La página de Andrés Morales (1962), poeta, ensayista y académico chileno, es un Blog de apuntes y escritos abierto a todos aquellos interesados en la literatura y, en especial, en la poesía. Contiene poemas, artículos, notas, comentarios, críticas, reseñas, fotografías y en general, todos los tópicos imaginables e inimaginables en torno a la poesía, el cine, la prosa y la literatura chilena, hispanoamericana, española y europea de todas las épocas y estilos.
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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."
José Saramago
José Saramago
jueves, 19 de marzo de 2009
LA POESÍA HOLÍSTICA DEL CHILENO ANDRÉS MORALES por MIGUEL FAJARDO KOREA

Lic. MIGUEL FAJARDO KOREA
PREMIO NACIONAL DE EDUCACIÓN DE COSTA RICA
La poesía es el alma de salvación del ser humano. Un ejercicio integral para ganar el universo en cada poema lanzado al mundo del espíritu. En ese sentido, cada poeta que vamos leyendo debe dejar una huella, un estremecimiento. Encontrarnos con la poesía del chileno Andrés Morales ha sido un disfrute, que he leído sobre la base de sus PUBLICACIONES ELECTRÓNICAS.La poesía chilena siempre me ha interesado, por esa razón, A lo largo de los años, he tenido la feliz oportunidad de establecer contacto cultural con numerosos escritores DE ESA NACIONALIDAD, saber: Alberto Baeza flores, prologuista de mi libro “URGENTE BÚSQUEDA”, Jaime Quezada, Javier Sepúlveda, Hugo montes, Jaime Serey, Matías Rafide, Alfonso Larrahona, Myriam Bustos Arratia, Enrique Margery Peña, Juan Duran Luzio, entre otros.
Andrés Morales nació en Santiago, Chile, en 1962. Es Licenciado en Literatura por la Universidad de Chile. Asimismo, Doctor en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Barcelona (España). Ha publicado dieciséis libros de poesía desde 1982 hasta la fecha, a saber: Por ínsulas extrañas, Soliloquio de fuego, Lázaro siempre llora, No el azar/Hors du hasard, Ejercicio del decir, Verbo, Vicio de belleza, Visión del oráculo, Romper los ojos, El arte de la guerra, Escenas del derrumbe de Occidente, Réquiem, Antología Personal, Memoria Muerta y Demonio de la nada.
Su obra poética se encuentra traducida a ocho idiomas y ha sido incluida en más de 40 antologías, tanto chilenas como extranjeras y en un gran número de revistas literarias. Ha sido distinguida con diferentes reconocimientos, tanto nacionales como internacionales, entre los que destaca el PREMIO PABLO NERUDA 2001. Actualmente, desarrolla su escritura poética, conjuntamente con sus clases de Literatura Española Clásica y Contemporánea y de Poesía Chilena en la Universidad de Chile, en Santiago. En 2007 Recibe el Primer Premio en el Concurso Internacional "La porte des poetes" de París y es incorporado en el 2007 como miembro en la Academia Chilena de la Lengua –el académico de menor edad hasta ahora-.
La página de Andrés Morales (Santiago de Chile, 1962) es un blog de apuntes abierto a todos aquellos interesados en la literatura y, en especial, en la poesía. Contiene poemas, artículos, notas, comentarios, críticas, reseñas, fotografías y, en general, todos los tópicos imaginables e inimaginables en torno a la poesía tanto chilena como universal, de todas las épocas y estilos.
En la poesía de Andrés Morales se manifiesta un fervor hacia la figura teocéntrica “El Dios que hizo al hombre y a este mundo”, es decir, hay un acento de fe, de creencia integral. A pesar de ello, plantea un reclamo interior “El dios que me protege está cansado”. Pero en un mundo que descree, es básico el mástil de la esperanza en un Dios rehumanizado, a partir de nuestra propia instancia, esa figura subyace en este mapa escritural.
En su espacio lírico, el hablante increpa “Jamás de los castigos por las cenizas mudas: /el precipicio amargo del despeñado en culpa”. En estos versos campea una dicotomía entre la ceniza y la culpa. Entre lo inacabado, lo concluido y simbólico de la ceniza como entre la culpa, inherente al esquema ideológico del ser humano.
Sin embargo, el hablante es consciente de que el temor es una parte consustancial del quehacer terrestre, por ello, su voz quiere desatarse de las quejas “libérame del miedo al rayo que somete”. Y, nuevamente, surge el rayo con su simbología de elemento destructivo, que carga con una alta cuota semántica de inutilización.
Establece, por otra parte, un comportamiento triádico “así lo que se ahoga detrás de las palabras / y ver en la ceguera. Y ver en la ceguera”. Ante ese panorama, la palabra sale fortalecida, porque es salvación, no se ahoga. La palabra tiene la capacidad de ver, inclusive, en la ceguedad. La palabra es un poder indetenible. En el arte poética de Andrés Morales, incursiona en los misterios de las propias palabras, en su deslumbramiento y, desde ahí, despliega sus propios campos semánticos y semióticos, para irse descubriendo, esto es, para hacerse leer, para dejarse escuchar.
En la poesía del autor chileno hay construcciones de antología “la memoria muerde como una bestia atada”. Es una especie de constante su direccionalidad bisémica, donde “la única verdad es la que nos desmiente”. Esa actitud implica un desdoblamiento de cuadros actanciales, como sujeto y predicado líricos, por ello “la historia no quisiera recortada/ al tiempo reescribirlo en la derrota”.
