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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

domingo, 18 de abril de 2021

CRÍTICA DE CINE DEL ESCRITOR CHILENO ANÍBAL RICCI: "LA LEYENDA DEL PIANISTA EN EL OCÉANO" (1998) DIRIGIDA POR GIUSEPPE TORNATORE

 




 

¿Qué puede salir mal en una película dirigida por Giuseppe Tornatore (Cinema Paradiso), basada en el monólogo teatral Novecento escrito por Alessandro Baricco (Seda), con la partitura a cargo de Ennio Morricone?

 

La literatura es la principal fuente de inspiración del cine, en este caso el guion también corre por cuenta de Guiseppe Tornatore, un artesano que por lo general busca la emoción en el espectador, es cierto que a veces se mueve al borde del sentimentalismo, pero Tornatore se encarga de darle contenido a las imágenes y el sustrato de Baricco le aporta profundidad.

 

Los travellings por la cubierta del Virginian sitúan al espectador en la realidad de comienzos del siglo XX y retratan la emoción de los inmigrantes al avistar “América”. La historia de Novecento (el pianista) será narrada por su amigo Max (trompetista) a través de largos raccontos que dan cuenta de la improbable historia de un pianista prodigio que nació a bordo de un barco y nunca pisó tierra firme.

 

El bebé fue hallado sobre un piano y el maquinista Danny lo crío lo mejor que pudo. Quedó huérfano y los pasajeros descubrieron que el niño tocaba el piano como los dioses. Por largos pasajes vemos a Novecento tocando piezas sublimes, de alguna manera sustrayendo a los pasajeros del temor a navegar por alta mar. Ya adulto creará historias a través de su música, acerca de lo que le cuentan los pasajeros, lo que observa de sus comportamientos, incluso imaginará lugares que nunca ha visitado sacados de llamados telefónicos aleatorios al otro lado del océano.

 

«No estás acabado mientras tengas una buena historia y alguien a quien contársela», le dice Novecento a Max, este último admirador del talentoso pianista, continuamente lo insta a que descienda del barco y comparta su música con el resto del mundo.

 

La historia está contada con los ojos de Max, destila un cariño genuino, la cinta es un homenaje a la amistad incondicional, a esa confianza depositada en otro ser humano que sabrá respetar incluso las determinaciones más radicales. Será doloroso, pero valdrá la pena honrar los deseos de su amigo pianista.

 

La cámara de Tornatore nos conmueve cuando Novecento está componiendo su mejor obra, mirando por la ventana a la mujer de sus sueños, interpretando el viento en su rostro de ensoñación, con el mar a sus espaldas, inspirándose a través de su ventana al mundo, esos ojos de buey del barco que enmarcan la belleza, esa eternidad que sólo los ojos enamorados pueden percibir, el piano es su mundo y en esa claraboya se refleja el exterior que lo conmueve, la fuente de inspiración de ese mundo finito al que el pianista le otorga eternidad.

 

Hay un monólogo al final donde Novecento revela a Max su temor más profundo. En este punto, la película se interna en temas profundos y Baricco expone su tesis acerca del secreto del artista. El pianista estuvo a punto de descender por las escalerillas del barco, deseaba tocar tierra firme para oír la voz del mar y buscar a la mujer de lo había hechizado. Observa la ciudad inmensa con calles interminables, un mundo sin fin que lo asusta. Le dice a Max que esa ciudad representa un teclado infinito con millones de teclas, el piano de Dios, pero le insiste que él sólo es un hombre y ese piano tiene demasiadas teclas, una música que no sabrá tocar, prefiere sus ochenta y ocho posibilidades, ese teclado finito que él puede convertir en infinitas partituras. Novecento es su música y no tiene el valor de abandonar el barco.

 

«No existo para nadie… Max, tú eres la excepción». Recalca la importancia de la amistad, de tener a alguien que escuche nuestra historia, ese otro donde poder reflejar virtudes y defectos. Encontrar ese lugar donde se comprende y no se juzga.

 

A Novecento le basta con que lo escuchen doscientas personas cada vez, regalarles esa eternidad que impone el océano, el pianista desea abrazar el cielo y dibujar notas hasta el fin de sus días. Una explosión no terminará con sus creaciones, el amigo las recordará e incluso Dios podrá hacerle ese lugar en el cielo.

