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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

miércoles, 14 de febrero de 2007

A HIACINTO Y CIPARISO, Algo así como un poema de amor. Selección de algunos poemas de Patricio C. Cifuentes Rodríguez


La poesía homosexual en Chile es pobre y, en general, llena de lugares comunes o transfuga en su transvestismo alocado que probablemente alude más a la adolescencia, al grito, al dolor legítimo, pero no al lirismo ni a la reflexión. La poesía de Patricio Cifuentes (Licenciado en Literatura con una magnífica tesis sobre la poesía homoerótica, digna de ser publicada y conocida) es, a mi juicio, de lo mejor que se ha escrito, en este registro, en Chile. Pero no sólo eso... Alcanza al Barroco gongorino, al retruécano y a la gran metáfora y al símbolo doloroso que sólo los verdaderos pueden alcanzar... Quiero que lean su obra y que, ojalá, alguien la publique pronto. Basta ya de de aullidos y de cristales rotos con esas uñas trizadas del travesti de turno. Cifuentes va de frente, con una gran poesía que desde Lezama a Borges, desde García Lorca al más jóven de los ocultos, merece ser leída, escuchada, comprendida.




Cuentos de hadas dentro de una botella de cartón trizado



Pervirtieron mi gula anacarada
Y enamoraron mis trillizas condolencias de azúcar en conservas
Para solventar de ternura sodomita la virilidad ostracista que sacudía
Mis ojos de bebito
Lujoso lujurioso

Besé las corpulencias de héroes guerreros viajando
En un caballo de neón o en un tigre verdianaranjado
Soñoliento de masturbaciones impuras por el príncipe estupidito
Que vaciaba las arcas del reino en un mitín de boleadoras risueñas de benedictinos anglos
Dentro de la mascarada jocosa de vicios sudunales
Amando la libidinosa malla madreselva de un niño eterno
Compartiendo su cama de cristal minado con un grupo de mapaches vestidos de argonautas
Y hastiando de sarcasmos onanistas la mediación corpulenta de unas puntiagudas
Orejas ojeras
Que excitaban mi cordón umbilical apretando las estrías donjuanescas de mi madre
Y volando bajo la rumba mágica de una válvula erótica de aceites gozados
Con un trozo de papel celofán

Y mi cama manchada de pútrida satisfacción guardada en un jardín infantil
Fue amplio testigo y cómplice de mis acosos a duendecitos y lacayos selenitas
Y robó la yuxtapuesta inquisición reveladora de bosquejos y reflejos grotescos
De prendidas velitas insurrectas en un pastel de
Semen cemento cementerio
Bajo el consuelo espumoso de mi madre lavando mis piecitos mojados
Y riendo a carcajadas la morbosa lucubración futurista que
Tarde o temprano
Me llevaría a la epidemia
A la muerte en un horno con un velo



El niño que lució frente al espejo


Su camiseta tatuada de gravitaciones aduladoras
Palideció ante el nuevo amor exclusivo que traspasaba su corona estranguladora
Tratando de quebrar la inmundicia onerosa de la infancia politizada
Y carcajeando las mezquindades corrientes de la misma cosa satiricona
Se enamoró de la prístina equivalencia de su otro
Y besó con las mejillas acabadas la búsqueda inverosímil de un mundo erotizado de reflejos
Y de luces
Colocó su juguete recién activado por los venenos de la sangre
Ante la vista plateada de un exuberante colibrí de pasiones
Y tarareó los matices aberrantes de la versión
Abstracta paralela escondida
De zumos pulcrísimos de pétalos
Y de ventarrones laicos
Se encerró en el armario torrentoso
De haces heces
Luminosos
Para que la poseedora de sus cordones
Placenteros placentas
No robara la ingenua satisfacción del nuevo vicio acordado con su cónyuge tramado
Y se casó
Teniendo como juez único la dimensión dadivosa que abría
Los portones de madera cascada
Para dejar componer de solfeos perdidos
El beso concupiscente que donaba
A la misma realidad durmiente la vellosa captación de los ecos pelvianos

Los espectros de la noche

Me preguntaron por mis sollozos noctámbulos rompedores de su perenne armonía
Y desgastaron sus pestañeos confundidos en el limbo exagerado de mis nuevas emociones
Consagradas con el vino mágico de la ambrosía impelida de sus variaciones ectoplasmáticas
Navegaron sin rumbo tras mis casas de adobe antaño
Cambiando de sonidos guturales a sombras cadavéricas
En los puertos exacerbados de sus jugos gástricos asquerosillos
Mantecosos anaranjados
Destruyeron las verdades con que había jugado en la infancia
Y rastrearon mi suerte en vagones orgiásticos de tinieblas sin retorno
Comprobé que sus voces lamentaban la fibrosa tibieza del dios rebaño que aguardaba
Mis tabernáculos
Moviendo con sus interdimensionales letras simbióticas las fisuras
Ensangrentadas de mis propios gritos desesperados
No lloré como supusieron ni rogué por mi vida
Esperé que sus manchados ímpetus de revelación caótica
Emanaran la lluvia mística que paladearía en mis próximos sortilegios
Besé quizás por última vez a quien dormía a mi lado
Y me agaché para sentir sin pesadumbres el sopor mohoso
Que me penetraba sonrojado
Mientras el poco aire que hacía posible la desvirgación de mis poros
Antiestéticos
Saturaba de rocío mi cabeza sedienta reseca desértica
Y al entender que el fantasmagórico visitante nocturno
Recapitulaba en el espejo pegado a mis espaldas
La hora del deseo
Sostuve concluyente que
La noche la luna la sombra
Había acabado



Masturbé las legiones al compás de mi arcabuz confeso



Saboreando la peligrosidad angustiosa de las provincias besuqueadoras de las termitas
Que comían la vertiginosidad de las facciones de las paredes que marcaban
El paso del río de caspa viva en bastión de oro
Mientras el ejército de las colitas prendidas metamorfoseaba la bastilla clásica
De muros acordonados
Y cambiaba los torpedos acústicos en ataques sorpresivos sabiendo que afuera
El enemigo acordonaría el palacio preso de una boca de lobo
Babeando las paredes con aliento de dragón dormido hace ochenta años
Y despierto por la sexualidad vandálica farfulladora de costumbres
Abstractas comprendidas entre noches de lunas y canciones baratas de
Romanceros gitanillos y lúbricos bebedores de cal torcida

Los defensores arguyeron sus lanzas y salaron sus contornos
Misionaron la duplicidad y buscaron el suicidio
Tras el reinado
De los soliloquios y
Las vigilias
Después del sueño


Viuda negra sotana de plástico glucosa


Huir de la amapola bosquejada en el rincón de la sensibilidad higiénica
De moscardones ojerosos en rebelión matutina

Presagiar la muerte del hombre que ha nacido entre lloriqueos ovíparos y
Condones de porcelana arácnida bivalba dormitando en seda azufre

Elegir entre mortales la muerte horadada por el vago dios contra natura que impuso
La televisión socorrida por evoluciones menores que la pasada

Montes
Montañas
Dunas
Cerros

Yo niño

Buscar el bosque de tulipanes contemplados por la bocina cantábrica de navidades
El viejito pascuero se aproxima para darme el regalo de mi primera elevación albedrío

Cantar destinos graznados en ecos que envuelven la habitación del Edipo que se escondió
Tras la muerte de mis madres de mis viudas de mis hijas

Escalar el pináculo que seduje en primerizo consuelo bajo mis sábanas rosas
Y montarme en alados angelitos maraquillos volando al fondo del cuadro del Sebastián sado

Rajar con mis dientes su coraza recién penetrada de gorriones glandes utopía evangélica
Mascada por mis pasadizos titiriteros en zancos desequilibrados en la sexación que me acaba

Montes
Montañas
Dunas
Cerros

Yo niño




Yo bebo


El embrujo
Bebido del síntoma
Confirmado con la invitación a los jardines escondidos
Vainas pretextadas en fonolas de imágenes estampadas
Bajo el sopor etílico
Contraído en fetos hostiles y pálidos de bellezas
Adustas adultas abultadas de vientres
Propensos a la envidia insatisfecha
Delicada
Propugnada en sacos vacíos
En sombras cautivadoras
Eternidades enfermizas refinadas en su naturaleza conmovida
Prostituta de sus hijos
Sugestión de males allanados de peligros fotohigienizados
En corpulencia drogadicta
De vejámenes inmundos
Rasgados de poderíos subliminales

Metamorfosis de arañazos compartidos
Bravamente brevemente
En angelical añoranza de sopores
Rústico-efervescentes
Mentalidades infaustas
Activadas en el fondo del canal sacudido en seco
Fascinado en estructuras
Ridículo de sensaciones
Obsesión de llantos antojadizos

El fervor de la sangre fue tragedia de ignorancias pervertidas
Y fragmentos de riesgos absolutos
Inherentes
Aficiones producidas en un hielo de motores aligerados por el mismo Caronte
Que soñó sus cenizas en popa de brea y cal esclavista

Nunca supe lo que la gente pensaba

Me mató el sentir de un niño en el sinsabor de esa tripa extorsionada
Por el vapor tétrico de la sepultura de un hermano



Narciso enamorado



Obtuso entrocador de vénulas sanguiverdosas
Palideció de corales al semicolumpiarse entre juncos dormidos
Aromatizados por la desventura polichinela
Que entibió su tez mosaica
Y encontró entre demagogias obsesivas
La última canción escolástica que pervirtió el reflejo de los niños morados
La soya grasienta de celibatos
Lloró la ensoñación perpleja que mordía el talón de la arena mojada
Sacada del horno tras pellizcos de madres indeseadas y ayas con el hábito
Zamba concubinítico de girasoles orfebres

El niño surtidor de cantos laringo-mórbidos
Calmó su pasión de ira
En el rostro lúcido de un Leteo inmaculado
Y amó sus riberas salivas
Que compró sus órdenes tutelares
En subasta provinciana en sacrificio

Cupido penetró sus alivios y ensombreció de penas
Las llagas sedientas
Sebientas de matorrales y sombrerillos prurito fálicos
En desorden prismático
Cromosómico
De pañales incitadores del poderío efebo
Orcopulmonar
Oncomarital
Y arcoiris cementos de dilaciones
Virulento-hemofílicas
De padres y sapos castrados de antemano
Por el inmortal dios orgiástico de las
Penumbras
Columnas
Nocturnas
Riberas del placer obsceno

