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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

viernes, 27 de diciembre de 2019

TRES POEMAS INÉDITOS DE ANDRÉS MORALES







PATRIA


Hasta que el perdón en su cruel desgracia
no sea desventura, ni siquiera pena.

Hasta que el perdón, abriendo el cielo roto
abrace un cuervo hambriento encima del desastre.

Así, con la belleza de un campo abandonado,
así con la sonrisa de un niño en la mañana,
confieso la verdad, la víbora que habita
mi vientre ciego y viejo, amarillento, muerto:

No puedo contenerme, no puedo deslumbrarme
con los amables gestos de triunfos y campañas,
con la tibieza oculta de un canto a medianoche,
con el desaire yerto que puebla las ciudades.

Así en los caminos vacíos y en cadalsos
y en las cabezas huecas de negras calaveras
crece la belleza de una rosa quieta.



(A Cristián Gómez)


BEETHOVEN



Todo se suspende. El cielo se detiene,
los pájaros entonan su música perfecta.

El hombre se detiene. El hombre en el suspenso
de sus oídos sordos, de su mirada inquieta.

No existe crueldad con más inquina
que imaginar un canto de pájaros en Viena.



(A Jaime Siles, nuevamente)






CAMPO DE SACHSENHAUSEN, BERLÍN

                                                      
     (Guardias de las S. S.)
                                                          
Las estrellas nunca los siguieron
ni el sol, ni aquel hálito supremo
del fondo de un volcán.

No hubo madre que pariera
la crueldad que habita en sus cabezas negras.

Y no haya muerte generosa para nadie,
para ellos, para nadie, príncipes del miedo.

Condenados a un pan que no será común,
a una tierra de espinas, a la miseria enjuta,
al campo de batalla y a la guerra interminable.

Solos, 
en el infierno solo.
En el círculo peor, 
si existe alguno
y en su contorno incierto, 
impenitente, solo.

Abrazados al terror de no ser siquiera arena,
ni olvido, ni vacío, ni átomos, ni piedra.



