La página de Andrés Morales (1962), poeta, ensayista y académico chileno, es un Blog de apuntes y escritos abierto a todos aquellos interesados en la literatura y, en especial, en la poesía. Contiene poemas, artículos, notas, comentarios, críticas, reseñas, fotografías y en general, todos los tópicos imaginables e inimaginables en torno a la poesía, el cine, la prosa y la literatura chilena, hispanoamericana, española y europea de todas las épocas y estilos.
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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."
José Saramago
José Saramago
sábado, 25 de junio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
POEMAS DE ROGER SANTIVÁÑEZ (PERÚ)
SEA ISLE
1
Manto verde o pardo iluminado pes
Puntean fugaces chicharras diamantes
Levísimas ondas mueren de brillor ol
Vidan su rizo platino desaparecido otra
Vez resaltan & se esconden piel fragante
Encima del díscolo e inmenso inestable
Dios helado cuyo son ritma sin cesar
Mancha inusitada pleno nerviosismo có
Mo se mueve tu perfecto balanceo no
Se inquieta nunca tu inquietud & sigue
La enorme cantidad en movimiento pla
Neando novísimas crestas que revientan
Sobre niñas doradas dulcemente sacu
Didas por tus blancos bucles stelares
Súbitamente solos en el écran de
Las nubes al fondo en fila donde el
Sol estila su divina materia dibujar
Ofrece una canción la brisa azul
2
Never la luz se puso al mediodía
Como hoy del mar sintió el clamor
De una belleza tan real impresa
En la resaca de un tumulto an
Cestral ingrávido prendido a las
Estrellas dormidas todavía si
Nuosas en su cielo ampayado de
Todos modos por las sabias orillas
Mojadas & desnudas tras el aire
Blandido suavemente revoltijo que
Se desata en mi corazón & lo hace llorar
3
Seda sonora silencio sólo sale
De ti en la oquedad de las olas
Una tras otra tersura tierna
Que en su fresco resonar admite
Voces apagadas un susurro del
Viento colmado de belleza femenina
Palabras inventadas por marea
Franca & la gaviota caminando
Solita en los concéntricos bordes
Se decide a volar & es hermosa
Sobre espumas serranas en su
Cumbre o en un velero que se va
Se va yendo se pierde en el
Cuadrado horizonte lo retumba
El fino atardecer lo va matando
4
Hi! Me dijo una sirena niña
Echada en su tabla roja deslizán
Dose sonriente on the silk-screen
O trastocada por el refrescante dulzor
Hasta la húmeda arena perfectamente
Impresa tu silueta forma de un racimo ciprés
Nadie como tú para ser dibujada en el poema
Bañada por la verde transparencia recuerdo de
Pamela dejándose la trusa metida en el misterio
Redondo como el mundo en que agonizo
Mirando el pulcro reflejo en tus hombros
Del sol que sin roche te acaricia
Inolvidable sinrazón marcando oleajes
De ternura desasida íntimo deseo
Perdido en la tristeza del ardiente mediodía
5
En la luz blanca del mareo final
La niña bate su cuerpo en el estruendo
Cimbrea el cielo bajo tiempo intocado
Gaviotas flotantes dormidas en tus hombros
Cristales fijados rielan la cadencia trobar-clus
De tus cejas delineadas en tu rostro de nube
Un bote solitario que se halla por la playa nos
Adentra en las líquidas fauces del mar sediento
Tendida en el petate de mi sola fantasía
Hay conchitas rotas a millares en la orilla
Igual que murmullos recortados por el viento
La flor desnuda abriga su vacío desolado
& de todos modos canta sombra sin sol
Que en el silencio un pálpito invisible
Hacia purísimos riesgos permanece
[Isla del Mar, New Jersey shore. Summer, 2010]
Estudio de Unos Labios
Gaviota horizontal a lo Man Ray
Tenían vida sola su propio
Sino eran de luz sobre la noche
Tenían vida sola su propio