Y el castigo del amor fue la doctrina
La excitación quebrada entre hierbas tejidas al aire
Y sulfatadas en versión púrpura rupestre
Y dogmatizaciones epilépticas
Al punto



Y el verdor del campo fue de niños
Y de sangres extraídas del fondo de una corteza roída
Manuscrita de pendones
Telaraña de solsticios
Menstruaciones de hojarasca
Culpadas de manchones de contrabando
Aspas de orfanatos corrompidos
Mientras el recuerdo eterno de una imagen
Moría entre los pétalos pistilos
Del tenebroso caudal del funerario río vivo


Lecabas besó los cabellos de Atis



Y la muerte
Loó la viscosidad orgullosa que vapuleó la enfermedad medusa que toleró las sierpes hornillos

Lecabas amó los labios del Atis que sucumbió entre saetas
Y la muerte
Gozó sus agallas dentífricas para mendigar en excusados la presión henchida de ácidos
Oxigenados en abismos

Lecabas acarició las piernas de un Atis mercenario
Y la muerte
Abandonó los escalones de dardos en que trepidaron arpías mordiendo minas de pústulas
Moriscas

Lecabas admiró la faz pulida del Atis que guerreaba entre sudores agridulces
Y se aferró a la expresión almidonada de lactosa libidinosa de mármoles
Bocetos de un amor divinizado por los dioses pirómanos que concedieron
Al titiritero de barbas el esplendor de huellas onerosas de verdores y mariposas borradas
Y la muerte minúscula
Admitió que Perseo abordara el frescor del roble encadenado para conmover
El espesor de hierro que trocó
La hermosura rubicunda del príncipe mustio
En un beso cadmio de monstruos erosionados por la bucólica hormigueada de perversiones
Omnívoras



Después de Layo fue la culpa



La cripta inoxidable zafada de materia vomitada voluptuosa
Sepulcro imantado de castigos requeridos por el dios último de la esfinge cafichada en casa
De un muerto adoptivo
Sensual de vestidos sacudidos en safari de perlas por los trogloditas cascabelescos
Que permitieron el paso del intruso
Al camino tripartita del infierno
Que llevó a la muerte a tus tres hijos de hijos
Por tu vaga indulgencia a procrear lubricando el bombón de almíbar
Que conociste en el obcecado laberinto del noviciado tiránico
Calcado en una quebrada amatoria teñida por los besos de un niño
Transpirado en brotes de mendicidad virtuosa

Pervertiste la lujuria
Perturbaste el excremento
Amamantaste la edad senectil

Fertilidad excomulgada
Consuelo de epidemias
Rostros enfrascados

Dudas



Canción



De cuna
Víbora de rabias emancipadas
Noche
Abstracta
Besos de lodo lúgubre
Ríos
De lava
Lechos de rezos armiños
Ira
La muerte
Aquiles bañando sus consuelos
Cabellos
Alados
La falda del cerro fue testigo
Bosques
Desangre
El voto del hombre rompió vidas
Muslos
De viudos
Un niño nació tras una musa
Pudor
Cobardía
Pasión por Ilioneo muerte turbia
Sombras
Mentiras
El copero del rey vació las criptas
Trazos
De risas
El cuerpo del mancebo

El día



A Hiacinto y Cipariso


Los embaucó el edén enigmático que parafraseaba el espesor turgente
De monzones esterilizados in vitro
Y macarrones de laureles hechos coronas
En el centro del paredón mortuorio
Que los penetró de rostros prendidos en mitad de las olas enternecidas
Por el cristal del mismo dios que los enfermó con una gota
De sabor tocino sacrificado en un juego de chamanes y condenas
Estratificadas en panteones de harapos y gangrenas
Opiáceas opulentas
Opus-esperanzadoras propuestas de una inmortalidad resbaladiza
Conservada en átomos en la pequeña caja de bombones
Que escapó a la tentación de los campos soñados
En burbujas de cantos cabalgados
Por solfeos de soles
Y anocheceres de gónadas mineralizadas en caucho benceno
Ensombreciendo el poder de muerte
Que el destino conservó en el torreón último
Balando el murmullo de savias grotescas de pecados instantes
En que el padre de todos los destinos
Figuraría matando el amor de sus hijos enlazados
Por la podredumbre escatológica
De nieblas
Y granizos

A Hiacinto
Lo llevó el imperio acobardado de la muerte encinta a la cesación intencionada
De cadáveres ocasionales perfumados de petunias y rostros vacíos poligámicos
Contenidos en reserva de la tierra yerma de costras y sanaciones purificadas en inmortal
Masificación de fuerzas perennes de alegrías insulsas minadas en cavilaciones absurdas y
Soporíferas
Y el dolor
Propio de los hombres arrecife-enamorados desmitificó el ardor perentorio desaguado
Que columpió alguna vez el titilante resplandor de las versificaciones cóncavas de materias
Traspasadas de entonaciones cuadradas y vertederos desolados
Añejos de corcoveos pensados tras la tapa encajonada de misas reptilescas
Y mortales
El dios no quiso verlo sangrar de sus encajes de almas
Y voló al escondrijo compelido en cantos de venitas rotas por esfínteres entreabiertos
Por la brecha limítrofe que venció el águila también oculta en la trompa viva
De la noche
Prefirió ver sus xilemas vacíos de dulzuras reconocidas en el intestino vedado
Por los sortilegios latinos y coagulados de manchas salteadas en sabor apocalíptico
De sensaciones profanadas y vapores rígido-afrodisíacos
Y murió en un jardín de nichos que enloquecieron al peatón desnudo de juegos y
Arrepentimientos fingidos por los padres venerados en continuo palafrén de sinestesias
Y magias

A Cipariso
Le dejaron amar al ciervo para que confundiera su libertad de príncipe abandonado
Con la vaga exageración impensada de carnalidades apolilladas por el epicúreo deseo
De comer la insinuación apolínea que guardaba los adobes en la cabaña de cuerdas
Procreadora de quiebres descalzos y epifanías atolondradas de azucenas
Echando sangre en el ombligo
Excavación nívea que perfumaba el incendio-huracán que amenazó
Con la saliva del amado trocado en desperdicio y amapola
Cavando huertas con los cuernos dorados de la bestia embalsamada por la flecha
Que rompió el sentimiento cimentado en la pérdida del favor de un dios
Escaso de abedules
Mísero de panales
Pusilánime entre las colchas
Dulcificando el caos sincero de melosas aquiescencias fantasmales
Y el fervor del campo abrazo
Vomitó la lucubración de víveres que sugirió la estúpida resolución onerosa
Del placer entregado por la divinidad exacta de compases
Y liras celestiales

Cómo pudo Apolo amar un dardo
Cómo pudo besar con una pasión viscero-abdominal las entrañas restregadas
De centinelas bastardos y rudos matices de vapores
Por el camisón durmiente y el santo dios gorgojillo

Y el llanto del verbo humanoide tapizó de heces el piso del palacio Olimpo

ENSAYO SOBRE LA ROSA de Miguel Ángel Zapata






Unas rosas re-raras, oh
OSCAR HAHN

1


Busco siempre rosas raras para mis floreros de barro. Rosas que borren la tinta gris y los colores exagerados del cielo. Rosas que no lloren pero que sientan el vacío de los largos patios de la memoria, las puertas que se han cerrado y esperan una mano para volver a vivir. La lluvia nos moja sin saberlo, y la rosa piensa que tiene voz de oro, no sabe que es sonido de una sílaba incolora.

2


Los mirlos le carcomen su pecho colorado y siente un dulce dolor inexplicable. La rosa de la ciudad es distinta a la rosa del campo. Una es mundana y le gusta la noche, los avisos luminosos y la gente que la mira con prisa. La otra es como la tinta verde de los geranios y conoce el cielo como su propia muerte. Por eso tal vez siempre busco rosas raras para mis floreros de arcilla: rosas más calladas, menos presuntuosas, rosas de bosque o de patio privado.

3


En una época fui repartidor de rosas. Llevaba belleza a las casas. Alegraba los corazones de la gente, y muchas veces vi prenderse las ilusiones tras las puertas y las ventanas. Algunas veces llevé rosas a los cementerios donde la muerte se confundía con la hermosura de la hierba. También traje rosas en floreros de barro, tal vez por eso me atraigan tanto las macetas, los tulipanes y los pistilos de Georgia.

4


Mi madre es una rosa llena de ríos. Hermosa curiosidad su piel: una perfecta combinación de canela con miel, sólo comparable con los interminables campos de Chulucanas. Mi madre es una rosa de noventaiséis pétalos bien dispuestos por el algarrobo y el mango. Cada espacio en su lugar: la voz que entona canciones del novecientos y el corazón abierto como una manzana. Es la rosa más bella de mi jardín.

5


En otra época coleccioné una exquisita variedad de rosas. Mis hijas fueron las rosas más bellas de California. Las rosas no caen ni se mueren, en cambio, se levantan como un roble cuando quieren, son el sol y la sombra de cada día: la trenza de las niñas, el sol del ingrato azar.

6


A veces pienso en la rosa de Blake y su gozo carmesí, o en los mares interiores de la rosa de Rilke y sus cámaras ardientes respirando el orificio de una tarde vana. Aquí mi lámpara de hierro no sofoca mis inquietudes, ni la ceniza ni la piedra estropea mi fe. Mas allá de todo están las rosas bermejas de Milton y de Borges rozándoles la cara mientras miran un cuadro del Bosco. Después de todo el camino es la piedra o la ceniza.
El florero nos suplica: déjame ver la ceniza, después la rosa.


Miguel Ángel Zapata, una de las voces más importantes de la actual poesía peruana. Doctor en Literatura, es Profesor Asociado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Hofstra, Nueva York. Obtuvo su Bachiller en Artes en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú y un Segundo Bachillerato en la Universidad de California, Posteriormente alcanzó el grado de Magíster en la Universidad de California, Santa Bárbara y su Doctorado en Filosofía y Letras en la Washington University en Saint Louis. Actualmente es el Editor de la Revista Hofstra Hispanic Review-Revista de Literaturas y Culturas Hispánicas.


