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"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

jueves, 11 de noviembre de 2010

DOS POEMAS DE DAMARIS CALDERÓN (CUBA)



 CEMENTERIO DE COLÓN/ SPOON RIVER



¿Con qué lengua
repleta
de mudez
vas a nombrar
(si nombras)
tu ciudad,
las ciudades?


Tres veces te negué,
Spoon River, Matanzas
de mi nacimiento.
Intenté elevarme sobre ti,
me avergoncé,
aguas
del San Juan provinciano.
Tres
veces
(en tristeza de múltiplo).
Dura como la roca
contra los arrecifes.


A la sombra
de los jagüeyes
(no ceibas),
Lorenzo
García Vega
vuelve
amarrado a otras bestias.
Spoon River/ Jagüey
pequeño,
miserable,
irradia
cierta luz
por el manchón blancuzco
desleído.
Un hombre solo
(un viejo)
alumbra más
que el tendido eléctrico,
es más oscuro
que una boca de lobo.
La fiera de Wittgenstein,
de Dios,
escribe
-ara-
el mismo surco
(bustrofedón bustrofedón)
de derecha a izquierda
de izquierda a derecha
siempre
en sentido contrario.
Lorenzo
García Vega
(el muerto
más grande del pueblo)
vuelve
(regresa)
-sin aspavientos-
en un carrito de supermercado
tirado por Gombrowicz
y la noche.


Y
ando a tropezones
(como) un ciego
todo madera
(bulto):
mi casa.
Tres:
son los deseos
de las aguas
(albañales).
Tres:
el instrumento
musical
de la negación.
Raquel
(mi madre)
va por agua
sin piedra de fundamento.
Quemo
todo lo que no tengo
(guásima, palma,
pabellón
de oro).
Hay que coser (Kozer)
el paño del país,
(lienzo de la Verónica),
remiendo.


Cuatro yardas de tierra
y los dedos
salientes
de los muertos,
Edgar Lee Masters.


En este pueblo
sin una historia sórdida
no me construiré una lápida
ni el epitafio
que patentice mi mortalidad.


No.
Ni un solo chiste para mi propia mueca.


Cuatro yardas de tierra
y esos dedos salientes
entre la hilaridad del césped,
Edgar Lee Masters.


Esos dedos salientes
(los cortamos)
demasiado pesados
para cargarlos
en un ataúd.
Bosta
que no llorarán
ni
los caballos de Aquiles.


Cal de los huesos
Cal de las paredes


intestinos
esófagos apetecibles
redondos y pulidos
con una glacialidad
desconocida en el trópico.


Y cuando les abrimos
el pecho con una sierra
apareció la madera
con que el campesino construyó su casa.


Cal de los huesos
Cal de las paredes


Nos comimos al ave de la salutación.


Tus mínimas pisadas:
Fruto y gusano
Pájaro cuervo grajo
Vuela negro en lo efímero.


manchón blanco
la música
paletada de
rojos sienas invaden
la música
ojos bocas narices
paletada de
oídos obstruidos
la música
sol corpóreo
esqueleto
que
brán
do
se
la música
manchón verde
sonido
floresta
paletada de
la música
en la herida la espiga
terrón
música
paletada


Ser la brizna de hierba
que una mano se lleve
a la boca.



 DOS GIRASOLES SOBRE EL ASFALTO



En el terminal de ferrocarriles
sentada con mi madre
dos girasoles sobre el asfalto.
Su mano borra todo sucio paisaje.
Nunca he comido sino de esa mano
nunca
sino de ese fruto macerado.
Me enseñabas un sendero
para que no me extraviara.
Y siempre regreso, pequeño afluente,
buscando un poco de sosiego
como se le da al enfermo
una cucharada de sopa
y la cuchara hace frías,
metálicas promesas
hasta que la cabeza se queda
recostada contra el velador.
Una oruga cantándole a un gusano
-la canción de la morfina-
la cabeza roída por dentro,
el tallo esplendente conectado al tubo de oxígeno.
El mar, como un patrullero
pisándome los talones.
Thalassa thalassa
he intentado vivir siete veces.



Damaris Calderón, La Habana, Cuba. Licenciada en Letras por la Universidad de La Habana. Magíster en Lenguas y Culturas clásicas por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE), Santiago de Chile. Ha publicado los poemarios: Con el terror del equilibrista, Ed. Matanzas, Cuba, Duras aguas del trópico, Ed. Matanzas, Cuba, Se adivina un país, Ed. UNEAC, La Habana, Cuba, Guijarros (1ra Edición “El Túnel”, La Habana, Cuba, 2da Edición. RIL Ediciones, 1997, Santiago de Chile), Duro de roer, Ed. Las Dos Fridas, Santiago de Chile, Babosas: dejando mi propio rastro, Ed. Las Dos Fridas, Santiago de Chile, Sílabas. Ecce Homo (1ra Edición Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2da Edición. Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba), Parloteo de Sombra, Ed. Vigía, Matanzas, Cuba, Los Amores del Mal, ediciones El Billar de Lucrecia, México, 2006, El arte de aprender a despedirse, Ediciones Matanzas, Cuba, 2007, La extranjera, Ediciones Cauce, Cuba, 2007, Parloteo de Sombra, LOM, 2009 y Los amores del mal, Segunda Edición Mago Editores, Santiago de Chile, 2010. Poemas suyos aparecen incluidos en diversas antologías sobre poesía cubana y latinoamericana actual. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al holandés, al portugués, al francés, al noruego y al serbocroata. Reside en Chile desde 1995.

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