva, a la Promoción del 65, la poesía de Ortega nos resulta absolutamente sesentaiochista.
Es necesario repetir -para confirmar las versiones del autor- que en tiempos de la Unidad Popular, con Juan Luis Martínez y Raúl Zurita leíamos, en el Café Cinema, Las pizarras del mundo, editada en Santiago, en 1968, por un artista conocido más bien como mimo, una suerte de Chaplin en la incipiente televisión chilena. Esta anécdota se la conté a Jesús Ortega al conocerlo en un bar de Malmö, el Två Krögare, a fines del verano de 1987. Y lo leíamos, justo es decirlo ahora, con el mismo interés que a los beatniks, los surrealistas y todos nuestros héroes contemporáneos.
Algún buen amigo limpió aquel ejemplar de mis estanterías. Textos como El indolente, Leonídas en Sudamérica o El ángel derribado puedo rescatarlos ahora desde su esperada antología, De este mundo y el otro, editada recientemente en Suecia -en castellano dicho sea de paso- por Brutus Östlings Bokförlag Symposion.
Pocos meses después de aquel encuentro, Ortega entregó su segundo libro, Serpentímetra. Habían transcurrido casi veinte años y sus lectores se encargaban de reclamar por tal ausencia. El volumen, bilingüe, con traducciones de Lasse Söderberg, fue editado por Aura Latina, dirigida entonces por Pancho Pérez Santiago y su heroico camarada de armas, Rubén Aguilera. La presentación tuvo lugar el sábado 26 de septiembre en el Fredman, y contó con la presencia de Manolo de Utrera y su grupo en una tarde que ofrecía, además, flamenco y tango. Y si bien muchos de los textos acompañados ya los habíamos leído en su primer libro, piezas como Para hablar con las musas y Recuerdo a Carmona -esta última una verdadera joyita para la lírica nacional- se destacaron de inmediato.
Carmona es un poeta que ya se fue; pero sigue bicicleteando en el texto de Ortega: Es él y su Volvo idolatrado/ Es él llegando a mi casa/ Por la tarde/ Es él y yo y la Chabe tomando vino caliente con naranja/ En el jardín de mi casa/ En el jardín lleno de rosas de mi casa/ Es mi casa/ a 13.000 kilómetros de su calle/ La que pasa. Ritmo, cadencia y repetición construyen este nostálgico texto. Aunque en la versión original le agregaba un largo Chile de distancia.
El escritor se toma su tiempo. Luego de ocho años, en 1995, entrega, en versiones distintas, La vidriera irrespetuosa. La gente empieza a comentar que Ortega escribe poco, que está en deuda con la poesía. El poeta se defiende: no escribo poco,/ emborrono centenares de cuartillas,/ pero quemo mucho./ (El fuego inmola)/ y debiera echar a la fogata/ la mitad de aquello que no quemo, alega años después en un poema no incluido en ninguna parte.
Su visión apocalíptica (a la entrada de la isla/ De Manhattan/ Circe levanta su antorcha encendida), esos cuerpos prestados al amor y las verdaderas causas de los monstruos que allí nos explica, muestran el desarrollo logrado en la reiteración de sus temas. Aunque su verdadero conflicto -entre la desesperación por el decir y la concentración de la técnica- se expresa en estas páginas como una oposición bastante absoluta.
Jesús Ortega es poeta del descubrimiento, la inteligencia iluminada y el juego permanente. No estamos ante un simple continuador de Nicanor Parra -bien podría serlo también de Gonzalo Rojas- ni frente a un antipoeta declarado. Ortega maneja un estilo propio y reconocible, aunque muy vinculado a la Generación Universitaria del 65 y a sus primeros autores (Omar Lara, Oscar Hahn, Hernán Miranda Casanova, Jaime Quezada y Floridor Pérez aproximadamente) más que a la del 50, a la que por razones cronológicas podría vincularse. Y en tanto sujeto histórico ha permanecido siempre en la memoria y el registro literario nacional, aunque su ausencia a ratos sea causa de un desconocimiento marcado y ocasionalmente odioso.
La actitud lúdica de Ortega consigue, en Modestísima proposición (2005), momentos de intensidad y placer estético. El poema Iluminaciones, escrito ciertamente por alguien que conoce y gusta de la poesía, más allá del hecho de citar a poetas de diversas épocas, en sí un objeto valioso. La contracción semántica del verso 9 -Y Ungaretti d’inmenso- es un recado para golosos, un reflexión inversa, tal vez la única posible frente al espectacular verso del vate italiano. Es decir, una iluminación.
Otro punto de altísima inflexión consigue el poeta en el texto Se acabó la fiesta. Como en la mayor parte de sus trabajos, la cuestión política, la denuncia y el necesario apuntar con el dedo, están presentes con su lenguaje directo, indirecto, transversal o cotidiano. Cuanto hace aquí, Ortega, es ensamblar una serie de lugares comunes, imágenes recurridas, pastiches de nuestra cultura occidental, para mostrarlas al desnudo en una nueva armatoste, lírica, rítmica y absoluta. Como diría un argentino, «se pudrió todo»: Hemos roto la guitarra contra el piso/ Hemos incendiado el piano. / Estrangulado el arpa (...) The end./ Cierren y vámonos a casa./ Desde la poltrona veremos/ Pelícanos fritos en aceite.
De este mundo y el otro se cierra con un cuadernillo reciente bautizado como De par en par. El mérito de esta antología reside en poner de manifiesto su poética válida e interesante, como una expresión más de la poesía chilena, esta vez generada en el extranjero. Una poesía que, por lo demás, responde a la línea formulada por su autor desde sus inicios y que se adscribe al modernismo humanista de fines del Siglo XX. En ella se manifiesta una clara búsqueda de lo inteligente, lo sagaz y lo acertivo -así como de la perfección formal encaminada a la denuncia y a la liberación frente al dominio opresivo del mal. Pero esta búsqueda, en todo caso romántica, muchas veces deberá sacrificar la obtención de ese instante perfecto en beneficio de la realidad. De allí que el título elegido por Jesús Ortega Heller -poeta chileno nacido en Caracas en 1932- sea del todo preciso.