Publicaciones:
Mario Vargas Llosa and the Persistence of Memory. New York/Lima: Hofstra University/ Fondo Editorial Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2006.
Asir la forma que se va. Nuevos asedios a Carlos Germán Belli. Lima: Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2006.
Tigre la sed. Antología de poesía mexicana contemporánea 1950-2005. Madrid: Hiperión, 2006 (Co-editor).
El hacedor y las palabras. Diálogos con poetas de América Latina. Lima: Fondo de Cultura Económica, 2005.
La coma de la luna. Antología de poesía mexicana 1945-2003. Bogotá: Común Presencia Editores/UNAM, 2005 (Co-editor).
La pirámide y el signo. Literatura y Cultura de México, siglos XX-XXI (Hostos Review, New York 2004).
Luces de la memoria. Conversaciones con Isaac Goldemberg . Caracas: Arkadia, 2003.
Moradas de la voz. Notas sobre la poesía hispanoamericana contemporánea. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2002.
Nueva poesía latinoamericana. México: Universidad Nacional Autónoma de México-Universidad Veracruzana, 1999.
Metáfora de la experiencia. La poesía de Antonio Cisneros. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1998.
El bosque de los huesos. Antología de la nueva poesía peruana. México: Ediciones El Tucán de Virginia, 1995 (co-editor).
Literary Journeys. Selected Letters to Arturo Torres-Rioseco. Berkeley: Mills College Center for the Book, 1995 (co-editor).
El pesapalabras. Carlos Germán Belli y la crítica. Lima: Tabla de poesía actual, 1994.
Coloquios del oficio mayor. Providence: Provicence Collage/Revista INTI, 1986-1987

Libros de Poesía:
Iguana. Lima: Fondo de Cultura Económica, 2006
A Sparrow in the House of Seven Patios. New York : The Latino Press, 2005
Los muslos sobre la grama. Antología mínima. Bu enos Aires : La Bohemia, 2005
El cielo que me escribe. Lima: Ed. Zignos, 2005 (second edition)
Cuervos. México: Universidad de Puebla-Lunarena, 2003
El cielo que me escribe. México: Ediciones El Tucán de Virginia, 2002
Escribir bajo el polvo. Lima: El Santo Oficio, 2000
Lumbre de la letra. Lima: El Santo Oficio, 1997
Poemas para violín y orquesta. México: Premiá, 1991
Imágenes los juegos. Lima: Instituto Nacional de Cultura, 1987


Director de Conferencias y Congresos:
Spanish and Spanish-American Poetry : Transition 2000 and Beyond (2002)
Mario Vargas Llosa. Celebrating the 40th Anniversary of La ciudad y los perros (The Time of the Hero) and other works (2003)
From the Heights of Machu Picchu. A Semester-Long Celebration of Hispanic Cultures in Literature, Music, Film and Art (2004)
Beyond Borders: A Celebration and Exploration of Hispanic Culture, Education and Life (2005) Co-director
Rubén Darío: Ninety Years Later (2006)


Director de Estudios en el Extranjero:
Hofstra Summer Program in Guadalajara, México, Director



martes, 13 de febrero de 2007

POEMAS de Jaime Siles





SIN



Sin signos.


Sin idioma.


Sin final.




Tal cual a ti en ti nada te cambia.


Lo anterior a tu voz,


eso es el mundo.





PROPILEO

A ti, idioma de agua derrotado,
a ti, río de tinta detenido,
a ti, signo del signo más borrado,
a ti, lápiz del texto temido,

a ti, voz de lo siempre más negado,
a ti, lento silencio perseguido,
a ti, este paisaje convocado,
a ti, este edificio sugerido,

a ti, estas columnas levantadas,
a ti, los arquitrabes reflexivos,
a ti, las arquivoltas consagradas,

a ti, los arbotantes disyuntivos,
a ti, mar de las sílabas contadas,
esta suma de sones sucesivos.




VARIACIÓN BARROCA SOBRE UN TEMA DE LUCRECIO





I




En una noche nos hacemos viejos


y, al despertar al mundo, la mañana


en la luz del cristal de la ventana


nos clava, como insultos, sus reflejos.


Los ojos en el agua son espejos


de la memoria llena de gris grana


y la palabra, para siempre cana,


nos deja sus acentos circunflejos.


En el lavabo de las horas lavo


el hollín de los días. Las semanas


dejan cal en el cuerpo; ladeada,


la sombra de los años; ignorada,


la inteligencia de las cosas vanas:


el grifo, el jabón, este lavabo.



II




El grifo, el jabón, este lavabo


adelantan la ciencia soberana


del existir: mirar por la ventana,


ver cuántas cosas cada día lavo.


Un resplandor de rayas, rojos lagos,


una copa, un libro, una mañana


de otro rostro mirando en la ventana


el mismo gris de sus contornos vagos


me hacen saber que acentos circunflejos,


auroras grises de los días, granas


sombras inmovilizan los espejos;


que somos el rumor de los reflejos


de las horas, los días, las semanas


y que una noche nos hacemos viejos.





TRAGEDIA DE LOS CABALLOS LOCOS

A Marc Granell

Dentro de los oídos,


ametralladamente,


escucho los tendidos galopes de caballos,


de almifores perdidos


en la noche.


Levantan polvo y viento,


al golpear el suelo


sus patas encendidas,


al herir el aire


sus crines despeinadas,


al tender como sábanas


sus alientos de fuego.


Lejanos, muy lejanos,


ni la muerte los cubre,


desesperan de furia


hundiéndose en el mar


y atravesándolo como delfines vulnerados de tristeza.


Van manchados de espuma


con sudores de sal enamorada,


ganando las distancias


y llegan a otra playa


y al punto ya la dejan,


luego de revolcarse, gimientes,


después de desnudarse las espumas


y vestirse con arena.


De pronto se detienen. Otra pasión los cerca.


El paso es sosegado, y sin embargo inquieto,


los ojos coruscantes, previniendo emboscadas.


El líquido sudor que los cubría


se ha vuelto de repente escarcha gélida.


Arpegian sus cascos al frenar


el suelo que a su pie se desintegra.


Ahora han encontrado de siempre, sí, esperándoles,


las yeguas que los miran.


Ya no existe más furia ni llama que el amor, la dicha


de la sangre,


las burbujas amorosas que resoplan


al tiempo que montan a las hembras.


Y es entonces el trepidar de pífanos, el ruido de cornamusas,


el musical estrépito


que anuncia de la muerte la llegada.


Todos callan. Los dientes se golpean quedándose


soldados.


Oscurece. La muerte los empaña, ellos se entregan


y súbito, como en una caracola fenecida, en los oídos escucho


un desplomarse patas rabiosas, una nube de polvo levantado


por crines,


un cataclismo de huesos que la noche se encarga


de enviar hacia el olvido.






Jaime Siles nació en Valencia en 1951. Es Doctor en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca. Becado por la Fundación Juan March, amplió estudios en la Universidad de Tübingen. Posteriormente fue investigador contratado en el Departamento de Lingüística de la Universidad de Köln. Profesor en las universidades de Salamanca y Alcalá de Henares, actualmente es agregado numerario de Lengua y Literatura Latinas en la Universidad de La Laguna y Catedrático Numerario de la Universidad de St. Gallen (Suiza). Ha sido Visiting Professor de la Universidad de Madison (Wisconsin). En 1990, el volumen de poemas Semáforos, semáforos, fue galardonado con el Premio Fundación Loewe de Poesía. En 1999 recibió el Premio Internacional de Poesía Generación del 27 por su libro Himnos Tardíos. En 1973, su libro Canon obtuvo el Premio Ocnos de poesía. En 1983 su libro Música de Agua obtuvo el Premio de la Crítica Española. Ha cultivado el ensayo (El barroco en la poesía española, 1976; Sobre un posible préstamo griego en ibérico; Diversificaciones, 1982, etc.). En su vasta obra poética es importante destacar: Música de agua (1983), Columnae (1987), Semáforos, semáforos (1990), Poesía 1969-1990 (1992) e Himnos Tardíos (1999).

PRÓXIMO CONGRESO INTERNACIONAL DE PERUANISTAS EN SANTIAGO DE CHILE (Estación Mapocho y Universidad de Chile)




Cuarto Congreso Internacional de Peruanistas
en el Extranjero



25 al 27 de abril del 2007



Centro Cultural Estación Mapocho- Universidad de Chile



Santiago de Chile





Programa provisional (al 31 de enero)




Miércoles 25 de abril

Sala Camilo Mori:


8:45–9.15: Inscripciones


9:15-10:00: Ceremonia de inauguración.


10:00-11.00: Conferencia magistral: Dr. Lautaro Núñez, “El porqué de la peruanística. Una visión desde Chile”.
11:00: Café

11:15–13:00.


Sala Camilo Mori:


Panel 1: Relaciones transculturales entre el Viejo y el Nuevo Mundo: crónicas del Virrey Toledo.
• Esperanza López Parada (Universidad Complutense de Madrid): “Desatinos, errores, olvidos y oralidad según Cristóbal de Molina”.
• Paloma Jiménez del Campo (Universidad Complutense de Madrid): “Publicar o traducir crónica andina: avatares editoriales de Fábulas y ritos de los incas”.
• Evangelina Soltero Sánchez (Universidad Complutense de Madrid): “Los sermones y los catecismos de la retórica cristiana en Cristóbal de Molina”.
• Juana Martínez Gómez (Universidad Complutense de Madrid): “Entre dioses y hombres: variantes en la transmisión de materiales comunes”.

Sala Acario Cotapos:


Panel 10: La narrativa de Oswaldo Reynoso. Mesa redonda.
• Pedro Lemebel (Escritor)
• Luis Cárcamo Huechante (Harvard University)
• Oswaldo Reynoso (Escritor)

Sala Pedro de la Barra:

Panel 20: Aspectos de la Independencia e inicios de la República.
• Elizabeth Hernández García (Universidad de Piura): “¿Convicción patriota o estrategia de supervivencia? La polémica actuación del último Marqués de Salinas frente a la independencia del Perú (1785-1839)”.
• Pablo Ortemberg (École des Hautes Etudes en Sciences Sociales, París): “Bernardo Monteagudo y su expatriación de la memoria canónica peruana: demonización de un prócer peruano que no fue”.
• María Inés Valdivia (Universidad Nacional Federico Villarreal): “Liberalismo social, heterodoxia religiosa y patria grande: la presencia de los chilenos Francisco y Manuel Bilbao en el Perú (1851–1855)”.
• Margarita Guerra (Pontificia Universidad Católica del Perú): “Relación liberal peruano chilena entre 1850 y 1860: los Gálvez y los Bilbao”.