jueves, 26 de diciembre de 2019

"DIMENSIÓN 86" POR ANÍBAL RICCI





La publicidad aísla a Daniel de las intolerables voces, pero el precio será altísimo. Coca–Cola no es el color de la felicidad, si fuera cierto no andaría muerto de miedo bajando y subiendo por los andenes. Eslóganes se interponen en cada pensamiento, privándolo de libertad y sustituyendo su imaginación por frases seriadas. Interesa que adquiera productos importados, da lo mismo si son necesarios. El país dejó de producir bienes y los reemplazó por acciones bursátiles, mejor el anonimato de la compraventa y pasar inadvertido en la fila del supermercado. Daniel desliza la tarjeta de crédito por la banda y pulsa un número secreto. Su vida es una seguidilla de esas operaciones y nada detendrá esta competencia sin límites. Se endeuda sin prestar atención a los ingresos. La única industria que se mueve es la del dinero plástico. Le venden dinero cuando cree comprar bienes y terminará pagando intereses. Cientos de personas recurren a las tarjetas para acelerar deseos inmediatos y fomentar impulsos que nada tienen que ver con la razón. Los obreros venden chocolates y agua mineral en el Metro. Las cifras económicas hablan del milagro en tanto los buses y carros se colman de vendedores ambulantes. Deje bajar antes de subir, estos tres artículos por mil pesos, los bancos prestan dinero que no existe, mientras usted no traspase la línea amarilla. Se ha producido una invasión en las vías y tras la interrupción del suministro eléctrico se escuchan infinidad de voces por los parlantes de la estación Puente Alto. Esta dimensión no ofrece diferencias entre religión y publicidad, son ideas repetidas en el aire que pretenden lograr sumisión por parte de los usuarios. A los pies de la estación se venden audífonos, los inmigrantes son los nuevos promotores del consumismo. Daniel desciende en la estación Trinidad donde los Testigos de Jehová insisten en la salvación del hombre. Las ideas son confusas y por el momento prefiere escapar del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
John Wayne levanta un travesti en la esquina virtual. El sueño del lejano oeste es alquilar una habitación y penetrarlo sin compasión. Siempre una versión diferente de la misma historia que sube y baja de las estaciones del tren subterráneo. Se abren las puertas automáticas y detrás se desnuda, primero Ámbar luego Raven, representan a una mujer voluptuosa que satisface deseos con distintos rostros, la publicidad no es engañosa si en el fondo conoces la verdad. El pasado es confuso, su continuidad está colmada de vacíos y saltos temporales. Este macho–hembra le recordó a Victoria recogiendo los espejos rotos que lo hicieron soñar de nuevo. Daniel fue feliz a partir de ese viaje a la montaña, le habló de novelas, de su pasión por el cine. Lo empujó a hacerse parte de los tiempos mejores, ahora Wayne recuerda el pasado entendiendo que su época se ha extinguido. Sólo es un vaquero que vive dentro de una quimera del ciberespacio. Desconecta los diodos de su cabeza y los senos del travesti se funden con las imágenes que provienen de la pantalla del Complejo Antártico. El diálogo sin respuestas permaneció fresco en su memoria.
–Hechizas con tu estampa de mujer.
–Soy tu admirador.
–Me gusta tu poder.
–Me gusta ser gobernado por el miedo.
–No temo a tus encantos.
–Tengo miedo de que me atrapen persiguiendo una ilusión.
Daniel se levanta del cubículo y enfrenta la intemperie, prefiere el artificio que perdurará en su memoria del día siguiente. Le gusta su personaje de realidad virtual. Vuelve a colocarse los diodos y se convierte en John Wayne. El actor murió hace años, pero las emociones reviven con sus aventuras. Son imágenes que han sobrevivido en el tiempo. Sensaciones de su mente que en verdad no existen. A Daniel le gusta imaginarse como un ser humano con implantes cerebrales. La habitación representa un lugar confortable, mientras el porno replica monólogos que se suceden hasta el infinito.
–Soy un personaje y un actor fetiche.
–No pertenezco al mundo de tus películas.
            –Prefiero ir al cine para entender lo que no siento.
–No soy director, pero me veo cómodamente sentado.
            –Me gusta la oscuridad.
            –Observo imágenes desde la butaca de una sala vacía.
Wayne no parecía un actor muy versátil, por eso Daniel se ha refugiado en el motel. El velador y la cama le resultan familiares. Daniel ha tomado el control y maneja su propio destino.
–Este mundo es mi creación.
–Filmo cada uno de los planos de esta historia.
–Eres el travesti que estoy penetrando, ya no puedes cambiar de nombre.
–El cine es mi mundo.
–Yo soy tu creador.
–Soy yo el que permite tus recuerdos.