POEMAS DE JESÚS ORTEGA



YO QUE ESCRIIBO POEMAS CONTRA LA DESHUMANIZACIÓN Y
LA MAQUINIZACIÓN DE LA VIDA MODERNA......
aparte de los utensilios normales de cocina, es decir:
tostador, microhondas,
juguera, batidora y calentador de agua, (todos eléctricos),
acumulo esparcidos por mi casa:
Una aspiradora que guardo en la alacena, al lado de un plumero
y de una escoba, que viene a ser su abuela.
Un radio para escuchar los desastres cotidianos, las bombas y la guerra.
Una televisión en colores para ver la sangre por las calles.
Una cámara de video para guardar amores en conserva.
Una máquina fotográfica para congelar la dicha.
Un reproductor de video que puede detener la vida a gusto
y ofende a los dioses.
Un computador o sésamo que me abre su caja de pandora cada día.
Un teléfono movil para ir hablando solo por la calle, como los locos
que hablan con Dios o con sus fantasmas personales
y otro casero, que no me sirve para hablar con las musas.
Una Olimpia portatil que pasó al olvido
como tantas cosas que escribí con ella.
Una calculadora, que me cuenta los dineros
y me descuenta los pasos a la tumba.
Un gramófono "Garrard" que jamás usurpará el lugar de mi victrola a cuerda
con trompeta de lata,
(que encontré en un gallinero cuando iba a caballo y era un muchacho natural)
en la que escuchaba a la Lucienne Boyer,
cantando "Parlez-moi d´amour." Ay! Tan remota.
He de agregar a esta ingente colección, un reloj despertador
que nunca me sacó del sueño.
Una plancha que no alisa las arrugas del alma.
Un depilador otorrino que me borra los secretos y las malas palabras.
Un secador de pelo que sólo usa mi amada suicidandose el peinado.
Un mapa mundi iluminado que se cae a pedazos
y que por metafóricas razones yo conservo,
mas una muchedumbre de nimios adminículos, lentes, lupas, sacapuntas,
y otros que no merecen mención.
Todos esto artefactos, ya sabemos, son industria de Caín,
el transgresor,
que forjó el hierro y levantó las ciudades,
donde las casas son máquinas para vivir.
(La quijada de burro de aquel fratricidio original
fue el primer "ready made"
ya tenía forma de revolver
y mas de siete dientes en el cargador.)
*
Ante la esplendente pantalla,
sentado en el banquillo con gusano adaptador,
proso este "mea culpa" en caracteres New Times Roman,
que mi impresora vomita en rítmicas arcadas sucesivas.



