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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

domingo, 27 de marzo de 2011

FRAGMENTOS DE "INDUSTRIAS CHILE" DE CÉSAR CABELLO (CHILE)




César Cabello Salazar (Santiago, 1976). Ha publicado Las edades del laberinto y Epew-Fábula. Nuevo imaginario visual de la poesía mapuche contemporánea (ambos libros publicados por Piedra de Sol Ediciones, 2008). Parte de su poesía ha sido incluida en distintas revistas chilenas y extranjeras  y en las antologías Escribir en la muralla. Poesía política mapuche (DLG Ediciones, Argentina, 2011), Memoria Poética. Reescrituras de La Araucana (Cuarto Propio, 2010), Los cantos ocultos. Antología de la poesía indígena latinoamericana (LOM Ediciones, 2009), La memoria iluminada. Poesía mapuche contemporánea (Cedma, España, 2008), Nueva Poesía – Selección 2005 (Editorial Nueva Poesía, Santiago, 2006). Ha obtenido los importantes reconocimientos por su obra poética: Premio Mejores Obras Literarias, Consejo Nacional del Libro y la Lectura (2010), con el libro Industrias CHILE S.A., Premio Eduardo Anguita (2006) y Premio Jorge Teillier (2000), así como la beca de creación del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (2007). Dirige la editorial “Piedra de Sol”. Actualmente prepara la publicación de Paisajes nómadas. Nuevo relato poético visual del sur de Chile.




FRAGMENTOS DE "INDUSTRIAS CHILE" 




DISCURSO DEL PRESIDENTE Y CAPITÁN DE INDUSTRIAS CHILE S.A.


               ANTONIO ROMANO MONTALBÁN
               EN EL ACTO CONMEMORATIVO DEL BAUTIZO Y ZARPE
               DE LA MENTADA EMBARCACIÓN.


Camaradas e Indigentes de Chile:

Saludo a los lienzos y pancartas navales que se encuentran en esta concentración. Saludo a los familiares y amigos de los que hoy parten. Saludo a los sin Patria, a las banderas negras de los partidos y movimientos políticos que participan del bautizo y zarpe de Industrias CHILE S.A. Saludamos a los viejos despostadores y arponeros de los libros de Melville y Salgari, que se han sumado al difícil negocio de levantar un país flotante, en altamar. No somos un barco fantasma ni los restos materiales de un navío extraviado y sin norte. Somos más reales que el hueso y la calavera que –a tiro de cañón y espada- impusieran en nuestras costas la piratería inglesa y otros buques de terror. Somos más modernos, jóvenes y, de verdad, estamos más locos. Créannos.                                          
                                                      
En el año de La Rata –para los chinos- sentimos la ausencia de alguien que siempre estuvo junto a nosotros: la destacada bibliotecaria y maestra normalista doña Isabel Ramos. Sin su delicada asistencia e intercambio de libros de literatura infantil y adolescente, esta empresa no hubiera sido posible. Su voz ronca y fríos modales permanecerán para siempre en nuestros corazones, como ese poema de Perse titulado “Para conmemorar una infancia” (a veces mal traducido como “Palmeras”), en el que un mozuelo, en edad de merecer, recuerda los endiablados muslos de las sirvientas negras que trabajaban en su colonial casa de padre diplomático. Dos cosas aprendimos de la lectura de ese retrucado poema señorial que Isabel Ramos nos encajara en la memoria: la primera, a configurar una conciencia de clase, marginal y libresca (todos éramos hijos o hermanos de sirvientas o empleadas de aseo recién llegadas a la capital); y, la segunda, a ocupar el resentimiento como un combustible necesario para nuestras lecturas y escritos venideros. Esto se trata de un viaje por la memoria y la alucinación, hasta ese lugar inhabitable en que un día comenzamos a escribir y a ser vistos como literatura.      