El carácter cíclico de los destinos humanos presupone la existencia de infinitas dimensiones. La colombiana regresa a la barra y su ropa fluorescente parece una señal. La misma historia consta de infinitos detalles capaces de un número aún más infinito de combinaciones. Los inmigrantes entienden el universo de las necesidades y satisfacen a los clientes que en ningún caso son blancas palomas. La ecuatoriana es mucho más atrevida y hace sexo oral frente al espejo. Los ilimitados tiempos fluyen uno en el otro, hasta cuando el infinito se convierte en eternidad. Daniel ahora es viejo y la artrosis lo está matando. No es casualidad que frente a la iglesia haya un letrero de Coca–Cola. Sin memoria no se puede imaginar una vida diferente. Coca–Cola es una fantasía que promete más amigos y romances, su publicidad simplemente invita a permanecer por siempre joven. Daniel se arrodilla ante el altar para optar esta vez por la vida eterna. El color de la felicidad no se diferencia demasiado del Padre Nuestro, son oraciones repetidas como un mantra con el objeto de apartarse del dolor. El placer de acostarse con una mujer que habla otra lengua es un evento que se anidará en su memoria. Daniel dejará atrás las tribulaciones, negando así la existencia del pasado y el porvenir. Los inmigrantes proveen droga y cuerpos voluptuosos, los travestis satisfacen las mismas necesidades. El sueño de acostarse con una mujer que también es un hombre, un ser que vive siempre en el presente debido a que la vejez romperá el hechizo. Cuando den las doce cambiará de nombre para acudir a otra esquina reflejada mil veces en un espejo. La eternidad ensayada absuelve de la cronología del tiempo. Un sueño desplegado en una habitación de motel, también de mentira, pero indudablemente más acogedora que la realidad.
La dimensión del Pateando piedras permite alejarse momentáneamente de los sucesos del 11 de septiembre, le propone a Daniel un mundo nihilista donde el placer eclipsa el terror que dio origen a ese infierno de círculos abismales. Los ángeles observan las acciones desde lo alto susurrando palabras para impedir que los hombres acaben con sus vidas. Daniel permanece refugiado en la habitación y se sumerge en el jacuzzi para escapar del monitoreo constante. Bajo el agua percibe latidos que lo enlazan con el origen ancestral. Desconecta los diodos y abandona el cubículo. Observa a los replicantes mientras deambula por el complejo. En el exterior el viento le impide mantenerse en pie. Muchos grados bajo cero y demasiados días sumido en la oscuridad. Daniel se ofreció para ir al continente en busca de alimentos y pertrechos. El aire frío activa su sistema nervioso. Es un reflejo automático que envuelve todo el vagón en una espiral. La meditación le permite colarse entre estaciones del Metro sin ser acosado por las pantallas que accionan los replicantes. Una mujer lo conduce de vuelta a la habitación y disfruta del placer dentro de ese útero acogedor. Desea conectarse a la matriz y olvidarse de los virus y bacterias. La divisa a través del vidrio y vuelve a internarse por otro andén para eludir el rastreo implacable.
He aprendido a viajar por los túneles del subterráneo. El pasado y el futuro son el paisaje habitual de estos recorridos que cambian de dimensión entre cada estación. Voy disfrutando aquí y ahora de un presente similar a un sueño que me rescata de la sucesión unidireccional del tiempo. Inspiro con fuerza enfocado en la pirámide que recorro desde la cúspide hasta la base. Debo apartar los pensamientos de las emociones más fuertes para no ser detectado. Huir a Santiago y unificar el cuerpo con las diferentes posibilidades a las que accede mi cerebro. La transposición temporal es una realidad que he llegado a depurar lo suficiente estos últimos años. El viaje físico entre dimensiones me permitirá controlar los desequilibrios químicos de los viajes neurales. El placer es un pasatiempo exquisito, pero la continua exposición a eventos disruptivos de la historia me está conduciendo a una orgía que crece en espiral, sin control, obstaculizando el correcto funcionamiento de mis órganos internos. Los implantes cerebrales sirven en el mundo físico, pero en el virtual administran dosis erróneas de endorfinas y serotonina que impiden alcanzar la homeostasis. Me conducen por caminos sin retorno a través de trayectorias caóticas que acercan la fecha de mi muerte. Sólo al efectuar el recorrido físico puedo controlar la ansiedad y alcanzar emociones equilibradas. Hago natural el viaje en el tiempo, indetectable para las pantallas de mis compañeros replicantes. Estoy en condiciones de proyectar el vacío en mis pensamientos y tomar decisiones inmerso en un estado de paz. La meditación permitirá curvar el espaciotiempo de mi corporalidad, aplacando el miedo y liberándome de las historias de terror. Vuelvo a inspirar y espirar, ahora nueve veces y más enfocado. Los ángeles observan desde las alturas e intercambian experiencias humanas que van registrando en sus libretas. Yo también describo vivencias de los rostros que observo en el vagón y me dejo llevar por personajes que explican aspectos ocultos de mi personalidad. Las historias se volverán más complejas y los nombres de los pasajeros irán mutando conforme emprenda el rumbo que permita disfrutar otra vez del camino.