INFORMES METEREOLÓGICOS


HIROSHIMA .
Pronóstico metereológico
Para el 6 de agosto de 1945:

Cielo abierto hacia el amanecer.
Nubes densas y precipitación parcial
En las primeras horas de la tarde.
Durante el día abrasadora ola de calor.
Totalmente despejado hacia el anochecer.


WASHINGTON D.C. .
Informe sobre el tiempo
5 de agosto, 1945.
Boletín especial:

A las 19 hrs. una negra nube
Se detuvo para siempre
Sobre el Capitolio.

CIUDAD DEL VATICANO
Informe Pontificio.
6 de agosto, 1945:

Dios sigue azul.



NO CAMERON, NO ESCRIBO POCO

No Cameron, no escribo poco,
Emborrono centenares de cuartillas
Pero entrego a la llama el verso tosco,
El fuego inmola y en sus lenguas brilla.

Mas no debiera dejar un solo verso
Sin sufrir el flamígero castigo,
Que después de todo pienso
Cameron, querido amigo,

Que igual lo que arde y lo que absuelvo
La traidora errata
Y lo florido,

Se ha de comer el polvo
o el diente crecido de la rata
dos maneras semejantes del olvido.



SI, GONZALO ROJAS, ADVERTIDO

“..de lo que uno se muere es de maniquí”
G. R.

Si, Gonzalo Rojas, advertido,
de maniquí termina uno,
sobre todo si arriba al importuno
momento sin haber vivido.

Que cruzado el lùgubre dintel
hay quien llega con el alma seca,
y pasa, hueco èl,
ella muñeca.

Y como todos por igual en la resaca,
baja uno a la fosa horizontal
a un yantar no prevenido,
donde no se es comensal
sino el comido.

Porque al fin,
maquillado y bien vestido
se llega al gran festín
con todo el aderezo,
pero eso que devoran en la fosa,
aunque baje tieso,
Gonzalo Rojas te juro, no es de loza,
ni mayólica, ni acrílico, ni yeso.


MUNDO APARTE


Sin ti todo sería a medias.
Vería sólo hemisferios,
calas,
sinopsis de este mundo,
puzles incompletos,
mediaslunas.

Me llegaría todo parcial,
cortado en sus mitades
y yo solo con una.
Pero aunque el falso compás
y los cuadrantes
te digan lejana,
telefónica, postal,
mi alma telescópica te trae
vertical
desde tu estrella.
Y llegas siempre a tiempo,
cuando todo se escapa, desafina,
se va en ráfagas,
se apagan, impares las visiones.

Llegas astral, pensada o dicha.
y son las niñas de tus ojos
las que alumbran con los míos
el paisaje que yo solo
no abarcaba.
Tú quieres sin embargo capturarlo todo,
para ti sola, .
quedarte
con tu gesto en el espejo,
el ancho del paisaje en tu ventana,
el rosa de las cumbres,
y el azul de los mapas
o del cielo.