Es cierto que muchas veces nos aprovechamos del descuido y la desorientación de la Sra. Ramos, robando libros de los estantes de su pública biblioteca, donde ella las emprendía de guardia, prestamista y jefa de local. Es a ella quien agradeceremos las páginas de viento favorable y presas gordas que saquemos de este viaje imaginado, pero también la injuriaremos las noches de calabozo y pesca estéril. Como buenos hijos de la desgracia americana, nuestra gratitud es siempre a la conveniencia.     

También recordamos la conversación con los ancianos del barrio, quienes, a cambio de un  saludo o la entrega de medicamentos, inspiraron muchas de las historias y poemas compilados en este infierno flotante. Les brindamos nuestro apoyo y respaldo, no al modo de las católicas y adineradas familias de Chile, las que siempre han tenido un cuarto reservado para la servidumbre y los parientes molestos, sino que con el mismo respeto y admiración que alguna vez sentimos por las palabras de los mayores: “ustedes deben enseñar a sus niños que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos”, nos decía el Jefe Seattle, en una carta enviada al Presidente de EE.UU., en 1855.  

Hemos dicho que no nos gusta el Chile actual, del que dinamitamos y cortamos un buen pedazo de territorio, donde hemos fundado nuestra patria-industria. El problema de Chile no es su realismo exacerbado ni su curia poética, es la mantención de un discurso unívoco que nos obliga a seguir fabricando libros como estos, más emparentados con el mundo de la metafísica que con el de la política, que es donde debiéramos estar. A falta de una tribuna más amplia solo aspiramos al desmantelamiento de la voz de mando, dejándola incapacitada para fiscalizar y aplicar normas de civilidad en las cloacas y los extramuros de la ciudad.

Invitamos –entonces- a quienes quieran acompañarnos en este viaje sin destino seguro a encaramarse en este buque de sombras, cuidando de mantener el contrapeso y no cargar mucho el navío hacia un solo lado, para que no se hunda su delicada arquitectura, hecha de papel y materiales ligeros.

Ahora es tiempo. Todos juntos. Por Industrias CHILE y el descalabro moral.    



2.
Como una cocinería humeante en medio del Pacífico,
como una gran pira funeraria sobrevolada por buitres
y otros diablos alados de poca monta,

nos despedimos del país que vio
cómo los ojos nos sangraban.

Éramos como un demonio hinchado
con un perro adentro
como una sombra ardiente
a la que le sale un títere de fuego 
por la voz.

Éramos arcanos peleando una palabra.

Celebrábamos los Carnavales de la Muerte,
            acuchillando húngaros o perros que colgaban
vivos en arpones. 
                                              
¿Elegiríamos la luna o al capitán de este navío? 

Ese idiota soy yo y me presento:
           
Antonio Romano Montalbán, me llaman
en los carros alegóricos y en las enfermerías.   
           
Una piedra y una estrella de David                                                                    
me cuelgan de la infancia
                                         como un rayo triturado
                                         o las piernas del Señor molidas
      a palos, 

símbolo que une a los primeros navegantes,
carnaval y remolinos en las aguas de Noé:

SABRÉ CAPITANEAR TU NAVE DE MONTE EN LA CENIZA
SABRÉ LLENAR LAS URNAS CON UN CORAZÓN NUEVO.    



6.                    
Mi nombre es Derek Walcott, natural de Las Antillas,
un shabine caído en la goleta Trinidad.

No soy un ángel que posa sus mulatas manos en cubierta,
el albatros dócil al que los marinos espantan como a un pájaro
demasiado lírico y de sueños extravagantes.

Estoy aquí para ofrecerte la cartografía del triunfo, Montalbán,
la alambrada justa, que va desde tu respiración de indio
hasta el oscuro cementerio que has creado
en las hojas de este barco.
                                     
Estas son tus sangres. Eres impenetrable como un río
de dragones muertos, un señor feudal que vigila
la única abadía entregada a los demonios.

Toma posesión del cuerpo que reclamas esta noche,
endereza la espina dorsal hasta levantar a un carnero
por encima de las ciudades más altas.

Cuida la ortopedia de tu pierna izquierda,
para que no echen raíces los álamos o el notro infectado
de fatales insectos.

Ya estás hecho un hombre, puedes hablar por ti mismo.
El mar es la historia, el resto del viaje
tu voz o la muerte.