LANZAMIENTO DEL LIBRO "PALABRAS MIGRANTES: ESCRITURA DE LA EXPERIENCIA HAITIANA DE LA DIÁSPORA EN VALPARAÍSO" (ALEJANDRA MONTOYA COMPILADORA), VALPARAÍSO VIERNES 27 DE DICIEMBRE DE 2019



miércoles, 25 de diciembre de 2019

EDUARDO PERALTA CUMPLE 61 AÑOS… CONCIERTO EN EL "MESÓN NERUDIANO"




EDUARDO PERALTA
CUMPLE 61…
MESÓN NERUDIANO
Sábado 28 de Diciembre

Para festejar los 61 años del trovador, el Mesón le ofrece por primera vez -tras 20 años de Lunes, que descansan en estos días- un Sábado (uno muy especial, pero no se preocupen, el concierto se hace, no es broma!) y Eduardo compartirá con su público sus canciones, adaptaciones de Brassens (que le valieron el Prix Mémoire Brassens 2019, recibido en París en octubre en el Parque G. Brassens) y sus también elogiadas musicalizaciones de numeros@s poetas chilen@s.

Eduardo también estrenará décimas de estos tiempos intensos, y canciones creadas en estos días, como “Yo Quiero un Globo” (que será parte de su CD Comarca Fabulosa, de Canciones para Niños de Cualquier Edad) y “Balada Tuerta”, que en dos semanas tuvo 20.000 reproducciones en FB!!!
La imagen muestra a Eduardo en el Parc Georges Brassens en París otro sábado, el 12 de octubre pasado, abrazando a la pintora y poeta Jacki Práxedes, y rodeados del cantor francés Michel Maestro y del cantor chileno Pablo Trova (foto gentileza Laurencine Lot)

Pueden sugerir temas por las redes sociales, al email eperalta@musica.cl, o pedirlos directamente el sábado 28 en el Mesón.

EDUARDO PERALTA
CUMPLE 61…
MESON NERUDIANO
DOMINICA 35
Sábado 28 diciembre a las 21 h
Adhesión: $ 6.000
Reservas al 227371542

domingo, 22 de diciembre de 2019

FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO 2020 EXTRAORDINARIO!!!!







¡SRETAN BOZIC / FELIZ NAVIDAD!





AL SALIR "POÉTICAS EN MOVIMIENTO" DE ANDRÉS MORALES MILOHNIC EN PISO DIEZ EDICIONES (MAGO EDITORES, SANTIAGO DE CHILE, 2019-2020)






POÉTICAS EN MOVIMIENTO es el último libro teórico y es el resultado de más de una década de trabajo y reflexiones del reconocido poeta y ensayista chileno Andrés Morales (Santiago, 1962). Reúne diversos textos (ensayos, artículos, notas de lectura, discursos y reseñas) en torno al arte de la poesía y, en general, en torno a la escritura. El libro se encuentra dividido en tres secciones que, desde una óptica personal, asumen un espectro considerable de la vasta producción literaria en la lengua castellana -y también en la lengua catalana- de uno y otro lado del Océano Atlántico: “Clásicos y contemporáneos de la poesía española”, “Poesía hispanoamericana de ayer y de hoy” y “Discursos”.

                                  Buscando desentrañar algunas claves esenciales de la literatura, el autor aborda esta problemática con una mirada panorámica desde el renacimiento, el manierismo y el barroco hasta las últimas tendencias de la neovanguardia y de autores del género lírico de España, Chile e Hispanoamérica.


                                    En el límite indeterminado en que navega un poeta y académico, entre la escritura poética y la escritura ensayística, este libro propone redescubrir a algunos clásicos, valorar a otros autores desconocidos o poco conocidos y revisar la mirada con que la crítica y la enseñanza de la lírica aborda un género complejo cada vez menos visitado.


ÍNDICE



I. Clásicos y contemporáneos de la poesía española



Lectura del soneto “De San Lorenzo del Real del Escurial” como poética
de la obra de don Luís de Góngora y Argote                                                
 
Miguel de Cervantes, poeta en “El Quijote” 

Luis Cernuda y Pedro Salinas: dos miradas actuales de “El Quijote”                                           

En el otro costado: Una lectura del poema Espacio de Juan Ramón Jiménez                      

Los cien años de Federico García Lorca

Sonetos del Amor Oscuro” de Federico García Lorca                                                             

La poesía creacionista de Juan Larrea                                                                              

Panorama de la poesía catalana contemporánea                                                           




II. Poesía hispanoamericana de ayer y de hoy



         Visión de Hernán Cortés como personaje histórico y protagonista de la Hernandia del
         Novohispano Francisco Ruiz de León.