13:00: Almuerzo

14:30 – 16:30:
Sala Camilo Mori:

Panel 2: Nuevas aproximaciones a Guaman Poma de Ayala.
• Hidefuji Someda (Universidad de Estudios Extranjeros de Osaka): “Métodos para sobrevivir la dominación española: el caso del ‘curaca Guaman Poma’”.
• Víctor Velezmoro Montes (Universidad de Piura): “Una mirada a las acuarelas del manuscrito Murúa 1590 y su relación con el arte de Felipe Guaman Poma de Ayala”.
• Roberto Viereck (Queens University): “La ‘autosuficiencia’ de los dibujos de Felipe Guaman Poma”.

Sala Acario Cotapos:


Panel 11: El legado teórico e institucional de Antonio Cornejo Polar.
• Rocío Ferreira (De Paul University):
• Gwen Kirkpatrick (Georgetown University):
• Raúl Bueno (Dartmouth College):
• Grínor Rojo (Universidad de Chile): “El deslinde post de Antonio Cornejo Polar”.
• Nelson Osorio (Universidad de Santiago):

Sala Pedro de la Barra:


Panel 21: Intercambios, viajeros e imaginarios en el siglo XIX.
• Teodoro Hampe Martínez (Universidad Nacional Mayor de San Marcos e Instituto Panamericano de Geografía e Historia): “Un capítulo de las relaciones intelectuales y bibliográficas chileno-peruanas: la correspondencia de José Toribio Medina con Carlos Alberto Romero”.
• Martín Motta García (Universidad Nacional Federico Villarreal): “Las tradiciones de Lima vistas por viajeros y cronistas”.
• Marco Chandía Araya (Universidad de Chile): “Valparaíso y el Callao: imaginarios urbano-porteños de la costa Pacífico Sur”.
• Alejandro Reyes Flores (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “Los Barrios Altos: un espacio de Lima, 1820-1920”.

16:30-18:30:
Sala Camilo Mori:

Panel 3: Presentación de los libros Ensayos de cultura virreinal latinoamericana y José María Arguedas: hacia una poética migrante.
• Ulises Juan Zevallos Aguilar (Ohio State University)
• Takahiro Kato (Universidad de Nanzan, Japón)
• Sergio Ramírez Franco (Scranton University)
• Rafael Tapia (SUR, Casa de Estudios del Socialismo): “Transgresión y modernidad comunitaria en los sujetos de la choledad en El zorrro de arriba y el zorro de abajo de José María Arguedas”.

Sala Acario Cotapos:

Panel 12: El arte del buen comer (16:30-17:30 pm)
• Raúl Vargas Vega (Radio Programas del Perú): “Gastronomía peruana: sabrosa construcción de una identidad”.

Panel 13: Muestra de poesía peruana actual. Recital. (17:30-18:30 pm)

• Maurizio Medo
• Paolo de Lima
• Róger Santiváñez
• Domingo de Ramos

.Miguel Ángel Zapata

.José Antonio Mazzotti

Sala Pedro de la Barra:


Panel 22: Ramificaciones de la Guerra del Pacífico.

• Marjorie Mardones Leiva (Centro Documental Central Los Vientos de AES Gener S.A.) y Alejandro Oyarce Gatica (Universidad Adolfo Ibáñez): “Biblioteca de Lima: el botín de guerra chileno”.
• Ernesto Gabriel Morales Erroch (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “Hacia un orden conservador: elecciones en el Perú de 1890”.
• Carolina Figueroa (Universidad Santo Tomás): “Entre la Arquidiócesis de Arequipa y el Vicariato de Tarapacá: contradicciones del culto en la Parroquia de Tarapacá (1893-1902)”.
• Benjamín Silva (Universidad Santo Tomás): “La escuela en el oasis de Pica y el conflicto por los valores patrios: ‘conservando el recuerdo de Grau, Ugarte, Moore y Bolognesi’”.

20:00: Recepción en la Embajada del Perú en Santiago.


Jueves 26 de abril

9:00–10:45:
Sala Camilo Mori:


Panel 4: El siglo XVIII y la Ilustración en Perú y el área andina. Mesa redonda.
• Nelson Osorio (Universidad de Santiago de Chile)
• Luis Hachim (Pontificia Universidad Católica de Valparaíso)
• Rolando Carrasco (Universidad de Chile)
• Catherine Poupeney Hart (Université de Montréal): “Hacia una cartografía ideológica de la Ilustración americana: los pliegues de la escritura en el Mercurio peruano”.

Sala Acario Cotapos

Panel 14: Mujeres y feminismo en la escritura.
• Gloria Hintze (Universidad Nacional de Cuyo): “Memoria y testimonio en dos textos de Clorinda Matto de Turner”.
• Oswaldo Voysest (Beloit College): “Los ensayos de Mercedes Cabello de Carbonera: el feminismo y la crítica literaria en el Perú avant la lettre”.
• Alberto Valdivia Baselli (Universidad Nacional de Educación a Distancia–UNED, España): “Replanteamientos y acechos a la lengua poética peruana desde la mujer. Estilística y lenguaje en tres poetas peruanas de la década del 90 (García, Álvarez, Barrientos)”.
• Rocío Ferreira (De Paul University): "Dar a luz un poema: violencia, creación y maternidad en la poesía peruana contemporánea".

Sala Pedro de la Barra

Panel 23: La migración peruana en diversos contextos (I)
• Gisella Cánepa Koch (Pontificia Universidad Católica del Perú): “Migración, fiesta andina y ciudadanía cultural”.
• Ulises Juan Zevallos Aguilar (Ohio State University): “Sobre la migración peruana en los Estados Unidos”.
• Susana Melo de Goulder y Paul Goulder (Peru-Europe Education Network): “Una red educativa peruanista Peru-Europe”.

10:45: Tiempo para café

11:00-13.30:
Sala Camilo Mori
Panel 5: La cultura incaica, sus transformaciones y el Inca Garcilaso.
• Francisco Hernández Astete (Pontificia Universidad Católica del Perú): “Las panacas y el poder en el Tahuantinsuyo”.
• Elena Romiti (Universidad de la República Oriental del Uruguay): “Cruce cognitivo y traducción en Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega”.
• Christian Fernández (Lousiana State University, Baton Rouge): "Inca Garcilaso y Blas Valera: traducción y apropiación en los Comentarios Reales".

Sala Acario Cotapos


Panel 15: Aproximaciones a la poesía peruana (I).
• Raúl Zurita (Universidad Diego Portales): “Una visión chilena de la poesía peruana”.
• Róger Santiváñez (Temple University): “Una visión peruana de la poesía chilena”.
• Mauricio Duarte (University of Pittsburgh): “Paisaje y vanguardia en una revista con cuatro nombres”.
• Juan Paolo Gómez (Paolo de Lima) (University of Ottawa): “La poesía de Jovaldo y Edith Lagos: polémica y lectura”.

Sala Pedro de la Barra


Panel 24: La migración peruana y sus causas en diversos contextos (II)
• Moisés Lemlij (Seminario Interdisciplinario de Estudios Andinos): "El futuro de una delusión: guerra y fe en los Andes".
• Karsten Paerregaard (University of Copenhaguen): "La migración femenina: Redes sociales y estrategias migratorias entre peruanos en Argentina y España".
• Carolina Stefoni (Universidad Alberto Hurtado): “De las barriadas a la ‘Lima Chica’. Continuidades en la experiencia migratoria peruana”.

13:30: Almuerzo

15:00–17:00:
Sala Camilo Mori


Panel 6: Dos textos fundacionales: los Comentarios reales y la Araucana. Mesa redonda.
• Luis Millones Santa Gadea (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)
• José Antonio Mazzotti (Tufts University)
• Rafael Sagredo (Biblioteca Nacional de Chile)

Sala Acario Cotapos


Panel 16: Aproximaciones a la poesía peruana (II).
• Fernando de Diego Pérez (University of Ottawa): “Hinostroza y la metaliteratura: los casos de Apocalipsis de una noche verano y El benefactor”.
• Cristián Gómez O. (University of Iowa): "La doble militancia de un poeta: Miguel Ángel Zapata como ensayista".
• Andrés Morales M. (Universidad de Chile - Universidad Finis Terrae): "Una tradición del poema en prosa o la angustia de las influencias en el caso de Miguel Ángel Zapata".
• Miguel Ángel Zapata (Hofstra University): “Respuesta a los anteriores”.

Sala Pedro de la Barra


Panel 25: Género, informalidad e incesto.
• María Fernández-Babineaux (Texas A&M University): “El discurso ambulante travesti en Lima”.
• Carlos Soler Montes (Instituto Cervantes, Calgary): “La expresión del pasado en el español de Perú: variación, contactos y contextos”.
• Takahiro Kato (Universidad de Nanzan, Japón): “Qarqaria en el mundo andino: peligro de los parientes cercanos y la convivencia”.

17:00: Tiempo para café

Sala Camilo Mori:

17:30–18:30: Conferencia magistral: Dr. Marco Martos (Presidente de la Academia Peruana de la Lengua): “La poesía de Carlos Germán Belli”.


Viernes 27 de abril

Sala Camilo Mori:


9:00–10:00: Conferencia magistral: Dr. Jorge Hidalgo Lehuede (Universidad de Chile) Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, TITULO PENDIENTE.


10:00: Tiempo para café

10:15–11:45:
Sala Camilo Mori:


Panel 7. Las fundaciones narrativas de los 50 y 60.
• Javier Vargas de Luna (Université Laval): “La novelística del ‘encierro’ y sus continuaciones: los relatos sin salida en el Perú del siglo XX”.
• John Eipper (Adrian College): “Aquí no pasa nada: Adrian, Michigan, en La fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa”.
• Juan Carlos Galdo (Texas A&M University): “Días averiados y promesas truncas: el universo degradado de Los geniecillos dominicales”.
• Aldona Bialowas Pobutsky (Oakland University): “La (des)ilusión y el frustrado ascenso social en Julio Ramón Ribeyro y Antonio Eduardo Parra”.

Sala Acario Cotapos:

Panel 17: Comercio, política e identidades en el siglo XVII.
• Manuel Fernando Araya Bugueño (Universidad de Chile): “Comercio marítimo en el espacio económico peruano. Las rutas del Capitán Manuel Rodríguez (1625-1656)”.
• Jaime Valenzuela Márquez (Pontificia Universidad Catolica de Chile): “Símbolos católicos y objetos sagrados en la cristianización del Perú (1570-1650)”.
• José Manuel Díaz Blanco (Universidad de Sevilla): “Los Virreyes del Perú y la guerra defensiva de Chile: una aproximación al papel político de Lima en el siglo XVII”.
• Fresia C. Sánchez (University of Calgary): “La Monja Alférez: transformaciones de un sujeto nómade”.