Entrada al NOMETULAFKÉN
Crónica del Centauro


8.
Antes de que fueran símbolo del animal mestizo o Hércules los cazara en las montañas de Tesalia, sus sangres anunciaban las de Romano Montalbán. De pequeño había aprendido a erguir el cuerpo, abrirse paso entre las sombras como un bruto desbocado y de infernal destino. Por eso no extrañó la noticia de su muerte:
una mariposa negra, hecha de papel y arcanas sepulturas, a veces no resiste la furia de los vientos.



9.

Contemplamos las heridas del caballo de las aguas,
su respiración entrecortada, allá abajo, en las profundidades,
no la oímos, pero sabemos de su danza y del corto apareamiento.

Macho y hembra se unen en un ritmo sigiloso, atan sus colas
como si de ello dependiera la idea de la música.

“Agréguese la zarpa, con su crueldad envainada en la caricia”,
los ojos del centauro que vigila para asestar el golpe.

Ellos danzan y el amor renueva el mar entre estas sombras.
No lo oímos, pero sábalos y tiburones se precipitan
atraídos por la sangre. 

                                                       

       =

¿Quién habla? ¿Quién molesta al cuervo

                                                           en su trono de difunto? ¿Qué remero burla

                                                           la noche de mis aguas?                                                                        

                                              

10.
¿Adónde van sus barcas arrastrando el lecho
de olivo de mi padre? ¿A dónde va su cuerpo untado
de aceites que conservan las rodillas intactas
para la oración de la mañana?

¿Quién lo carga como si fuera una estatua de carbón?

¿Un perro negro al que le han cortado las orejas
para que vigile el mar y la caída
de un signo transparente?
      No son sus naves entrando
      al mundo de los vivos.

La roca del abuelo Huenteao
que imita la postura del joven llamado Cuervo.

Murió tu padre, me avisan en la madrugada.

Y yo invoco las esquinas de un país de sombras,
el puerto donde los parientes zarpan
cortando sus genitales.

Desde ahí llegan sus almas en retiro,
             la respiración del monte, ese innombrable de mil años.


Isabel Ramos


Se te fue la noche contra las puertas de la casa,
el animal que elegiste decidió morir sobre tus huesos.

            Ahora comes el arroz blanco de las hechicerías,
            la presa muerta que destripan dioses infantiles.

            Si fueses hombre hablarías en mi entierro, Isabel.
            Andarías, por ahí, clavando cruces y robando el oro                                         
a las avispas.

                                               Y no hay libros, un solo barco parte
                                               con tus pocas pertenencias.

            Si fueses hombre, Isabel,
            no velaría este cajón mudo o echaría al mar
            tus candelabros,
                                      vendría a recoger
                                      los peces muertos del estanque.

            Hoy ocupas el lugar de las esposas maldecidas,
            esas que se obran o esculpen en su cara                                                            
la angustia de las piedras.

Vete ya, Isabel:          los cuervos han pasado
                                   sin sonajas ni plegarias. 


Tiresias


15.
Si una crisálida irrumpiera en medio de esta página
y de ella escapara la ceniza que gobierna
un reino de sombras
¿podrías encastrar al insecto
que consigue sus formas en la luz?

¿Trazar el mapa de su navegación sin hacerlo chocar
contra los árboles o las paredes que edificas
para tu vasta oscuridad de sonámbulo?

Piensa en la caverna y en un dios que accede a liberarte.

Tú estás hecho de la misma materia de los sueños
eres un injerto de las profanaciones y la noche.

Por eso temes despertar     prefieres la vigilia
del hombre entregado a las Tinieblas.

Estás cómodo y la luz te roza como un agua impura.

Aún así caminas y sobrevives a los golpes
las caídas se suceden con cada caserío rama o imperio
que se levanta sobre el mundo.

Entonces vuelves al mismo cajón a ocultarte
a fingir tu muerte como si nunca hubieras nacido.

Las cosas que rodean tu cuerpo te reconocen
pero la fantasía de ser una de ellas te ciega
para siempre.      