Rubén Darío en Chile                                                                   

A sesenta años de la muerte de Vicente Huidobro.                                                                

Presencia (y ausencia) de Pablo Neruda en la actual poesía chilena.                                  

La esperanza oculta en Stella Díaz Varín.                                                                         

Para una lectura interpretativa de La poesía chilena de Juan Luís Martínez.                         

La poesía chilena pre y post golpe militar (1970 – 1989): una valoración a
treinta años plazo.                                                                                                            

Breve visión de la poesía chilena actual.

La poesía chilena de origen croata                                                                      
                                                                                         
La poesía de Alejandra Basualto                                                                                     

La tradición del poema en prosa en la poesía de Miguel Ángel Zapata.                           

Los ojos de Víctor Lobos

El “Yo Héctor” de Héctor Monsalve                                                                                      




III. Discursos


Discurso de recepción del Premio de Poesía “Pablo Neruda” 2001.                             

Discurso de incorporación a la Academia Chilena de la Lengua, 2008.                           

  

  

                                  

ANDRÉS MORALES nació en Santiago de Chile en 1962. Es Licenciado en Literatura por la Universidad de Chile y Doctor en Filosofía y Letras con mención en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Barcelona (España).
Ha publicado veinticinco libros de poesía entre los que destacan: Por ínsulas extrañas (1982); Lázaro siempre llora (1985); No el azar/Hors du hasard (traducción al francés, París, 1987); Ejercicio del decir (1989); Verbo (1991); Vicio de belleza (1992); Visión del oráculo (1993); Escenas del derrumbe de Occidente (1998 y 2014, nueva versión revisada); Réquiem (2001); Izabrane Pjesme/ Poesía Reunida (traducido al croata, Zagreb, Croacia, 2002); Demonio de la nada (2005); Los Cantos de la Sibila (2008); Poemas/Pjesme (traducido al croata, 2011); Antología breve (2011), Escrito (Santiago, 2013; Madrid, 2014); Poemas Escogidos/Poezii Alese (versión en rumano, Bucarest, 2014); Écrit dans un miroir (Escrito,  traducido al francés, París, 2015), Esencial (Antología, 1982-2014); A los muertos (Argentina, 2016);  Tránsfugo (2017); Antología esencial (Madrid, 2018); Variaciones sobre “La Pantera” y otros poemas (2018); Escrito en Glagolítico (2018), Paese de occhi i sogni (traducido al italiano, Roma, 2019) y Antología Poética (Madrid, 2019).
Su obra poética se encuentra parcialmente traducida a trece idiomas y ha sido incluida en más de sesenta antologías chilenas y extranjeras y en un gran número de revistas literarias nacionales y del exterior, siendo distinguida con diferentes reconocimientos nacionales e internacionales entre los que destacan: Premio Manantial de la Universidad de Chile (1980), Premio Internacional Miguel Hernández al mejor poeta joven latinoamericano (Buenos Aires, Argentina, 1983), Beca Pablo Neruda (1988), Beca de Hispanista extranjero (como poeta y académico investigador) del Ministerio de Asuntos Exteriores de España (Madrid, 1995), Fondo Nacional de las Artes de Chile 1992 y 1996, Beca de Creación Literaria para escritores del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile en los años 2001, 2004 y 2008. Premio Nacional de Poesía “Pablo Neruda” 2001, Primer Premio en el XII Concurso Internacional de Poesía “La Porte des Poètes” de París (Francia), 2007, Premio Hispanoamericano “Andrés Bello” 2014 de Madrid, España (por el conjunto de su obra poética) y el Premio de Ensayo “Centro Cultural de España” en sus versiones 2002 y 2003.
Desde el año 2007 es miembro de la Academia Chilena de la Lengua y del Instituto de Chile y, desde el año 2014, de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid, España. En el año 2019 es elegido vicepresidente de esta academia. De igual forma, Andrés Morales es autor de una serie de libros de ensayos y ediciones de importantes libros de poesía española, hispanoamericana y europea.
Actualmente desarrolla su escritura poética juntamente con sus clases de Taller de Poesía, de Literatura Española Clásica y Contemporánea y de Poesía Chilena en la Universidad de Chile donde se desempeña como Profesor Titular.