Sino eran de luz sobre la noche
De mesa agitan hoy mi poesía
Caramel creando un divino ritmo
Temprana avemaría revolotea
Caramel creando un divino ritmo
Temprana avemaría revolotea
En su forma recordada & es
Máquina blanda de tus frases
Humorosas cual estreno en
Máquina blanda de tus frases
Humorosas cual estreno en
Pincelada frágil fragante frati
Cida no nostalgia que palpita
Y pita cerrada hasta los
Cida no nostalgia que palpita
Y pita cerrada hasta los
Aros aromados o es el carmesí
Que no me alcanzará y eso
Me entristece centro de tu rostro
Que no me alcanzará y eso
Me entristece centro de tu rostro
Enmielada tentación o tersura
Que no toco pero puedo estar
Preso original virgen virginal
Que no toco pero puedo estar
Preso original virgen virginal
Una especie de saludo oprime
El pecho solitario humedecido
En esa fresa medida del poema
El pecho solitario humedecido
En esa fresa medida del poema
Medita suspiro estación des
Hecha hay algo bello & desolado
En cantar la visión de dos horas
Para siempre grabadas
Hecha hay algo bello & desolado
En cantar la visión de dos horas
Para siempre grabadas
Grifalta
Ansiosa periquilla niña sutil
Emboscada vez que extrañas
Marimba en tus contornos
Emboscada vez que extrañas
Marimba en tus contornos
Ritornello fugaz azás oculta
Bajo orégano su yerba mentida
Asalta corazones burlados sin
Bajo orégano su yerba mentida
Asalta corazones burlados sin
Piedad sin asco vocifera matinal
Alada al lado del quemado edredón
Querubín indígena victorioso te
Alada al lado del quemado edredón
Querubín indígena victorioso te
Salva atento amoroso americano
Mas tú siempre vuelves al desgaste
& otra vuelta nada en la cajita
De lata
Mas tú siempre vuelves al desgaste
& otra vuelta nada en la cajita
De lata
Tamales Calientes
Una amada lejana aproximándose
Abraza antiguas imágenes perdidas
Queridas amantes anacrónicas
Abraza antiguas imágenes perdidas
Queridas amantes anacrónicas
Alegrarían a las muertas visiones
Canciones escuchadas al volver
La vista atrás trazando vértigos
Canciones escuchadas al volver
La vista atrás trazando vértigos
Vírgenes genéticamente puras pitas
Pallas donde vayas hay agallas
Galladas diluidas irrecuperables
Pallas donde vayas hay agallas
Galladas diluidas irrecuperables
Allá por las rimeñas riñas de
Faites flacuchentos frecuentes al
Frescor de la noche malsana
Faites flacuchentos frecuentes al
Frescor de la noche malsana
Catana que un raya te dio
Inolvidable encanto del amanecer
Celaje del patrullero celador
Inolvidable encanto del amanecer
Celaje del patrullero celador
O el grito de un pregón moreno
Voluptuosa curva bajo la bóveda
Líquida luz de tu lucero súbitamente
Aparecido
Voluptuosa curva bajo la bóveda
Líquida luz de tu lucero súbitamente
Aparecido
Centro de Lima
Anticuchera abofetea mis labios proferidos
Mientras suben las nubes exquisitas tras
Bambalinas lindas de anilina en el Paseo
Mientras suben las nubes exquisitas tras
Bambalinas lindas de anilina en el Paseo
La pileta con sus ninos calatos todaviíza
El verano oquendiano & la calor de nina
Del Villa María me sorprende esperándome
El verano oquendiano & la calor de nina
Del Villa María me sorprende esperándome
Preciosa huída de las gordas columnas
De la Justicia almirabada bajo máscaras
Andinas donde nadie recuerda su pasado
De la Justicia almirabada bajo máscaras
Andinas donde nadie recuerda su pasado
Ver si los corderos fueron ya sacrificados
Nocturna umbría selva del pastel azafranado
Pelo rubio que caía sobre pubis machigüenga
Nocturna umbría selva del pastel azafranado
Pelo rubio que caía sobre pubis machigüenga
[Café Zorba, the Greek . Princeton, New Jersey . Fall 2008.]