 

Tornatore recurre a un contrapicado para registrar ese abrazo eterno antes de que la dinamita lo haga desaparecer de la faz del océano, mueve los dedos en su piano imaginario y la música resuena en su cabeza por última vez.

 

Antes el piano deambulaba por el barco en medio de la tormenta y viajaba por los pasillos de ese Macondo que era el Virginian. La anécdota no tendrá cien años, pero con el tiempo sólo ha quedado el esqueleto del barco y el piano ha dejado de tocar.

 

Ahora Max apenas tiene unos minutos para contar esta historia prodigiosa, no para recobrar su trompeta, sino para encontrar otro alguien que mantenga viva su amistad con el pianista.

 

"GABRIELA MISTRAL EN LA REGIÓN DE VALPARAÍSO" POR YVAÍN ELTIT


 

CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL LIBRO E INAUGURACIÓN DEL AÑO ACADÉMICO DEL ÁREA DE LITERATURA INGLESA DE LA FACULTAD DE FILOSOFÍA Y HUMANIDADES DE LA UNIVERSIDAD DE CHILE CON EL POETA Y TRADUCTOR CHILENO ARMANDO ROA VIAL (21 DE ABRIL DE 2021, 14:30 HORAS)



 

domingo, 11 de abril de 2021

"GRECIA", TEXTO INÉDITO DEL POETA ANDRÉS MORALES

 

 

Una columna rota frente al Egeo pétreo. Una columna que es la espina de mi lengua y de todas las otras lenguas. Un recuerdo vago que sube a los muros de Micenas o el calor de primavera mirando la caldera de Thira.

Una palabra, Grecia, que recorre mi sangre y avienta el corazón. No un país ni un estado, una patria que hiere y una patria que acuna.

Un espacio en el tiempo, en la palabra, en el sueño.

Una forma de vida, de muerte y de eternidad.

 

 

(A Ángela Gentile)

"LA NOCHE DESDE EL CIELO SE DERRAMA POR LOS TEJADOS", CRÓNICA DEL POETA Y CRÍTICO CHILENO ANTONIO ARÉVALO

 


Una nueva estrella en el firmamento




…cosas que esconden una historia natural propia, que experimentaron un pasado y hoy son llamadas a compartir un presente…



Las escurridizas luces de una ciudad que ahora parece desconocida; donde no pasan las horas.

Miradas que congelan momentos de realidad, visiones ocultas que, con gran dificultad, podríamos contemplar en nuestros tránsitos diarios dentro de una urbanización veloz y violenta.

Tú acabas de bajarte del tren, esperas, porque de allí a poco debes tomar la conexión que te ha de llevar a Sipicciano, en la Tuscia viterbense (el término procede del latino Tuscia, el territorio habitado por los tusci, o quizá por los etrusci, plural de la forma latina tuscus, contracción de etruscus).

El tren, semivacío, discurre por debajo de la casa, pero antes de abandonarlo, ves descender a quienes se apean en Attigliano-Bomarzo. La mayoría son extranjeros, muchos africanos.

Debo seguirme a mí mismo, seguirme a mí mismo incluso si a veces ese mí mismo se va demasiado lejos y no sabe cómo regresar. Pero no puedo cambiarlo, porque ese soy yo, o sea, este, también sin mí mismo, quiero decir: ¿puedo ser yo mismo, mí mismo, sin ese yo?

A menudo tengo la impresión de haber asumido una nueva vida. Siento que la gran ciudad ya no me pertenece. Está lejos, muy lejos y, si pienso en el futuro, creo que no desearé volver allí.

Es peligroso asomarse a la ventanilla. Pero si las ventanas permanecen cerradas, ¿cómo podría uno asomarse?

El sitio donde elegí vivir (no, no fue él quien me eligió) ofrece una imagen alejada de las frenéticas aglomeraciones urbanas. La aldea de allí arriba se muestra desolada, no hay un alma, a lo sumo viven todavía dos vecinos, hay otras siete viviendas a las que alguna persona va de modo intermitente. El resto son casas abandonadas, techos que se derrumban, relojes detenidos.