Sala Pedro de la Barra:

Panel 26: Globalización y cultura.
• Raúl Bueno Chávez (Dartmouth College): “Presión urbana y procesos culturales en el mundo andino”.
• Julio Mejía Navarrete (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “Globalización y cultura: dimensiones peruanas”.
• José Vargas Hernández (Instituto Tecnológico de Ciudad Guzmán, México): “Liberalismo, neoliberalismo y postneoliberalismo”.
• Iván Oré Chávez (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “La nueva encomienda: la sobrevivencia y continuidad de los métodos de explotación coloniales”.

11:45–13:30:
Sala Camilo Mori:


Panel 8: Nuevas narrativas para fronteras en expansión: Daniel Alarcón, Rubén Millones, Santiago Roncagliolo y algunos antecedentes.
• José Leandro Urbina (Universidad Alberto Hurtado) “Tengo la cucaracha: identidad y nostalgia en los relatos de Rubén Millones”.
• Lucero de Vivanco (Universidad Alberto Hurtado): “Tres novelas para leer el imaginario peruano: Pudor, Abril Rojo y El príncipe de los caimanes de Santiago Roncagliolo”.
• Lucía Stecher (Universidad Alberto Hurtado): “Daniel Alarcón y la re-invención literaria del Perú a la luz de la distancia”.
• Luis Abanto Rojas (University of Ottawa): “Rastreando la suburbanización del centro: el otro suburbano en la narrativa peruana de la segunda mitad del siglo XX”.

Sala Acario Cotapos:


Panel 18: Indígenas, contrabando y virreyes: siglo XVIII.
• Elías Toledo Espinoza (Municipalidad de Santa Eulalia, Huarochirí): “La sublevación de Felipe Velasco Túpac Inca Yupanqui en Huarochirí”.
• Patricia Gutiérrez Rivas (Universidad Católica San Antonio de Murcia): “Villarobledo (España) y Perú en el siglo XVIII: los Morcillo Rubio de Auñón y su actuación en el Perú borbónico”.
• Julissa Gutiérrez (Universidad de Piura): “Paita, una puerta de entrada de contrabando al Virreinato peruano, siglo XVIII”.

Sala Pedro de la Barra:


Panel 27: Aproximaciones visuales y museológicas.
• Julio César Fernández Alvarado (Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, Chiclayo): “La divinidad ancestral en la cerámica de la cultura Lambayeque, en la antigua costa norte del Perú”.
• Elena González (Investigadora independiente): "Lambayeque prehispánico".
• Inés del Águila (Pontificia Universidad Católica del Perú): "Los museos y la peruanidad: el caso del Museo Josefina Ramos de Cox".
• Juan Manuel Martínez (Museo Histórico Nacional, Santiago de Chile, y Universidad Adolfo Ibáñez): “Pintores peruanos en la colección de pintura del Museo Histórico Nacional de Santiago de Chile, relaciones y presencia”.

13:30: Almuerzo

15:00–17:00:
Sala Camilo Mori:


Panel 9: Violencia, narrativa y cine: cruces y cruces.
• Iliana Pagán Teitelbaum (Pontificia Universidad Católica del Perú): “La ciudad indese(ch)able: el lado oculto de la violencia urbana en la narrativa y el cine peruanos”.
• José Antonio Giménez Micó (Concordia University): “El imaginario de la violencia en la literatura peruana contemporánea”.
• Angela Alliegro (Universität Zürich): “Elementos de memoria en la narrativa peruana (años 80-90)”.
• Gastón Lillo (University of Ottawa): “Formas de subjetivación política en el cine peruano actual”.

Sala Acario Cotapos:


Panel 19: El siglo XVIII en Tacna, Iquique y Arica.
• Hugo Contreras Cruces (Universidad de Chile): “Don Toribio Ara, el último curaca de Tacna. Iniciativas económicas y conflictos de un cacique de fines de la monarquía y comienzos de la República, 1788-1827”.
• Carlos Donoso Rojas (Universidad Andrés Bello) “Imágenes y representaciones del puerto de Iquique (siglo XVIII)”.
• Jaime Rosenblitt B. (Pontificia Universidad Católica de Chile): “Las reformas borbónicas en el Partido de Arica”.

Sala Pedro de la Barra:


Panel 28: La pintura de Carlos Enrique Polanco
• Gustavo Buntinx (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): “La historia como escenografía: sobre la pintura de Carlos Enrique Polanco”.
• Carlos Enrique Polanco (Pintor): sobre su propia obra

17:15–18:15:
Sala Camilo Mori:


Conferencia magistral: Dr. Luis Millones Santa Gadea (Asociación Internacional de Peruanistas): "Todos los niños se van al cielo. Reflexiones sobre los niños y la muerte en los Andes y Mesoamérica".

18:15-19:00: Ceremonia de clausura

19:00: Recepción

lunes, 12 de febrero de 2007

A MIS ANÓNIMOS

Imagen fantasiosa de un agujero negro


Lamento, primero, que sean anónimos. Una de las cosas que más valoro es dar la cara honestamente y decir de frente lo que uno piensa...


En todo caso, este blog está abierto a todos, pero preferiría, siempre, que cada uno se hiciera cargo de sus comentarios y de las apreciaciones sobre la obra de los publicados. De verdad, insisto, creo que es lo más sano.


Con respecto a mi página, yo doy a conocer SIN AMIGUIMISMOS NI NADA POR EL ESTILO, lo que me parece representativo e interesante. A algunos les puede sonar a Yuri, a Manzanero, a Consuelo Velásquez, a Paquita la del Barrio, a Lupe, Julio Iglesias o a Lucha Reyes. Es problema de cada cuál. ¿Hay algún pecado en mostrar la obra de lo que se escribe en Chile, en Perú, en Cuba, en Bolivia, en Rusia o en España? ¿Molesta mucho? ¿O es que Chile sigue siendo el "EPICENTRO DE LA POESÍA MUNDIAL"?

Si a alguien no le gusta Luis García Montero, pues muy, pero muy bien... Nadie es, como se dice, “monedita de oro”, pero no vengamos a calificar a terceros o a cuartos porque aparece este poeta en mi página. Yo sigo siendo el que soy y mantengo una ética sólida que me gustaría que tuvieran muchos de mis colegas poetas chilenos, hispanoamericanos y españoles. De mi obra no puedo jactarme, de eso hablará el tiempo…

Por publicar a uno u a otro me puede colgar la humanidad entera. Vale. Hay tantos que aparecen en mi página que ya podría estar muerto...

Aunque sea un cliché: "sobre gustos...". Pero sean medianamente justos en valorar el trabajo de otros, sea quien sea y eso no significa ser generoso ni hacer concesiones. No significa entrar en "camarillas" ni dar ni recibir "bendiciones" de y a nadie.

Insto a mis críticos a mandar sus textos, a reflexionar con artículos de extensión y no solo con "posts"; los insto a enviar sus poemas, a fundamentar, a discutir, a dejar esa actitud de descalificación que sólo lleva a la nada misma. A la negación del otro desde la actitud soberbia del que se cree mejor desde la oscuridad del agujero negro.

INSISTO: Mi página es un medio de expresión, de muestra y de intercambio.

A aquel que no le guste, que cambie rápidamente de Blog o que, sencillamente, apague su computador.

Abrazos fraternos,

Andrés Morales

domingo, 21 de enero de 2007

DOS POEMAS de Luis García Montero


CABO SOUNION


Al pasar de los años,

¿qué sentiré leyendo estos poemas

de amor que ahora te escribo?

Me lo pregunto porque está desnuda

la historia de mi vida frente a mí,

en este amanecer de intimidad,

cuando la luz es inmediata y roja

y yo soy el que soy

y las palabras

conservan el calor del cuerpo que las dice.


Serán memoria y piel de mi presente

o sólo humillación, herida intacta.

Pero al correr del tiempo,

cuando dolor y dicha se agoten con nosotros,

quisiera que estos versos derrotados

tuviesen la emocióny la tranquilidad de las ruinas clásicas.

Que la palabra siempre, sumergida en la hierba,

despunte con el cuerpo medio roto,

que el amor, como un friso desgastado,

conserve dignidad contra el azul del cielo

y que en el mármol frío de una pasión antigua

los viajeros románticos afirmen

el homenaje de su nombre,

al comprender la suerte tan frágil de vivir,

los ojos que acertaron a cruzarse

en la infinita soledad del tiempo.




CANCIÓN DE ANIVERSARIO


"...incómodosde no sentir el peso de los años".

Jaime Gil de Biedma


Son

extrañamente hermosos todavía,

estos labios de hace ahora tres años

y me parece inédito

el gesto de tu beso,

este llegar aquí cada vez más tranquilo,

con la serenidad

del que tiene por cómplice la vida

y su rutina.


Hoy sabemos que entonces,

cuando tus veinte años y mi primer abrazo,

empezamos por ser

sobre todo indecisos: la tímida torpeza

de la primera noche

y la dificultad

con que dejar las manos

en el hábito infiel de nuestros vicios.


Ahora

extrañamente hermoso estar aquí,

demasiado a menudo y decididos,

incómodo

de no sentir el peso de los años

aprendiendo contigo la premeditación

y escribiendo en tu piel mi alevosía.


Porque suele haber bancos donde se espera siempre,

aceras que prefieres por costumbre

o líneas de autobús al mediodía.


Y sin embargo tú

reapareces inédita en tu gesto

para decirme hoy

que le conteste al tiempo y sus preguntas

el práctico saber que tienes de mi cuerpo.