CUATRO POEMAS DE ARYANIL MUKHOPADHYAY (INDIA)




Aryanil Mukhopadhyay escribe en bengalí y en inglés. Nació en 1964 en Calcuta, India. Es la voz más importante de la poesía de la diáspora del idioma bengalí. Una voz diferente de la poesía de la década de los noventa. Dirige la revista literaria “Kaurab” con otros tres directores y es el encargado de la página web la misma revista en estos últimos diez años. Ha publicado cuatro libros de poesía y ha recibido el prestigioso Premio Kabita Pakshik Samman. Desde 1995 vive en Cincinnati, Estados Unidos, trabajando en su profesión que es la Ingeniería Matemática. Algunos de sus libros han sido elogiados por poetas americanos como John Ashbery o Pat Clifford.




El significado de la fiesta de la luz

[Versión de Subhro Bandopadhyay y Susana Agustín]

La noche en la autovía, el camión más pesado será
en el que duermen tres mil mariposas,
muchas de ellas son de colores, el ala
y la pluma en su vuelo prosódico,
pensé muchas veces que son globos

el cometa atrae el cielo mientras mueve la sábana
mañana al levantarme
será fiesta en el conservatorio

pasajes de mi vida han salido con distintos rostros nuevos,
unas veces me construyeron con palabras,
mi hijo me pregunta hoy ¿qué significa la niñez,
la fiesta de la luz?

Riberas por las que pasear
para crear la primera perla del amor
ahí estamos encendiendo cohetes
después de cortar la tarta nevada de la luna,
a las nueve, gritan los sentidos


El colibrí

[Versión de Subhro Bandopadhyay y Susana Agustín]

Tú te abres a ti mismo cuando abres un libro
te llega un aroma al arrancar las hierbas de la piedra
una armonía sorprendente reconstruye ahora
un callejón del norte de Calcuta del año 1978

No hay que poner el vino sobre la madera del piano
así mismo hay que alejar un poco los amores,
hay unas frondas de espanta-humanos
las heladerías
un camino en el bosque
la biblioteca

Qué ojos tan grandes tienes en ellos
se refleja el próximo intercambiador
la avioneta publicitaria en el cielo o
la tienda de marcos de cuadros
incluso La madre y la hija de Édouard Manet

el colibrí que agujerea la luna
es también nuestro representante



Hacer el vino

[Versión de Subhro Bandopadhyay y Violeta Medina]
Perdí las fronteras en la viña granate.
Ahora al regresar a casa
a las venas exitosas a donde llegan
los mejores pensamientos,
llegan los hogares.
Cada espacio tiene algo de mi propio tiempo,
allí está mi hogar,
solamente cruzo la frontera de las venas a la botella,
luego al vaso del vaso a otra vena

¿después de cruzar cuántas fronteras
se puede volver a casa?

Todas estas avenidas celestes de los callejones invernales
la calle nevada estos campos en el medio de las chabolas
la cuerda de tender en el balcón,
en la cuerda hay una hoja del poema memorizado la estrofa
da igual que sea de otros poetas.
sería mejor que fueran jóvenes
si no entienden acerca del vino no importa
también vale si es el beber medicinal.

Tu tarjeta de visita se quedó en el asiento,
el tranvía mudo se está moviendo hacia su última parada,
tal como rompemos los frutos secos al lado del vaso
tal como la palma del viento
cambia la moneda de las hojas de los Krishnachurha,
no se puede igualar estas dos imágenes
tu error de cálculo acecha al mío,
en el callejón esto provoca una llamada gestual
levantando la camisa
aparece la boca negra en medio del pezón

pasa el líquido granate de nuevo por las tuberías de la gente desconocida,
la cámara fotográfica de mucha gente anónima sólo hace fotos en blanco y negro.