En el Borgo Vecchio, en cambio, hay más vida, uno puede hablar desde la ventana con el vecino, preguntar o responder a las preguntas: «¿qué tal, necesitas algo?» A Concetta le acaban de poner la vacuna, también a Tonino. Los michinos ya comieron, falta la Arlequina, seguro que anda rondando la escuela, hay una profesora que le da de comer. También la conserje le lleva comida. Nube no quiere estar dentro y toma el sol despatarrada panza arriba. A la más pequeña, la única que aún no ha sido esterilizada, la persiguen machos jóvenes sin demasiados miramientos. Ayer, dicen, vino la trabajadora. ¿Hizo limpieza?

Estación desierta, apenas un par de automóviles esperando por alguien.

Oscuridad y luces a lo lejos.

Se reencuentran las voces que atraviesan un discurso —el silencio olvidado en el crepúsculo.

La noche desde el cielo se derrama por los tejados.

Ofrecer entonces el alma.

Nuestra relación de ser pudo más que esa incongruente mala fe, que te nacía, crecía y recrecía en los análisis sobre la cuestión, el hecho, la multitud de días que nos han ido separando de donde y es justamente esa relación del ser de donde, la que nos patea los sentidos y es justamente esa relación del ser de donde naces, que te dirá qué y quién eres aunque vivas todavía en el infierno mayor y tu trono esté coronado de espinas de fuego, de baba tu genuinidad, tu semen plasmado en cada amor, que recorrerá tus fibras y desde dónde no sé, te brotará nuevamente el aquel naciste, donde adoraste la primera boca y las caricias te hicieron de donde las caricias querían que tu fueras. Por ello justamente que el día en que partiste, el donde aquel te floreció líquido, flameando en tu pañuelo, en la última mirada que se iba con ellos, aunque ellos no partieran y no eras tú el que justamente se quedaba y así era la cosa porque cuando ya a nada ni a nadie le importa de dónde vienes, porque donde vives es tan distinto, pero tan tuyo, que de donde era ya ni lo piensa y quizás dices algún día podré tocar ese quizás o este insólito donde de ahora te llame la atención sobre la relación de ser y esa constante incongruente mala fe, en los análisis sobre la cuestión, el hecho, la multitud de días que te han ido apegando más y más al lugar de donde llegas partes y viceversa.


Y el viaje se reemprende allí desde donde habíamos empezado.

Después llegó el vacío. Los billetes de ida y vuelta. El ir. El venir. Sucedió entonces que las aventuras de Sandokán fueron el único ejemplo de palabra escrita que se conservó sobre la tierra y que desencadenó la rebelión de los hunos. Los demás se enterraron con sus uniformes de animales muertos y en el cemento gris nació la convulsión. La clonación. El transgénico. La persona, el yo que deviene espacio, lo que siempre ha sido, la proyección mental.


Y si se expresa a través de un carácter implícitamente desestabilizador llega a revelar la aceptación y la aprobación frustrada del hombre contemporáneo. La decisión de no mostrar este gesto impulsivo contrasta con la acción romántica, transmitiendo incertidumbre y sugiriendo irónicamente la ritualidad del imaginario.

Como durante aquel 25 de agosto de 1984, cuando fui al teatro próximo a la tumba de Cecilia Metella, en Appia Antica, y me enamoré al mismo tiempo de Molly cara, ópera tomada del Ulises de Joyce, y de Piera Degli Esposti.

Tenemos tan solo un momento para disfrutar del infinito del tiempo, y este momento es capturado y su mirada se posa en la belleza de un mundo que, sin mediar filtro artístico, tendría muy poco de hermoso: dice ella y te lo dice a ti.

Un drama (del griego δρμα, drama, «acción», «historia») es una forma literaria que incluye partes escritas para ser interpretadas por los autores.


Hay una artista visual estadounidense conocida por sus obras, complejas y manipulables, deconstruidas (como hacía Gordon Matta-Clark, quien amaba la idea del artista en tanto que alquimista), la cual desarrolla su singular investigación mediante una original operación de divergencias.

Recurre a una forma como punto de partida: empieza siempre con un objeto existente (una historia o una idea), común, pero con algo de eterno que proceda del mundo doméstico y que sea fácilmente atribuible al mundo romántico.

