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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

viernes, 7 de julio de 2006

Tres poemas INÉDITOS de Cristián Basso




CAMPO DE CENIZAS

Amanecí llagado
sobre un campo de cenizas.
A mi alrededor la muerte cosía
mis costras para hacerse un abrigo,
guiñaba el ojo a un ave de rapiña
que a lo lejos se saciaba.
No me dejes ver el abandono ahora
con los ojos de piedra. No me hagas
llamarte a gritos si extirparon tus tímpanos.
Espérame al anochecer en nuestra casa,
prepara café cargado y un baño caliente
de sales o flores o lunas desteñidas.
Llagado amanecí y no lo sabes;
amanecí puesto en una caja
que nadie abrirá, salvo tú
cuando no quiera abrazarte.
No me prives, no me pruebes,
no me expongas hoy
al fuego del verano.



DUNA ABIERTA

La noche, en las paredes, repta
por hendiduras, rasga los vidrios.
No duermes,
tu aliento se confunde con motores
de bólidos que parten al roce de las sábanas
que es brisa sobre arenas.
Reptas también el cuerpo de ese hombre,
anónimo viajero de lengua fugitiva;
de él sabe tu aliento. No, tu quejido.
Lo sé. Todos en relojes, encontrando
al viento encarcelado en la sonrisa.
Oiremos arrastrar sus cadenas;
insectos ascienden de los pies a la cabeza.
Llueve en relojes hacia acá.
Hacia acá en blanco y negro, rozan
la comisura de los labios,
avanzan, resuenan y giran
cuando habla el viento con las escaleras.

No quiero el tiempo de fotografías
sedientas moléculas del espacio.
No mirar más redes en el rostro.

Tú en el tiempo.
Yo en el tiempo.
Despellejados en la cuesta,
ojalá sin tiempo
para correr a volar sobre la bruma.




BUCÓLICOS


Bucólicos trepar hacia la cumbre,

en bramido elevado que detiene

senda de ave, furia en mansedumbre;

por olvidar la pena que deviene.



Peregrinos de hoy y podredumbre,

frenados al ardor en que se tiene

el sufrir por rutina y por costumbre

de amar esta condena, aunque condene.



¡Y no pedir perdón!, ¡jamás pedirlo!

Tan sólo abrir la puerta al forastero.

Beber de nuestra jarra nuestro vino.



Cantar hacia la ausencia y perseguirlo,

olvidar que fue ayer sepulturero
para el amor, culpable y asesino



Cristián Basso Benelli, poeta nacido en Santiago de Chile en 1976. Autor de los poemarios Alalia (Editorial Tiempo Nuevo, Santiago, 1994); 22 Voces de la Novísima Poesía Chilena (Editorial Tiempo Nuevo, Santiago, 1994); El Amor Insecto (Ediciones RIL, Santiago, 2003). Premio Iberoamericano de Poesía Paz y Cooperación, Madrid, 1992; Premio Gabriela Mistral de Poesía, Chile, 1992, su poemario más reciente se encuentra en todas las bibliotecas públicas de Chile, al ser seleccionado por la Biblioteca Nacional como título en la colección de adultos de la Campaña Chile quiere leer. Participó en la IV versión del Festival Internacional de Poesía ChillánPoesía 2006. Su obra está parcialmente traducida al inglés, francés e italiano. Recientemente ha aparecido en la Antología La poesía de una migración: Poetas ítalo-chilenos, publicada por el Istituto Italiano di Cultura de Santiago, 2006. Ha incursionado en la dramaturgia y la crítica. Walter Galleguillos, artista visual, prepara un libro de imágenes basado en El Amor Insecto en Barcelona, España, 2006. Realizó estudios de Magíster en Literatura en la Universidad de Chile.

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