Pero aunque tú pretendas
que en esa soledad
lo tienes todo

y ante la luna henchida
de su luz prestada
te niegues a los dos asombros,
yo pienso que sospechas
que por detrás de ti
me acerco
y aunque no lo confieses,
y no vuelvas el alma
para verlo,
sientes en tu soledad
que por encima de tu hombro
yo me asomo.



VOY A TIRAR LA ESCAFANDRA

Voy a tirar la escafandra,
las sondas,
los libros de sicología.
No voy a bucear en ti
buscando a la que llevas dentro.

No llevas otra adentro,
no hay otra.
Eres la que eres, la que amo,
de ti misma nacida.
A qué buscarte angélica,
en la espiral de unos sueños
ya vencidos.

Ven balanceándote en la duda
de tus tacos,
ven fea esta mañana,
sin la gracia de tu aire en el espejo,
y queriéndome menos a esta hora.

No voy a inventarte nunca mas
en punta de pies,
sobre ti misma empinada,
ni a soñarte en postales de dicha florida.
Si no fueras tú no me amarías,
y es el tú que me ama
el que amo yo,
y tú me quieres porque así te quiera,
con tus días menos pensados,
tus lunas menguantes
y tus viernes de ceniza.
Pero tú entera de tí,
libre ya de mis novelerías



A LISA EN LA DUCHA


Resbalo por tu piel, ya no te abrasa
mi ardor, que se va con el venero,
cae con la espuma, lava o lavasa,
y se ahoga en el resumidero.

Entre pompas y cálidos vapores
se deslizan mis huellas digitales.
Con mis besos, mi savia, mis humores,
se hunden mis pecados capitales.

Mas nunca podrá esa catarata
jabonosa arrasar de tus entrañas
aquello que en el beso no es antojo,

ni humedo, ni pulpa, ni escarlata,
que sólo arrastra pelos y pestañas,
jamás mi amor recóndito el remojo.








"Jesús Ortega, ese mimo, actor y poeta maravilloso que siempre ha sido, para mi, una caja infinita de sorpresas."

Andrés Morales (discurso de Incorporación a la Academia Chilena de la Lengua,Santiago, 2008).

lunes, 6 de febrero de 2023

PRESENTACIÓN DE LOS LIBROS "EL BUDA DORADO DE MI PADRE" DE GUILLERMO GARCÍA Y "CARTOGRAFÍA ÍNTIMA" DE NADIA RÍOS ACEVEDO EN LA LIBRERÍA "LATA PEINADA" DE MADRID (17 DE FEBRERO DE 2023)



 

"LAS ESTROFAS DEL SER" POR CARLOS AGANZO, COMENTARIO DEL LIBRO "DOBLE FONDO" DEL GRAN POETA ESPAÑOL JAIME SILES

 



'Doble fondo', la última entrega poética de Jaime Siles, es

de momento el colofón de todo lo pensado, sabido, intuido

y sentido en sus anteriores trabajos


CARLOS AGANZO 

Sábado, 4 febrero 2023


El vigor y la inspiración de la obra poética de Jaime Siles (Valencia,

1951) solo es comparable a la solvencia de su incansable labor

humanística como filólogo, crítico, traductor… y férreo defensor de

los estudios clásicos. Una desazón, la de la poesía como segunda (o

como primera) vía de conocimiento, que le llevó a publicar muy

pronto, con 18 años, su primer libro, 'Génesis de la luz' (1969), al

que siguieron enseguida otros títulos, fundamentalmente 'Canon'

(1973), que le sirvieron para ingresar de inmediato en la nómina

de los Novísimos.

Pese a aquella filiación cierta con el que está considerado como

uno de los grandes movimientos renovadores de la poesía

española de la segunda mitad del siglo XX, lo cierto es que ya

desde el principio la poesía de Jaime Siles mostró un camino

propio. Un itinerario en el que se han ido fundiendo hasta la fecha,

como en un crisol, formas y estéticas diferentes, acaso para tratar

de expresar un solo fondo sustancial: la búsqueda de la identidad

del hombre en la pugna entre su cultura y su acontecimiento

personal. También entre la afirmación del testimonio vital y las

embestidas despiadadas del tiempo y la memoria. Así lo hemos

podido ir desvelando, golpe a golpe y verso a verso, en sus libros de

poemas aparecidos a lo largo de más de cincuenta años, con títulos

imprescindibles como 'Alegoría' (1977), 'Música de agua' (1983) o

'Semáforos, semáforos' (1989).