Se llama Courtney Smith y las formas existen para ella como un vínculo entre el cuerpo humano y la arquitectura que lo contiene; así, reúne una serie formada por un número radical de diversas piezas de mobiliario y las convierte en otra cosa, un aparador o una cómoda, cuerpos a los que se les sustrae su ser, su cualidad de existir, para devenir algo inesperado. Solo así, retraídas en su rigidez, estas formas constructivas alcanzan una sensualidad llena de inteligencia, una nueva espiritualidad, una sublimación.

Lo que se construye es la combinación, la composición poética, el ensamblaje intuitivo, que logra mantener la estructura, conferir corporeidad y materia, alcanzándonos como obra.

Lo mismo sucede con muchos de mis textos, con este mismo texto, por ejemplo.

Los elementos pasan por una operación y transformación del original: cosas que esconden una historia natural propia, que experimentaron un pasado y hoy son llamadas a compartir un presente y de un modo exquisito se encuentran formando parte de un mundo doméstico, pero simultáneamente quimérico y astuto, donde es posible conjugar —a través de su representación intelectual y poética— el orden y el desorden.

El espacio solo tiene sentido como negación de la arquitectura, lo construido se mezcla con lo deconstruido y permanece una fuerte memoria del pasado.

De esta manera el experimento deviene espectacular, una ceremonia iniciática y cruel, hasta el punto de querer tocar la herida de nuestro dolor cósmico respecto al cual toda condición se encuentra ya en fase contagiosa (con razón se dice que el aire circundante ayuda a prevenir infecciones y, por eso, a pesar de la pandemia, aquí ha habido muy pocos contagiados).

Las experiencias de las vanguardias y la imposición prospectiva de estas reglas producen una moralidad ritual, no entendida como orden cronológico, sino como orquestación simbólica de pulsiones e impulsos, pasiones y miedos, técnicas de automutilación, de estos mismo símbolos o estereotipos.

Las múltiples referencias tocan momentos de la vanguardia histórica y contemporánea, pero son especialmente Peter Handke, Lars von Trier, David Lynch, los ideólogos de este engranaje.

Sin semejante sentido de la espectacularidad, las noches habrían permanecido ensimismadas en su sombra, las ruinas en sus escombros, y nosotros, sin dudas ni misterios, hubiéramos continuado viviendo en la ciudad. Digo yo.


Mientras tanto, no me quise detener en el anuncio de las previsiones y de sus sutiles entrelazamientos, los matices de este mi delirio que me lleva a deducir que al día siguiente habría disuelto el dolor que barrunto próximo y lejano.

Hoy mi madre habría cumplido años, por desgracia se fue hace ahora más de un mes. Pero se quedó por siempre para mí en el firmamento.


Antonio Arévalo

Sipicciano (VT), Italia, abril 2021.



Link  Wall Street International Magazine: 

https://wsimag.com/es/trama/65432-la-noche-desde-el-cielo-se-derrama-por-los-tejados




Antonio Arévalo

Poeta, gestor cultural, crítico y curador de arte contemporáneo, Antonio Arévalo vive en Italia desde 1975. Está considerado uno de los curadores más activos de América Latina en Europa. Ha organizado y curado exposiciones, festivales y eventos culturales en importantes Instituciones, Fundaciones, Museos y Galerías de Arte, en Italia, Europa y América Latina. Entre junio de 2014 y marzo de 2018 fue el agregado cultural de Chile en Italia.

viernes, 9 de abril de 2021

CHARLA DE ALAN PAULS: "LA CIUDAD DE PIGLIA" (JUEVES 15 DE ABRIL DE 2021, PUC-CHILE)


 

CRÍTICA DE CINE DEL ESCRITOR CHILENO ANÍBAL RICCI: "SUEÑO DE INVIERNO" (2014) DE NURI BILGE CEYLAN

 


Los 195 minutos de metraje podrían parecer un exceso, pero no, estamos frente a un filme portentoso que adapta con maestría el cuento “La esposa” de Antón Chéjov.

 

La literatura rusa es riquísima en detalles y dramatizaciones psicológicas de sus personajes, aunque Nuri Bilge Ceylan va un paso más allá: profundiza el relato con diálogos agudos y punzantes que destruirían a cualquier ser humano, parlamentos largos, pero el admirable equilibrio entre las palabras y la estética de las imágenes, hace que el espectador se mantenga absorto y se sumerja en cada giro que propone el guion escrito por el propio Ceylan y su esposa.