Es decir: el libro

[Versión de Subhro Bandopadhyay y Violeta Medina]

Cada libro de esta estantería es nuevo.
Llegaron hoy. Miren.
Un pájaro pequeño está corriendo hace mucho tiempo
ojeando las páginas pero no está volando
la luz cae sobre los toneles intensos de las fábricas de vino
caen las horas caen las horas
pero todo no se puede entender
sin embargo, se puede leer

desde la ventana de la cafetería los árboles de fuera parecen bonsái
tu mente negra
que es un lunar en el canelillo de tus senos lee estos libros huyendo,
caen en recuerdos de las hojas de árboles caducas durante la lectura
las estrofas vienen desde el texto fresco
parece seco el deshojar

el azul de la muchacha deja caer su último pudor
se siente mejor pensando que hoy no ha cambiado mucho.
Dos teóricos no han hallado
mica cobre en el estrecho
pero aún seguimos cantando hacia ellos
libro,
no te mentí sobre mí.

sábado, 26 de marzo de 2011

"FOTOGRAFIADO ANTE UN ESPEJO", MICROCUENTO DE GREGORIO ANGELCOS (CHILE)





 Heredó de su padre dos cualidades esenciales:

 su adicción al alcohol y las drogas, solo le 

 faltaba escribir poesía y destaparse los sesos 

de un balazo, para alcanzar una nota de 

prensa en la crónica roja del pasquín más 

sórdido de la ciudad.


(Del libro de microcuentos: Terremoto 8.9)




Gregorio Angelcos nació en Santiago de Chile en 1953. Narrador, ensayista, poeta y  periodista, fue editor de cultura de la revista “Cauce”, en la década de los ochenta. Integró el directorio de la Editorial Documentas de Santiago. Durante la década del noventa fue Director de Cultura de la Municipalidad de Renca en la región Metropolitana de Santiago. Actualmente dirige la revista cultural “Causa Cero”, y es editor de columnas del diario electrónico: www.elclarin.clEs autor, entre otros libros de Dios necesita un psiquiatra, Chile, una democracia de oligarquías, apuntes para otra izquierda (en colaboración con Carlos Díaz) y Sueño que el tiempo.  Reside en Santiago de Chile. 

"NOTICIAS DEL POETA OMAR LARA..." POR ANDRÉS MORALES




Me llega un voluminoso paquete desde Concepción. Remitente: Omar Lara...

"Noticias de Omar Lara", pienso, y me alegra el contenido que es como una caja de sorpresas o un regalo navideño inesperado.

¿Y cuáles son las noticias? Son muchas y son muy buenas...

El gran poeta Lara ha publicado dos hermosos libros. El primero, Argumentos del día [antología personal, 1973/2005], con una presentación de Minerva Margarita Villarreal y un excelente prólogo de Niall Binns (La Cabra Ediciones, Monterrey, México, 2009) y, el segundo, la reedición con "correcciones, restas y addendas" de Voces de Portocaliu (2003), con un prólogo de Jacobo Rauskin publicado en Asunción del Paraguay por Editorial Arandura este mayo de 2010.


Poco o nada se sabe de estos libros en Chile. Poco y/o nada han dicho los críticos, los comentaristas y los "noteros" de libros, aquellos de la prensa en general y de los casi "minimalistas" suplementos literarios. Incluso, me atrevería a decir, que no hemos dicho nada, nada y nada, los profesores universitarios y los poetas en nuestros sesudos artículos y reseñas en las "revistas especializadas". ¿Es que es necesario, es preciso "rescatar" a Omar Lara, quien ha sido reconocido con uno de los premios más importantes de España otorgado por CASA DE AMÉRICA (entre otros muchos premios) y que sólo han obtenido dos poetas chilenos, ambos, curiosamente, de la llamada generación del sesenta (o de 1972), Omar LaraÓscar Hahn?


¿Sólo por el hecho de vivir en Concepción, Omar Lara "no existe"?

Nuestro país es uno de los más ingratos con sus artistas en general (y me refiero a los verdaderos artistas y subrayo: no "aquellos de la televisión..."). 

Y mejor ni hablar de las "amnesias" e injusticias con sus poetas y escritores.

NO OLVIDEMOS A OMAR LARA, UNO DE LOS GRANDES POETAS VIVOS DE CHILE Y LATINOAMÉRICA. UNO DE LOS MÁS IMPORTANTES DE LA LENGUA CASTELLANA.