Un camino, el de Jaime Siles, que cobra un punto de aserción

existencial todavía más afilado y contundente en la última etapa

de su poesía, la que acaso se inaugura con 'Himnos tardíos' (1999).

'Pasos en la nieve' (2004), 'Actos del habla' (2009), 'Arquitectura

oblicua' (2019), su antología 'Un yo sin mí' (2018) y, en gran

manera, su extraordinaria y lúcida 'Galería de rara antigüedad'

(2018) forman parte también de esa vía profunda de introspección

que ahora desemboca en su último título, 'Doble fondo', publicado

bajo el sello de Visor. Un a modo de colofón (por el momento) de

todo lo pensado, sabido, sentido e intuido en sus anteriores

entregas, que no es poco.

«La poesía suena/ como el agua del mar:/ a veces es arena / y a

veces solo sal,/ sin que se sepa nunca/ dónde el poema está,/ si en

lo que se nos niega/ o en lo que se nos da». Así, con esta ars poetica

del no saber sabiendo, tan sanjuanista, inaugura su nuevo libro

Jaime Siles.


Siles conecta con el sonido de la vieja sabiduría de la

poesía española de todos los tiempos


Un gran retablo que se articula en cinco partes en las que, desde la

metáfora eterna del mar y el vaivén de las olas, hasta el mismo

epitafio de la tumba, bajo el signo de la clepsidra vacía, el escritor

pulsa todas las vías posibles de la poesía como indagación, como

vía de conocimiento (y a la vez de desconocimiento) de su propia

identidad de hombre sobre la tierra. Fragmentos, «racimos de

identidad» que se manifiestan desde la misma raíz de la

ambigüedad y de la duda, desde la propia contradicción ontológica

del ser humano. «Concentrada en el nunca/ de la Nada -dice el

poeta-, en el siempre/ del no Ser, en el nadie/ eres tú únicamente».

Un no ser, siendo, cuya única seña de identidad, por encima

incluso de la propia vivencia humana, es la identificación

profunda del escritor con la palabra, con la poesía. Palabras

engañosas, sí, que consuelan porque mienten. Pero palabras que,

en su adelgazamiento, en su voluntad incluso de disolución,

acaban en cierto modo alcanzando una cierta mística, «una altura

derramada» sobre la verdad de las cosas. Palabras, también, como

destino último del poeta: «Montaigne -dice Siles- padecía/ el mal

de piedra./ Tú, el del poema».

Así, frente a los «cuerpos sucesivos», como pieles de serpiente, del

hombre; frente a las incógnitas del mar y los acabamientos del

aire, frente al íngrimo confortamiento de los signos del pájaro

solitario, el que emerge como único y verdadero protagonista de

todo el poemario es el tiempo. El tiempo y su hermana mayor, la

muerte. Una muerte, por cierto, contada y cantada a partes iguales,

pues quizás la mayor novedad de 'Doble fondo', al menos desde el

punto de vista formal, es el regreso absoluto del poeta a la rima y a

la estrofa. Metros clásicos de arte menor, al modo de las coplas de

Manrique, las danzas de la muerte o incluso las cantigas, en su

vertiente más existencial, para cantar la presencia mayor de la

finitud del ser humano. Sabiduría ancestral que conecta la última

poesía de Siles con el sonido de la vieja sabiduría de la poesía

española de todos los tiempos. «Deseos: todos./ Ambiciones:

ninguna./ Dejo a los demás/ lo que llevo a la tumba».