Poeta y ensayista español nacido en Granada en 1958. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Granada, obtuvo su Doctorado en la misma Universidad con una tesis sobre el poeta Rafael Alberti con quien lo unió una gran amistad. Es uno de los poetas más importantes de la poesía española de hoy. Actualmente es profesor titular del departamento de Filología Española de la Universidad de Granada. Además de prestigioso poeta, es un consagrado ensayista y columnista. Ha obtenido, entre muchos otros, el Premio Federico García Lorca, el Premio Ciudad de Sevilla, el Premio Loewe, el Premio Adonais y el Premio Nacional de Poesía en 1995. Su obra poética consta de los siguientes volúmenes: Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn y Tristia en 1980, El jardín extranjero en 1983, Rimado de ciudad en 1985, Diario cómplice en 1987, Las flores del frío en 1991, Habitaciones separadas en 1994, Casi cien poemas en 1997, y Completamente viernes en 1998.

lunes, 8 de enero de 2007

MUESTRARIO, selección de poemas de Julio Espinosa Guerra (del libro inédito "NN")



II

En un extraño proceso de metamorfosis
la lengua nos momifica
llenándonos la boca de algodón

Taxidermistas de nosotros mismos
nuestros ojos son las presas
alfileres
los sonidos.




V

Ser como el grillo
y su canto

Permanecer oculto
en las esquinas
de la casa

y decir tanto
con tan poco.




VI

Como la tortuga marina
demoro milenios
en soltar la primera letra

pero una vez lo logro
mis fauces desovan
todos los signos
sobre la playa.



VII

Poder tejer
no la araña
sino la red invisible
de los movimientos de su tela

Atrapar
no las moscas y hormigas
en esta imagen
sino su gesto
que se pega al aire
antes de desaparecer.



VIII

Abres este libro
repleto de insectos
que comienzan a perder las alas

Como en un viejo muestrario
las palabras no son más
que el empaque
de lo que un día nombraron

y sus definiciones
alfileres oxidados
que comienzan a descascararse.



IX

Te acercas a la caja
con tremenda devoción
a sus insectos

Los miras e inspeccionas
sin atreverte a librarlos
de sus alfileres

Pero cuando nadie te ve
a la hora de la siesta
por fin te decides

Levantas el cristal
y te das cuenta
de que tanta muerte
también cabe en una página

Para quitarles el polvo
soplas sobre sus caparazones

Sin querer
se tocan sus membranas
se funden sus barrigas
y otro animal
inclasificado
deja su rastro en el poema.



XI

Como el caracol
dejo esta huella sobre la página
y presumo de su fosforescencia
aunque no soy capaz de decir
ni la mitad de los minerales
que mis ojos
estrujan de la luz:

en la ruta del signo que arrastro a mis espaldas
me ciego a mí mismo.




XII (*)

Cambiar de lenguaje
como la serpiente
cambia de piel.

* De Gonzalo Millán, casi.

Julio Espinosa Guerra (Chile, 1974) reside en España desde marzo de 2001. Ha publicado los libros de poesía La soledad del encuentro (Mosquito, 1999), Las metamorfosis de un animal sin paraíso (El árbol espiral, 2004, Premio Villa de Leganés), la antología La poesía del siglo XX en Chile (Visor, 2006) y la novela El día que fue ayer (Mago Editores, 2006. Semifinalista del Premio Herralde 2005). Se ha desempeñado como lector de Tusquets, colaborador de SM y coordinador de las lecturas de poesía del café Libertad 8. Sus trabajos literarios han aparecido en revistas de España, Chile, México, Guatemala y Estados Unidos. Ha sido incluido en diversas antologías, donde destacan Todo es poesía menos la poesía: 22 poetas desde Madrid (Madrid, Eneida, 2004), Cantares: nuevas voces de la poesía chilena (Santiago de Chile, LOM, 2004) y La voz y la escritura (Ateneo de Madrid, Sial Ediciones, 2006). Es profesor de www.escueladeescritores.com desde 2003 y actualmente dirige la revista de poesía "Heterogénea". La presente selección de textos pertenece a su libro inédito “NN”.

ELEGÍA, poema inédito de "Los Cantos de la Sibila"






















(A Gonzalo Millán y Eliana Navarro)


El humus de la tierra y el mármol de tu noche
no podrán callarte en este cielo roto
por gritos y pesares, por páginas de tinta
que lloran derramadas el paso de tu cuerpo.

La voz enrarecida de tu garganta seca
habrá de iluminar el mar en su cadencia.

Noche que no hiere, agua que no ahoga,
la piedra te recuerda en su futuro cierto.

MUESTRA DE POESÍA "18 poetas jóvenes de la Región Metropolitana"


Hablar en Chile, hoy en día, de generaciones, grupos poéticos o promociones es sumarse a la larga lista de letra muerta que abunda y sofoca a la poesía actual. Argumentar con soberbia que ésta es la antología que verdaderamente representa a los jóvenes es también un craso error. No se trata de no creer en nada, pero tampoco se trata de construir un canon que siempre es discutible e injusto. La poesía es siempre más libre de lo que muchos se imaginan o quisieran imaginar (y, de paso, apropiarse).
Las dieciocho voces que se publican en esta muestra –expresión mucho más acotada y honesta- representan la diversidad que desde comienzos del siglo veinte viene enriqueciendo la tan discutida tradición literaria nacional. Si bien, el constatar esta diversidad es algo evidente, no ocurre lo mismo al adentrarse en la calidad de los textos incluidos. Desde múltiples decires, hablantes, procedimientos y estilos esta poesía ultimísima nos enfrenta con autores que sorprenden en sus temas y en su intensidad lírica.
Estoy seguro que la mayoría de los poetas que aquí se presentan continuarán su trabajo escritural con muchos más aciertos que desaciertos: y esto no es poco decir. No sólo engrosarán la ya extensa “enciclopedia poética chilena”, sino, muy por el contrario, permanecerán vivos en su verbo y en su apuesta.
Seguiremos su palabra y sus voces en la necesaria discusión y en el indispensable diálogo que la poesía debe tener consigo misma y, cada vez más urgentemente, con sus lectores.


ANDRÉS MORALES
(Texto para la contraportada de la Muestra)

martes, 26 de diciembre de 2006

PARA UNA LECTURA INTERPRETATIVA DE "LA POESÍA CHILENA" DE JUAN LUIS MARTÍNEZ



por
Andrés Morales
Universidad de Chile
Universidad Finis Terrae




Afortunadamente, la obra poética de Juan Luis Martínez comienza a valorarse como una de las propuestas más interesantes en la poesía hispanoamericana del siglo veinte. Tanto en Chile como en diversos puntos del mapa de la lengua castellana, Martínez es reconocido como el poeta y artista postvanguardista más notable del continente. La justicia, a veces, se hace esperar pero, en algunas ocasiones, aparece como algo inevitable.
En la breve, pero intensa obra publicada del autor (que reúne los volúmenes La nueva novela, 1977 y La poesía chilena, 1978, sin contar su obra inédita que, al parecer, llevaría el título de La tierra[1]), destaca un “artefacto”[2] u objeto poético que aún es materia de múltiples especulaciones por parte de sus lectores y que, a mi entender, no ha sido dimensionado en su grandeza y extraordinaria capacidad de conmoción[3]. Me refiero a La poesía chilena [4], una pequeña caja [5] de colores negro (predominantemente) y blanco que contiene un sobre con “tierra del valle central de Chile”, un conjunto de fichas bibliográficas empastadas[6] (autentificadas con un sello de la Biblioteca Nacional de Chile y que reseñan cuatro grandes poemas en torno al tema de la muerte de los poetas Gabriela Mistral, “Los sonetos de la muerte”, de Desolación de 1922; Pablo Neruda, “Solo la muerte”, de Residencia en la Tierra, Volumen II, 1935; Pablo De Rokha, “Poesía funeraria”, de Gran Temperatura, 1937 y Vicente Huidobro, “Coronación de la muerte”, de Últimos Poemas[7], 1948, póstumo) junto a banderas chilenas y fotocopias de certificados de defunción (de estos cuatro “padres fundadores[8]” de la poesía chilena, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo Neruda y Pablo de Rokha más el del padre biológico de Martínez, Luis Guillermo Martínez Villablanca) y un breve pero emotivo texto poético en latín que abre el conjunto:

Ab imo pectore[9]

La reacción más lógica del lector es quedar bastante sorprendido por este compendio de elementos dispares y que, al parecer no poseen una relación o conexión que permitan leerse con fluidez en lo que se intentan develar, transmitir o simple y llanamente, mostrar, pero al realizar una reflexión medianamente profunda y considerando los intertextos[10] que posee el “poema-objeto” (término que lo vincula también con Vicente Huidobro y con la vanguardia histórica) en torno a estos materiales y a lo que van revelando, las incógnitas se despejan y aparece un sentido total que no sólo emociona sino que plantea una lectura tremendamente significativa sobre la tradición literaria chilena[11].
La primera idea que, lógicamente, aparece como clara en esta propuesta poética es la búsqueda por romper los formatos tradicionales del libro y hallar nuevos soportes para la materialización de la poesía, algo muy propio de la postvanguardia y que los antiguos compañeros de tertulia de Martínez –en los años setenta- del ya famoso y mítico “Café Cinema” de Viña del Mar (Raúl Zurita y Juan Cameron, principalmente) tendrán muy presente en sus derroteros personales, fundamentalmente en el caso de Zurita con sus escrituras poéticas en los cielos de la ciudad de Nueva York y en el nortino desierto chileno. Si bien la vanguardia histórica ya lo había intentado en numerosas ocasiones, aquí se trata de una “relectura” que reposiciona uno de los elementos claves del “arte de ruptura”. De esta forma, la poesía no es privativa del libro ni sólo puede escribirse en versos. Por el contrario, debe saltar, debe “salir” desde el libro hacia la gráfica, hacia la plástica (la mayoría de la obra poética de Juan Luis Martínez así lo comprueba) y no debe estar sólo retenida en la “cárcel” de las palabras y del formato impreso[12]. A esto debe sumarse la intención por crear una obra que, en una primera lectura, parece “abierta” al lector, es decir, una obra que puede completarse o quizás, “debe” completarse por su lector (fuera de las fichas y certificados ya señalados y junto a cada una de las pequeñas banderitas chilenas contenidas en el empaste, el trabajo se completa -y complementa- con otras fichas bibliográficas en blanco, como si llamasen al receptor a rellenarlas) proponiendo, quizás, una suerte de “juego cómplice”. Pero el texto guarda algunas “trampas” -si cabe el término- que deben ser examinadas con tranquilidad, (como la aparente vocación de obra abierta), materia que también debe estudiarse a la luz de los demás componentes del texto.
Un asunto que puede llamar a equívocos es la confesada voluntad del autor por tachar su propio nombre y agregar otro (también tachado) que pareciera ser aquel con el cual el poeta desea ser conocido: “Juan De Dios Martínez”[13]. En este gesto, fuera de una suerte de negación de su autoría (un gesto de “apartamiento” -en el sentido de un Fray Luis de León en su “Vida retirada”, o de un anacoreta- y de “ocultamiento” que acompañó a Martínez hasta sus últimos días, alejándolo de los corrillos literarios y de la fama y del reconocimiento tan buscados por otros poetas que hoy parecen más preocupados de su imagen que de la imagen, o de su postura más que de su verso), se vislumbra la tan conocida y mentada “desacralización del yo poético” –en respuesta a los egos casi mesiánicos, autorreferentes y telúricos de Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Nicanor Parra[14] y, agrego, de muchos otros- que ha perseguido a los cultores de una buena parte de la poesía chilena desde la voz de Enrique Lihn (quien es, quizá, el que más transgredió la norma creando un hablante dislocado y paranoico) y que, con dispares resultados, han entregado una posición renovadora dentro del espectro lírico de esta literatura. No se trata, pues, de un capricho autoral ni de una falsa modestia que deba interpretarse como un guiño fácil hacia el lector.
Pero traspasando las fronteras de las formas y del continente, es menester ir despejando aquellos hitos que dan sentido a la totalidad del texto: a su contenido. Para empezar, el título del mismo, La poesía chilena.
Aunque parece un título de un volumen de ensayos o de una recopilación de artículos críticos (asunto que desvía la atención del lector y se enmarca en una buscada posición lúdica del escritor y de toda la obra de Juan Luis Martínez), lo que se postula es una lectura de esa poesía chilena, una lectura que se funda en diversos poemas en torno al tema de la muerte (y que, como se verá después, emparenta a este texto con las extraordinarias y fundamentales Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique), presentando una visión del poeta Martínez sobre la obra de otros poetas chilenos, pero deslizando una mirada particular que está precedida por las líneas del texto, en letras blancas sombreadas en negro, “Ab imo pectore” que abren las fichas bibliográficas y los certificados de defunción (luego de una fotografía, como portada, de un individuo que posee grabada en su cabeza rapada la estrella solitaria: otra alusión a lo chileno y en particular a la bandera nacional[15]) y que entregan una señal clara de las intenciones del autor:

Existe la prohibición de cruzar una línea que sólo
es imaginaria.


(La última posibilidad de franquear ese límite se
concretaría mediante la violencia):


Ya en ese límite, mi padre muerto me entrega estos
papeles:
[16]

Este breve poema entrega las claves fundamentales para adentrarse en el “objeto-texto”. La única manera de “franquear ese límite” es mediante la muerte, y ya puestos en esa circunstancia (aquella línea imaginaria que trazamos los hombres) y que sólo se puede cruzar mediante la violencia (perdiendo la vida en esa violencia ejercida contra la existencia) para así posibilitar la lectura de los papeles (las fichas y certificados) que el padre del autor le entrega a éste a través del texto. ¿Pero qué papeles son estos?, ¿qué sentido tienen?, ¿son “papeles” en el sentido estricto de la palabra? Como se ha dicho, éstos son los certificados de defunción de los “cuatro grandes de las letras chilenas”[17] acompañados de sus cuatro grandes poemas[18] sobre la muerte. Es como si el autor delimitara al tema de la muerte a la gran creación poética chilena, pudiendo leerse que esta literatura no sólo se encuentra franqueada e inaugurada por estos grandes nombres de las letras, sino también cerrada por los mismos (en una caja, metáfora de un ataúd[19]). Son aquellas grandes preguntas por el sentido, por la trascendencia y por el más allá que la poesía –con mayor o menor fortuna- ha intentado responder desde su nacimiento. Por otra parte, y en la idea de una obra “por completar”, también puede interpretarse que éstos son sólo los cuatro nombres iniciales[20] y que el lector puede o podrá ir configurando su propia antología (de poetas y de poemas sobre el tema de la muerte), arrancando una banderita chilena, si así lo desea, y rellenando la ficha correspondiente (amén de adjuntar el debido certificado de defunción… lo que señala que sólo pueden ser incluidos poetas ya fallecidos). Pero a mi entender, este no es el significado final del libro, si es que puedo aventurar un juicio tan tajante. Todo pareciera que se cierra y se dota definitivamente de sentido cuando se avanza hacia la última ficha (y certificado de defunción) donde aparece el nombre del padre de Juan Luis Martínez y en el lugar del casillero del título de la obra aparece escrito “Tierra del valle central de Chile” (tierra negra contenida en una bolsita plástica transparente, ribeteada de negra, con letras negras, adjunta a la caja). Este homenaje al padre (en este caso no el progenitor poético, sino el biológico) recuerda el homenaje de Jorge Manrique a su padre[21] y esboza al menos dos ideas para su correcta interpretación. Se trata de la tierra que cubre el cuerpo del padre, la tierra de Chile, aquella que ha dado también esos frutos poéticos, pero, también puede entenderse como el espacio de la creación de ese hombre sencillo en su geografía: cada uno habita la tierra, escribe su poema en la tierra, en este mundo, aquí deja “su huella, su cicatriz”, en el sentido de Albert Camus, y por lo tanto su gran obra es la misma tierra, ese polvo desde donde se ha erguido como ser humano y ese “polvo enamorado” y de desengaño –en el sentido del gran Francisco de Quevedo- hacia donde irá en su última morada. Por otra parte, el color de la tierra, negra (no cualquier color), el color de la caja y la tipografía, remiten, una vez más a lo fúnebre. Es la tierra que cubre al padre (y a los poetas), pero es también la tierra que está de luto (y no sólo por la muerte del progenitor: recuérdese la fecha de publicación del texto, 1978, uno entre tantos de lo años de la dictadura militar y, desde luego, de los más difíciles en la historia de Chile y que, por cierto, en su sentido funerario y proyectando su imagen final y este contexto coyuntural, quizá de manera límite, puede habilitar una lectura política del texto).
De esta manera, Martínez consigue crear un poema sin palabras (sólo están presentes aquellas del poema inicial, las de los nombres de los autores, de los títulos de los poemas, de los certificados de defunción y de la bolsa con tierra) que devela y confirma los versos de “Ab imo pectore”: el padre entrega a su hijo, desde la otra orilla (figura clásica en la tradición y, por cierto, en el gran filón elegíaco) la obra de los grandes poetas y su propia obra, la tierra. Tanto los poemas como las partículas de polvo son el testimonio de unas vidas entregadas a la devoción, a la pasión y al trabajo (pero un trabajo de amor, de renuncia y de trascendencia). No importa si el poema esté escrito en un papel o en la superficie de la tierra (otra vez la idea de la vanguardia y, luego de la postvanguardia); no importa si se halle contenido en una caja, un libro, o lleve una etiqueta o título (“La poesía chilena”): lo que va mucho más allá, y en eso es pionera en Chile, es la idea de la sobrevivencia a la muerte como una “botella arrojada al mar” que, tarde o temprano, alguien recogerá y abrirá para desentrañar su misterio y su mensaje (¿Obra abierta, obra cerrada?).
Independientemente del hermetismo aparente con que pareciera dificultarse la interpretación de esta propuesta, La poesía chilena es uno de los libros que debe ser entendido como una de las elegías más extraordinarias y únicas donde la tradición (chilena, española y universal) reafirma la inquietud perturbadora e inquisidora del hombre por la muerte, la trascendencia o el “más allá” y la sobrevivencia e infatigable búsqueda de la poesía contemporánea.


Santiago de Chile, agosto de 2005-agosto de 2006


[1] En el año 2004, en Santiago de Chile, Ediciones de la Universidad Diego Portales, publicó material inédito del poeta que corresponde a sus primeros años de escritura bajo el título de Poemas del Otro. Es indispensable iniciar el estudio, a la luz del mencionado libro, de esta obra que puede entregar más de alguna pista para la interpretación de La nueva novela y La poesía chilena.
[2] Y utilizo a propósito este término tan asociado a Nicanor Parra, pero que, desde luego, no puede ser “patentado” como de su autoría ni de ningún otro…
[3] Como queda demostrado en la casi nula recepción crítica en la época de su aparición y en los años posteriores. Asunto que involucra vergonzosamente a la crítica periodística y académica. Tal vez, una de las pocas excepciones es el artículo publicado por Jaime Quezada en la revista “Ercilla” del 28 de febrero de 1979, “El libro de las defunciones”, nota de lectura descriptiva, clarificadora e inteligente.
[4] Martínez, Juan Luis. La poesía chilena. Ediciones Archivo. Santiago de Chile, 1978.
[5] Sus dimensiones son: 20,2 centímetros por 14 centímetros.
[6] Es importante señalar que la edición, limitada (500 ejemplares) y numerada, fue confeccionada por el propio autor. Debido al alto costo que implicaría una reedición (y ante la incomprensible actitud pasiva e indiferente de los editores), no existe, por el momento, una segunda edición de circulación masiva.
[7] Consignándose que se trata del ejemplar numerado con la cifra número 63 (¿sólo testimonio o clave secreta del autor?).
[8] Si es que así se puede interpretar sin caer en excesivos “paternalismos” o “maternalismos” literarios.
[9] Tal como señala Juan Luis Martínez en nota a pie de página: Loc.Lat., “desde el fondo del pecho”.
[10] Asunto que, desde luego debe estudiarse no sólo en esta particular obra de Martínez sino, en general, a lo largo de toda su producción poética.
[11] Es mi intención aclarar que estas páginas sólo intentan una primera aproximación interpretativa al texto. Sin duda alguna, pueden coexistir otras lecturas que ahonden o corrijan lo que aquí se plantea, amén de descubrir otras referencias y proposiciones que esta lectura no alcanza a desentrañar.
[12] Es cierto que por ese entonces aun ni se soñaba con los recursos tecnológicos de la Web o de Internet, por lo que es posible que, de estar vivo Martínez, algo podría haber propuesto en esa dirección.
[13] Asunto que ha trabajado con gran rigor Mateo Goycolea en torno al primer libro de Martínez: La página en blanco y la muerte del autor en La Nueva Novela de Juan Luis Martínez, Tesis para optar al Grado de Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica. Departamento de Literatura, Facultad de Filosofía y Humanidades. Universidad de Chile. Santiago, 2001 (254 pp.) y que tuve el privilegio de dirigir.
[14] E incluyo a Nicanor Parra a pesar que, si bien, en “Manifiesto” y en otros poemas este autor decide humanizar al poeta (“Los poetas bajaron del Olimpo”) a través del coloquialismo y de un léxico y una cercanía que busca la comprensión inmediata del lector, me imagino que, sin quererlo, construye también un “yo omnívoro relativizado” donde todo es objeto de poetización y donde el eje central del discurso está, precisamente, en la autorreferencia.
[15] En clara concordancia con las banderitas “de fonda” que se incluyen al interior del cuaderno con fichas. Por otra parte, en la contraportada, aparece un lavatorio, donde podría interpretarse que, a la salida de la lectura del texto, es menester “lavarse las manos”, en un sentido de ablución o, incluso, de aquel que, según la tradición, se desliga de la responsabilidad de sus dichos o hechos.
[16] Martínez, Juan Luis. Op. Cit., p. 3.
[17] Expresión acuñada por el crítico “Alone” en sus memorables e históricos artículos publicados en el periódico “El Mercurio” y donde, también mencionó entre los “grandes” al poeta Pedro Prado.
[18] Estos poemas seleccionados por Martínez ya han sido citados más arriba.
[19] Es muy válida la posibilidad de leer este texto como una obra que delimita muy concretamente la tradición poética chilena y, a la vez, a su tierra, tanto en las voces inaugurales de la lírica del siglo veinte como en el trabajo anónimo de un habitante de la patria, de un prócer común (el padre del autor) como cualquier otro, que escribe su poema en la cotidianidad. Nótese la similitud con algunas declaraciones en entrevistas del poeta Raúl Zurita en torno al tema de la “utopía colectiva” donde ya los autores no debieran escribir poesía sino, al decir de Martin Heidegger, “habitar el mundo poéticamente” viviendo la utopía lírica y enmudeciendo en el sentido de continuar en el oficio de lo propiamente literario. Algo parecido a lo que un día Juan Ramón Jiménez apuntara: “Más que ser poeta, ser poesía…”.
[20] El subrayado es mío.
[21] Y, por supuesto a todo el vastísimo corpus de la elegía como forma y motor central de una buena parte de la poesía occidental.