Que los "jovencitos y jovencitas poderosos y poderosas de las nuevas generaciones de turno" que se ufanan al descubrir la pólvora por decimocuarta vez y publicar muchísimos libros en editoriales famosas, "famosillas" e infames, echen un vistazo a estos libros, a esta poesía y... después hablamos. 

Sí, es cierto. El escenario del circo pobre de la poesía en Chile es pequeño, pero aún así "cabemos todos" sin necesidad de ejercer el canibalismo con los poetas mayores o con los poetas menores, de convertir a la traición y al "ninguneo" en unas prácticas viles y comunes donde, muchas veces, se alcanzan  la miseria y el egoísmo más revulsivos. 

Por si esto fuera poco, el poeta y director de la ya mítica e histórica Revista "TRILCE" (que sigue su curso con calidad y gran altura), otra vez en México, edita La Mesa del Silencio, once poetas rumanos contemporáneos, publicada por "Círculo de Poesía", en Puebla, en diciembre de 2010, con una selección actualizada y traducida por él mismo.


Un poeta que escribe, que está vigente, que está lúcido, que es productivo, que revisa su obra, que traduce, que edita revistas, que es reconocido en el exterior, que no necesita "tratos preferenciales" ni prebendas, etc., no puede quedar en el desván hipócrita, injusto y hasta estúpido donde, como figuras de cera, han permanecido durante años autores como María Luisa Bombal, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, Rosamel del Valle, Eduardo Anguita y un etcétera infinito.

Por el momento, transcribimos una breve biobibliografía de Omar Lara, una pequeña puerta que es necesario abrir para adentrase en sus mundos.

Omar Lara (Nueva Imperial, Chile, 1941). Además de su obra de creación literaria –que comprende una veintena de libros, entre ellos Los Buenos Días, Serpientes, Memoria, El viajero Imperfecto, Islas Flotantes, Vida Probable, Fuego de Mayo, Bienvenidas calles del Perú, Voces de Portocaliu, La Nueva Frontera, Delta, Papeles de Harek Ayun, - Omar Lara es traductor del rumano, labor que ejerce a partir de su exilio en Bucarest, entre 1974 y 1981 (exilio que lo llevó antes a Lima y luego a Madrid). Editoriales rumanas, españolas, mexicanas, chilenas y peruanas han publicado varias de sus traducciones y una de ellas, El Ecuador y los Polos,, de Marin Sorescu, mereció el Premio Internacional de Poesía Mística Fernando Rielo, Madrid 1983. Del mismo Sorescu en Mexico se publicó El Centinela de la Galaxia, (2007). Lara es traductor de Mihai Eminescu, Al., Macedonsky, Ion Barbu, Gellu Naum, Geo Bogza, St. A. Doinas, Ion Caraion, Marin Preda, Eugen Jebeleanu, María Banus, Dinu Flamand, entre otros escritores rumanos. Algunas distinciones recibidas por el poeta son el Premio Casa de las Américas (La Habana, 1975), la Beca de Creación John Guggenheim (1983), la Medalla Mihai Eminescu, que concede el Gobierno de Rumanía (2001), la Medalla Presidencial Centenario Pablo Neruda (2004). En 2007 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Fernando Santiván, el Premio Casa de América de Poesía Americana (Madrid) y el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Trieste (Italia). Lara es fundador del legendario , Grupo de Poesía Trilce, (Valdivia, 1964) y hasta hoy Director de la Revista TRILCE,. En tal calidad recibió el Premio de la Sociedad de Escritores de Chile (2006) que conceden los ex-presidentes de la entidad. En 2009 fueron publicados sus libros Foto&Grafía, (Chile); Vida, Toma mi Mano, (Cuba), Argumentos del Día. Antología Personal, (México); La tierra prometida, (España) y Prohibido asomarse al interior. Antología, (Chile) En junio de 2009 recibió el Premio Internacional Ovidio de Traducción de la Unión de Escritores Rumanos.