El todo y la nada, el doble fondo de la existencia del hombre, se

materializan aquí en una vieja nueva música callada. «La rima es

el sonido/ que hace resurgir/ del fondo de su nada/algo que acaso

fui», dice el poeta. Y en la música de las palabras, en la respiración

del poeta desde su propio ritmo cardíaco, la poesía obra el milagro

de volver a interpretar el mundo desde un lugar en el que ninguna

otra ciencia, ni siquiera la filosofía, es capaz de hacerlo. El lugar

inefable de la libertad forzosa del canto acompasado. El fluido del

poema como último y verdadero fluido del tiempo. Y el mundo, sus

vaivenes y su devenir completo, como una pura

contramanifestación de la existencia individual: «Estrofa es el

mundo./ Estrofa es el sueño./ Estrofa es el ser/ en su serse siendo».

Una nueva vuelta de tuerca, al filo de las horas imposibles, de uno

de los grandes poetas de nuestros días.

viernes, 3 de febrero de 2023

EN SAGUNTO SE ESTRENA LA OBRA TEATRAL DE LOLA LÓPEZ "UN PAÍS QUE MATA A SUS POETAS" (4 DE FEBRERO DE 2023)



El próximo sábado, día 4 de febrero, a las 20:00 horas, en el Centro Cultural Mario Monreal, C/ Roma, 9, de Sagunto, se estrenará la obra teatral titulada UN PAÍS QUE MATA A SUS POETAS.La dramaturgia y dirección está a cargo de Lola LópezImágenes: Delia DíazAcordeón: Isabel LatorreViolín: Luisa Moya.

"FOLCLOR E HISTORIA: LA DIALÉCTICA DE OYARZÚN, PLATH, PEREIRA SALAS, DONOSO Y SALAZAR" POR EL POETA CHILENO YVAÍN ELTIT


 

JOSÉ MANUEL GIRONÉS EN EL ATENEO DE VALENCIA (6 DE FEBRERO DE 2023)



 

"LOS CAMINOS SE BIFURCAN" POR EL ESCRITOR CHILENO ANÍBAL RICCI

 



Tengo ojos descalibrados. Uno observa en blanco y negro, mientras el otro ve en colores reventados. El pasado impreso en sepia tan típico de las películas, a veces desconfío de la imaginación, ¿serán verdaderos mis recuerdos?

 

El pasado remoto tiene un montaje aleatorio, eventos distantes que no respetan cronología. El cerebro interpreta estos saltos y la corriente de la consciencia logra dar racionalidad a efectos que no parecen tener una causa.

 

Recuerdo la recesión de los ochenta en medio del primer episodio mental. El desastre de mantener fijo el tipo de cambio introdujo importaciones de productos desconocidos. La ilusión de mantener fortalecido el peso frente al dólar. No producíamos más, pero teníamos mayor acceso a bienes. Hay que reconocer el boom en la construcción, pero de un día para otro el tipo de cambio subió a más del doble y los créditos se hicieron impagables. Quebraron muchas empresas constructoras, aunque mi mente se había quebrado antes del crash.

 

Por el otro ojo veo en colores. La realidad es brillante, en las fiestas se oía música estridente. También había lentos y compañeras preciosas. Había pasado de largo la época en que mis compañeros bebían piscolas y en el carrete presente el vodka era lo habitual. Bebía bastante, pero sólo el pisco me dejaba mareado. Conversar con chicas y beber en exceso eran cosas diferentes. Deambulaba entre las paredes y bailar ya no tenía demasiado sentido. Siempre había otros en peores condiciones, por lo que pasábamos desapercibidos. Los padres nos dejaban tranquilos en sus livings, debíamos divertirnos mientras ellos lidiaban con la política. Nuestra generación no tenía problemas, pero bebíamos por nosotros y nuestros padres.