 

La historia transcurre en un hotel y en sus yermos parajes de alrededor, propiedad de un ex actor turco, Aydin. En dichas tierras habitan inquilinos en viviendas modestas que construyó su padre en épocas pretéritas.

 

«Para no sufrir prefieres engañarte a ti mismo», dice su hermana Necla, en tono destructivo y cáustico, le dice que escribir sobre el teatro turco es un tema lo suficientemente pequeño para no afrontar la realidad. «Como eres actor brincas de una personalidad a otra». Son encuadres fijos, con ellos ubicados en diferentes planos, uno en cada esquina de la pantalla. Diálogos hirientes, tan densos que cada escena sólo aguanta el peso de un personaje, alternando planos y contraplanos muy bien urdidos que culminan en un silencio sepulcral.

 

Aydin es un hombre rico que vive aislado del mundo, desperdiciando sus mejores años diría Necla, pero la rudeza de la conversación con su hermana tiene un objetivo muy claro: desnudar su mirada cínica sobre los habitantes del pueblo, pobres e inferiores desde su punto de vista, y denunciar la supuesta supremacía moral al considerarse un hombre de principios, que utiliza sus virtudes para aplastar y humillar a la gente.

 

El protagonista es un ser complejo que vivió una infancia muy dura, es una persona bastante rústica que cuando ve que su esposa (Nihal) ya no lo soporta, le ofrece el divorcio, diciéndole que él no la obligó a casarse.

 

Su postura delata que no fue feliz en sus primeros años, razón por la que cree no poder hacer feliz a otra persona. Han transcurrido dos horas del metraje cuando se sincera por primera vez y deja de inmiscuirse en las labores de beneficencia que dirige su esposa con las escuelas desposeídas.

 

El cinismo de Aydin no es suficiente para hacer frente a la violencia psicológica de su hermana, ha quedado algo desarmado con el descuartizamiento que ésta hizo de su artículo sobre religión. El actor acusa el golpe y acude a la tumba de su madre, tal vez por primera vez.

 

Aydin menosprecia el trabajo de su esposa, le pide los recibos de las donaciones, la trata como una inútil y descarga su ira contenida sobre Nihal, una mujer más joven que ha dejado atrás sus virtudes para afrontar la carga de vivir con su esposo. «Llevamos dos años en paz, pero si volvemos a discutir tendré que abandonarte».

 

«No tienes idea de lo que significa la gratitud», sigue violentándola Aydin y le dice que irá a Estambul por un tiempo, que no volverá hasta la primavera.

 

Conversan de lejos, en habitaciones separadas, sólo se aprecian juntos a través del reflejo de un espejo, expresando que esa relación marital no es real. Se mofa de ella, la humilla con la violencia de las palabras que antes le dirigió su hermana.

 

Toda la conversación transcurre en penumbras, la escena potente, gran angular desde un contrapicado, la esposa arrinconada en primer plano, mientras la imagen de Aydin, agazapado en las sombras, se eleva iluminado por la luz de una vela.  

 

En vez de huir a Estambul, el chofer lo deja en casa de un amigo, donde el profesor con que trabaja su esposa, le recrimina su actuar al no haber albergado a las víctimas del terremoto. El profesor está ebrio, pero su tono sarcástico desnuda el resentimiento hacia las personas ricas, que pueden darse el lujo de ser creativas.

 

Luego de cazar a un conejo, Aydin se da cuenta que está solo, que ha alejado a sus cercanos. Vuelve al hotel donde Nihal lo observa desde la ventana.

 

La voz en off del actor descubre a un nuevo hombre. El orgullo no lo dejaba confesar que extraña a su mujer. Sabe que ya no lo ama, pero está dispuesto a ser su esclavo, a hacer las cosas como ella disponga. Son palabras sinceras, no expresadas, habitan sólo en su mente.

 

Aydin es esclavo de sus palabras y cavilaciones, su cinismo le ha hecho herir a la única persona que permanece a su lado.

 

La película es un tratado acerca del significado de las palabras, de la hondura que alcanzan cuando son usadas para herir al prójimo. Esas palabras remecen y vuelven rencoroso a cualquiera.

