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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

martes, 7 de abril de 2015

POEMAS INÉDITOS DEL LIBRO "TRÁNSFUGO" DEL POETA CHILENO ANDRÉS MORALES



"SIULACRUM DEI" DEL PINTOR ITALIANO GIORGIO DANTE




IGUALA

(Estado de Guerrero, México, 2014)


Ocho mil novecientos cuarenta y cuatro huesos,
ingenuos, inseguros, nuevos, esquivos, insomnes,
ahumados y mudos en una larga sombra,
ocho mil novecientos cuarenta y cuatro huesos
que no están en la faz de la tierra,
sin ley de gravedad, ya sin deseo;
sin sueños, ciegos de romperse solos
en el pantano de los verdugos sin madre
sin cielo, sin un poco de mar entre las cejas.

Y cuento los fragmentos y recuento las heridas:
ocho mil por tres, por cinco, por cuarenta y tres,
por un desierto gélido, por mil millones de noches
que caerán, seguro, encima de todos nosotros.



SALA DE TORTURAS

(Habitación N. 1)

Aquí yace Andrés el bienquerido.
Andrés el malquerido.

Aquí yacen muchos sueños, la nostalgia,
la hermosa vida que no se presentó.

En esta sala de torturas mis muñones,
mi pleura, mis ojos encendidos.

Todo en pocos metros cúbicos, cuadrados.

Todo en ese orden que no entiendo

O no me entiende.



NEW YORK, 2015


¿Recuerdas al niño al borde de ese rio?
¿Recuerdas los kilómetros, los pasos, esas calles?
¿Recuerdas esas torres, rascacielos,
esos puentes y los teatros?

¿La esfinge en el museo, el frío que calaba?

Parece que olvidaste la risa y la alegría,
el embeleso. Las columnas y mis abrazos torpes.



MENSAJERO


Has matado al mensajero de la muerte.
Has matado al mensajero del amor.

¿Por qué los heraldos nos quedamos
con esa última palabra pronunciada
que nunca quisimos ni leer?



DOS POEMAS + 1 DEL ENCIERRO EN LA CLÍNICA PSIQUIÁTRICA


I

Otra vez entre estas rejas
sin ser aún un delincuente,
luchando con mi propio enemigo
bastardo, luchando con el yo,
el mí, ese nosotros.
Indefensos y lobos,
Con ese yo que se mira en el espejo
y no se reconoce un solo día.



II

No fumarás.
No beberás.
No fornicarás.
No podrás leer
(porque no puedes por las píldoras).

No serás feliz.
No serás feliz.
No serás feliz.



III.

EL PUENTE DE LOS LOCOS

He cruzado el puente en ambas direcciones.
He salido. He entrado de mí mismo.
Quise arrepentirme, volar en algún cielo.

Caminar sobre las aguas, desenterrar los muertos.

He subido a lo alto de este puente
maldito y aún estoy más ciego.

Regreso y recomienzo el viaje.

Busco en sus barandas un apoyo vago:
Lentamente avanzo sin destino.

2 comentarios:

RoseMarie M Camus dijo...

Preciosos poemas mi querido Andrés.
Un beso.

Liz Gallegos dijo...

Andres
Poemas contingentes, cercanos y que duelen, me quedo leyendo más.


Un beso