Ese espíritu de rotundidad es una estría en la ajenidad de todos “nada, ni el aire, ni un poema: / Todos íbamos directo al matadero”. En mi criterio, el final de este verso es una especie de sistema recolectivo. Su alcance es un misil semántico. Es una especie de lucha intrínseca con la palabra. Acaso nos salva la palabra. Es posible. La palabra es la palabra. Siempre es ella, la necesaria, porque como sentenciaba Sófocles “Decir una palabra será decirlo todo”.
El cuadro fantasmagórico de un orbe en guerra desde su misma existencia es un tópico de gran profundidad expresiva que Andrés Morales encara con honestidad “los ojos, estos ojos, están cansados siempre/ de ver y de no ver, de tanto horror”. El planeta alcanza la hiperbólica cifra de 14.000 guerras, donde la desolación, el canibalismo y la muerte han tenido expresiones de negación de la calidad humana. Y no qué decir de los genocidios y toda la barbarie humana que nos asedia.
En otro verso el yo lírico aduce “es mejor callar/ soñando con sus piedras/ de un mar y de una isla”, donde los elementos de la liquidez se convierten en un vector semiótico que equipara las lágrimas con el mar, sin embargo, es un “callar soñando con sus piedras”, donde la conversión lírica gana en profundidad estética.
El autor chileno incorpora el mar como sujeto lírico en varios de sus poemas. “El mar es traidor: es otro el mar que rompe. / Mejor abandonarse, abandonarse entero”. Marañón expresaba una verdad “quien no conoce el mar tiene algo de huérfano”. Ante el mar se ahonda nuestra pequeñez, se agranda el universo, la naturaleza es imponente, se acallan las grandezas inauténticas de la humanidad, producto de la parafernalia inútil.
La fineza lírica de Andrés Morales le permite poetizar en profundidad “Contiene el mar la sombra de tus labios/ y el límite de piedra de tus ojos”. La secuencia de elementos nominales, bien escogidos, enhebran un tejido poético de gran calidad artística, cuyo mérito radica en los niveles de sugerencia expresiva, donde “tantas veces nos quedamos sin hablar”. El logocentrismo, entonces, se queda corto, muchas veces, ante las más hondas condiciones del ser humano raigal.
El hablante construye unas figuras donde lo inanimado se humaniza y esa cualidad le confiere una exégesis de misterio “La puerta que se abre entre los muros (…) / no quiere ver al fin de tanta espera”. Es uno de sus rasgos estilísticos esenciales, que entrega a su poesía, con gran ventaja, una delicadeza constructiva, porque “el hombre que come palomas (…)/ adivinó el secreto del odio secreto”. El nivel de sugerencia y plasticidad en las imágenes es otro de los aciertos en el orbe lírico del autor sudamericano.
En otros ámbitos, incorpora la fugacidad como un escudo ante el tránsito terrestre “que sea solo un gesto de silencio, / un leve parpadear, un sueño extraño”. Ese espacio se focaliza en un devenir, como una manera de auscultar en los índices recónditos “partir a un viaje sin regreso/ desentrañando el agua en la larga travesía”. Inicio y fin, encuentro y desencuentro. Para nosotros, la travesía es una extensión del agua, como un sueño dormido entre las olas del fuego.
El hablante aborda su presencia en la casa de esta aldea global de la que formamos parte. Apela, en lo más hondo, hacia una desnudez holística “El mundo es un desnudo donde es mejor perderse/ entero y en su pena abrir los dedos llenos”. Nuevamente, el estro poético de Morales gana en intensidad y delicadeza, sin olvidar, como lo ha venido sosteniendo en su discurso lírico, la importancia y la validez de la palabra, como arma espiritual “en el murmullo insomne, / habrás cruzado el cielo con tu palabra sola”.
“Todo se derrumbe encima de tus sueños/ Noche que no hiere, agua que no ahoga, / la piedra te recuerda en su futuro incierto/ alguien cae sin cesar, en todas partes”. El planteamiento ideológico de estas imágenes en la poesía de Andrés Morales establece una actitud solidaria y central. Alguien, así, inespecífico, porque puede ser cualquiera, en algún sitio del planeta: cae. La caída nos afecta a todos, porque la maledicencia se enquista en las mejores actitudes humanas, en cada momento vital.
La caída es, sin duda, la entronización de “un mundo sin belleza, sin cantos, sin mañanas”. No nos imaginamos el mundo sin la poesía, sin el universo-logo que posibilita la fe y la esperanza hacia estadios mejores. A pesar de ello “Cae el sol, la luna: el mar se hunde entero”. Sin embargo, ante ese cuadro pantagruélico el ser humano apela, aunque sea, a “Sólo un gesto ciego/ o mudo de tus ojos”.
En el orbe lírico de Andrés Morales hay un cuadro de planteamientos solidarios frente al ser solitario que somos “entero me desierto, / me agrieto, me desangro/por una sola voz”. Y como seres en incompletitud, el hablante apela hacia esas rutas de incertidumbre, pero lo hace, con cordura, consciente de que su plano terrenal es una travesía finita, donde solo vamos recibiendo señales de adelantamientos, por ello, “Sueño en esa voz. / En ese mar cabalgo”, o bien, “el aire que respiro y no sé adonde/ acaba de morir”. Inicio-final; vida-muerte. El dos como posibilidad de quién soy o quién quiero ser.