 

Tono gris. Primera vez que no entendía las materias, estuve enfermo la mayor parte del semestre e intercalaba amigdalitis con cuadros depresivos. Gris más oscuro. Mis padres perdieron el trabajo y empezaron a vivir de la indemnización por años de servicio. Al tiempo quebraron los bancos, desaparecieron los ahorros y esas platas solventaron las primeras pensiones de las AFP. Al principio convaleciente en mi pieza, pero de pronto tuvimos que dejar la casa y mudarnos al piso de atrás. Todo más pequeño y precario. A esa edad todo parece tener más importancia, el nuevo cuarto y la televisión se transformaron en el paisaje habitual. Mundo de programas infantiles alternado con noticias bombardeadas por los milicos, mientras en las noches los estelares mostraban un mundo de Bilz y Pap. Series gringas y dibujos animados, antes de que se llevaran el televisor. Cuando no tenía fiebre copiaba cuadernos y trataba de entender como en años anteriores. La memoria no era la misma y ya no comprendía las materias. Dos días sin fiebre y me hacían volver a clases, me sentía un robot, escuchaba a los profesores decir cosas sin sentido. Volvía la fiebre y el mundo iba angostando su perspectiva.

 

Color no tan colorido. De nuevo comprendía los libros, muchos de mis compañeros provenían de otras comunas con familias de mejor pasar. Al Manuel de Salas ingresaron varios hijos de milicos. Muchos padres seguían sin trabajo y mi padre ingresó al Programa de Obras para Jefes de Hogar. Algo de dinero era bienvenido y pese a haber repetido de curso me dieron beca completa en el colegio. Los partidos de fútbol en las calles quedaron en el pasado y la bicicleta se convirtió en el vehículo para visitar nuevos amigos. Salíamos a fiestas y escuchábamos Soda Stereo, un compañero grabó unos discos de Charly García y la vida se llenó de color. Alberto Pizarro copiaba casetes en el equipo de su padre, mientras en su pieza escuchábamos Iron Maiden.

 

Negro, muy negro. Por las noches me escabullía en la casa de adelante donde ahora hacían clases de yoga. Echaba a correr el agua helada y me sumergía para escapar del presente. Permanecía al menos una hora bajo el agua y no percibía el frío. Sensación extraña mientras las ideas se congelaban y surgían las primeras obsesiones. Quería acudir a los cumpleaños del pasado y conversar con los amigos, en realidad con cualquier persona. Durante meses mi cabeza giró a escasas revoluciones, estática frente a un futuro incierto, hasta que perdí el año por inasistencia.

 

Gris claro. Robé dinero a mis padres para comprarme unas zapatillas Puma. Luego de meses de pequeños hurtos logré el cometido y fue el primer artículo de marca al que tuve acceso. Mi madre encontró trabajo en el Instituto Profesional de Santiago y me regaló unos cotelé Wrangler igual al de mis amigos. Acudí al festival del colegio donde tocaron por primera vez Los Prisioneros. Mi padre se hizo vegetariano y yo juntaba los pesos para comer quesos calientes en El rincón tirolés. Ya no existía toque de queda y con mis amigos pasábamos a la fuente de soda a altas horas. A mi padre lo recontrataron en el Ministerio de Vivienda luego de revisar el sumario trucho que lo alejó de la institución. Delación de la que mi padre nunca nos habló. Pudimos salir a fiestas en el auto de un amigo mayor y en la casa de Félix Rubio se hizo habitual ver las primeras películas porno.

 

En el futuro el hombre recibirá una golpiza. El ojo bueno se hizo cargo de la historia, mientras en colores registró emociones desbordadas. Miedos atávicos cada vez que se drogaba y arrojaba al piso observando la rendija de la puerta. Siempre sospechó que alguien lo observaba. La prostituta se marchó y los pensamientos se tornaron oscuros. Esperando la tortura de otras veces, no en el cuarto de hotel sino en las calles clandestinas. El ojo hinchado apenas percibía colores difusos, como una cámara pateada por el oficial de turno. Vibraba hasta quedar estática, mientras las drogas lograban ahuyentar el miedo y el dolor.

 

Mentes no trastornadas perdieron la cordura durante esos años.