viernes, 15 de diciembre de 2006

TRES POEMAS SOBRE EL ODIO, de "Los Cantos de la Sibila" de Andrés Morales


VISIÓN DEL PADRE MUERTO


De nada aquel amor de sordas lilas,
de nada esa república difunta.

Estás sentado entonces, austeramente solo
y en otras vida piensas, fotografiado ayer.

El mar es traidor: es otro el mar que rompe.

Mejor abandonarse, abandonarse entero.



SIBILA ENLOQUECIDA


Maldigo la fragancia de las rosas
y el grito del cobarde en su delirio.
Maldigo, es un decir y casi cierto
a dos o tres antiguos que aún me lloran.

El odio es mi placer, mi dulce río
en donde veo el turbio azar del agua.

Nada me complace, ni aquel volcán herido.

Nada me acompaña. Maldigo mi esperanza.



ORÁCULO DEL ODIO


Muerde calaveras, engulle el pan marchito,
ronca en el desaire del ojo que te observa.

Quema el mar en llamas, al húmero quebrado,
enreda tu quietud. Ahora clama y llora.

Las parcas, las eneidas, las madres que reclaman
habrán de abrir tu lecho de piedras en la muerte.

Nada quede entonces en el fulgor, la ira,
águilas y cuervos o hienas por la noche:

Todo se derrumbe encima de tus sueños.

viernes, 8 de diciembre de 2006

Sobre una literatura estable o La Teoría de la Esfera, por Carlos Almonte


El mundillo literario se ha distinguido, desde antiguo tiempo, por sus permanentes rencillas, iniquidades de todo tipo, indecentes omisiones voluntarias (sin mencionar las otras), injusticias en la distribución, camarillas, amistades, compadrazgos y odiosidades al por mayor, por citar sólo algunas de las características de tan refinado ambiente. Las editoriales arman concursos que terminan ganando los amigos del dueño (o editor jefe) de la editorial; se entrevistan unos poetas a otros, se referencian unos escritores a otros, se autocitan, se publican entre ellos, se reparten premios y fondos concursables, en un largo juego, que no por su extensión temporal y política deja de provocar tedio y asco.
El poeta Andrés Morales tiene toda la razón y en mi opinión se queda corto. Basta escarbar un poco en la corteza, y sumar dos más dos, para obtener una conclusión que a primera vista parecerá descabellada, pero que a poco andar representará fielmente la realidad de este "mundillo" y el método que utiliza para organizarse, acaso desde siempre.
En la Teoría de la Esfera, en cambio, todos quienes aportan una letra, línea o verso (con un mínimo de honestidad y paciencia, claro), pertenecen al Círculo no Hermético, también llamado Mundo Literario a secas; y se flota y se dialoga en compañía de los grandes, los medianos y pequeños, sin tener que competir, sin tener que desangrarse, sin tener que dar codazos, ni tampoco recibirlos. En la Gran Esfera el verso es el que importa, la línea, el párrafo, la idea, el argumento, el poema, la novela. El autor emite, reúne, ordena, es quien dispone, es el artista, el creador, y su realidad revela identidades, las propone y deja ir; no las cercena, ni tampoco las ignora. En la Esfera existe un centro, cómo no (y probablemente Borges flote ahí, casi extático, casi un Buda, aunque también flotando); sin embargo, en la visión y flujo, ya no está más alto, sino que al frente. Ya no usamos un peldaño despectivo (con gente arriba, o abajo), usamos el espacio, las partículas, la gravedad.
Podría caer en la tentación de exclamar el "basta-ya", pero creo que sería inútil, porque nada cambiará. Las Políticas de Estado seguirán premiando según favores concedidos. Los grupos de "poder" (eso que acá se llama "poder") seguirán entrevistando a sus amigos. Las editoriales seguirán marcando el paso entre la elección del consagrado, el hijo del amigo (o el amigo directamente) y el que paga. El Gran Jefe editorial realiza apologías a sus elegidos, apologías que después le son devueltas. Y así van todos: una mano lava la otra, hoy por ti mañana por mí, etc. Poco tiene que ver el talento, en este caso, si no va acompañado de al menos un respaldo: redes sociales o financieras, principalmente.
Los que rodean al artista por lo general son zarigüellas putrefactas, que, acostumbradas a su mediocridad, realizan piruetas gigantescas para llamar la atención de las mentes más débiles, se acercan a quien puede servirles de algo, lo roban, lo desangran hasta que, ya supuestamente llenos de talento, se alejan por el campo, buscando otra víctima a la que devorar. Por eso lo mejor es apartarse, vivir solo, embriagarse y escribir. A mí déjenme solo; me gusta conversar con Dostoievski, Artaud o Nietzsche. Y para eso necesito libros y tranquilidad. Nada más. Nadie más. (L. F. Céline).
Así como Céline, tal vez sea mejor echar a rodar la Esfera y contentarnos con en el vino, con la flotación y con el verso gratis, expulsado a mares de distancia de aquel burdo juego de poderes y favores, en el que finalmente nadie participa o crea, sino que todos se embelezan en sí mismos, en su grupo tan bonito, en su paga diaria de oficina.

miércoles, 6 de diciembre de 2006

ADIÓS DICTADOR, por Aristóteles España


Gran desafío para un poeta decirle adiós a un Dictador. No a través de un poema como los de Ernesto Cardenal a Anastasio Somoza, en Nicaragua en la década del 70, cuando lo despedía del universo a punta de fusil, sino en forma de crónica al sátrapa local que ronda en la memoria desde hace más de 30 años y nadie se atrevió a encarcelarlo por sus crímenes. Digo nadie, porque así fue. Por mi parte le digo Adiós Chacal, Adiós Pequeño y Venenoso Buitre.
Que te vayas directamente, sin escala, al país de los dictadores donde te encontrarás con Hitler, Mussolini, Stalin y todos los de tu especie, de ambos lados de la metafísica mundial. Adiós Macaco, socio del Banco Riggs y de todos los tesoros que te iremos descubriendo cuando ya no estés en Fantasilandia.
Descubriste en tu paso por la tierra que la Traición es un Bien para alcanzar la Altura, y que dos más dos pueden ser ocho dependiendo para quien se trabaje como en los poemas de Vicente Huidobro.
Alguna vez desde el Palacio de la Moneda, una noche de invierno, viste pasar los ojos de los caídos de ambos bandos de la guerra que inventaste para justificar tus crímenes?.
Escuchaste algún silabario de halcones el día que intentaron ajusticiarte en el Cajón del Maipo?. O el paisaje mental de los prisioneros y torturados en la Isla Dawson como en Dachau, Treblinka , Auswitch, Isla Quiriquina, Ritoque, Tejas Verdes, Chacabuco, mientras tus generales sobrevolaban en helicóptero el lugar del crimen?
Adiós Miserable Roedor, Héroe de Alcantarilla; a la hora del crepúsculo y desde cualquier lugar mientras llegas al país de los muertos, que te reciban con orquestas e himnos militares el Guatón Romo, El Enano Maldito, El Profesor Lucifer, y tu corte de breves Diputados y diminutos Senadores del País de Nunca Jamás, donde la poesía sí existe para condenar el odio, la matanza vil, el asesinato a campo descubierto.
Un lugar abstracto, como tú, Capitán del Miedo, donde el aire es aire y la muerte también. Allí llegarás como quien regresa a su vieja habitación con muñecas y sonidos de viejos circos de tu infancia, porque como todo niño bueno alguna vez fuiste a uno, con payasos y trapecistas.
Adiós Gusano, con perdón de los gusanos, porque te arrastraste toda la vida para llegar a ser un tipo sin culpa, pero sólo deseabas llegar a ser uno de Ellos, los mismos que hoy te abandonaron en las puertas del templo, cuando querías caminar por la tierra sin condecoraciones, repleto de regalos, y los Dueños de Todo te envían ahora de vuelta al mundo real, con gallinas y serpientes.
Adiós ex Comandante en Jefe de la Derecha, de los Mercachifles, del Soldado Desconocido, del Teniente Bello, del Mayor Agua Bendita, del Mariscal de Campo, de la Estrella Solitaria, y de todos los que alguna vez soñaron ser felices en un país llamado Cárcel.
Que quienes descansen el sueño eterno, en el cielo, mar, tierra o cualquier lugar, como dice la Biblia; en especial los que ultimaste, se apiaden de ti. Así sea.