En ese marco de producción lírica, la obra de Andrés Morales, riguroso poeta, escritor, catedrático y académico de Chile, ha sido un feliz encuentro en mis lecturas poéticas electrónicas. Su universo es amplio en el registro temático y sus nudos de significación tejen abordajes inherentes a la condición humana esencial. No por ello, el poeta santiaguino deja de mostrar un dístico punzante “un payaso ordena el mundo entre sus dedos/el circo se disfraza, la patria se desnuda”. La variada enumeración de los sintagmas contienen un discurso que se abre, dispuesto a todas las composiciones y recomposiciones de un mundo con insania, pero que su voz y talento, rodean de una fina belleza, con todos los elementos para ver por el ojo del precipicio, quitándose la ceguera que muerde el mar en sus adentros de sol. Enhorabuena, Andrés Morales, desde la poesía y la confraternidad de tu palabra sin horario.
martes, 17 de marzo de 2009
DECLARACIÓN CONJUNTA DE ANDRÉS MORALES Y REYNALDO LACÁMARA

Estimados amigos y colegas:
En primer lugar queremos reconocer y agradecer el esfuerzo de la Editorial Casa de las Américas que puso a disposición del pueblo cubano antologías y muestras de Dramaturgia, Narrativa y Poesía chilena en el marco de la feria del Libro de La Habana 2009. Una iniciativa señera que ha permitido la difusión y el conocimiento de variadas voces de nuestra literatura actual.
En el área de la poesía, dicha editorial nos solicitó la elaboración de una Antología que debía abarcar diferentes generaciones representativas, todas ellas, de la reconocida fecundidad lírica de nuestra tierra.
Realizada, por lo antologadores, la convocatoria a un universo de cincuenta poetas nacionales la respuesta de la mayoría de ellos fue dentro de los plazos establecidos por la editorial. Hubo quienes, por razones que desconocemos, no respondieron a este llamado. Respetamos su decisión.
En otros casos, el envío del material solicitado llegó a nuestras manos cuando el plazo de entrega de los mismos ya había vencido y el texto de la muestra ya estaba en Cuba.
En el prólogo de nuestra obra, Andrés Morales da cuenta precisa y objetiva de lo ya mencionado. Por lo mismo, hemos preferido siempre hablar de muestra y no de antología. Así se hizo presente en el lanzamiento en La Habana. El que hablemos de muestra no desmerece en modo alguno a los poetas incluidos en ella, sino todo lo contrario. Una muestra es siempre un espacio o formato de privilegio, ya que precisamente, lo que se pretende como línea directriz u objetivo final es convocar y entusiasmar al lector (en este caso) para provocar en él un proceso de acercamiento y profundización en relación a lo mostrado.
Cada poeta incorporado en esta muestra lo está por méritos literarios propios, que invitamos desde ya a conocer y a compartir a todos ustedes.
No podemos, sin embargo, dejar de lamentar la imposibilidad de viajar al lanzamiento de la obra en Cuba de uno de los autores, el poeta Andrés Morales. La Sech, como corresponde, realizará una minuciosa investigación respecto al trato dado en el Aeropuerto de Santiago de Chile, específicamente en el counter de la aerolínea Copa al poeta Morales. No dejan de sorprender los inconvenientes sufridos por este distinguido poeta que nos iba a representar en el extranjero, cuya única culpa fue registrar un sobrepeso de 5 kilos de … libros¡ ¿Nos preguntamos si las empresas aéreas o las leyes que las rigen consideran que el estereotipo de un poeta debe ser el de un ser malcomido y mal vestido?(debe reemplazar ropa por libros).
No entendemos tampoco cómo es que a esta altura de los esfuerzos de profundización de nuestra democracia aún no se contemplen estas mínimas necesidades que contribuyan y garanticen el buen desempeño de nuestros escritores en el extranjero.
También declaramos que ninguna circunstancia conseguirá minimizar el respeto mutuo, tanto literario como personal, ni la amistad que sentimos el uno por el otro.
Sentimos que este debe ser el espíritu que gobierne las relaciones entre poetas, la convivencia y fraternidad nos es necesaria, en especial en nuestro país que privilegia las relaciones comerciales y que considera aún en menos la difusión y consolidación de nuestra cultura, que es el único y verdadero avance de los pueblos.
Fraternalmente,
Andrés Morales Reynaldo Lacámara.
Santiago, marzo de 2009
CARTA DE APOYO DE LA SOCIEDAD DE ESCRITORES DE CHILE

Santiago, 17 de marzo de 2009
Señor
Andrés Morales
Presente.-
Estimado Socio:
Con motivo de la reciente Feria del Libro en La Habana, la presencia de los escritores chilenos contribuyó a realzar este certamen con nuevas ediciones, recitales poéticos e intervenciones públicas en el área cultural, como reconocimiento a la distinción de que fuera objeto nuestro país como invitado de honor.
En idéntico objetivo, usted se proponía alcanzar al certamen continental, pero sus propósitos fueron frustrados en el aeropuerto, con la consiguiente protesta de su parte.
La Sociedad de Escritores de Chile expresa su adhesión y hace presente el rechazo a esta u otras actitudes si existieren, en contra de nuestros creadores y por ende en desmedro de la literatura nacional.
Hacemos propicia esta ocasión para agradecer su labor en beneficio de esta noble tarea en la que estamos comprometidos.
Reynaldo Lacámara C.
Presidente
Señor
Andrés Morales
Presente.-
Estimado Socio:
Con motivo de la reciente Feria del Libro en La Habana, la presencia de los escritores chilenos contribuyó a realzar este certamen con nuevas ediciones, recitales poéticos e intervenciones públicas en el área cultural, como reconocimiento a la distinción de que fuera objeto nuestro país como invitado de honor.
En idéntico objetivo, usted se proponía alcanzar al certamen continental, pero sus propósitos fueron frustrados en el aeropuerto, con la consiguiente protesta de su parte.
La Sociedad de Escritores de Chile expresa su adhesión y hace presente el rechazo a esta u otras actitudes si existieren, en contra de nuestros creadores y por ende en desmedro de la literatura nacional.