Astrea en Lima*
1
La muchacha viste blue-jean y casaca de cuero negra. Es delgada como brizna de hierba. De pie ante mi soledad, sonríe. Sus lentes plateados son azules. Deambula en el paradero. No tiene destino fijo. Tampoco un nombre. El viento del atardecer golpea levemente su rostro. Revolotean sus inquietos cabellos rebeldes. Prosigo tomando mi cerveza. Es posible que se acerque. De pronto camina directamente hasta la primera mesa del bar. Se inclina y sin decir palabra me estampa un beso suavísimo en la frente. ¿Quién será? me pregunto ensimismado. La he visto durante una hora esperar lo inesperado. Ningún microbús o combi son abordados por ella. Quizá se ha intrigado por mi insistente contemplación solitaria. Ahora está sentada a mi costado. No la conozco, ni quiero conocerla. Sólo deseaba mirarla. El hechizo de su enigmática presencia está por romperse. Pero yo lo impido. Le he puesto la mano derecha en los labios en el instante en que intentó hablarme. Es tan bella que su silencio me permite la dicha. Alisa su pelo largo y sonríe. Coge mi vaso de cerveza y bebe un sorbo. De pronto y sin que nadie se percate, abre los botones azules de su blusa. Puedo ver entonces la zona interior de su pecho terso. Un ramalazo de sensualidad me recorre la espina dorsal. Observo la paz del bar mientras empiezan a encenderse las primeras luces del crepúsculo. Debo bautizarla, ponerle un nombre para seguir esta historia. Le propongo Astrea y ella hace un gesto de divina indiferencia. Le digo que el tiempo es lo mejor que nos puede suceder. Por toda respuesta obtengo una difícil luminosidad en sus ojos. Trato de captar el brillo de sus pupilas en mi trazo. Súbitamente niega su existencia. Afirma ser virtual, una idea creada por la literatura. Alguien inaprensible para mis manos transparentes. Recuerda su primera comunión y saca una hostia de su copón sagrado. Es increíble su aparición sacrílega. Comulgo con ella. Me invita a orar, pero yo soy ateo. Entonces saca de su bolso un perfume de almizcle. Me insta a tocarle un pezón. Lo hago sólo con el pulgar y el índice. Cierra los ojos. Vuela por ignotos paralelos. Regresa. Agradezco su alegría pacífica como el remanso de un río o la desesperación es una playa. Admito mi ignorancia con respecto a sus caderas. Me plantea el baño. Acepto jubiloso. Dejamos la mesa y avanzo callado tras ella.
El recinto es estrecho pero suficiente. Baja sinuosamente su blue-jean. Siento una energía inteligente. Miro la forma perfecta de sus líneas. No tengo otra alternativa y entro en ella como una exhalación. Experimento una húmeda intimidad virginal. El mundo se mueve como el mar. Ondulan las olas de la realidad y la brisa de su alma plasma esta canción. Su música está saciada. Sabemos que Dios se ha impuesto entre nosotros, al menos eso es lo que ella me asegura. Yo le prometo que sí. Nadie ha interferido el acto de amor. Salimos. El bar está tranquilo. Un ambiente fanal decora el cielo raso. Ningún conocido. La miseria empieza más allá de las ventanas. Las bocinas. El odio. Admiro su trote al desplazarse entre las mesas vacías y el mostrador. Alberga infinita ilusión. Acerca su silla a la mía. Otra vez estamos en la mesa inicial. La botella de cerveza esta casi vacía. Decido pedir otra y ella asiente con la cabeza. Su cabellera ha cobrado vivísima intensidad. Por fin me atrevo a acariciar su barbilla. Ya es de noche y en el bar resuena una antigua melodía. Ella reconoce el tema y me habla de sus amores adolescentes. No es necesario. Con un mohín de su dulzura arregla el impasse. Celebramos el encuentro y juramos que éste será nuestro bar. Suavemente junta su boca a la mía y deposita su corazón en mi antebrazo. Ha llegado la segunda cerveza. Aplicamos. La frescura de la noche nos circunda con sus estrellas impalpables, mas estar con ella semeja condición celeste. El ritmo de sus sonrisas adquiere cierto frenesí al proponerle irnos al Averno. Sólo lo conoce por referencias. Pero todavía hay que esperar. Las puertas del lugar se abren más tarde. La ciudad se presenta oscuramente iluminada por el resplandor del mercurio y los parpadeos del neón. Los transeúntes apuran su paso por orinadas calles y semáforos deteriorados. De todos modos es hermosa Lima con su negrura y fealdad. Por algo Moro la llamó horrible —con ternura—. Los primeros parroquianos penetran el bar y su intonsa bulla nos agrede. Ya no queremos estar allí. Fue el sitio ideal hasta que fue solamente nuestro. Vagaremos por el centro hasta que abra el Averno.
2
La muchacha camina con un ritmo extraordinario. Sus zuecos relievan la coquetería de cada paso. Es como si estuviera en el aire, una ondulación célica. Voy detrás de ella sólo para verla de espaldas retumbando La Colmena. Astrea —así quedó bautizada— nunca ha caminado entre el maremágnum de ambulantes y la india muchedumbre. Es la primera vez que visita el Cercado. Mejor es no saber de qué distrito viene, ni conocer las pequeñas historias de su barrio. Prefiero verla como a una recién nacida. De pronto no sé cómo ha hecho pero ya está dándole la comunión a unos pirañitas que se han levantado de su sueño al descubrirla —como una Madona— en medio del tráfago callejero. Recordé su copón. ¿De dónde lo habría sacado? ¿De qué iglesia? ¿Sería amiga o pariente de algún sacerdote o sacristán? Todo esto ocupaba mi mente cuando debo intervenir: los pirañitas abusando de su confianza la han tumbado sobre las losetas y pretenden quitarle la blusa. No sé cómo he logrado espantarlos. Astrea está feliz, recogiendo las formas del sardinel para guardarlas cuidadosamente en el copón.