 

Todos estos enfrentamientos: primero con la hermana, que desaparece de escena. Entra Nihal, los odios acumulados por estos tres no caben en una misma habitación. La cinta los dispone sólo de a pares, frente a frente desnudando sus pequeñeces a través de palabras destructivas, hasta socavar los cimientos donde se asienta la personalidad de cada uno.

 

Se trata de la interpretación de un cuento ruso, en Chile las personas afrontarían la desidia con conversaciones triviales acerca del tiempo o de la última ida al Mall. Son cúmulos de palabras sin peso específico, en cambio para este director, cada palabra hiriente permitirá al protagonista afrontar sus miedos y en definitiva la realidad.

 

Aydin sabe que debe dejar de lado su egoísmo y darle espacio a su mujer.

 

Un plano fijo de la habitación de su esposa, con ella ubicada justo en el centro, ella es la única responsable de permitir una vida juntos.

 

El actor se enfrenta al ordenador y comienza a escribir la historia del teatro turco, la cámara se aleja y enfoca los vestigios paleolíticos de Capadocia y la música de Schubert permite que aquilatemos esta profunda reflexión del alma humana.

jueves, 1 de abril de 2021

PRIMERA CIRCULAR DEL CONGRESO INTERNACIONAL "LOS NOVÍSIMOS. 50 AÑOS DE UNA ANTOLOGÍA", CASA PANERO, ASTORGA (ESPAÑA), SEPTIEMBRE DE 2021

 


Congreso Internacional

«Los Novísimos. Cincuenta años de una antología»

Casa Panero (Astorga, 2, 3 y 4 de septiembre de 2021)

Desde el año 2016, la Asociación de Amigos de la Casa Panero celebra, anualmente, diversos congresos, simposios y encuentros en torno a la familia Panero Blanc o autores y asuntos relacionados con ella. En julio de 2016 se celebraron unas jornadas dedicadas a Juan Luis Panero; en julio de 2017 tuvo lugar el Congreso Internacional «Leopoldo María Panero: la palabra poética y sus límites»; en julio de 2018, el curso internacional «César Vallejo y las vanguardias en Astorga y León» y, en julio de 2019, el Congreso Internacional «Palabra de mujer: entre la sumisión y la emancipación (narradoras de posguerra)». Siguiendo esta tradición, en 2020 preveíamos celebrar el cincuentenario de la antología Nueve novísimos poetas españoles, de Josep Maria Castellet (1970) en el Congreso Internacional «Los Novísimos. Cincuenta años de una antología», pero este encuentro tuvo que ser aplazado por la situación sanitaria. Con ánimos renovados, volvemos a lanzar la propuesta para este nuevo año 2021.

El grupo de los nueve novísimos, formado por Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, José María Álvarez, Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero, Ana María Moix y Leopoldo María Panero, fue el primero que, según Castellet, se formó «íntegramente desde unos supuestos que no son los del “humanismo literario”, básico en la formación de las generaciones precedentes, sino los de los mass media, aunque en un medio histórico, político y sociológico distinto del de los equivalentes extranjeros».

Esta nueva sensibilidad irrumpió alrededor de la segunda mitad de los años sesenta, en un contexto social, intelectual y estético que renovó radicalmente la poesía española. La aparición de la antología supuso una nueva manera de entender el mercado editorial, los premios literarios y la propia práctica poética. Desde esta premisa, el congreso pretende analizar no solo aquella histórica colección sino también examinar todo su entorno: la figura del antólogo, los autores elegidos, los rechazados, la aparición de nuevos nombres, la crítica, otras antologías, etc.

Ofrecemos a continuación algunas de las líneas temáticas que se tratarán en el congreso:

1) Nueve novísimos poetas españoles. La antología y las antologías. Teoría y crítica de la antología.

2) Estudios particulares sobre cualquier aspecto formal o temático de la obra de cualquiera de los nueve poetas novísimos: Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, José María Álvarez, Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero, Ana María Moix y Leopoldo María Panero.

3) Adaptaciones, traducciones y perversiones de los novísimos.

4) Clásicos y novísimos.

5) Los novísimos y la poesía universal contemporánea.

6) Estudios sobre Josep Maria Castellet: su obra literaria y su obra crítica.