Hacemos propicia esta ocasión para agradecer su labor en beneficio de esta noble tarea en la que estamos comprometidos.
Reynaldo Lacámara C.
Presidente
miércoles, 25 de febrero de 2009
sábado, 31 de enero de 2009
Entretejido discursivo en “Travesías”, de Miguel Fajardo Korea, por Aracelly Bianco Lara

Licenciada Aracelly Bianco Lara[i]
Fajardo Korea, Miguel. (2008). Travesías. San José-Costa Rica: Jurisis, pp.56.
Esbozaré un análisis inmanente de algunos elementos estilísticos-funcionales que proporcionan la coherencia del poemario y permiten delimitar la semiosis textual. Ciertos procedimientos verbales le confieren al análisis literario una función poética, por tal razón, Miguel Fajardo Korea –quien acaba de ganar el Premio Nacional de Educación Mauro Fernández, Costa Rica, 2008-, le hace honor a ésta, porque su poesía es “una voz comprometida”, como lo señala Rubén Vela, poeta argentino.
De acuerdo con la teoría de los paratextos, existen elementos que orientan, guían e introducen la lectura de un texto. Así, el título es portador de sentido, por cuanto es la primera entrada al texto. Desde este punto de vista, Travesías es un sustantivo plural que remite a varios significados. No obstante, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, existen tres acepciones de especial importancia para el abordaje que propongo: “Sitio o terreno por donde se atraviesa. // Camino transversal entre otros dos. //Viaje por mar o por aire” (2001).
Por otra parte, los epígrafes son otros de los elementos paratextuales que refuerzan el hilo conductual de la significación del texto. En primera instancia, aparece uno del poeta costarricense Isaac Felipe Azofeifa:
“Yo soy el mar de palabras y deseos que navego”
Tal recurso está conformado por la primera persona “yo”, su forma verbal “soy” y el complemento “el mar de palabras y deseos que navego”. La integración de esos elementos morfosintácticos ubica al sujeto lírico en una posición de individualidad muy marcada, la cual propicia su funcionalidad poética: el mar de palabras remite a su compromiso como escritor, esta es una función social, sin embargo, no se aíslan sus “deseos”. Asimismo, la conjunción “que” más el verbo “navego”, también en primera persona, refuerzan la idea de que habrá un recorrido por ese “mar”, que es el mismo sujeto lírico, la percepción de su vida y el entorno como un viaje en el que se descubre y reencuentra.
El segundo epígrafe, cuya autoría corresponde al Jurista Juan Diego Castro Fernández, reza así:
“El silencio frente al crimen es complicidad”
Para comprender tal epígrafe, se debe insertar en el contexto nacional, debido a que es una frase que nos ubica en la problemática sociopolítica de nuestro país, el cual no posee leyes efectivas contra la corrupción o el crimen. Ese fragmento potencializa el compromiso que asume el yo lírico. Como poeta no se queda callado, más bien, denuncia los problemas que existen en su patria.
El universo lírico de este libro se teje con veinticinco poemas, los cuales están entrelazados por tres ejes temático-espaciales: la travesía por la patria regional y nacional, la travesía por América y el mundo y la travesía por el sujeto textual. Por consiguiente, se dará un esbozo o síntesis de los posibles semas que atañen a cada recorrido.
Asimismo, se observa cómo funcionan algunos elementos de la simbólica corporal en los poemas, para darle un nuevo sentido a las experiencias personales que se encuentran en el texto. La percepción del cuerpo es siempre una proyección de la interioridad de cada ser, un espacio que se nos muestra como significación expresiva del reconocimiento individual. La presencia del cuerpo es siempre un espacio de lectura y escritura que se puede reconstituir, si se parte de que la anatomía representa un espacio visible y si desde este se puede tomar conciencia de dicho sitio.
En La verdad de sus comienzos se menciona cuatro veces la palabra cuerpo. El cuerpo se equipara con América, quien ha debido resistir los embates de la conquista del poder, pero también, el texto es el cuerpo que se desnuda para rendir tributo al origen y renacer “desde la ceniza”. “Desnudémonos/ para honrar la memoria / de los caídos anónimos / desde la ceniza”. El cuerpo-texto se desnuda, puesto que el ropaje que lo cubre es la palabra. El canto no silenciado de América va desde el grito libertador de Bolívar, la creación poética de Martí y el retorno a la patria nacional con Juanito Mora. El dolor se sumerge, otra vez en “América”, porque “este cuerpo tuyo / ha resistido demasiado”.
La fluctuación constante en el tópico del recorrido propone que todo viaje conlleva el descubrimiento de factores nuevos. Nos sorprendemos frente a La desnudez del asombro, porque en dicho poema se vislumbra “La selva como mariposa / chorotega / en el silencio / de la espuma”. Nuevamente aparece la exploración del cuerpo, el retorno a ese espacio en el que la selva y el mar se confunden, para adentrarse al “Maravilloso juego / cuando en nuestros cuerpos / iniciamos el sexo.” La aproximación corporal establece un encuentro con la otredad y la materialización del encuentro sexual femenino y masculino es un espacio que sirve de refugio frente a las tribulaciones diarias.
Desde otra perspectiva, el tercer poema inserta dos símbolos de la literatura universal y los correlaciona con problemáticas nacionales y mundiales. Por tal motivo, la mujer que propone el yo lírico es libre y autosuficiente, no se engaña con acosos, es dueña de su vida: “Penélope se suelta las trenzas / para amarrar al destino. / El acoso como tiempo inútil”. (…) Esta es una mujer capaz de condenar el crimen: “Ariadna / tensa el malinche / para la horca de los genocidas / de todos los signos”. Además, se observa la traslación de un elemento por otro, en tanto que el hilo de Ariadna se sustituye por un símbolo regional, el malinche.