Seguimos deambulando hasta el puente Santa Rosa donde la muchacha en un arranque lanza el copón a las rápidas torrentadas del río. No la entiendo, pero su expresión de felicidad es contagiante. Una ráfaga de liberación campea entre los baldíos de la noche. Decido llevarla a mi antiguo barrio. Malambo se abre para nosotros como una jaula con las fieras más tiernas mostrándonos sus cuchillos de acero. Toda especie de lumpen intenta conminarnos, pero yo conozco estas calles y conduzco a la bella esquivando los problemas, ganándole la moral a los faites. Van siendo superados y se quedan en la puerta de sus llonjas —en collera— comentando mi osadía y la impecable silueta de Astrea.
* * *
* Avance de Los anteojos ahumados, nouvelle en preparación.
SEIS
CAPRICHO RIMADO
La tarde azul de mi extraño corazón
No sobrevivirá la pústula sí
Y en que vano sol tu fresco berbiquí
Se abre como flor bellísima pon
La rareza en el poema dudo
Que nos consuele la memoria triste
De cualquier forma tú estás desnudo
Por si acaso con la lluvia insiste
Debes avanzar en la cerretera
No morir de pena sino de kung fú
Ya sabes la línea es clara y tú
Corres sin descanso por la frontera
No sobrevivirá la pústula sí
Y en que vano sol tu fresco berbiquí
Se abre como flor bellísima pon
La rareza en el poema dudo
Que nos consuele la memoria triste
De cualquier forma tú estás desnudo
Por si acaso con la lluvia insiste
Debes avanzar en la cerretera
No morir de pena sino de kung fú
Ya sabes la línea es clara y tú
Corres sin descanso por la frontera
Santa Isabel, Piura, Año Domini 1999.
LAS PERSIANAS
Nuestros padres vinieron desde lejos
atravesaron valles, arenales, sembríos rezumando a caña
limpias praderas de arroz, puentes metálicos
y por fin se establecieron en el desierto más vasto que encontraron
Habían abandonado la metrópoli, el silencio de los dioses
marcharon sobrios y fecundos a la busca de un país,
un lado de la tierra en que las lluvias fueran buenas
Así conocieron la canícula y el polvo de una década
sus noches fueron la brillantez del sueño más hermoso
sobre los débiles focos de una ciudad incipiente
Mis hermanos no eran aún adolescentes
y el lugar duraba lo que una vuelta en bicicleta
sus plazuelas solitarias deshojando tamarindos
viejos algarrobos que sólo conocían las iguanas
barrios impecables y pequeños, familias enteras
tomando el fresco a la puerta de la calle
Oh noches del verano como muchachas de éter
tiempo de lluvias salvajes, oh mi aldea
y recuerdo a la gente apostada sobre el Puente Nuevo
midiendo el terror de una posible inundación
el caudal abrumador del río que enfurecía cada siete años
y los primeros avisos luminosos reflejaban
su eléctrico esplendor sobre las aguas
Pueblo mío, infancia, estadio irresponsable
la belleza de los padres como un dulce manto
esa soledad al terminar la vermouth
o al quedarme solo en las aglomeraciones
Oh locura de correr por mis calles, mi adorable geometría
Que creí, adónde ir a buscar un calmante para mi muerte
Adónde ir, papá, mamá hermanos, dónde.
Nuestros padres vinieron desde lejos
atravesaron valles, arenales, sembríos rezumando a caña
limpias praderas de arroz, puentes metálicos
y por fin se establecieron en el desierto más vasto que encontraron
Habían abandonado la metrópoli, el silencio de los dioses
marcharon sobrios y fecundos a la busca de un país,
un lado de la tierra en que las lluvias fueran buenas
Así conocieron la canícula y el polvo de una década
sus noches fueron la brillantez del sueño más hermoso
sobre los débiles focos de una ciudad incipiente
Mis hermanos no eran aún adolescentes
y el lugar duraba lo que una vuelta en bicicleta
sus plazuelas solitarias deshojando tamarindos
viejos algarrobos que sólo conocían las iguanas
barrios impecables y pequeños, familias enteras
tomando el fresco a la puerta de la calle
Oh noches del verano como muchachas de éter
tiempo de lluvias salvajes, oh mi aldea
y recuerdo a la gente apostada sobre el Puente Nuevo
midiendo el terror de una posible inundación
el caudal abrumador del río que enfurecía cada siete años
y los primeros avisos luminosos reflejaban
su eléctrico esplendor sobre las aguas
Pueblo mío, infancia, estadio irresponsable
la belleza de los padres como un dulce manto
esa soledad al terminar la vermouth
o al quedarme solo en las aglomeraciones
Oh locura de correr por mis calles, mi adorable geometría
Que creí, adónde ir a buscar un calmante para mi muerte
Adónde ir, papá, mamá hermanos, dónde.