7) Investigaciones sobre los «novísimos no incluidos», los «décimos novísimos», los «posnovísimos», la generación del 70 o los autores periféricos. Poesía en las postrimerías del franquismo.

8) Los antinovísimos; autores contra los novísimos. Polémicas poéticas. El grupo Claraboya.

9) Mercado editorial; premio Adonáis; premio Provincia de León.

10) Estudios sobre contracultura, contrapoesía, cultura pop y cantautores.

Avance de los ponentes plenarios confirmados: Jaime Siles, Antonio Colinas, Juan José Lanz, Guillermo Carnero

Se invita a todas aquellas personas que deseen participar a enviar un resumen de su propuesta de comunicación (máximo 300 palabras), antes del 1 de junio de 2021, a la dirección de correo electrónico congresopaneroastorga@gmail.com, indicando los siguientes datos:

• Nombre y apellidos.

• Institución a la que pertenece / investigación independiente.

• Dirección postal, correo electrónico y teléfono.

• Currículum abreviado (5-10 líneas).

• Título de la comunicación, resumen (300 palabras) y palabras clave.

• Bibliografía (8-10 referencias).

Calendario

· 1 de junio de 2021: Límite para el envío de propuestas.

· 15 de junio de 2021: Anuncio de las comunicaciones seleccionadas.

· 1 de julio de 2021: Límite para inscripción en el congreso.

· 2, 3 y 4 de septiembre de 2021: Celebración del congreso.

Cuotas de inscripción

· General: 80 euros.

· Estudiantes: 40 euros.

· Oyentes (Reconocimiento de créditos por la ULE y la UNED): 20 euros.

· Gratuita para socios de la Asociación de Amigos Casa de Panero. La cuota anual de la Asociación es de 15€.

→ El pago de la inscripción se ingresará en el número de cuenta de la Asociación: Banco Sabadell: 0081 5037 84 0001167025

ENTIDADES CONVOCANTES

Asociación de Amigos de la Casa Panero Universidad de León

UNED

ENTIDADES COLABORADORAS

Ayuntamiento de Astorga Instituto Leonés de Cultura

Centro de Estudios Astorganos Marcelo Macías

COMITÉ ORGANIZADOR

Director:

Javier Huerta Calvo. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y Presidente de la Asociación de Amigos de la Casa Panero.

Secretaría y organización:

Javier Domingo Martín (UCM) Sergio Fernández Martínez (ULE)

Clara Isabel Martínez Cantón (UNED) Sergio Santiago Romero (UCM)

DIRECCIÓN DE CONTACTO:

congresopaneroastorga@gmail.com

"PALABRAS", TEXTOS DEL GRAN POETA CHILENO CARLOS TRUJILLO

 


PALABRAS

  

1.

 

¿Dónde cae la hoja que cae de la hoja?

¿Dónde, la hoja que se suelta de sí misma

como mirando lejos y hacia adentro,

como mirándose desde lejos

igual que si fuera otra hoja la que cae

mientras ella la mira?

 

 

2.

 

Una palabra asiste al nacimiento

de otra palabra más pequeña

y ésa de otra

y esa otra de otra más.

Yo las veo nacer y transcribo lo que veo

Palabras y palabras

Asistiendo a las otras a nacer

 

Las palabras me miran y se miran

Y me ayudan a ver

Más allá de la cáscara que veo.

 

 

3.

 

¿Qué hace la palabra que queda afuera del poema

Y qué, el espacio que se negó a crecer?

¿Y la palabra que no fue elegida,

vuélvese canto o silencio?

¿Y el silencio que no alcanzó lugar?

¿Qué se hizo de él?

 

 

 

4.

 

Miro la palabra que se vuelve agua en el desierto

Y la palabra ya no es agua sino luz.

Entonces abro todas las ventanas

Para que entre la luz

Y la palabra es ave y abre sus alas.

 

 

5.

 

Somos lo que somos

Borradores de lo que deseamos ser.

 

 

6.

 

El tinglado del poema cruje a veces

Una astilla que estalla y se hace estrella

Un clavo torpe que encuentra la luz del otro lado

Y ya no hay pared

Ni astilla ni crujimiento

Que estalle y se haga estrella

Porque no hay noche al otro lado

Todo es totalidad

Luz y encuentro.

 

 7.