El compromiso de atisbar los problemas nacionales y mundiales para denunciarlos se reitera. El yo lírico se conmueve y siente furia por situaciones como la desolación, la pobreza extrema, los conflictos limítrofes, la migración… De esta forma, en El camino de la furia, el poeta no puede dormirse, pues “el silencio desertor / del párpado” debe estar al “margen del sueño”. Este vela y se convierte en la conciencia de los demás frente a la miseria humana.
Siguiendo con el recorrido, en Insurrección se expresa la debilidad humana que, a veces, hace declinar porque quedamos “Sin antorcha y “cerramos las cortinas. /; aunque “Afuera / continúa la miseria, / el hambre”. Son los momentos en que el ser individual se cierra hacia los problemas, pero luego retorna, porque este es un “camino equivocado/ en los basureros / de la complicidad”.
Frente al encuentro de sí mismo, de sus deseos, predomina la búsqueda de la palabra como creación, por eso en Los abrazos repiten el oleaje, “El mar vuelve a cerrar / sus deseos para cruzar el goce / del susurro a la palabra”. (Otra vez tópico de viaje, búsqueda y retorno) El disfrute del cuerpo es comparable al disfrute de la sexualidad compartida, es “La pasión, palabra en celo; (…)”. Es el remanso del amor frente al vendaval de la marea.
Nuevamente, se entreteje el abrazo de la solidaridad, la conciencia colectiva que denuncia la inserción de nuevas formas de poder, o amenazas, como las del tráfico de niños, porque Tocan la puerta del mundo y “Amenazan con cambiar / la luz para los huérfanos, / las sonrisas encarceladas / por el miedo a los sátrapas”. Así, queda en evidencia que la falta de principios morales hace que algunos provoquen “El viaje del dolor como un exterminio”, pues los sátrapas actúan con inteligencia y sagacidad en el comercio humano.
Por su parte, el poema El ancla del vendaval, presenta una serie de símbolos que tienen que ver con la travesía por el mar-vida. Existen dos tipos de ancla: la de La Esperanza, es la más fuerte y sólo se utiliza en momentos de crisis, cuando el marinero enfrenta una tormenta o un vendaval; y el ancla de Leva, que consiste en cada una de las que llevan en las serviolas y sirven para detenerse en alguna parte del destino final. Tal explicación, nos hace ubicar al yo lírico que utiliza su ancla de la esperanza cuando existen conflictos internos y externos. Frente a las guerras, la miseria, la violencia, el olvido…, existe una “Resistencia / interminable de otras lanzas / en la inocencia del retorno, / cuando el amanecer recoge / las cicatrices de la marea, el ancla del vendaval / en lo elegido”.
Los legionarios del sueño expone las consecuencias de la problemática de los migrantes, quienes, a veces como náufragos de su propio destino, recorren fronteras en busca de un sitio donde anclarse. El yo discursivo también se convierte en un vigía de sus huellas y en medio de la tragedia, de la impotencia frente a tanta tristeza, por lo que observa, recobra su función esencial, la de plasmar con la palabra el sello de la conciencia creativa: “La desgracia en la mitad / del mundo / la salvás / con un poema”.
La casa Tilarán es un poema dedicado a Saray Masís Villalobos, su esposa, donde se ubica al sujeto textual en comunión con lo más cercano, es una tregua, un retorno a su origen, a sus raíces y este se comparte con la mujer amada: “No olvidemos el recorrido / Tilarán (…) Tu cuerpo telúrico / en la desnudez / de la penumbra, / la humedad / entre caricias, / la certitud del espejo / para encontrar tu rostro“. Desde este contexto, el tópico de la casa se equipara con el cuerpo femenino de la amada, en una relación de proximidad y completitud.
El tema de los secuestros en nuestro país y en otros lugares del orbe se pone de manifiesto en Aunque sigan con vida. Los desaparecidos muchas veces están muertos y, sin embargo, sus familias, sus amigos, aún tienen la esperanza de que sigan con vida. El olvido es una manera de asesinar, pero mientras exista una sola persona que no abandone la idea de encontrar a sus seres queridos, éstos seguirán con vida. Una vez más se expresa la debilidad de las leyes, porque siempre hay presuntos sospechosos, no culpables, y por elevar su voz contra tal infamia, muchos poetas han sido silenciados o perseguidos, debido a que su causa no tiene disfraz: “La soldadesca / retendrá a los poetas / que sobrevivan / sin complicidad”.
Para muchos, son más importantes las guerras o las bombas, que “el dolor sin veredicto”. La palabra consciente se lanza contra el abandono: “Refugiados en las palabras, / quedamos con la esperanza / de su hostilidad contra las guerras, / la súplica frente a la ignominia”. En este recorrido por Los viajes de las sed, de justicia, el yo lírico recuerda que sólo nos queda ser conscientes de que “la espera / final es la búsqueda / de nosotros mismos”. Frente a la adversidad es necesario que tengamos principios sólidos, convicciones fuertes, para no dejarnos atrapar en la desolación.
En el poema número trece el hablante ve su diario quehacer lleno de obstáculos: “La piedra (…) / es una renuncia / dramática de las palabras; (…)”. Renunciar a la palabra, para esta voz comprometida, sería una manera de darse por vencido y para liberarse sólo le queda “la verdad como inocencia”, aunque muchos quieran dejarlo en la mudez.