SOLEDADES
PIURA II
PIURA II
Apareció bajo el umbral de mi puerta
¿Te esperé meses, años, libros, conversaciones?
Un encuentro en la perra ciudad
era un buen pretexto par tornar una cerveza
Y me contó de una triste hembrita de cabellos oscuros
era como la novela que estaba escribiendo
era como el silencio cerrado
No he hablado con nadie en meses – me dijo
Aquí no hay nada –
y tomamos cerveza sin cesar
Y es terrible se piensa mucho en la muerte,
Fui maestro en un pueblito del desierto-
Ahora terminad la licencia
encuentro sabiduría en sus movimientos
y en nuestras vidas adónde irán parar
Odio minuciosamente las calles de esta ciudad - me dice
y entonces nos levantamos. En el bar, amanece
EN EL TIEMPO
in memoriam Luis Hernández
No lo conocí.
Se que destruyó sus músculos
sus jardines.
Tuvo la soledad de un ciclista.
La risa como un manantial.
Tal vez su único odio
Fuera su bondad. No lo sabemos.
(Ellos dijeron que estaba enfermo)
Durmió solo en su hotel.
En su paz partió de una esquina
al encuentro de un disfraz
para ser acaso el mar suave, el gentío
o el finísimo desierto.
CONVERSACIÓN CON MI PADRE EN SU LECHO DE ENFERMO
Ahora tal vez la muerte no sea una bella palabra.
Tus ojos negros me miran, se aferran suavemente
a un hilo de vida, al silencio de tus labios
en el que leo mi nombre pronunciado con amor y
una flecha de soledad disparada al mundo,
a esta hora de la tarde en que me encuentro
solo contigo y comprendo que el oxígeno,
el suero, las agujas rompiendo tus dulces venas
son también los días reunidos
en que paseábamos bajo los algarrobos frente
al Mercado Viejo, una manzana de sol dorando
la belleza de tus gentes/ Piura
Viento de la seis besa el corazón de Aníbal
como el besó la tierra caliente, llámalo
hacia la vida, recuérdale a las muchachas
cuerpo – cántaro de agua fresca, dile que tú
has superado todos los controles del hospital
haciendo el amor a enfermeras irascibles
y que ahora estás acariciando su cabello lacio
aunque él no pueda darse cuenta y duerma dominado
por l fiebre y la diabetes / ¿Cómo habrá pasado
la noche? En este último verso del poema
sé que parto al hospital y voy a reemplazar al viento.
ESCRITO EN LA OFICINA
Para escribir un poema
sentado en la oficina
Qué hacer
revisando archivos, fichas, soledades
de papel membretado y pelikanol
“Sí, Buenos Días”
“De parte de quién?”
Canción que fue a perderse
por los hilos telefónicos, aullido de perro
en la vecindad
Esto es para llorrar
y no hay ningún consuelo
entre papeles quemados en mi memoria
y tableteo de metralletas en las zonas liberadas
La canción queda varada por las innombradas
calles, por las innombradas y silenciosas avenidas
iluminadas amplias autopistas en la noche neón
y mercurio sombras de neblina rocío de los
cuerpos en el frío y la aproximación de la
madrugada
Oh qué hacer
Los buses cansados se pierden en la distancia
y no hay nada que se parezca a la vida ni
a la muerte nada que merezca ser
recordado ni escrito ni cantado
entonces qué canto aquí en mi canto
sino el vacío de las paginas en blanco
los próximos poemas un juego inútil sensitivo
para tocar como el viento urbano
la falda de las muchachas
y ya no habrá manera de recordar un amor
de estampar el silencio en la mañana de Junio
diosa de la belleza
de los deseos y las apariencias inesperadas
el tableteo de las máquinas calculadoras
obsede mi suave esparcimiento solitario
el olor a tinta fresca en la pituitria
me recuerda mi nombre mi oficio
mi silencio de fiera repentina
pero
quién será qué será
en estos días cuello de botella
la ciudad es una concha gigantesca la bahía
un mar que la golpea sin misericordia ni
crueldad
y yo la veo caminar bajo los arboles
hacia la cita con su amante
compacto el frío en las casacas ajustadas
pero qué sola se ve una flor
en su maceta
entre 2 muros y el parquet
)de nada para nadie en el hueco del amor(
la flor se tiende sobre mí
y acaricia la sombra de luz
en las baldosas y se deja remecer
por el aire tibio que acaso llega
desde dónde no sé
sino que al salir me esperan
las amplias avenidas silenciosas con semáforos
y soledades de asiento roto en microbuses
al trote de un caballo
la ciudad se extiende como una peste
o un maldición
y los relojes se acercan a las 12 m
al viento muerto que respiro
como cáncer de monóxido
miércoles, 22 de junio de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
NUEVO NÚMERO DE LA EXCELENTE REVISTA LITERARIA RUMANA "ORIZON LITERAR CONTEMPORAN"
IN BRIEF FROM THIS ISSUE
EN ESTE NUMERO
DIN CUPRINS
I. ORIZONTUL CRITICII LITERARE
Anna Rossell Ibern (Spain), Las Vanguardias bajo el microscopio
Donald Riggs (United States), Teaching Creative Writing (3)
Mirian Jesus Caloretti Castillo (Peru), Panorama poetico latinoamericano
Arturo Hernandez Fuerntes (Mexico), Quien es Doroteo Arango?