 

Escribo como si fuera la palabra la que me lo pidiera ahora mismo

Desde la silla del frente, más allá del azúcar y el café

La miro y me reveo

Y creo que la palabra se ve en mí

Canturreo su canto que es mi canto

Mientras la oigo y me oigo

Puro espejo de signos y sonidos

Pura música mágica del árbol mayor

Que es montaña y océano

Digo nieve y me devuelve sol

Escribo viento y me devuelve arcoiris

¿Cuál es el eco?

¿El primero o el segundo concepto

de la ecuación sonora?

¿Cuál repite a cuál

En su modo de no repetir

La exactitud de lo inexacto?

¿Fue la palabra que me pidió escribirla

o yo quien sentado frente a ella

le supliqué vivir?

 

 

8.

 

Es totalmente humana la palabra

Incluso cuando no mueve las manos al hablar

Casi no gesticula cuando está seria

O nerviosa

Es íntimamente humana

Cuando se mete en estos enredos

Y no sabe cómo salir

No tanto por no saber

Sino porque no hay camino ni puerta ni nada

 

Es entonces cuando se vuelve más humana

Y no le caben casi los ojos en la cara

Porque entonces no gesticula ni tiene manos

Y ni pies casi tiene

Que es todo ojos

Para ver lo que no usan

Ver los ojos.

 

 

9.

 

Todo cabe en un verso

La respiración y el aire silencioso caben en un verso

El canto que sabe lo que canta

Y el que se encanta de no saber por qué

La voz y la ilusión

Que esconde el mármol en su adentro

El ojo que se abre y ve la luna llena

Y la flor que se muere sin agua y jardinero

El Jardín del Edén cabe en un solo verso

En todas sus versiones y lenguajes

Un verso solo es el mundo

Sin dejar de girar alrededor de él.

 

 

 

10.

 

El verso se busca busca busca

Y casi nunca se encuentra

Lo que halla a veces es lo otro

Imagen de no verso, pura máscara de algo

 

Es fácil confundirse entre lo que es

Y lo que no es

El verso verso es el que se busca busca busca

Y en la busca se encuentra

 Y se va haciendo.

 

 

11.

 

¿De qué escribir sobre la blanca cara

de una hoja de cuaderno?

El blanco de la hoja es el blanco del poeta

El receptor de todos sus disparos

Palidece la palidez con mis líneas de tinta

Se escribe solo el poema

En el blanco de la hoja

Que es este poema blanco

Limpio, casi sin letras.

 

Carlos Trujillo (Castro, 1950), Profesor Emérito de la Universidad de Villanova (EEUU), Académico correspondiente para Chile de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Fundador del Taller Literario Aumen, de Castro, y de varios otros en Chiloé y los Estados Unidos. De vuelta en Chiloé desde mediados de 2017. Fernando Alegría escribió "Carlos Trujillo es el relojero mágico de una poesía cuyos límites --si los tiene-- están más allá de toda frontera y más acá de toda mitificación retórica. Atrae militancias, Pero, al reconocerlas, las disuelve o, mejor dicho, las recrea, sacándoles a respirar una vitalidad que, en verdad, emerge de islas, canales, ventisqueros y montañas sumergidas." (Poesía Chilena en el Siglo XX, Ediciones LAR, 2007).

Sus libros de poesía más recientes son: Grafitis (con collages de Edward Rojas), Santiago: Mago Editores, 2019; La Palabra y su Perro, Santiago: Mago Editores, 2019; Castro 1950, Viña del Mar Altazor, 2018; Postales de Filadelfia. Edición bilingüe. Traducido por Brian Yates y Joseph Robertson. New Jersey: Casavaria, 2012. Música en la pared. Santiago: Cuarto Propio, 2010. Palabras/Words. Edición bilingüe traducida al inglés por Joseph Robertson. Villanova: Villanova University, 2010. Texto sobre texto, Colección Casa de Poesía, Editorial Universidad de Costa Rica, 2009; y Nada queda atrás, con fotografías de Milton Rogovin. Santiago: Isla Grande-MAM Chiloé, 2007. En 1991 obtuvo el Premio Pablo Neruda, otorgado por la fundación homónima, la misma que en mayo de 2017 le otorgara el Premio a la Trayectoria Poética Pablo Neruda.