En Testimonio de otros sueños el poeta sigue vigilante, insomne en medio de la vivencia de los conflictos territoriales o fronterizos: “Otros planetas son los mares / de la incomprensión / y el miedo. / Las muertes débiles / en los calendarios / sin clímax. Espacios insulares, castigos sin Dios / en la demarcación fronteriza”. Centroamérica es el destino de quienes buscan un mejor lugar para vivir, con la esperanza de que la amistad es un valor afianzado en nuestra geografía.
En este entretejido de travesías, el yo lírico hace un recorrido por los conflictos internos y externos de nuestro país y de América. En todo viaje siempre existen Los ríos de la sed. La sed es el símbolo del afán de poder, porque “la tierra es una plusvalía / contra la pobreza de los difuntos”.
Asimismo, en El poder es un círculo se establece una secuencia histórica-política, sobre la forma en que se ha querido fijar el dominio de nuestras tierras: “Abrieron en el mar / su luz en el silencio. / La tinaja Chorotega, / el jícaro dolarizado: / guerras, TLC, europeización. / En las riendas del galope / divisan el Trópico / contra los derechos humanos / ¡Es el poder! / Es otro poder”. Es el círculo de la conquista, su posterior esclavitud, luego las guerras y, más recientemente, con políticas económicas que nos hacen dependientes de las grandes potencias.
En La inocencia del cielo nuevamente el poeta reitera su compromiso como escritor: “Escribo como llama oportuna / en los secretos” y, más adelante, “Escribo. / Dios es testigo / de tanto atrevimiento”. Y condena “El homicidio cuando abandonan / un feto en los territorios de la maldad”.
En La última palabra se retorna al goce del cuerpo y del amor compartido, como una manera de salvar al mundo de tanta soledad: Somos vencedores / cuando derrotás al abandono / en la antorcha del río desatado, / donde se aman los cuerpos/ sin amarras, / la plenitud / sin cautiverios”.
Por otra parte, en El viaje a la memoria apela a una lucha colectiva contra la maldad y el odio: “Somos demasiados / para seguir validando / la maldad / contra el destino”. Este es el discurso del poeta Miguel Fajardo, quien demanda por un trabajo común, en procura de los ideales de rehumanización y equidad.
No olvidemos que el mar se equipara con el yo lírico. Desde este punto de vista, en Los puños son una conciencia, se prepara al lector “para defender la libertad” y ser partícipe del júbilo, de “los tambores / contra el terror / o el miedo”. Sólo nos queda escucharlos y seguir con la trayectoria por la vida que se abre paso, a pesar de todas las adversidades.
Dos condiciones existenciales del ser humano son abordadas por el yo lírico, porque nacemos “Nacemos en la sombra / del fuego, / en la certeza / de las mareas sangrantes. / Y aunque “Crecemos en libertad”, se vive en peligro de que la esencia de esa libertad pueda extraviarse en el camino, debido a que “Los sistemas atacan / la verticalidad del canto, / sus manifestaciones auténticas, / sus íconos delatores: / contra la maldad y la violencia”.
El penúltimo poema nos entrega las amarras de ese recorrido que va llegando a su fin. “La travesía se aferra al cielo / sin la fajina, / (…) en la entrega / de las amarras, en la espuma / de la vastedad”. Se evidencia la madurez con que se enfrenta la vida, con todas sus alegrías y sus desolaciones y en medio de tanta barbarie, el yo lírico se siente comprometido con el mismo mundo.
Por último, se erigen las banderas de la lucha y la herencia son los abrazos, las treguas, el poema, la vigilia del sueño “La heredad de las banderas / en los últimos bambúes, / eternamente tuyos”. Dicho poema alude a la presencia-ausencia de las figuras materna y paterna, porque contextualmente, este poemario fue escrito en momentos de insomnios y desvelos.
En síntesis, Travesías, del costarricense, Miguel Fajardo Korea (1956) propone un universo de relecturas. El autor ha logrado profundizar los recursos estilísticos de la metáfora y la metonimia, las cuales construyen y ordenan magistralmente las isotopías de sus poemas. Por otra parte, las recurrencias y los emparejamientos, de Samuel Levin, como posibilidades retóricas, son otros de los elementos discursivos que desarrolla sin límites y le confieren a sus creaciones nuevas estructuras poéticas, en el contexto de la lírica costarricense del Siglo XXI.
[i] Aracelly Bianco Lara es Licenciada en Literatura y Lingüística, Universidad Nacional de Costa Rica.
sábado, 17 de enero de 2009
RECITAL DE POESÍA DEL POETA CUBANO ROBERTO DÍAZ MUÑOZ
domingo, 11 de enero de 2009
POEMAS INÉDITOS DE ÁLVARO GUERRERO GABELLA

Hiroshima
Poco después el sol apareció de golpe como un trueno,
Poco después el sol apareció de golpe como un trueno,
como retumbando sin ningún sonido en el aire. Era el sol
el mundo. Solo luz. Y calor.