Arturo Hernandez Fuerntes (Mexico), Quien es Doroteo Arango?
Nancy Hawker (Canada-Oman), The Culture of Reality Television
Victor P. Gendrano (United States), Memories of My Mom
Peter Hart (United Kingdom), European perspectives: Seeing What Few Do
Oana Buhosu (Romania), Beauty Is an Art/Frumusetea e o arta
Victor P. Gendrano (United States), Memories of My Mom
Peter Hart (United Kingdom), European perspectives: Seeing What Few Do
Oana Buhosu (Romania), Beauty Is an Art/Frumusetea e o arta
II. ORIZONTURI POETICE
Marina Centeno (Mexico)
Peggy Landsman (United States)
Luciana Lhullier (Brazil)
Theodor Damian (Romania-United States)
Abiola Olatunde (Nigeria)
Peggy Landsman (United States)
Luciana Lhullier (Brazil)
Theodor Damian (Romania-United States)
Abiola Olatunde (Nigeria)
Andres Morales (Chile)
Jane Mellor (United States)
Carlos Camoes Galhardas (Portugal)
Rosetta Savelli (Italy)
Eesha Duggal (India)
Ana Rosa Bustamante Morales (Chile)
Ana Rosa Bustamante Morales (Chile)
Carmen Troncoso (Chile)
Carole St-Aubin (Canada)
Alina Velazco (Mexico)
Santiago Medina (Spain)
Antonio Aroyo Silva (Canarias, Spain)
Mihai Prepelita (Moldova Republic)
Carole St-Aubin (Canada)
Alina Velazco (Mexico)
Santiago Medina (Spain)
Antonio Aroyo Silva (Canarias, Spain)
Mihai Prepelita (Moldova Republic)
III. ORIZONTUL PROZEI
Alexander Kudera (United States), The Betrayal of Times of Peace and Prosperity
Virginia Patrone (Spain), Por que rojo Kabuki
Juana Castillo Escobar, Liosha, un caballo de campo en la capital
Adolf P. Shvedchikov (Russia-United States), The Memory Is Fresh
Adolf P. Shvedchikov (Russia-United States), The Memory Is Fresh
Lourdes Tereza Castillo Rodriguez (Spain), Una sombre en la noche
Victor Morata Cortado, Regalando versos a una estrella
Rocio Casas Bulnes (Chile), Marilyn
Rocio Casas Bulnes (Chile), Marilyn
CHM – ALL THE WORLD IN A JOURNAL
HLC – TODO EL MUNDO EN UNA REVISTA
EL GRAN POETA PERUANO ROGER SANTIVÁÑEZ LEE EN "ANTOLOGÍA EN MOVIMIENTO" ESTE JUEVES 23 DE JUNIO DE 2011 (FUNDACIÓN NERUDA, "LA CHASCONA")
Roger Santivañez, poeta y crítico peruano residente en Estados Unidos, se presentará este jueves 23 de junio a las 19:00 hrs. para mostrar parte de su extensa obra poética y conversar con la audiencia acerca de la poesía latinoamericana actual, los colectivos literarios de los años 80 en Perú y su diálogo con la poesía chilena.
Para cerrar este evento, habrá un vino de honor. El evento se efectuará en "La Chascona" (Fernando Márquez de la Plata 0192, Barrio Bellavista, Santiago).