Yo te miraba desde el puente bañada en color amarillo,
Yo te miraba desde el puente bañada en color amarillo,
naranjo hacia el poniente, la ciudad con ese aire un poco
mas espeso de los sueños, con una memoria mas corta,
vidas que se resumen en la expresión de un rostro
humano
Fábulas
Fábulas en las mentes de los ancianos
Un prado, los bellos monstruos yacen adormecidos al
Fábulas
Fábulas en las mentes de los ancianos
Un prado, los bellos monstruos yacen adormecidos al
mediodía
flores doradas guardan el secreto de un veneno perfumado
Los sacerdotes caminan al revés, dispersos, buscando la fe
flores doradas guardan el secreto de un veneno perfumado
Los sacerdotes caminan al revés, dispersos, buscando la fe
sumergida en vasijas de lÍquido rojizo
la sangre derramada en el pasto, en el placido lago
en las enfermedades bajo el sol
Conjuro
Seamos como niños no se quien dijo
derribemos el laberinto de piedra de la esquina y apretemos los
la sangre derramada en el pasto, en el placido lago
en las enfermedades bajo el sol
Conjuro
Seamos como niños no se quien dijo
derribemos el laberinto de piedra de la esquina y apretemos los
párpados hasta que ya no se puedan volver a abrir
y haya que acostumbrase a conversar con la madre y los
y haya que acostumbrase a conversar con la madre y los
amigos sin vernos los unos a los otros
Y sabiendo que hay un final, se llene de palabras
así, al traspasarlo, nos sintamos en un bosque que todos
Y sabiendo que hay un final, se llene de palabras
así, al traspasarlo, nos sintamos en un bosque que todos
visitamos durante ese mismo día, mas no siempre a la misma
hora
Así volveremos siempre
Fábulas desde el parque
Fábulas en el parque en las mentes adyacentes
no está la presencia la imagen
pero es tan real que desaparece
o asemeja un niño de cera que la ventana muestra al destino
más no creemos en ese destino o en alguno
solo hay plantas, versos, imágenes queridas y raras
y maleza, vidrios, son todos testigos anárquicos del suceso
Así volveremos siempre
Fábulas desde el parque
Fábulas en el parque en las mentes adyacentes
no está la presencia la imagen
pero es tan real que desaparece
o asemeja un niño de cera que la ventana muestra al destino
más no creemos en ese destino o en alguno
solo hay plantas, versos, imágenes queridas y raras
y maleza, vidrios, son todos testigos anárquicos del suceso
de separar el tiempo en los tiempos
tiempos de cera, tiempos encumbrados en las manos dulces,
tiempos de cera, tiempos encumbrados en las manos dulces,
sabor a galletas en el mueble frente a los jarabes
gente girando bajo paraguas, lluvia apenas resuenas sobre
gente girando bajo paraguas, lluvia apenas resuenas sobre
nosotros, giramos como un trompo
debajo de las sabanas escucho a la muda preparando un té
debajo de las sabanas escucho a la muda preparando un té
en la cocina
si estuviera ahí de nuevo le diría a los ojos no existes
y ella diría si me miras eres la ventolera
solo yo no quiero ser, sumergido completamente bajo las
si estuviera ahí de nuevo le diría a los ojos no existes
y ella diría si me miras eres la ventolera
solo yo no quiero ser, sumergido completamente bajo las
sábanas, ¿que esperaba con eso? ¿quería ser una ventana
entre dos ex jardines?
estás en cama
¿estas despierta?
estás muerta, y aún así no quieres contarme tu pasado
ventolera los que giran bajo los paraguas como que
estás en cama
¿estas despierta?
estás muerta, y aún así no quieres contarme tu pasado
ventolera los que giran bajo los paraguas como que
tartamudearan nunca fuiste uno y siempre estuviste solo
solo tu no existes, completa sonámbula vieja preparando el
solo tu no existes, completa sonámbula vieja preparando el
te con leche en una mañana cualquiera de 1985
este será el ultimo invierno repetías y los años pasaban con
este será el ultimo invierno repetías y los años pasaban con
el viento
hacia la cordillera partían, corriendo entre los dientes, las
hacia la cordillera partían, corriendo entre los dientes, las
montañas,
si pudiera volver a ese lugar y mirarte a los ojos te diría no
si pudiera volver a ese lugar y mirarte a los ojos te diría no
existes
ni el crujido de hojas bajo las suelas de los treintones que
ni el crujido de hojas bajo las suelas de los treintones que
parten a trabajar de operadores telefónicos o taxistas
el terremoto era el padre ausente
explotaron bombas y en la radio hablaban de extremistas
para nosotros era la ilusión del comienzo de algo breve, una
el terremoto era el padre ausente
explotaron bombas y en la radio hablaban de extremistas
para nosotros era la ilusión del comienzo de algo breve, una
diminuta aventura verbal que los llevara a todos mas allá,
aunque mintieran
el sonido lejano de un bombazo y algo raro existía y era
el sonido lejano de un bombazo y algo raro existía y era
también como un sueño impersonal del que nadie
despertaba porque ninguno se atrevía serenamente a
mirarse a la cara un buen rato
un niño de cera que la ventana muestra al futuro y el mundo
un niño de cera que la ventana muestra al futuro y el mundo
nos quería comer con su deseo sin nombre, sin edad,
sin ojos
los pasillos de nuevo importaban menos que los hombres
blanco era el viento, blancas las avenidas, el dolor como
los pasillos de nuevo importaban menos que los hombres
blanco era el viento, blancas las avenidas, el dolor como
que estaba en otra tierra, en un país de mudos
presiento que nunca sabremos donde
Que la ventana muestra al futuro
Yo ya me estoy levantando con mis nueve años entre otros
presiento que nunca sabremos donde
Que la ventana muestra al futuro
Yo ya me estoy levantando con mis nueve años entre otros
dos mil millones de niños de un mundo redondo, pequeño y
extraño,
suelto entre el universo como una flor desconocida sobre
suelto entre el universo como una flor desconocida sobre
los ojos de un muerto
LOS NIÑOS MUERTOS, poema de TERESINKA PEREIRA

Los niños que mueren en Gaza
no tienen el privilegio
de saludar al año 2009
con su sonrisa inocente.
Sus pocos dias, meses, años de vida
son de oscuridad y miedo,
lagrimas y dolor. Su sangre fecunda,
el exacto rincon de tierra
donde nacieron: su tierra.
En mi mente, esa guerra de Gaza
no tiene ninguna explicacion válida.