Más información y vídeos en http://antologiaenmovimiento.blogspot.com/
Roger Santiváñez (Piura, 1956) estudió Ciencias de la Información y Artes Liberales en la Universidad de Piura, donde obtuvo el primer puesto en la categoría Poesía en los IV Juegos Florales (1973). En 1975, se trasladó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, para seguir estudios de literatura. Concluye actualmente un doctorado en Literatura Latinoamericana en Temple University (Filadelfia, Estados Unidos). Ha publicado los siguientes libros de poesía: Antes de la muerte (Cuadernos del Hipocampo, Lima, 1979), Homenaje para iniciados (Reyes en el Caos / Editores, Lima, 1984), El chico que se declaraba con la mirada (Asalto al Cielo/Editores, Lima, 1988), Symbol (Asalto al Cielo/Editores, Princeton, 1991), Cor Cordium (Asalto al Cielo/Editores, Amherst, 1995), Santa María (Hipocampo & Asalto al Cielo/Editores, Lima, 2001), Eucaristía (Tse-tse, Buenos Aires, 2004) y Amásteis (Altazor, Santiago de Chile, 2007). En 2006, apareció una recopilación casi completa de su obra poética bajo el título Dolores Morales de Santibáñez (Hipocampo & Asalto al Cielo/Editores, Lima). Ha publicado también los libros de prosa poética Santísima Trinidad (Walter Cier/Editor, Lima, 1997), Historia Francorum (Asalto al Cielo, Lima, 2000) y El corazón zanahoria (Sietevientos, Piura, 2002; Fondo de Cultura Peruana, Lima, 2006). Fundador del movimiento Kloaka, está incluido en La última cena, poesía peruana actual (Asalto al Cielo/Editores, Lima, 1987), Poesía Peruana Siglo XX de Ricardo González Vigil (Ediciones Copé, Lima, 1999) y La mitad del cuerpo, antología de la poesía peruana de Víctor Manuel Mendiola (Fondo de Cultura Económica, México, 2005). Obtuvo una mención honrosa en el Concurso de Cuento de las 1,000 Palabras de Caretas en 1985 y el Premio de Poesía José María Eguren (Nueva York) en 2005.
sábado, 11 de junio de 2011
POEMAS DE HÉCTOR MONSALVE (CHILE)
De Yo Héctor (Inédito)
YO NO SOY HÉCTOR
Dejé de serlo un día en que me vi caminando hacia la luz en una calle perdida de Ciudad de Panamá
Era tan bella la luz Sentí calor en el cuerpo al acercarme Dolían los párpados, la cara
Quemaba la noche y como único gesto ante el peligro y aún de pie cerré lo ojos, dije tu nombre
Son las 5 de la mañana y la luz es un sueño repetido
Pienso en mis hijas En dejar de hacer algunas cosas En que estar solo es parte de la vida
¿RECUERDAS ESA TARDE?
Tomabas café y decías que querías volver el tiempo atrás
Así, casi desnuda, como estabas creías poder delimitar, redefinir
Y yo te dejaba hablar leer mis versos tocarme a veces la rodilla
Ahora pienso que esa tarde así, vestido aún, con mi corbata fui realmente el que soñaba ser
POR ESO SALÍ Y LLOVIÓ EN EL VALLE
Mi abuelo se llamó Héctor Mi padre se llama Héctor
¿Cuanto abarca ese nombre? ¿Está en él la furia de la vida? ¿Cuántas miradas hacia el cielo en la mañana?
En la mañana las sombras se retiran y se ve el verde del camino el amarillo de los cerros
Entonces yo voy hacia el gran río que brilla: No soy Héctor
Como una hoja que se desprende del tiempo y se desvanece y se olvida de si misma yo voy hacia el gran rio
Sé de los peces que ahí habitan
Sé de la humildad de las piedras bajo el agua que ahí habitan
Conozco la orilla de ese rio que se alarga hasta el bosque infinito en donde renace también
Sé, secretamente de las posas profundas de agua limpia en donde sólo la oculta zonja crece Del pájaro que ama la superficie del río (porque se ve volar en su reflejo) Del tigre que bebe en esa agua el tiempo Del pequeño animal que pierde el gran Temor
Yo voy hacia el gran rio Yo soy en el futuro en ese espacio Ya no cabe mi canto en el gran canto Escribo en el agua en movimiento
ARTE POÉTICA
El poeta se pone de pié y reza al hombre a la mano del niño que toca por primera vez el agua del mar entre las rocas
A la niña que se enamora y ya no quiere jugar con sus hermanas
El poeta detiene el tiempo
Por eso alza las manos contra el cielo para devolver la lluvia para cambiar el orden de las cosas
SÓLO ASÍ ES POSIBLE LA MAGIA
Hay que internarse en uno mismo reconociéndose como quien mira a su padre cruzar la calle desde lejos
A veces me faltan besos para eso y me sobran pasos hoy aquí en México D.F. mientras Héctor nada en la piscina yo hablo sólo
Sé que hay una fiesta cerca de esta casa
De Elena (2010)
REGOCIJO
Ahora es tarde y la casa tiene olor a cera
Hay sombras de madera intacta
Elena se desnuda sentada apretada con frío
Olvidó cerrar a tiempo las ventanas
Pero antes dejó dulces en el velador
QUE COSAS EXTRAÑAS ME TRAJISTE
La primera vez que te vi volaron en bandada por la calle Providencia palomas en la noche
Emigraron a oscuras
El día en que te vi cayeron cientos de polillas sobre el capó de mi auto y yo las confundí con hojas secas
Bailabas arriba de la mesa para mí Callabas durante horas para mí Arriesgabas tu vida
Que cosas extrañas me trajiste
¿Recuerdas aquel farol que se apagaba cada vez que decías: no te quiero?
DENTRO DE MÍ TU CORAZÓN
Sinuoso espejo ¿qué palabras te aterran?
Yo te digo que aún estando no están aún tomando de la misma copa saludando con el brazo en alto no están
Y no es que se hayan ido para siempre no estuvieron siquiera Cúmulo de imágenes vacías Groserías del tiempo
Espejo, ¿supiste del bosque o la neblina que son recolectores como tú?
Dices: dentro de mí la princesa corre inconmovible hacia la sala vestida de azul, de verde, de rosado corre inconclusa hacia la sala
Dentro de mí sabe del control de sus pasiones Nadie la ve llorar porque no llora Nadie la ve correr porque no corre
Y crece sin embargo Y reina en su reino indestructible
CERTITUD
Ella sabe que muere Ese es el punto
Y todos son reflejo y parte de ella que enfrenta a la muerte sola y desafiante con los pies helados
Elena intenta conservar los ritos doblegar al tiempo en cosas simples
Ve servir la mesa (Le traen agua ahora en el poema)
Ella mantiene rutinas ya no teme Olvidó el miedo de golpe hace unas noches Algo violento en la forma de la tarde
Elena intenta quedarse para siempre estira los dedos de la mano busca un rasgo que inicie su fantasma
ESCENA DIEZ - Único testigo -
Cómo volaba envuelta en polen cercada por hortensias transparente entre el ramaje yo la vi
Pero no sé decir aún ramaje y menos polen Apenas puedo escribir para contarles
soy tan pequeña
Me escondo entre quebrachos y miro a Elena como es: Baila a escondidas Ama a un único hombre No compara Cuando me ve me pide auxilio Ella está a punto de caer
Y alguien la empuja
Luego todos no sé si por tristeza (porque no sé decir tristeza) inventamos su danza y ahora la bailamos en las tardes bajo el sol
De Poemas Reclinables (1997)
1
Nunca escribí algo para tí Ni siquiera rocé el espacio de tu vientre con mi lápiz Sólo dibujé tus muslos reflejados y empañados en el vidrio de mi auto con pasión
11
Puedo ver alejándose su cuerpo acurrucado por las sábanas vírgenes donde escribí un poema interminable recordando lo sacro de sus pies entrecruzados
Serenata Muda
Un loco sol dice la luna, un loco día. Yo paso la noche en veda, diariamente. Me paro en puntas de edificios, suyo. Y ella, sólo en la primera lluvia empapa.
Sin seso, aprieto mi vacío cráneo hueco; donde la encuentro desnuda. Desde esa orilla. Parto. Orate de amor por ella. Loco del coco. Loco al fin y al principio. (En la palabra prosa está la rosa y todo un río en la palabra frío. Pero en loco ¿Marisco vino blanco o vino tinto lágrima, llanto?)
Voy y vuelvo yo yo. Vas y sigues. Vas, volantín cortado. Se aleja, se va la cordura y la gordura. Una musa gorda, sorda. (Obesamedueles).
Astronauta de sus astros ojos. Loco de atar. De sus ojos astros, astronauta.
Ya no hay luz. Sólo, una muerte loca, desde una cuerda vida, arácnida. De acuerdo, los puntos en la tele son estrellas, mar. Silencio cósmico lo tuyo. Cómico silencio.
Me alejo, con una musa araña. Con un pasado lento a lo mejor. Con un pausado y lento a lo mejor con una serenata muda. (Por ejemplo la vida).
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