No importa quienes sean los dueños
de esa franja de tierra, ni al menos
quienes vivan en las ricas colonias
o conjuntos de condominios judíos,
o en las casitas palestinas.
No importa quienes pagan el
impuesto federal obligatorio
por su trabajo honesto con los misiles
que vuelan de un lado a otro
de la frontera de Gaza. Son criminales
los que lanzan los misiles, los que venden
y los que compran con el fin de mutilar
a la gente, de matar a los niños.
La vida de un niño vale más
que la tierra entera, vale más
que todas las ideologías religiosas
o politícas, más que los mapas
en los papeles oficiales que cambian
de dueño a los paises
después de cada guerra.
Los niños mueren como pájaros
indefensos, arrancados del nido
antes de su primer vuelo.
No quiero oir nunguna explicación,
ni las razones porque vuelan los misiles.
No quiero perdonar a los que mandan
la muerte y las heridas a milllares
de niños en Gaza.
no tienen el privilegio
de saludar al año 2009
con su sonrisa inocente.
Sus pocos dias, meses, años de vida
son de oscuridad y miedo,
lagrimas y dolor. Su sangre fecunda,
el exacto rincon de tierra
donde nacieron: su tierra.
En mi mente, esa guerra de Gaza
no tiene ninguna explicacion válida.
No importa quienes sean los dueños
de esa franja de tierra, ni al menos
quienes vivan en las ricas colonias
o conjuntos de condominios judíos,
o en las casitas palestinas.
No importa quienes pagan el
impuesto federal obligatorio
por su trabajo honesto con los misiles
que vuelan de un lado a otro
de la frontera de Gaza. Son criminales
los que lanzan los misiles, los que venden
y los que compran con el fin de mutilar
a la gente, de matar a los niños.
La vida de un niño vale más
que la tierra entera, vale más
que todas las ideologías religiosas
o politícas, más que los mapas
en los papeles oficiales que cambian
de dueño a los paises
después de cada guerra.
Los niños mueren como pájaros
indefensos, arrancados del nido
antes de su primer vuelo.
No quiero oir nunguna explicación,
ni las razones porque vuelan los misiles.
No quiero perdonar a los que mandan
la muerte y las heridas a milllares
de niños en Gaza.
Teresinka Pereira es una connotada poeta brasileña residente en los Estados Unidos. Ha publicado más de una decena de libros y ha recibido múltiples reconocimientos por su obra literaria y humanitaria. Actualmente se desempeña como Profesora Universitaria y es fundadora y Presidenta de la International Writers and Artists Asociation (IWA).
HOMENAJE A STELLA DÍAZ VARÍN, IMÁGENES EN YOU TUBE
miércoles, 17 de diciembre de 2008
lunes, 15 de diciembre de 2008
LA COLUMNA, POEMAS CONTRA LA GUERRA DE REYNALDO LACÁMARA


La Sociedad de Escritores de Chile y Ediciones Cortina de Humo invitan al lanzamiento del libro:
LA COLUMNA
Poemas contra la guerra
DEL POETA
REYNALDO LACAMARA
UNA PERFORMANCE CON
CATHERINA RATINOFF
MARCELA NEIRA MARTES 16 DE DICIEMBRE
GABRIELA CHAVEZ 19:00 horas
En la Casa del Escritor
Almirante Simpson 7, Providencia.
Metro Baquedano
Se ofrecerá un cóctel pacifista
LA OBRA
El conflicto entre tropas regulares y la resistencia iraquí van dejando una secuela de muerte y destrucción, que no dejan impasible al poeta Reynaldo Lacámara, quien con aguda sensibilidad y un reflexivo uso del lenguaje, asume este breve poemario contra la guerra".
Lacámara reacciona con rabia e ironía frente a la muerte prematura de miles de hombres que no forman parte del campo de batalla, sino más bien, la guerra aparece como una calamidad que invade sus espacios cotidianos destruyendo su paz espiritual y social en forma arbitraria y unilateral.
La Columna es un alegato estético, crudo y franco, en contra de las vertientes que convocan los asaltos de la muerte, un llamado a profundizar en la conciencia, un rechazo cultural, que en este proceso de Lacámara se expresa a través de su maciza poesía.
GREGORIO ANGELCOS
DIRECTOR LITERARIO
EDICIONES CORTINA DE HUMO
LA COLUMNA
Poemas contra la guerra
DEL POETA
REYNALDO LACAMARA
UNA PERFORMANCE CON
CATHERINA RATINOFF
MARCELA NEIRA MARTES 16 DE DICIEMBRE
GABRIELA CHAVEZ 19:00 horas
En la Casa del Escritor
Almirante Simpson 7, Providencia.
Metro Baquedano
Se ofrecerá un cóctel pacifista
LA OBRA
El conflicto entre tropas regulares y la resistencia iraquí van dejando una secuela de muerte y destrucción, que no dejan impasible al poeta Reynaldo Lacámara, quien con aguda sensibilidad y un reflexivo uso del lenguaje, asume este breve poemario contra la guerra".
Lacámara reacciona con rabia e ironía frente a la muerte prematura de miles de hombres que no forman parte del campo de batalla, sino más bien, la guerra aparece como una calamidad que invade sus espacios cotidianos destruyendo su paz espiritual y social en forma arbitraria y unilateral.
La Columna es un alegato estético, crudo y franco, en contra de las vertientes que convocan los asaltos de la muerte, un llamado a profundizar en la conciencia, un rechazo cultural, que en este proceso de Lacámara se expresa a través de su maciza poesía.
GREGORIO ANGELCOS
DIRECTOR LITERARIO
EDICIONES CORTINA DE HUMO
miércoles, 3 de diciembre de 2008
martes, 2 de diciembre de 2008
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